Después de dejar atrás las mentiras, Alessandro Moretti y Valentina Visconti descubren que el amor no basta cuando el poder, la mafia y los secretos familiares reclaman su lugar. Viejos enemigos regresan, nuevas alianzas nacen y el apellido Moretti demostrará que la felicidad siempre tiene un precio. Porque algunas guerras no se eligen... pero sí obligan a decidir hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona que amas.
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15- un pacto y una boda
La sala principal de la Mansión Moretti permanecía en absoluto silencio.
Frente a Alessandro y Marcus descansaba el documento que podía cambiar el futuro de ambas familias.
Durante décadas...
Los Moretti y los Greco habían vivido separados por una guerra que parecía no tener final.
Ahora...
Dos hombres estaban a punto de intentar ponerle fin.
Alessandro tomó la pluma.
Antes de firmar...
Levantó la mirada hacia Marcus.
—¿Estás seguro?
Marcus sostuvo su mirada.
—Lo estoy.
—Porque una vez que firmemos...
No habrá vuelta atrás.
Marcus asintió.
—Precisamente por eso estoy aquí.
Alessandro dejó escapar una leve sonrisa.
—Entonces hagámoslo.
Firmó.
Marcus tomó la pluma.
Y también firmó.
El abogado tomó el documento y comenzó a leer la última cláusula.
—Ambas familias se comprometen a respetar el presente acuerdo y a mantener la paz entre sus territorios, negocios y miembros.
Pasó la página.
—Cualquier incumplimiento será considerado una ruptura formal del tratado.
El ambiente cambió.
—Y la ruptura del tratado significará el inicio inmediato de una guerra entre ambas familias.
Nadie habló.
Todos comprendían el peso de aquellas palabras.
Aquello no era simplemente un acuerdo.
Era una promesa.
Una promesa que, si alguno decidía romper...
Podía terminar nuevamente en sangre.
El abogado cerró la carpeta.
—El tratado queda oficialmente firmado.
Marcus se puso de pie.
Alessandro hizo lo mismo.
Ambos estrecharon sus manos.
Esta vez... No como enemigos.
Sino como dos hombres que acababan de asumir una responsabilidad mucho mayor que ellos mismos.
—Por nuestras familias.
Dijo Marcus.
—Por nuestros hijos.
Respondió Alessandro.
Y ambos soltaron el apretón.
A varios kilómetros de allí...
El ambiente era completamente diferente.
Sophia caminaba entre los escaparates de una elegante tienda acompañada por Valentina, Camila y Amelia.
Sobre una mesa descansaban varias muestras de telas.
—Este me gusta.
Dijo Sophia mientras levantaba una de ellas.
Camila negó inmediatamente.
—No. Demasiado aburrido.
Amelia soltó una pequeña risa.
—Camila lleva diciendo eso desde que entramos.
—Porque tengo buen gusto.
Valentina sonrió.
—¿Y qué estás buscando exactamente?
Sophia miró las telas.
—Algo para la recepción de la boda.
Marcus y Amelia habían decidido mantener una celebración elegante, pero no demasiado grande.
—Entonces necesitamos algo que combine con la decoración.
Dijo Valentina.
Sophia asintió.
—Exactamente.
Amelia observó a las tres mujeres.
—No puedo creer que estén más emocionadas ustedes que yo.
Camila la miró.
—Por supuesto que estamos emocionadas.
Es tu boda.
Valentina sonrió.
—Además, alguien tiene que asegurarse de que no elijas algo horrible.
Amelia arqueó una ceja.
—¿Y quién decidió que mi gusto es horrible?
—Camila.
Respondió Valentina.
—Camila lo decidió.
—Y tengo pruebas.
Camila tomó una fotografía de una decoración.
—Mira esto.
Sophia soltó una carcajada.
—Eso sí es horrible.
Amelia negó con la cabeza.
—Traidoras.
Las cuatro comenzaron a reír.
Por unos minutos...
No existieron los Moretti.
No existieron los Greco.
No existieron los tratados.
Solo existía una boda.
Y cuatro mujeres disfrutando de una tarde juntas.
Sophia observó a Valentina.
—Gracias por acompañarme.
Valentina sonrió.
—Me alegra estar aquí.
Sophia bajó la mirada hacia las telas.
—Hace mucho que no hacía algo así.
Amelia la observó con ternura.
Sabía perfectamente lo que significaba para Sophia. Durante años...
Su vida había estado rodeada de seguridad, reglas y restricciones.
Aquella tarde parecía una pequeña ventana hacia la normalidad.
—Entonces tendremos que repetirlo.
Dijo Valentina.
Sophia levantó la mirada.
—¿De verdad?
—Cuando quieras.
La sonrisa de Sophia apareció inmediatamente.
—Me gustaría.
Camila las observó.
—Perfecto. Ya tenemos nuevas integrantes al grupo.
Sophia rio.
—¿Grupo?
—Sí.
Dijo Camila.
—Y no aceptamos devoluciones.
La firma había terminado.
Los hombres comenzaron a abandonar lentamente la sala.
Alessandro cerró la carpeta y se la entregó al abogado.
