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DE EX NOVIA A MADRASTRA

DE EX NOVIA A MADRASTRA

Status: En proceso
Genre:Mafia / Amor prohibido / Casada Con Mi Ex's Familiar
Popularitas:747
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Mariana Jurado Ramirez

sin espoiler

NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

UNA PREGUNTA PARA TODA LA VIDA

Habían pasado algunos días desde el juicio.

La tensión en la mansión había disminuido un poco.

La investigación continuaba, pero por primera vez desde que había comenzado todo aquel problema, Kalel podía respirar con algo más de tranquilidad.

Las pruebas presentadas en el tribunal habían dejado claro que su versión debía ser tomada en cuenta.

Christopher, por su parte, seguía pendiente de su hijo.

Aunque no quería demostrarlo demasiado, todavía le preocupaba verlo afectado por todo lo ocurrido.

Mirelith también había estado cerca de Kalel.

No como su antigua novia.

Sino como alguien que, pese a todo lo que había sucedido entre ellos, todavía quería verlo bien.

Sin embargo, aquella tarde Christopher tenía otros planes.

Había preparado algo especial.

Y no se lo había contado a nadie.

---

Mirelith salió de su habitación aquella tarde y encontró a Christopher esperándola en el vestíbulo.

Llevaba un traje elegante.

No era extraño.

Christopher siempre vestía impecablemente.

Pero aquella vez había algo diferente en él.

Parecía nervioso.

Mirelith se acercó.

—¿Christopher?

Él levantó la mirada.

—Hola.

Ella sonrió.

—¿Qué sucede?

Christopher negó con la cabeza.

—Nada.

Mirelith entrecerró los ojos.

—Te conozco.

Christopher soltó una pequeña risa.

—Eso es un problema.

—¿Por qué?

—Porque entonces no puedo ocultarte nada.

Mirelith sonrió.

—Exactamente.

Christopher extendió una mano hacia ella.

—¿Quieres salir conmigo esta noche?

Mirelith arqueó una ceja.

—¿Una cita?

—Una cita.

Ella sonrió.

—Claro.

Christopher tomó su mano.

—Entonces vamos.

---

El automóvil los llevó hasta uno de los restaurantes más elegantes de Madrid.

No era un lugar especialmente concurrido.

Christopher había elegido una terraza privada, alejada del resto de los clientes.

La mesa estaba preparada con cuidado.

Velas.

Flores.

Una cena perfectamente organizada.

Y una vista nocturna espectacular de la ciudad.

Mirelith miró alrededor.

—Christopher...

Él sonrió.

—¿Qué?

—Esto es precioso.

—Quería que fuera especial.

Mirelith se sentó frente a él.

—¿Por qué siento que estás tramando algo?

Christopher soltó una pequeña risa.

—Porque probablemente estás empezando a conocerme demasiado.

Ella negó divertida.

—Eso no responde mi pregunta.

Christopher tomó su mano sobre la mesa.

—Esta noche no quiero hablar de problemas.

Mirelith lo observó.

—¿Ni del juicio?

—Ni del juicio.

—¿Ni de Kalel?

—Kalel está bien por ahora.

Mirelith asintió.

—Entonces, ¿de qué quieres hablar?

Christopher acarició suavemente el dorso de su mano.

—De nosotros.

Mirelith se quedó mirándolo.

—¿Nosotros?

—Sí.

La expresión de Christopher se volvió más seria.

—De todo lo que hemos vivido.

Mirelith sonrió.

—Hemos vivido bastante en poco tiempo.

—Demasiado.

Ambos rieron suavemente.

La cena comenzó.

Durante un rato hablaron de cosas sencillas.

De viajes.

De lugares que querían conocer.

De momentos divertidos que habían compartido.

Christopher incluso consiguió hacer reír a Mirelith varias veces.

Pero conforme avanzaba la noche, él se volvió más pensativo.

Mirelith lo notó.

—Estás nervioso.

Christopher levantó una ceja.

—¿Yo?

—Sí, tú.

—No estoy nervioso.

—Christopher.

Él suspiró.

—Está bien.

Mirelith sonrió.

—Sabía que algo pasaba.

Christopher tomó aire.

—Hay algo que llevo pensando desde hace bastante tiempo.

Ella dejó de sonreír lentamente.

—¿Qué cosa?

Christopher la miró directamente.

—Nuestra relación.

Mirelith permaneció en silencio.

Christopher continuó:

—Cuando apareciste nuevamente en mi vida, nunca imaginé que terminaríamos así.

—¿Así cómo?

—Juntos.

Mirelith sonrió.

—Yo tampoco.

Christopher bajó la mirada durante unos segundos.

—Al principio pensé demasiado en todas las complicaciones.

Mirelith sabía exactamente a qué se refería.

Kalel.

Su pasado.

La diferencia de edades.

La situación familiar.

Todo.

—Pero luego comprendí algo —continuó Christopher.

Mirelith esperó.

—No quería dejarte ir.

Ella sintió que su corazón se aceleraba.

Christopher levantó la mirada.

—Y cuanto más tiempo pasaba contigo, más seguro estaba de que quería que formaras parte de mi vida.

Mirelith sonrió con ternura.

—Christopher...

Él apretó suavemente su mano.

—Déjame terminar.

Mirelith asintió.

Christopher respiró profundamente.

—Quiero despertarme contigo.

—Quiero regresar a casa y saber que estás ahí.

—Quiero compartir contigo los buenos momentos.

—Y también los malos.

Mirelith lo escuchaba en absoluto silencio.

—Quiero que conozcas cada parte de mi vida.

Hizo una pausa.

