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El Precio De Mi Inocencia: La Mujer Del Capo

El Precio De Mi Inocencia: La Mujer Del Capo

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / Mafia / Completas
Popularitas:496.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

​Una noche de fiesta fue el inicio de su condena. Matteo "El Halcón" Moretti, el criminal más temido del país, puso sus ojos en ella y decidió que le pertenecía.
​Arrancada de su vida sencilla, Ana descubre que su cautiverio no fue un error: ella es la heredera perdida de la Dinastía Castellanos, un imperio que todos creen muerto.
​Atrapada entre la obsesión del hombre que la compró y la traición de quien decía amarla, Ana deberá elegir: ser una víctima sumisa o convertirse en la reina que destruirá a sus enemigos.
​¿Qué pesa más: el miedo al monstruo que la posee o la sed de venganza?

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Un corazón roto y un adios

El hospital San Lucas era un universo distinto al centro público. Aquí el silencio era absoluto, roto solo por el pitido rítmico y costoso de las máquinas que mantenían a Lorenzo con vida. Ana observaba a través del cristal de la Unidad de Cuidados Intensivos. Su padre estaba rodeado de tecnología de punta; los mejores cirujanos habían trabajado en él durante cuatro horas. El "milagro" de Matteo Moretti ya estaba en marcha.

Pero el precio empezaba a cobrarse ahora.

Miguel entró en la sala de espera con dos cafés calientes y esa mirada de alivio que a Ana le partía el alma. Él creía que habían ganado. Él creía que el destino les había dado una tregua.

—El doctor dice que sus signos son estables, Ana —dijo Miguel, entregándole el café y rodeándola con el brazo—. Es increíble. No sé qué fundación nos eligió, pero juro que les devolveré cada centavo en cuanto nos casemos y empiece a trabajar.

Ana tomó el café con manos temblorosas. No podía mirarlo a los ojos. Sabía que si veía el color miel de su mirada, se derrumbaría y le contaría toda la verdad, y Matteo no perdonaría una traición.

—Miguel... tenemos que hablar —la voz de Ana sonó extraña, gélida, como si viniera de otra persona.

Él frunció el ceño, detectando de inmediato el cambio de tono.

—¿Qué pasa, amor? ¿Es por los gastos adicionales? No te preocupes, yo...

—No es eso —lo interrumpió ella, apartándose de su abrazo. El vacío que dejó el cuerpo de Miguel fue instantáneo, un ensayo del frío que vendría—. Recibí un correo anoche. De una de las empresas donde postulé para la pasantía de fin de carrera.

Ana había pasado la madrugada ensayando esta mentira. Tenía que ser algo que justificara su ausencia total y su alejamiento de su vida actual.

—Es una oferta de una firma de ingeniería en el extranjero... en Suiza —mintió, sintiendo que cada palabra era una puñalada en su propia conciencia—. Me ofrecen una beca completa, alojamiento y un sueldo que cubriría todo lo que el seguro de la "fundación" no pague para mi padre. Pero hay una condición.

—¿Suiza? —Miguel parpadeó, procesando la información—. Pero... Ana, eso es maravilloso, pero falta muy poco para que termines aquí. ¿No pueden esperar?

—No. Quieren que empiece de inmediato. Mañana mismo. Es un proyecto de investigación confidencial. No podré tener contacto frecuente, Miguel. Dicen que es por las cláusulas de seguridad de la empresa. Me prohíben redes sociales y comunicación externa durante los primeros meses.

Miguel dejó caer el café al suelo. El líquido oscuro se desparramó por el mármol impecable del hospital, una mancha que simbolizaba el fin de su normalidad.

—¿Me estás diciendo que te vas mañana? ¿Sin fecha de regreso? ¿Sin poder hablar conmigo? —la voz de Miguel subió de tono, cargada de una incredulidad dolorosa—. ¡Ana, nos vamos a casar! ¡Estamos planeando una vida juntos!

—¡Y esa vida no vale nada si mi padre muere por falta de atención médica! —gritó Ana, dejando que las lágrimas reales de su desesperación fluyeran, usándolas para disfrazar la verdadera razón—. Esta "pasantía" es lo que pagará su recuperación. Es la única forma, Miguel.

Miguel la tomó por los hombros, buscando alguna grieta en su resolución. Pero Ana había endurecido su corazón. Si lo dejaba con esperanzas, Matteo lo destruiría. Tenía que alejarlo, por su propia seguridad.

—Esto no suena a ti, Ana. Tú no eres así. Tú no abandonarías a tu familia y a mí por un contrato, por muy bueno que sea. Hay algo más, ¿verdad? Es por el dinero... yo puedo conseguirlo, puedo pedir un préstamo...

