Charlotte Callahan, una brillante científica investigadora, desaparece sin dejar rastro durante una expedición. Lo que debía ser una misión de rutina termina convirtiéndose en el mayor descubrimiento de su vida... y en el más peligroso.
Despertar en un mundo desconocido, donde la naturaleza desafía toda lógica y criaturas imposibles habitan cada rincón, obliga a Charlotte a hacer lo único que sabe hacer: observar, analizar y sobrevivir. Armada únicamente con su conocimiento, una mochila llena de instrumentos científicos y una inquebrantable curiosidad, comienza a documentar cada hallazgo mientras busca desesperadamente una forma de regresar a casa.
Pero cuanto más se adentra en aquel mundo salvaje, más difícil resulta explicar lo que sus propios ojos contemplan... y aún más difícil ignorar al enigmático hombre de alas de fuego que parece observar cada uno de sus pasos desde las alturas.
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UN RASTRO INESPERADO
Capítulo 17
Ari:
Después del enfrentamiento, Ari había permanecido unos minutos en silencio.
Seguía intentando procesar lo que acababa de ver.
Arkan caminaba adelante de ella con la misma tranquilidad de siempre, como si no acabara de enfrentarse a una criatura mucho más grande que un lobo común y corriente.
Ari entrecerró los ojos.
—Estás muy serio
Arkan giró ligeramente la cabeza.
—¿Serio?
—Te comio la lengua esa criatura?
Arkan sonrió.
—Solo intento concentrarme en el camino.
—Bien entonces, no hablaré.
—No quise decir eso!
La chica sonrió con ligereza.
—Entonces platícame algo.
—Qué quieres saber?
—La verdad es que no sé nada y el camino será muy largo, háblame más de este lugar y de sus criaturas o de la misteriosa chica que buscas.
La joven soltó una pequeña risa.
Arkan la miró perdiéndose en el sonido de su risa y en la forma de su nariz respingada y cómo se fruncía cuando hacía esos gestos que eran tanto extraños como adorables.
—Que?
Arkan no contestó.
—Pasa algo? Tengo algo en la cara, un moco?
El hombre la había observado más de lo necesario.
Tan pronto se dio cuenta agachó la mirada, escondiendo una sonrisa mientras la chica se hurgaba la nariz y se inspeccionaba el rostro.
Hiba a decir algo cuando un aroma captó su atención.
Ari lo notó.
Vio cómo sus orejas se movían.
Arkan se detuvo.
—¿Qué pasa?
El hombre no respondió.
Sus ojos recorrieron el bosque.
Después bajó ligeramente la cabeza.
Inspiró.
Lentamente.
Ari observó su rostro.
La expresión de Arkan había cambiado.
—¿Qué ocurre? ¿es Charlotte?
Arkan permaneció en silencio.
Volvió a aspirar el aire.
Esta vez sus ojos se abrieron en una expresión inesperada.
Ari miró alrededor.
No vio nada.
Hasta que bajó la mirada.
El suelo estaba marcado.
Eran huellas de ruedas, como si pesados carretones hubieran sido arrastrados por bestias poderosas.
Dos líneas paralelas atravesaban la tierra húmeda y desaparecían entre los árboles.
Ari se agachó.
—Una carreta, no sabía que ya habían inventado la rueda en la Edad de Piedra.
Arkan no respondió.
La joven siguió las marcas con la mirada.
—Parece reciente.
Entonces levantó la cabeza.
Arkan continuaba inmóvil.
Ari frunció el ceño.
—¿Encontraste algo?
El hombre finalmente habló.
—Sí.
Una sola palabra.
Pero su voz había cambiado.
Ari se incorporó.
—¿Y....puedo saber qué encontraste?
Arkan volvió a mirar las huellas.
—Su aroma.
La joven sintió un pequeño sobresalto.
—¿De Charlotte?
Él negó lentamente.
—No.
Ari guardó silencio.
Entonces comprendió.
— ¿Es de ella?
Arkan no respondió.
Pero tampoco necesitaba hacerlo.
Ari sintió una extraña presión en el pecho.
—La chica que buscas!!
El hombre bajó la mirada.
Durante unos segundos permaneció completamente callado.
—Si.
Ari observó las huellas.
Después miró hacia el sendero que seguían.
—Entonces deberíamos continuar por allí.
Arkan levantó la mirada.
—No.
Ari parpadeó.
—¿No?
—Seguiremos nuestro camino.
La joven miró nuevamente las huellas.
—Pero acabas de encontrar su rastro!!!
Ari frunció el ceño.
—No entiendo.
Arkan comenzó a caminar.
Ella permaneció quieta unos segundos antes de seguirlo.
Ari aceleró el paso hasta colocarse a su lado.
—Llevas quién sabe cuánto tiempo buscando a esa chica!!
Silencio.
—Acabas de encontrar una pista.
Silencio.
—Y hay una carreta que probablemente la llevó en esa dirección.— dijo mientras apuntaba al lado contrario
Silencio.
Ari finalmente se detuvo.
—¿Y decides ir en sentido contrario?
Arkan continuó caminando.
—Sí.
—Eso no tiene sentido.
El hombre se detuvo.
—Es a tu hermana a quien buscamos.
