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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.6
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: Un gusto peculiar

Capítulo 21

La oficina de Gabriel estaba iluminada por la luz del mediodía que entraba sin obstáculos por los grandes ventanales, reflejándose sobre el escritorio lleno de hojas, borradores y anotaciones a medio terminar. Todo indicaba que debía estar concentrado en su trabajo… pero su mente estaba en otro lugar.

Completamente en otro lugar.

Gabriel estaba recostado en su silla, girando ligeramente de un lado a otro, con una sonrisa que no podía ocultar. No era una sonrisa cualquiera… era involuntaria, constante, como si algo en su interior no dejara de repetirle un momento específico una y otra vez.

Esa mañana.

Esa chica.

Su actitud.

Sus palabras.

Y esa forma tan particular de mirarlo… como si no le importara en lo absoluto quién era.

—A ver… —dijo una voz a su lado, sacándolo de sus pensamientos—. ¿Me explicas por qué estás tan sonriente después de la llamada de atención que te dio el jefe?

Jhosua Lee estaba apoyado contra el escritorio, con los brazos cruzados y una expresión entre divertida y sospechosa. Llevaba poco tiempo en el país, pero lo suficiente para notar cuando algo no cuadraba.

Y Gabriel… definitivamente no cuadraba hoy.

Gabriel soltó una pequeña risa, bajando la mirada por un segundo, como si intentara disimular lo evidente.

—No es nada… —respondió, aunque su tono lo contradecía—. Solo me acordé de lo que pasó esta mañana.

Jhosua alzó una ceja de inmediato, interesado.

—¿Sobre…? —preguntó, inclinándose ligeramente hacia él, como si no fuera a dejar pasar ese detalle.

Gabriel negó con la cabeza mientras se levantaba de la silla, estirándose con calma.

—Nada importante…

Pero esa sonrisa…

Seguía ahí.

Y eso era lo que más llamaba la atención.

Jhosua soltó una risa corta, negando.

—Sí, claro… nada importante —repitió con sarcasmo—. Entonces explícamelo, porque no es normal verte así. Te acaban de llamar la atención… y estás como si te hubiera pasado algo bueno.

Gabriel tomó su chaqueta del respaldo de la silla, sin apurarse, disfrutando ese estado extraño en el que se encontraba.

—Créelo o no… es cosa mía.

Jhosua lo observó en silencio unos segundos más, analizando cada gesto, cada expresión.

—¿No te quedarás para manuscribir tu obra? —preguntó, señalando las hojas desordenadas sobre el escritorio—. Dijiste que ibas atrasado.

Gabriel siguió la mirada de su amigo hacia el escritorio. Sus apuntes, su historia, su trabajo… todo estaba ahí.

Pero por primera vez en mucho tiempo…

No le interesaba.

—Necesito inspirarme… —dijo finalmente, colocándose la chaqueta con tranquilidad—. Y dudo que lo vaya a hacer acá.

Jhosua entrecerró los ojos, ahora más curioso que antes.

—Eso suena a excusa… —murmuró.

Gabriel sonrió de lado, acercándose a la puerta.

—Tal vez lo es.

Esa respuesta lo dejó aún más intrigado.

—Oye… —añadió Jhosua antes de que saliera—. ¿Tiene nombre esa “inspiración”?

Gabriel se detuvo un segundo, con la mano en la puerta.

Su sonrisa cambió apenas.

Más leve.

Más pensativa.

Pero no respondió.

—Nos vemos —dijo simplemente.

Y salió.

La puerta se cerró detrás de él con suavidad.

Jhosua se quedó en la oficina, mirando el lugar vacío unos segundos, procesando lo que acababa de pasar. Luego soltó una risa baja, negando con la cabeza.

—Definitivamente hay alguien… —murmuró para sí mismo.

Mientras tanto, Gabriel caminaba por el pasillo con paso relajado, metiendo las manos en los bolsillos. La gente a su alrededor pasaba, el ruido habitual del lugar seguía… pero él apenas lo notaba.

Porque su mente seguía atrapada en ese momento.

En esa conversación.

En esa actitud fría, directa, casi desafiante.

—“Los finales felices no existen…” —murmuró para sí mismo, recordando las palabras de Isabella.

Y sin darse cuenta… volvió a sonreír.

Porque, por alguna razón…

Quería volver a verla.

Quería volver a escucharla discutir.

Quería entenderla.

Y eso…

Era mucho más peligroso de lo que parecía.