—¡No puedes! —le espetó ella, fingiendo una frialdad que no sentía—. No puedes darnos lo que necesitamos, Miguel. Eres un buen hombre, pero esto... esto es la vida real. Necesito seguridad, no promesas de un apartamento pequeño y deudas. Necesito salvar a mi padre y asegurar mi futuro. Y si para eso tengo que dejarte atrás, lo haré.

El silencio que siguió fue el más doloroso de la vida de Ana. Vio cómo la luz en los ojos de Miguel se apagaba. Vio cómo el hombre que la amaba se convertía en un extraño herido.

—Entiendo —dijo Miguel, soltándola como si su piel quemara—. Así que eso es lo que valgo para ti. Una moneda de cambio para tu éxito.

—Si quieres verlo así, hazlo —respondió ella, dándose la vuelta para que él no viera que se estaba rompiendo por dentro.

Miguel no dijo nada más. Se dio la vuelta y caminó por el pasillo del hospital, sus pasos resonando con una soledad absoluta. Ana se desplomó en una de las sillas, ahogando un sollozo. Había cumplido la segunda parte del trato de Matteo. Había destruido su "mañana".

A las seis de la tarde, Ana estaba en la esquina de su casa, con una pequeña maleta que contenía solo lo esencial: su computadora, algunos libros y la foto de sus padres. No se había atrevido a despedirse de su madre cara a cara; le dejó una nota diciendo que se iba por la beca y que enviaría dinero cada semana.

El coche negro, un sedán de cristales blindados, apareció puntualmente. La puerta trasera se abrió automáticamente. Dentro, el aroma a tabaco y madera la recibió como una advertencia. Matteo no estaba en el coche, pero su presencia se sentía en cada centímetro del cuero lujoso.

El chofer, un hombre de rostro inexpresivo, no dijo una palabra. Ana subió al coche y, mientras el vehículo se alejaba de la casa de sus padres y de la vida que una vez conoció, miró por la ventana trasera. Por un segundo, creyó ver la figura de Miguel parado en la esquina, observando cómo se marchaba.

El coche aceleró, dejando atrás el barrio humilde para adentrarse en las colinas donde residía el poder de la ciudad. Ana cerró los ojos y se abrazó a su maleta. Ya no era una ingeniera, ya no era la prometida de Miguel. Ahora era, oficialmente, la propiedad del hombre más peligroso de la ciudad.

El viaje hacia la mansión de los Moretti acababa de comenzar.

1
Edith Zenteno
que paso se supone que al otro día del compromiso Miguel les hizo llegar un diario con fotos de ella y Matteo y cuando fue a verlos ahí la hecharon y ahora recién despertó Lorenzo y recién la hechan ?? creo que la escritora no sabe lo que escribe ho hay más de una escribiendo sin leer lo anterior
Edith Zenteno
esta un poco fome y sin detalles si hacen el amor es como un tramite además aparentemente como no dicen nada no se están cuidando, puede salir embarazada 🤔
Edith Zenteno
y la mamá?
consuelo Rojas bernal
excelente me pareció esta historia y que no sé extendió tanto ... 👏🏻❤️
Luz Maritza Rodriguez Pinilla
felicitaciones me gusto
sarais del valle perez medina
Eres un idiota.... te veré caer Miguel
Libian Ruiz
Me encanta simplemente hermosa Historia eso es lo que me gusta que sea unas mujeres que no se dejan de nadie ❤️👏👏👏👏👏🥰
JZulay
Miguel te estás metiendo en problemas...🙊
vas hacer que te maten y te tiren en una sanja 🤷🏼
JZulay
miserable 😤 patán...
JZulay
sacrificios !!! 🤦🏼
Sara Ximena
fascinante /Ok/
Mildred Álvarez
ese desgraciado le tendió una trampa.
Mildred Álvarez
muy intrigante
Mildred Álvarez
yo creo que el novio el tal Miguel debe estar engañandola con alguna de las amigas.
montserrat ceron
que buena historia, gracias
Luz Adriana Fandiño
ya quiero a Matteo
Luz Adriana Fandiño
según entiendo Ana también es de una familia pudiente.... este conflicto está bueno
Solisbella ortuño
huy me encantó !
JANET GARZÓN
entonces la familia de Mateo mató a los padres de Ana solo que el no sabe que ella es la heredera Castellanos eso lo sabe Miguel por eso se quería casar con ella
Blalis Pincón
y quien escribió eso si ya el padre estaba muerto
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