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Casada Con El Diablo MillonariorIo

Casada Con El Diablo MillonariorIo

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jonathanf

Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.

NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

“ELIGE A QUIÉN QUIERES VER MORIR”

El silencio después de aquella amenaza fue insoportable.

“Entréganos a la hija de Barone y nadie más morirá.”

Sentí el corazón detenerse brutalmente.

Todo el aire desapareció de la habitación.

Y entonces ocurrió algo extraño.

Algo peligroso.

Todos los hombres alrededor miraron hacia mí.

Los escoltas.

El hombre herido.

Incluso Alessio.

Como si de repente mi existencia se hubiera convertido en una bomba a punto de explotar.

Mi respiración empezó a quebrarse lentamente.

—Yo…

yo puedo salir y—

—Ni lo pienses.

La voz de Alessio cortó mis palabras como una cuchilla.

Oscura.

Fría.

Dominante.

Pero esta vez había algo más debajo de todo eso.

Miedo.

No por él.

Por mí.

Los golpes en la puerta volvieron a resonar violentamente.

—¡Tienen diez segundos!

Mi cuerpo entero se tensó.

Dios mío.

Esto era real.

Real.

No era una novela.

No era drama exagerado.

Había hombres armados afuera esperando llevarme.

Y probablemente matar a cualquiera que intentara impedirlo.

Alessio levantó lentamente el arma.

La oscuridad en su rostro daba miedo.

Muchísimo miedo.

—Llévala al túnel.

Ahora.

Dos escoltas avanzaron inmediatamente hacia mí.

Pero retrocedí.

—¡No!

¡No voy a esconderme mientras ustedes mueren!

Uno de los hombres habló desesperadamente:

—Señorita, por favor—

—¡NO!

Mi voz explotó por toda la habitación.

Porque algo dentro de mí acababa de romperse.

Toda mi vida huyendo.

Toda mi vida siendo protegida de secretos.

Toda mi vida siendo manipulada.

Ya no.

Alessio dio un paso hacia mí lentamente.

Y el aire cambió completamente.

Porque sus ojos…

Dios.

Nunca había visto a alguien mirarme así.

Como si estuviera aterrorizado de perderme.

—Aurora.

Su voz descendió grave.

Controlada apenas.

—No hagas esto más difícil.

Las lágrimas empezaron a acumularse nuevamente.

Rabia.

Dolor.

Confusión.

Todo mezclado.

—¿Más difícil para quién?

El silencio cayó pesadamente.

Y entonces di otro paso hacia él.

—¡Toda esta guerra empezó antes de que yo naciera!

¡Todos decidieron por mí!

Mi respiración se quebró.

—Mi madre.

Mi padre.

Luca.

Tú.

Lo señalé directamente.

Temblando.

—¡Todos creen que me pertenecen!

La mandíbula de Alessio se tensó violentamente.

—Nunca dije que me pertenecieras.

Solté una risa amarga.

Rota.

—No necesitas decirlo.

Lo haces sentir.

El silencio explotó brutalmente.

Porque sabía que había dicho la verdad.

Y él también lo sabía.

Los golpes afuera se volvieron más violentos.

—¡SE ACABÓ EL TIEMPO!

Uno de los escoltas corrió hacia la ventana.

Palideció inmediatamente.

—Señor…

trajeron gasolina.

El miedo atravesó mi cuerpo como hielo.

No.

No.

No iban a quemar la mansión.

No podían.

Pero Alessio sí lo creyó.

Lo vi en su rostro.

La oscuridad cambió.

Ahora parecía furia homicida.

—Maldito enfermo…

Susurró aquello casi para sí mismo.

Y entonces entendí algo horrible.

Luca no estaba intentando negociar.

Estaba jugando.

Disfrutándolo.

Como un hombre obsesionado que finalmente había encontrado algo para destruir emocionalmente a Alessio.

Yo.

El corazón empezó a golpearme demasiado rápido.

Porque por primera vez…

entendí algo aterrador.

Esto ya no era solo una guerra vieja.

Era personal.

Muy personal.

Y yo estaba exactamente en el centro.

—¡Última oportunidad, Moretti!

La voz afuera sonó divertida.

Eso fue lo peor.

Porque el hombre parecía disfrutar el terror.

Alessio caminó lentamente hacia la puerta.

Frío.

Elegante.

Mortal.

Y cada paso suyo parecía anunciar sangre.

