NovelToon NovelToon
“Dos Almas, Un Mismo Destino”

“Dos Almas, Un Mismo Destino”

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:1.5k
Nilai: 5
nombre de autor: Marion Cecilia Coloma Aguirre

Lois y Cristopher se conocieron a los catorce años, sin imaginar que ese primer encuentro cambiaría sus vidas para siempre. Años después, cuando por fin están juntos, personas muy cercanas harán todo lo posible por separarlos. Entre el amor, las traiciones y las decisiones más difíciles, descubrirán que algunos corazones jamás dejan de elegirse.

NovelToon tiene autorización de Marion Cecilia Coloma Aguirre para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: Bienvenidos a casa

El avión privado comenzó a descender lentamente sobre Santiago.

Apoyé la frente en la ventanilla.

Después de dos meses recorriendo Europa…

por fin estábamos en Chile.

Por fin volvíamos a casa.

Cristopher entrelazó sus dedos con los míos.

—¿En qué piensas? —preguntó con una sonrisa.

No dejé de mirar por la ventana.

—En que extrañaba este cielo… estas montañas… y a nuestra familia.

Él besó mi mano.

—Ellos también te extrañaron.

Sonreí.

Y, por primera vez desde que dejamos Europa, sentí que mi corazón estaba completamente tranquilo.

Las puertas del avión se abrieron.

El aire fresco de Chile acarició mi rostro.

Respiré profundo.

—Qué lindo es volver…

Cristopher tomó nuestras maletas mientras el personal del aeropuerto nos saludaba.

Nuestro vehículo ya nos esperaba.

Pero él sonrió y negó con la cabeza.

—Hoy manejo yo.

Subimos al automóvil.

Él encendió el motor y comenzamos el viaje hacia el Cajón del Maipo.

Las montañas aparecían poco a poco frente a nosotros.

El paisaje era tan hermoso que parecía una pintura.

Durante todo el camino fuimos recordando nuestro viaje.

París.

Roma.

Santonina.

Los Alpes.

Las noches caminando de la mano.

Las risas.

Los besos.

Los sueños que habíamos cumplido juntos.

—¿Cambiarías alguno de estos dos meses? —preguntó Cristopher.

Lo miré.

—Solo una cosa.

—¿Cuál?

Tomé su mano.

—Que duraran para siempre.

Él sonrió.

—Entonces tendremos toda una vida para seguir viajando.

Después de unos minutos más…

La enorme entrada de nuestra mansión apareció frente a nosotros.

Los portones comenzaron a abrirse lentamente.

Y cuando entramos…

Inmóvil.

Toda la propiedad estaba decorada.

Miles de luces iluminaban los jardines.

Arreglos florales blancos y rosados adornaban el camino principal.

Una enorme tela cruzaba la entrada con un mensaje que hizo que mis ojos se llenaran de lágrimas.

"Bienvenidos a casa."

Cristopher apagó el motor.

—Creo que alguien nos extrañó mucho.

No alcancé a responder.

La puerta principal se abrió de golpe.

Y todos salieron al mismo tiempo.

Mis papás.

Mis hermanos.

La mamá de Cristopher.

Sus hermanos.

Mis cuñados.

Kevin.

Tíos.

Primos.

Toda nuestra familia.

Los aplausos comenzaron antes de que bajáramos del auto.

Mi mamá fue la primera en llegar.

Corrí hacia ella.

Y nos abrazamos tan fuerte que ninguna de las dos podía dejar de llorar.

—Mi niña…

—Mamá…

No necesitábamos decir nada más.

Mi papá se acercó después.

Me abrazó con tanta fuerza que sentí el mismo refugio de toda mi vida.

—Bienvenida a casa, hija.

—Gracias, papá…

Mis hermanos me rodearon enseguida.

—¡Por fin llegaron!

—¡Se demoraron una eternidad!

Entre risas nos abrazamos todos al mismo tiempo.

Sentía que el corazón ya no me cabía en el pecho.

Cristopher también estaba viviendo su propio reencuentro.

Su mamá lo abrazó emocionada.