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La cafetería: Nicolss

Estaba envuelta en un ambiente cálido y acogedor. El sonido constante de la máquina de café, las conversaciones suaves de otras mesas y el aroma intenso del espresso llenaban el lugar. Afuera, la gente caminaba con prisa… pero dentro, el tiempo parecía ir más lento.

Excepto para Isabella.

Ella estaba sentada frente a Victoria, con la espalda recta y los brazos cruzados, golpeando ligeramente la mesa con los dedos, claramente molesta. Su café seguía intacto, enfriándose poco a poco… igual que su paciencia.

—Otra vez me encontré a ese idiota —dijo de pronto, con evidente fastidio.

Victoria levantó la mirada de su taza, confundida.

—¿De qué idiota estás hablando?

Isabella rodó los ojos, como si fuera obvio.

—Ese que me tiró el charco… y que, por su culpa, probablemente me despidan.

Victoria abrió un poco los ojos, sorprendida.

—¿Qué? ¿El mismo de ese día?

—Sí, ese mismo —respondió Isabella, negando con la cabeza—. Resulta que es uno de los que me tocó entrevistar… ¿puedes creerlo?

Soltó una pequeña risa sin humor, más cargada de frustración que de gracia.

—No sabes lo patético que es…

Victoria la observó con más atención, inclinándose ligeramente hacia ella.

—¿Te faltó el respeto?

Isabella dudó un segundo. Su expresión cambió apenas.

—No bueno… no exactamente… —admitió, desviando la mirada hacia un punto cualquiera—. Pero prácticamente me dijo que era una histérica.

Hubo un pequeño silencio.

Y de pronto…

Victoria soltó una risa.

Isabella levantó la mirada de inmediato, completamente incrédula.

—¿Perdón?

—No lo juzgo —dijo Victoria, encogiéndose de hombros, aún sonriendo.

El gesto de Isabella se endureció.

—¿Tú también?

—Lo siento… —añadió Victoria, intentando no reírse—, pero últimamente no me extrañaría que, por ser un hombre, lo hayas ahuyentado.

Eso fue suficiente para que Isabella se sintiera atacada.

—Creo que no me estás entendiendo… —dijo, molesta—. Lo que trato de decir es que—

El sonido del celular interrumpió la conversación.

Victoria miró la pantalla… y su expresión cambió de inmediato.

La sonrisa desapareció.

—Un momento… —dijo, levantándose.

Se alejó unos pasos para contestar. Isabella la siguió con la mirada, notando cómo su postura se tensaba poco a poco. No podía escuchar lo que decía… pero sí podía ver que algo no estaba bien.

Pasaron un par de minutos.

Victoria regresó, guardando el celular con más fuerza de lo normal. Su rostro estaba serio… molesto.

—¿Quién era? —preguntó Isabella, ahora más calmada.

—Steve… —respondió ella, evitando su mirada.

Isabella la observó detenidamente.

—Por tu cara… no fueron buenas noticias.

Victoria soltó un suspiro pesado y se dejó caer en la silla.

—Me dijo que no vendrá… que tiene trabajo… y que le es imposible esta semana.

Isabella frunció ligeramente el ceño.

—Bueno… al menos lo tendrás la otra semana, ¿no?

Pero Victoria negó con la cabeza, claramente afectada.

—Lo peor es que hoy tengo una reunión por el onomástico de mi jefa… y pensé ir con él.

Isabella ladeó la cabeza, confundida.

—¿No se supone que era ayer?

—No —respondió, con molestia evidente—. Es justo hoy. Por eso me molesta que me haya cancelado así… como si nada.

Su voz se quebró apenas en la última frase.

Isabella la miró en silencio unos segundos. Esta vez, sin sarcasmo… sin enojo.

—No creo que tenga nada de malo en que vayas sin él… —dijo finalmente—. Si quieres ir, pues ve y diviértete.

Victoria levantó la mirada de inmediato, como si esa frase le hubiera dado una idea.

—¿Quieres venir conmigo?

Isabella se quedó quieta por un segundo, sorprendida.

—Me gustaría… pero sabes bien que no soy muy fanática de esas reuniones.

Victoria hizo una mueca, pero no se rindió. Se inclinó hacia ella, juntando las manos casi en forma de súplica.

—Por favor…

Isabella suspiró, ya imaginando lo que venía.

—Victoria…

—En serio —insistió ella—. Qué vergüenza estar ahí sola… rodeada de gente que apenas tolero… fingiendo sonrisas.

Su tono bajó un poco.

Más sincero.

—Anda… di que sí.

Isabella desvió la mirada hacia su taza. Observó el café… ya frío.

Pensó en todo lo que había pasado ese día.