—¿Qué haces?

No respondió.

Solo quitó lentamente el seguro del arma.

Mi respiración se congeló.

—¡Alessio!

Él giró apenas el rostro hacia mí.

Y Dios.

La expresión en sus ojos me destruyó completamente.

Porque no parecía un hombre preparado para pelear.

Parecía un hombre preparado para morir.

—Si algo sale mal…

Mi corazón empezó a latir violentamente.

—No digas eso.

Pero Alessio continuó como si no me hubiera escuchado.

—El túnel termina cerca del puerto viejo.

Habrá un auto esperándote.

—¡No voy a irme sin ti!

El silencio explotó entre nosotros.

Y entonces…

por primera vez…

vi algo quebrarse dentro de Alessio Moretti.

Muy poco.

Pero suficiente.

Sus ojos descendieron lentamente hacia mis labios.

Luego volvieron a subir.

Y la intensidad de aquella mirada me dejó sin respiración.

—No sabes cuánto necesitaba escucharte decir eso.

El corazón me explotó dentro del pecho.

No.

No podía mirarme así ahora.

No mientras todo se derrumbaba.

Porque una parte rota de mí…

empezaba a querer quedarse.

Con él.

Y eso era un desastre.

Los disparos comenzaron afuera nuevamente.

Más cerca.

Más violentos.

Uno de los escoltas cayó de rodillas junto a la ventana.

Sangre.

Otra vez sangre.

—¡Entraron al primer piso!

Alessio reaccionó inmediatamente.

—¡Muévanse!

Todo ocurrió demasiado rápido después de eso.

Gritos.

Pasos.

Humo entrando desde abajo.

Los escoltas moviéndose por toda la habitación.

Y Alessio sujetando mi muñeca con fuerza mientras me arrastraba hacia la pared trasera.

—¿Qué haces?

Empujó una estantería enorme.

Y detrás apareció una puerta metálica oculta.

Mi respiración se congeló.

El túnel.

Uno de los hombres abrió rápidamente.

Oscuridad absoluta abajo.

—Entra.

Negué inmediatamente.

—No.

La furia apareció en el rostro de Alessio.

Real.

Peligrosa.

—¡Por una maldita vez haz lo que te digo!

El grito me paralizó.

El silencio cayó apenas un segundo.

Y entonces…

vi el miedo detrás de su furia.

Eso me destruyó más que el grito.

—No quiero dejarte.

La frase salió antes de que pudiera detenerla.

Error.

Grave error.

Porque algo cambió inmediatamente en sus ojos.

Algo emocionalmente devastador.

Los disparos seguían sonando.

Los hombres gritaban afuera.

La mansión parecía venirse abajo.

Pero durante aquel segundo…

solo existimos nosotros.

Alessio dio un paso hacia mí lentamente.

Y entonces sus dedos tocaron mi rostro.

Suaves.

Demasiado suaves para un hombre como él.

—Aurora…

Su voz se quebró apenas.

Apenas.

Pero lo suficiente para destruirme.

—Si te quedas aquí…

Luca te llevará.

Las lágrimas comenzaron a caer otra vez.

—¿Y si me voy?

El silencio explotó brutalmente.

Y entonces Alessio dijo algo que hizo pedazos todo dentro de mí.

—Entonces quizá todavía tenga una razón para seguir vivo.

El corazón dejó de funcionarme correctamente.

No.

No.

No podía decirme eso.

No así.

No mientras el mundo explotaba alrededor.

Porque de repente…

ya no sabía si tenía más miedo de Luca…

o de enamorarme de Alessio Moretti.

Entonces ocurrió.

Un disparo atravesó la puerta principal.

Los escoltas reaccionaron tarde.

Demasiado tarde.

La puerta explotó violentamente.

Y entre el humo…

entró un hombre vestido completamente de negro.

Elegante.

Sonriendo.

Lentamente aplaudiendo.

El aire desapareció brutalmente de mis pulmones.

Porque reconocí inmediatamente aquella voz.

La misma de la llamada.

La misma que me perseguía desde hacía días.

Luca Barone.

Y cuando sus ojos se encontraron con los míos…

sonrió como un hombre que acababa de recuperar algo que había perdido hace muchos años.

—Hola, hija.

1
jonfco
Aún está en desarrollo, no ha terminado
Luz Vera
y por qué no tiene final .mal está que la dejen a medio terminar.
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