—Incluso las partes complicadas.

Ella sonrió.

—Ya conozco algunas.

Christopher soltó una pequeña risa.

—Sí.

Luego volvió a ponerse serio.

—Pero no quiero que solamente seas mi novia.

Mirelith quedó completamente quieta.

Christopher soltó su mano.

Se levantó lentamente de la silla.

Mirelith lo miró sorprendida.

—Christopher...

Él rodeó la mesa.

Entonces se arrodilló frente a ella.

Mirelith abrió los ojos.

—No...

Christopher sonrió.

—Sí.

Metió una mano en el bolsillo interior de su saco.

Sacó una pequeña caja.

El corazón de Mirelith comenzó a latir con fuerza.

Christopher abrió la caja.

Dentro había un anillo elegante de oro, con una gran piedra transparente en el centro y pequeños diamantes rodeándola.

La luz de las velas hizo que la joya brillara.

Mirelith llevó una mano a sus labios.

—Christopher...

Él la miró.

—Mirelith.

Por primera vez en toda la noche, su voz dejó de tener aquella seguridad habitual.

Ahora estaba completamente vulnerable.

—Sé que nuestra historia no ha sido sencilla.

Mirelith sintió que sus ojos comenzaban a humedecerse.

—Sé que existen muchas cosas que podrían hacernos dudar.

Christopher sostuvo la caja.

—Pero yo no quiero vivir pensando en las dificultades.

—Quiero pensar en todo lo que podemos construir.

Mirelith dejó escapar una pequeña lágrima.

Christopher continuó.

—Quiero que seas mi familia.

Ella sonrió entre lágrimas.

—¿Estás seguro?

Christopher respondió sin dudar.

—Completamente.

Le mostró el anillo.

—¿Quieres casarte conmigo?

Mirelith se quedó sin palabras.

Durante unos segundos solamente pudo mirarlo.

Después se cubrió el rostro con ambas manos.

Christopher sonrió nerviosamente.

—Eso no parece un "sí".

Mirelith soltó una pequeña risa entre lágrimas.

—Espera...

Bajó las manos.

—Es que no me esperaba esto.

Christopher la miró.

—¿Eso significa que...?

Mirelith sonrió.

—Sí.

Christopher quedó inmóvil.

—¿Sí?

Ella asintió.

—Sí, Christopher.

Él sonrió.

Una sonrisa completamente diferente a la que mostraba normalmente.

Una sonrisa llena de felicidad.

—¿De verdad?

—De verdad.

Christopher tomó suavemente su mano.

—Entonces...

Sacó el anillo de la caja.

—Permíteme.

Mirelith extendió la mano.

Christopher colocó cuidadosamente el anillo en su dedo.

La joya quedó ajustada.

Mirelith la observó.

Era hermosa.

Pero lo que realmente la hacía especial era lo que significaba.

Christopher se puso de pie.

Ella también.

Él la abrazó.

Mirelith apoyó la cabeza contra su pecho.

—Voy a casarme contigo...

Christopher sonrió.

—Sí.

—Esto es una locura.

—Probablemente.

Ella levantó la mirada.

—¿Y Kalel?

Christopher soltó una pequeña risa.

—Creo que va a necesitar unos minutos para procesar que su exnovia será oficialmente mi esposa.

Mirelith también rio.

—Pobre.

—Es un hombre fuerte.

—Aun así, probablemente se quede en shock.

Christopher sonrió.

—Lo hablaremos con él.

Mirelith observó nuevamente el anillo.

—Es precioso.

—Me alegra que te guste.

—¿Lo escogiste tú?

—Sí.

Ella lo miró sorprendida.

—¿Tú solo?

—Conseguí ayuda para saber el tamaño.

Mirelith sonrió.

—Así que llevabas tiempo planeándolo.

Christopher asintió.

—Mucho tiempo.

—¿Y no me dijiste nada?

—Si te lo decía, dejaba de ser una sorpresa.

Ella se acercó a él.

—Gracias.

Christopher acarició suavemente su rostro.

—No tienes que agradecerme.

—Sí tengo.

Mirelith volvió a mirar el anillo.

—Porque no me estás prometiendo una vida perfecta.

Christopher negó.

—No.

—Me estás prometiendo que vas a estar conmigo incluso cuando las cosas sean difíciles.

—Exactamente.

Mirelith sonrió.

—Entonces sí quiero.

Christopher la abrazó nuevamente.

La ciudad brillaba detrás de ellos.

Y durante aquella noche no existieron acusaciones, tribunales ni problemas familiares.

Solo ellos dos.

Un hombre que había decidido pedirle a la mujer que amaba que compartiera el resto de su vida con él.

Y una mujer que acababa de aceptar convertirse en su esposa.

---

Horas después, el automóvil regresó a la mansión.

Christopher bajó primero.

Después ayudó a Mirelith.

Ella todavía miraba el anillo.

No podía evitar sonreír.

Christopher la observó.

—¿Todavía no te lo crees?

—Todavía no.

Él tomó su mano.

—Pues tendrás que acostumbrarte.

Mirelith rio.

—¿A qué?

Christopher entrelazó sus dedos con los de ella.

—A ser mi prometida.

Ella levantó la mano y contempló nuevamente el anillo.

—Mi prometido...

Christopher sonrió.

—Suena bien.

Mirelith lo miró.

—Mucho.

Y juntos entraron a la mansión.

Sin saber que, al día siguiente, tendrían que darle la noticia a Kalel.

Y la reacción del joven al descubrir que su padre estaba a punto de casarse con su exnovia...

iba a ser inolvidable. 💍❤️

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