En el trabajo.

En la entrevista.

En él.

En su forma de hablarle.

En cómo, de alguna manera… seguía molestándole más de lo normal.

Cerró los ojos un segundo, como si intentara ordenar sus pensamientos.

No le gustaban esas reuniones.

No le gustaba fingir.

No le gustaba ese tipo de gente.

Pero…

Volvió a mirar a Victoria.

Y esta vez no vio insistencia.

Vio decepción.

Vio soledad.

Y eso… le pesó más que su incomodidad.

—Victoria… —murmuró, aún dudando.

Porque en el fondo…

Sabía que decir que sí…

Iba a cambiar muchas cosas.

Más de las que imaginaba.

^^^Continuará...^^^

1
Anonymous Carmen diaz
Adrián eres culpable y lo niegas pero recuerda estás junto a Isabella por su amnesia no porque en verdad ella te hubiera dado esa oportunidad sigues siendo un mal hombre manipulador y mentiroso
Anonymous Carmen diaz
Hay Adrián quieres salvarte antes los ojos de Isabella que todavía no recuerda todo pero que bien que Ethan si está rotándose mejor que tú al decir esa verdad que lastimó y daño a Isabella
Anonymous Carmen diaz
Adrián tú le confiaste a cosas eran muy amigo si sabe todo eso y más por ambición la abandonaste y nunca pensaste en que sufriría Isabella
Gloria Grijalba
muy buena
Anonymous Carmen diaz
Dile la verdad siempre haz sido su amiga victoria tú la viste destruida ir Adrián no permitas siga viviendo en esa mentira
Anonymous Carmen diaz
Tu madre ni supo todo Isabella le ocultaste cosas del porqué te dejó Adrián
Anonymous Carmen diaz
Tu llevaste la carta y pediste a una amiga se la diera a victoria de lo que Adrián iba hacer abandonarla en la iglesia
Anonymous Carmen diaz
Sigue victoria si Isabella reacciona mal están en un hospital pero ya no permitan que Adrián siga favoreciéndose con la amnesia de ella aunque la verdad vuelva a doler es mejor recuerde todo y decida ella
Anonymous Carmen diaz
Tu mente te dice que eso es falso y tú lo empiezas poco a poco a descubrir pero Isabella te darás cuenta tarde y si Gabriel no te perdona o espera será tu error
Anonymous Carmen diaz
Alfinio y porque permitieron que él manipulara ahora ven esto y ya están dándose cuenta que no es bueno para Isabella vivir engañada tu victoria sabías todo lo que le hizo Adrián y lo ayudaste omitiendo la verdad
Anonymous Carmen diaz
Será acaso este el detonante para que la duda regrese ese tiempo de amnesia y tu Adrián seas descubierto con esta falsa que estás viviendo con Isabella y ella recuerde que tú fuiste quien la destruyó no Gabriel
Susana Gerez
Autora, por qué no se toma el tiempo necesario relee su escritura y ubica en tiempo. Como dicen otros comentarios se supone según lo leído hace un año fueron por el vestido y aún no tienen fecha, pero siguen apareciendo nuevos personajes. Adiós. Hasta aquí llegué.
Modestina Fonseca Sierra
que falso es Adrián no le importo dejarla y ahora venir con enojo a joder
Anonymous Carmen diaz
Tus mentiras Adrián recuerda Whitman ya te perdono lo que hiciste con su hija si quiere destruirte tiene a Isabella para hacerlo
Anonymous Carmen diaz
Hay ojalá nunca recuerde y vivas en esa mentira aunque demuestras seguridad pero sabes que esto que estás viviendo es falso con Isabella que harás si recuerda y ve la utilizaste y dañaste
Anonymous Carmen diaz
Que bien sabes actuar Adrián pero viste que algo se metió una chispa que puede destruir esta verdad oculta y que sabes que no es real si recuerda te alejara totalmente por mentirle u aprovecharte de su amnesia a
Anonymous Carmen diaz
Gabriel o le dices todo o te alejas si ella se escuda con su amnesia y su madre y victoria no le dicen que pasó no mereces recatar a esa Isabella
Anonymous Carmen diaz
Adrián porquería de hombre
Anonymous Carmen diaz
Adrián eres una cucaracha sabes que está ahora porque no recuerda ya que ella misma te dejó por lo que hiciste crees que nunca habrá algo que haga recuerde tu traición
Anonymous Carmen diaz
Debiste contárselo aunque doliera pero no lo hiciste ahora Adrián lo ocultará y eso hará se alejen más Gabriel
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