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LA HEREDERA OCULTA. EL ECO DE MI TIEMPO ROBADO

LA HEREDERA OCULTA. EL ECO DE MI TIEMPO ROBADO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Romance de oficina / CEO / Romance / Completas
Popularitas:3.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Christine tiene 26 años, trabaja como contable en una importante corporación alimentaria y cree ser una hoja al viento tras haber crecido en un orfanato. Su vida transcurre en calma hasta que un inesperado ascenso la lleva al último piso de la empresa, directo al despacho de Rubén, el frío y estricto CEO. Él vive atrapado en una jaula de oro, obligado a cumplir una promesa familiar y casarse con Clarisa, la caprichosa y superficial hija del socio de su padre.
Entre balances financieros y reuniones compartidas, una atracción prohibida e inevitable surge entre la contable y el director ejecutivo. Sin embargo, un trágico accidente y una inesperada emergencia médica en el hospital lo cambiarán todo, sacando a la luz una anomalía biológica que desatará las sospechas del pasado.
Nadie es quien dice ser. En un mundo de lujos falsos y secretos de alcoba, ¿qué misterio se esconde detrás de la cuna de la verdadera heredera? El altar de la verdad está listo para que caigan las máscaras.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 9 VERDADES BAJO LA TORMENTA

Christine

El tono caprichoso y chillón que se filtraba a través del altavoz del teléfono de Rubén me golpeó como un cubo de agua helada. Aunque intenté concentrarme en las vetas de la madera de la mesa y en el fondo de mi taza de café, me resultó imposible no escuchar las exigencias de Clarisa. Rosas importadas, el doble de precio, la tarjeta de crédito de Rubén... Cada palabra de aquella mujer funcionaba como un doloroso recordatorio de la realidad. La hermosa burbuja de confianza, intimidad y calidez que habíamos construido en los últimos veinte minutos se desintegró en un abrir y cerrar de ojos, dejando en su lugar un frío abismal.

¿En qué estaba pensando? Me reprendí a mí misma, sintiendo una punzada de vergüenza y culpabilidad en el estómago. Me había dejado llevar por la intensa mirada de Rubén, por su sonrisa inesperada y por la extraña corriente que nos unía desde el día anterior. Me había abierto con él como nunca antes lo había hecho con nadie, confesándole mi pasado en el orfanato y mi sagrado sueño con Miriam. Pero la realidad me acababa de dar una bofetada en pleno rostro: Rubén era el CEO multimillonario de la empresa, un hombre inalcanzable perteneciente a la alta sociedad que estaba a punto de casarse con una mujer de su mismo estatus. Yo solo era una empleada más de su fábrica, la jefa de contabilidad que debía limitarse a cuadrar los números del mes. No podía permitirme el lujo de involucrar mis sentimientos ni de confundir su amabilidad corporativa con algo más. Tenía que proteger mi corazón antes de que fuera demasiado tarde.

Cuando Rubén colgó el teléfono de golpe y lo arrojó sobre la mesa con evidente frustración, el silencio incómodo se volvió asfixiante. Vi la mandíbula de mi jefe tensarse y una sombra de fastidio oscurecer sus ojos.

—Señor Rubén... creo que lo mejor será que regrese a mi oficina —dije con una voz que me esforcé al máximo por mantener fría, distante y estrictamente profesional. Me enderecé en la silla, tomé mi pequeño bolso del perchero y me colgué la correa al hombro—. Le agradezco mucho el café y su preocupación por mi accidente de la escalera, pero el tiempo corre y tengo que terminar de revisar las directrices presupuestarias que me entregó el señor Martínez. No quiero retrasar el informe del trimestre.

Hice el amago de ponerme de pie de inmediato, deseando con todas mis fuerzas huir de aquella mesa antes de que mi timidez o mi incomodidad me traicionaran por completo. Sin embargo, no alcancé a dar un solo paso.

Rubén

Ver cómo el rostro de Christine pasaba de la hermosa iluminación de sus sueños a una máscara de frialdad y distancia profesional me causó un dolor agudo en el pecho. La forma en que volvió a llamarme "Señor Rubén" se sintió como si me hubiera puesto una barrera de hielo insalvable. Sabía perfectamente lo que estaba ocurriendo en su mente analítica: la inoportuna e insufrible llamada de Clarisa la había asustado, recordándole mi maldito compromiso y devolviéndola a la realidad corporativa. Christine estaba intentando huir para protegerse del mundo superficial al que creía que yo pertenecía con orgullo.

Y en ese momento, la sola idea de verla marchar, de perder esa complicidad única que acabábamos de descubrir y de regresar a mi soledad rodeada de lujos falsos me desesperó por completo. No podía dejar que se fuera pensando que yo era feliz en esa jaula de oro.

Antes de que pudiera levantarse del todo, estiré mi mano sobre la mesa y le tomé suavemente de la muñeca. Su piel era cálida y suave, y al sentir de nuevo mi contacto físico, Christine se congeló en el sitio, clavando sus ojos en los míos con una mezcla de sorpresa y defensiva.

—Por favor, Christine, espera... No te vayas —le pedí, y mi propia voz sonó temblorosa, despojada de cualquier pizca de la autoridad que solía ostentar como CEO. Solté su muñeca lentamente, pero mantuve mi mirada fija en la suya, suplicándole en silencio que me escuchara—. Sé perfectamente lo que estás pensando en este momento. Has escuchado la llamada de Clarisa y debes creer que soy el típico heredero arrogante que vive una vida perfecta, planeando una boda de ensueño con una mujer de mi nivel. Pero te juro por lo más sagrado que las cosas no son así en absoluto.