Ari soltó una pequeña risa incrédula.
— Lo sé y te lo agradezco, solo te digo que si fuera Charlotte, yo estaría corriendo detrás de esa carreta.
Él cerró los ojos durante un instante.
Aquella comparación le produjo una incomodidad que no supo explicar.
Charlotte...La mujer que Ari buscaba, la persona que justificaba aquella caminata.
La razón por la que él había decidido ayudarla.
Pero ahora el rastro que había encontrado pertenecía a alguien más.
A Elisse.
Después de la paliza que lo dejó medio muerto, se había jurado a sí mismo encontrarla y cortejarla a pesar de sus machos.
Ya no era el lobo inválido de hace unos días, estaba recuperado y completamente fuerte.
Había imaginado innumerables veces el momento en que finalmente volvería a verla.
Y ahora que una posibilidad real estaba frente a él...
No quería tomarla.
Aquello lo desconcertaba.
—Arkan?
La voz de Ari lo sacó de sus pensamientos.
—¿Qué?
—Si esa chica está ahí...
La joven señaló las huellas.
—Tal vez sea tu oportunidad.
Arkan la miró.
Ari no sonreía.
Ya no había bromas en su rostro.
Hablaba completamente en serio.
—Podrías encontrarla.
Arkan bajó la mirada.
—Tal vez.
—Entonces hay que ir.
Él volvió a levantar los ojos.
—¿No te importa que busque a otra hembra?
La pregunta salió antes de que pudiera detenerla.
Ari se quedó sorprendida.
—¿Importarme? No te entiendo, ¿Porque habría de importarme?
Arkan también pareció darse cuenta de lo que había dicho.
Desvió la mirada.
Pero Ari había escuchado perfectamente.
Y aquella pequeña pregunta le produjo una sensación extraña.
No quería que se fuera, pero no sabía por qué.Apenas conocía a aquel hombre, era un desconocido.
Un ser que hasta hacía poco habría considerado imposible.
Y aun así...
Había comenzado a acostumbrarse a caminar junto a él.
Ari miró las huellas.
Después volvió a mirar a Arkan.
—Si la estás buscando, deberías seguirla.— Insistió
Él apretó ligeramente la mandíbula.
Arkan respiró profundamente.
No podía decirle la verdad.
Ni siquiera él mismo sabía cuál era esa verdad.
Había pensado tanto en Elisse, cuando movida por la compasión lo curó con ternura.
Idealizo durante ese tiempo que ella era la hembra de su vida, que había una conexión.
Había imaginado que volver a verla sería suficiente.
Así tuviera qué desafiar Y enfrentarse nuevamente a sus machos.
Pero desde que Ari había aparecido...Todo era diferente.
Ella hablaba demasiado, preguntaba demasiado, se reía de cosas que él no entendía, lo observaba sin miedo.
Y, sobre todo, lo miraba como si su naturaleza bestial fuera lo más increíble que hubiera visto en el mundo.
Había admirado su transformación.
Había llamado increíble a aquello que otros habrían considerado normal.
Lo había mirado como nadie lo había mirado antes.
No con deseo, no con miedo.
Con fascinación!!
Y eso era precisamente lo que más lo confundía.
La joven lo observó durante varios segundos.
Finalmente suspiró.
— Bien ya no insistiré pero creo que eres un tonto si dejas esta oportunidad por mi culpa.
—Tú me salvaste antes, además yo robé tu gema de poder, es justo que pague mi deuda.
—Si te sientes comprometido por una deuda... No tienes que hacerlo.
El no respondió, no sabía cómo decirlo.
El tiempo que siguió en el camino fue incómodo.
Por primera vez la tensión se había instalado entre ellos.
.
.
.
Mientras ellos caminaban hacia un destino incierto.
Alguien más hurgaba entre las raíces de un viejo árbol buscando aquello que había guardado con tanto esmero.
Sus garras se clavaron en la tierra suave cuando un aroma salió despedido del escondite.
Los severos y afilados ojos de la bestia se oscurecieron mientras su expresión endurecida continuaba hurgando allí.
Pronto se dio cuenta que su tesoro había sido robado y una burla había sido puesta en su lugar.
El gruñido de sentencia salió expedido de su garganta con tal enojo que muchas de las criaturas alrededor salieron despavoridas.
Los patrones del aroma de aquel intruso habían quedado diseminadas difusamente en los alrededores.
El aroma rápidamente captó su atención.
Una mueca retorcida se produjo en sus labios mientras el brillo amenazante en sus fieros ojos observaban el camino por donde se perdía aquel sutil rastro.
De verdad, la mente de un científico porque tiende a ser tan compleja a la hora de empatía o ceder en algo a temas del corazón.
Vaya mujer 😔
pq, pobre pichoncito 🐦
su relación con la dra está más enrredada que unos fideos/Frown/
no te podías esperar unos días mas🤭
te queremos autora🥰🥰
un maratón 💘💘👏👏☺️☺️
que emoción 💘 bueno...será que la va a reclamar?🥰
cómo que el mushasho la puso nerviosa🤭🥰
Supongo que la marca hace sentir al compañero las emociones de tristeza, alegría o peligro? porque no lo veo como una simple marca