—Mi hijo…

Él la sostuvo con fuerza.

—Te extrañé mucho.

Sus hermanos comenzaron a bromear de inmediato.

—¿Así que ahora el europeo volvió?

Todos rieron.

Kevin, su sobrino de doce años, esperaba un poco más atrás.

Con una enorme sonrisa.

Cristopher caminó hasta él.

—¿Qué pasó, campeón?

Kevin sonrió.

—Pensé que ya no iban a volver.

Cristopher soltó una carcajada y lo abrazó con fuerza.

—Siempre volvemos.

El niño sonrió como si esa respuesta fuera suficiente.

Entramos todos a la mansión.

Las luces del gran hall iluminaban cada rincón.

El cine privado.

La piscina.

Los enormes ventanales.

La cancha de vóleibol.

Los jardines infinitos.

Toda la casa parecía cobrar vida con cada risa que llenaba sus pasillos.

Mi mamá miraba todo maravillado.

—Nunca deja de sorprenderme esta casa.

Mi papá sonrió.

—Lo importante no son estas paredes…

Lo importante es que hoy estamos todos juntos.

Y todos levantamos nuestras copas.

La cena fue inolvidable.

La mesa principal estaba completamente preparada.

Velas.

Flores.

Cristalería brillante.

Platos que parecían sacados de un hotel de lujo.

Pero nada era más importante que las personas sentadas alrededor.

Las conversaciones iban y venían.

Europa fue el tema de toda la noche.

Las anécdotas hicieron reír a todos.

Cada ciudad tenía una historia.

Cada fotografía despertaba una nueva emoción.

Después llegó el momento más esperado.

Los regalos.

Cristopher comenzó primero.

Le entregó a su mamá un elegante collar con un delicado diseño europeo.

Ella lo sostuvo entre sus manos con los ojos llenos de lágrimas.

—Es precioso…

A sus hermanos les regaló relojes finos y perfumes exclusivos.

Kevin abrió una gran caja.

Sus ojos se iluminaron de inmediato.

—¡No lo puedo creer!

Dentro había una consola de videojuegos de última generación, acompañada de audífonos, controles y varios juegos.

—¡Gracias, tío!

Cristopher sonrió.

—Disfrútala.

Después llegó mi turno.

A mi mamá le entregué un hermoso juego de joyas que había elegido pensando en ella desde el primer día que llegamos a Europa.

No pudo contener las lágrimas.

A mi papá le regalé un reloj elegante, clásico, exactamente como siempre le habían gustado.

Él sonrió orgulloso.

—Lo voy a usar todos los días.

A mis hermanos les entregué zapatillas de diseñador, perfumes y accesorios que habían querido desde hacía mucho tiempo.

Las risas no tardaron en llenar nuevamente el comedor.

Los regalos seguían apareciendo.

Las fotografías también.

Y cada abrazo parecía durar más que el anterior.

Las horas pasaron sin que nadie quisiera mirar el reloj.

Pero poco a poco llegó el momento de despedirse.

Los abrazos volvieron.

Las promesas de volver a reunirse muy pronto.

Las sonrisas.

Las últimas fotografías.

Los últimos "cuídense".

Uno a uno fueron saliendo de la mansión.

Hasta que el último automóvil desapareció por el camino principal.

Todo volvió a quedar en silencio.

Cristopher cerró lentamente la enorme puerta de madera.

Se giró hacia mí.

Me tomó de la mano.

Y sonrió.

—Ahora sí…

Bienvenidos a casa.

Lo abracé.

Y apoyé mi cabeza sobre su pecho.

Sin saber que aquella paz…

sería el último momento en que nuestra vida parecería perfecta.

Porque el destino…

ya estaba preparando el siguiente capítulo.

1
Pollita Gutiérrez
¡Por favor, suba más capítulos! Esta historia atrapa desde el principio y cada actualización deja con ganas de más. Ya estoy deseando que Cris descubra que Lois está viva; ese momento promete ser emocionante. Felicitaciones por una trama tan interesante y personajes que logran enganchar al lector. ¡Espero el próximo capítulo con ansias!
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play