Marcus permaneció junto a él.
Durante unos segundos... Ambos observaron a sus hombres. Todavía existía cierta tensión.
Era inevitable. Pero algo había cambiado.
Habían dado el primer paso.
Marcus se volvió hacia Alessandro.
—Ahora que somos oficialmente aliados...
Alessandro levantó una ceja.
—Eso suena peligroso.
Marcus soltó una pequeña risa.
—Espero verte con Valentina en mi boda la próxima semana.
Alessandro lo miró sorprendido.
—¿La próxima semana?
—Sí.
—Pensé que todavía faltaban varias semanas.
Marcus negó.
—Amelia no piensa esperar más.
Alessandro sonrió.
—Eso sí puedo creerlo.
Marcus hizo una pequeña pausa.
—Quiero que estén.
Alessandro lo observó durante unos segundos.
—Estaremos.
Marcus extendió nuevamente la mano.
Alessandro la estrechó.
—Entonces...
Dijo Marcus.
—Supongo que oficialmente ya tienes una razón para soportarme.
—No te emociones.
Respondió Alessandro.
—Todavía estoy evaluando la alianza.
Marcus soltó una carcajada. Por primera vez...
La conversación entre ambos sonaba casi como la de dos amigos.
No como la de dos jefes que heredaron una guerra, si no como dos compañeros que una vez jugaron juntos en esa misma mansión.l
Alessandro salió del despacho acompañado por Matteo.
Dante los esperaba en el pasillo.
—¿Terminó?
—Sí.
Respondió Alessandro.
—El tratado está firmado.
Matteo sonrió.
—Entonces deberíamos celebrar.
Alessandro negó.
—Primero quiero asegurarme de que todos entiendan las condiciones.
Dante asintió.
—Lo haré.
Alessandro caminó unos pasos.
Después se detuvo.
—¿Dónde están Valentina y Camila?
—En el centro comercial con Sophia y Amelia.
Alessandro sonrió ligeramente.
—Entonces Valentina ya debe saber lo de la boda.
Matteo soltó una pequeña risa.
—Probablemente antes que tú.
Alessandro negó divertido.
—Eso no sería difícil.
La tarde comenzó a caer.
Las compras habían terminado.
Sophia llevaba varias bolsas.
Camila llevaba todavía más.
Amelia caminaba junto a Valentina.
—Creo que compramos demasiado.
Dijo Sophia.
Camila la miró.
—Eso no existe.
Valentina soltó una carcajada.
—Estoy de acuerdo con Camila.
Amelia negó con la cabeza.
—Las tres están locas.
Sophia sonrió. Por primera vez en mucho tiempo... Se sentía completamente relajada.
—Valentina...
—¿Sí?
Sophia dudó unos segundos.
—¿Alessandro estará en la boda?
Valentina sonrió.
—Estoy segura.
Sophia bajó la mirada.
—Me alegra.
Amelia la observó con curiosidad.
—¿Por qué?
Sophia levantó rápidamente la mirada.
—Porque... Es importante para Marcus.
Valentina sonrió discretamente.
Había algo en la manera en que Sophia hablaba de la familia Moretti que todavía no comprendía.
Pero no quiso presionarla.
—Entonces estaremos todos.
Sophia sonrió.
—Será bonito.
Al mismo tiempo...
En la Mansión Moretti...
Alessandro entró al despacho.
Encontró a Dante y Matteo revisando algunos documentos.
—La boda de Marcus será la próxima semana.
Dijo Alessandro.
Matteo levantó la mirada.
—¿Ya decidieron la fecha?
—Sí.
Alessandro tomó asiento.
—Y nosotros estamos invitados.
Dante sonrió.
—Eso significa que tendremos que preparar seguridad adicional.
Alessandro asintió.
—Exactamente.
Matteo cerró la carpeta.
—¿Crees que habrá algún problema?
Alessandro permaneció pensativo.
—Espero que no.
Miró hacia la ventana.
—Pero después de tantos años de guerra...
No podemos asumir que todos están felices con este tratado.
Dante y Matteo intercambiaron una mirada.
Alessandro volvió a observarlos.
—La paz acaba de comenzar. Y precisamente por eso... Tenemos que protegerla.
Ninguno de los tres podía imaginar que, mientras ellos hablaban de proteger el tratado...
Alguien más ya estaba pensando en cómo destruirlo.
Porque aquella firma no había puesto fin a la guerra. Solo había cambiado las reglas del juego.
Mathias Greco otro resentido más que jugará a ser padre de Sophia veremos qué pasará con Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Ahora aparece Mathias el hermano gemelo de Samuel y "supuestamente padre de Sophia" que papel jugará en esta guerra.
Una pregunta si Mathias sobrevivió la madre de Marcus y Sophia que se llama Elena si murió 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que decisión tomará Marcus Greco con su hermana y con Dante Moretti porque no los quiere juntos.
Puede ser Matteo 🤔🤔🤔❓❓❓
Puede ser Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Alessandro no creo su padre Alexander y su madre lo estaban criando para ser el futuro heredero Moretti igual no me asombraría si Liose cambia ese panorama sería feo enfrentar a dos medios hermanos.