Christine me miró en silencio, pestañeando despacio. El murmullo lejano de la cafetería seguía ahí, pero para nosotros el universo se había reducido a esa mesa junto al ventanal. Al ver que no salía corriendo, tomé aire y decidí desnudarme emocionalmente frente a ella como jamás lo había hecho con ningún ser humano, ni siquiera con Richard.

—Esa llamada que acabas de escuchar... es mi condena diaria —confesé con amargura, entrelazando mis dedos y apretándolos con fuerza—. No me voy a casar con Clarisa por amor, ni porque lo desee, ni porque comparta su estilo de vida. Ese matrimonio es una maldita obligación familiar. Hace muchas décadas, cuando mi abuelo estuvo a punto de perder la fábrica y caer en la bancarrota por una crisis financiera, el abuelo de Clarisa salvó la empresa inyectando una fortuna a cambio de una gran parte de las acciones. Mi abuelo, en su lecho de muerte, firmó un pacto de honor con su socio: dictaminó que la única forma de asegurar que esas acciones regresaran al núcleo de nuestra familia era uniendo a sus linajes en matrimonio a través de las siguientes generaciones. Y la mala fortuna decidió que los nietos elegidos para cumplir esa promesa impuesta fuéramos Clarisa y yo.

Hice una breve pausa para mirarla, intentando descifrar qué pasaba por su mente brillante. Christine permanecía inmóvil, pero la frialdad de su mirada había desaparecido por completo, reemplazada por una profunda expresión de asombro y una empatía genuina que me dio las fuerzas necesarias para continuar desahogándome.

—Llevo toda mi vida cargando con esa cadena de oro, Christine —continué, sintiendo un nudo en la garganta—. Clarisa me ha parecido una pesadilla caprichosa y superficial desde que éramos niños. No comparte mis valores, no respeta el trabajo de la fábrica y solo ve mi apellido y mis cuentas bancarias como un billete infinito hacia sus lujos. Cada vez que habla de la boda, de las flores, de los banquetes... siento que me falta el aire. Me siento atrapado en una mentira gigante que está destrozando mis ganas de vivir. Mi vida parece perfecta desde fuera, llena de portadas de revistas y éxitos empresariales, pero la realidad es que soy profundamente infeliz.

Bajé la mirada hacia mi taza de café fría, sintiéndome extrañamente vulnerable tras haber soltado semejante confesión ante una empleada a la que acababa de ascender hacía veinticuatro horas. Sin embargo, no me arrepentía. Necesitaba que Christine supiera quién era el verdadero Rubén.

Fue en ese instante cuando experimenté algo maravilloso. Una mano pequeña, cálida y delicada se posó con suavidad sobre mis dedos entrelazados. Levanté la mirada de golpe y encontré a Christine mirándome con una dulzura tan inmensa que me desarmó por completo. Ya no había distancias profesionales entre nosotros; solo dos almas conectando en mitad de la tormenta.

—Lamento mucho que tenga que pasar por eso, Rubén —me dijo con una voz tan dulce que me acarició el alma. Había dejado de usar el apellido formal y aquello se sintió como una victoria—. No me imagino lo difícil que debe ser llevar el peso de una responsabilidad tan grande y verse obligado a renunciar a su propia felicidad por una promesa del pasado. Nadie debería ser obligado a pasar su vida al lado de alguien a quien no ama, sin importar cuánto dinero o cuántas acciones estén en juego.

Escuchar sus palabras de comprensión y sentir el reconfortante calor de su mano sobre la mía me provocó una intensa emoción que me recorrió todo el cuerpo. Me di cuenta, con una claridad meridiana y absoluta, de que Christine entendía mi dolor mucho mejor que cualquier persona de mi entorno social. Mientras que todos a mi alrededor celebraban mi compromiso con Clarisa como el trato de negocios perfecto, la joven contable era la única capaz de ver las cadenas que me ataban y de apiadarse de mi infelicidad. En ese preciso momento, mirando el hermoso reflejo de sus ojos bajo la luz de la mañana, supe que la nueva jefa de contabilidad ya no era solo una brillante profesional para mi fábrica; se había convertido en el único faro de luz y en el refugio que mi atormentado corazón tanto necesitaba para no derrumbarse.

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Monica Cobos
Una tierna y hermosa historia de vida y amor 💕💕💕🍀🙋🇦🇷🇦🇷
Mirna Lobo
espectacularmente buena 👏👏😊 felicidades escritora, espero que sus problemas se resuelvan con bien y gran abrazo 🤗 y bendiciones 😊😊😊
Mirna Lobo
que bonito y que gran corazón el de Cristine , todo lo que es , se lo debe a las enseñanzas de esa gran mujer 😊👏👏👏❤️❤️
Mirna Lobo
❤️❤️❤️la corriente vuelve a su cause 👏👏😊😊
Mirna Lobo
me pregunto de dónde sacó esa señora cincuenta mil dólares para pagarle al médico ❓❓❓
Mirna Lobo
resultó que la insufrible no es hija de ella 🫢 fueron cambiadas, espero que se le bajen los humos a la lagartona de la Clarisa😠😠
Mirna Lobo
no me digas que Cristine es hermana de la insufrible 🤔😠 eso sí es tener mala suerte en la vida 😤 o al menos que las hayan intercambiado 🤔
Mirna Lobo
que maravilla que tenga sentimientos tan bonitos para la persona que la cuidó en el orfanato 😊😊
Andrea Nardelli
extraordinaria exelelentemente escrita
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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