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LA VENGANZA ES UN ARTE

LA VENGANZA ES UN ARTE

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:10.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

Una joven heredera de un imperio financiero y de la mafia, que ocultó su verdadera identidad por amor, sufre la pérdida de su bebé y el desprecio absoluto de su esposo y su suegra tras un atentado cruel. Renacida de las cenizas, regresa para ejecutar una venganza implacable, mientras se ve atrapada en un matrimonio concertado con un titán de los negocios tan arrogante y dominante como ella, uniendo dos mundos donde el poder se paga con sangre y orgullo.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA REVELACIÓN QUE DESTRUYE MUNDOS

El restaurante del club náutico era el epicentro indiscutible de la alta sociedad y el poder económico de la capital. Situado frente a los muelles privados donde se mecían yates de lujo bajo el sol del mediodía, sus amplios ventanales de cristal templado ofrecían una vista privilegiada del horizonte azul. En una de las mesas más exclusivas, ubicada en la terraza techada y rodeada de plantas ornamentales, se encontraban Esperanza Yépez de San Román, su hija Fabiola Yépez San Román y Verónica Comellas.

El ambiente en la mesa era ligero, distendido y lleno de una complicidad femenina que contrastaba agudamente con la atmósfera gélida y tensa que imperaba en el piso superior del conglomerado corporativo. Las tres mujeres compartían risas y comentarios agudos sobre la alta sociedad, disfrutando de un menú de alta cocina francesa. Verónica lucía deslumbrante con un vestido blanco de corte midi, gafas de sol oscuras de diseñador y el cabello suelto cayendo en ondas perfectas sobre sus hombros. Su presencia irradiaba una elegancia natural, una mezcla de sofisticación y poder implacable que atraía las miradas indiscretas de los comensales y de los reporteros de sociales que merodeaban por el perímetro del club.

Lo que ninguna de ellas sabía era que, apenas a unas mesas de distancia, un par de camarógrafos independientes de la farándula local llevaban varios minutos siguiendo cada uno de sus movimientos a través de lentes con potente teleobjetivo. La presencia de la matriarca de los San Román y de su hija compartiendo el almuerzo con una mujer tan hermosa, imponente y misteriosa era una primicia de oro que ningún tabloide iba a desaprovechar.

Al terminar el almuerzo, entre risas y despedidas cordiales, las tres mujeres se pusieron de pie para abandonar el club náutico. A la salida del establecimiento, justo en la escalinata principal rodeada de palmeras, un tumulto de camarógrafos y reporteros con micrófonos y cámaras al hombro se abalanzó sobre ellas de manera intempestiva, disparando los flashes de forma cegadora.

—¡Doña Esperanza! ¡Doña Esperanza, por favor, una declaración para el diario! —gritaba un periodista abriéndose paso con el micrófono en alto—. ¡Queremos saber quién es la hermosa mujer que la acompaña! ¿Es una nueva socia internacional de los San Román? ¿O se trata de la misteriosa heredera con la que contrajo nupcias en secreto su hijo Isaías San Román?

Los destellos de las cámaras iluminaban el rostro de Esperanza Yépez de San Román con destellos continuos. La matriarca, lejos de incomodarse por el asedio de la prensa, se detuvo un instante. Ajustó su elegante abrigo sobre los hombros, miró fijamente a las cámaras con una media sonrisa de absoluta suficiencia y, rodeando con un brazo protector los hombros de Verónica, habló con una claridad que resonó en todos los micrófonos:

—Señores de la prensa, dejen de buscar fantasmas donde no los hay —sentenció Esperanza con su voz firme, imponente y aristocrática—. La persona que me acompaña no es ninguna socia anónima. Ella es mi adorada nuera: Verónica Comellas de San Román, la legítima y única esposa de mi hijo Isaías. Ella es la dueña de este hogar y la mujer que comparte el trono del conglomerado con nuestra familia. Así que guarden sus cámaras para alguien a quien realmente le importe el qué dirán.

Las palabras de la matriarca cayeron como una bomba atómica sobre los reporteros. Los flashes parpadearon con furia desbocada, los camarógrafos empujaban para captar el rostro de Verónica —quien se quitó lentamente las gafas oscuras, revelando una mirada penetrante y una sonrisa de triunfo absoluto ante los lentes—, y los titulares de la noticia del año quedaron sellados de manera irrevocable ante todo el país.

A kilómetros de distancia de aquel exclusivo club náutico, en una pequeña y decrépita oficina provisional instalada en un almacén alquilado de la zona industrial, Reinaldo Benítez intentaba recomponer los pedazos de su vida destrozada. Tras el embargo preventivo y la intervención judicial de la inmobiliaria, había perdido su despacho, su estatus y casi todas sus pertenencias. Solo le quedaba un escritorio metálico viejo, una silla coja y la compañía constante de su madre, Margarita, y de su amante, Carolina, quienes lo habían seguido en su estrepitosa caída al vacío.

En una pequeña televisión de tubo colocada sobre una caja de cartón, un programa de farándula vespertino emitía de manera urgente la cobertura en vivo desde el club náutico. El locutor del programa gritaba emocionado mientras transmitía las imágenes de la salida de doña Esperanza Yépez de San Román.

En la pantalla apareció de repente el rostro de Verónica, clara, hermosa, poderosa y flanqueada por la madre y la hermana del hombre más temido de la nación. La voz del presentador resonaba con claridad en la pequeña habitación: "... ¡Confirmado, queridos televidentes! La misteriosa esposa del titán Isaías San Román no es otra que Verónica Comellas, la heredera del imperio bancario y hotelero, y exesposa del desgraciado empresario Reinaldo Benítez, quien hoy se encuentra en la más absoluta ruina..."

Reinaldo sintió que el aire se le escapaba de los pulmones de golpe. Sus ojos salieron de órbita mientras clavaba la mirada en la pantalla, reconociendo el rostro de la mujer a la que había echado a la calle, a la que había humillado, a la que consideraba un cero a la izquierda.

¿Verónica? ¿La esposa de Isaías San Román? ¿La dueña del banco que congeló sus cuentas?

Las piezas del rompecabezas encajaron en su mente con la violencia de un martillazo. No había sido una simple auditoría al azar; no había sido mala suerte en las licitaciones. Había sido ella. Cada contrato perdido, cada cuenta bloqueada, cada humillación y cada centavo arrebatado llevaba la firma invisible de la mujer a la que había despreciado.

—¡Maldita... maldita sea! ¡Maldita bruja! —rugió Reinaldo fuera de sí, perdiendo por completo la razón.

En un ataque de furia ciega, se abalanzó sobre el escritorio metálico, lo empujó con violencia y lo hizo volcarse, tirando al suelo la cafetera, los pocos papeles que le quedaban y la televisión de cartón, que estalló en chispas al impactar contra el suelo de concreto. Comenzó a romper a patadas todo lo que encontraba a su paso, destrozando sillas, golpeando las paredes con los puños desnudos y gritando maldiciones con la espuma en la boca.

—¡Por su culpa! ¡Por su maldita culpa lo perdí todo! ¡Me las va a pagar! ¡Juro que la voy a destruir aunque me cueste la vida! —vociferaba Reinaldo, con las venas del cuello hinchadas y el rostro desfigurado por el odio y la locura.

A pocos metros de distancia, acurrucadas junto a la esquina del almacén, Margarita y Carolina se quedaron completamente petrificadas. La madre de Reinaldo temblaba de pies a cabeza con las manos cubriéndole el rostro, mientras Carolina miraba los restos destrozados de la oficina con una expresión de terror absoluto en los ojos. Jamás imaginaron que la apacible y silenciosa Verónica poseía semejante podery comprendieron, con una certeza helada, que la venganza de la nueva señora San Román apenas les había mostrado su cara más amable.

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Patricia
me encanta esta novela, no sé porque no tiene likes, talvez la subió hace poco pero bien entretenida la novela
Patricia
bendito karma estos tres la están pagando duro, pero algo malo han de hacer
Patricia
me encanta imaginar a Isaías estético, pero me da pesar por los empleados maltratados por el ogro
Patricia
hola querida escritora, está novela está muy interesante, me tiene totalmente enganchada
Naibelys Perez: ❤️🥰me alegro mucho que le gusten mis novelas. 👏
total 1 replies
Miriam Piedrabuena
Me gustó
Becky Navarro
esto ya aburrio
Becky Navarro
ya me aburrio parecen niños caprichosos son mafiosos autora ceos se pasan ni un decomiso ni enfrentamientos secuestros el otro chillón del el ex
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