La historia narra la vida de la familia real de Lunaria, un reino mágico lleno de castillos, magia y antiguas leyendas. A lo largo de los años, reyes, reinas, príncipes y princesas enfrentan desafíos, celebran grandes victorias y fortalecen los lazos que mantienen unido al reino.
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El Corazón del Guardián
La oscuridad avanzaba rápidamente por el cuerpo de Aurex.
Las brillantes escamas doradas comenzaron a cubrirse con grietas negras, mientras sus ojos, antes llenos de sabiduría, se teñían de un rojo intenso.
El gran dragón rugió con desesperación.
No era un rugido de ira.
Era un grito de auxilio.
—¡Está luchando contra la corrupción! —exclamó Nyra.
Morvak observó la escena con una sonrisa de satisfacción.
—No por mucho tiempo.
El hechicero levantó su bastón y pronunció un antiguo encantamiento. El aire del santuario se volvió pesado y nuevas cadenas de sombras surgieron del suelo, envolviendo el cuerpo de Aurex.
El Guardián intentó romperlas, pero cada movimiento parecía hacerlo sufrir más.
—¡Debemos detener a Morvak! —gritó Aiden.
Sin esperar respuesta, corrió hacia el hechicero con las llamas azules rodeando sus puños.
Antes de alcanzarlo, el misterioso guerrero de armadura negra se interpuso en su camino.
Con un rápido movimiento, desenvainó una enorme espada oscura.
El choque entre el fuego de Aiden y la espada hizo temblar el santuario.
—¡Yo me encargo de él! —dijo Aiden a sus amigos.
Zephyr se elevó impulsado por el viento y atacó desde las alturas a los soldados de Morvak. Aylin levantó una barrera de agua para proteger a Lyra y Orion, mientras ellos preparaban un poderoso hechizo utilizando la fuerza de la naturaleza y el brillo de las estrellas.
Selene corrió junto a Nyra hasta donde estaba Aurex.
El dragón respiraba con dificultad.
—¡Aurex! ¡Escúchanos! —llamó Selene.
Durante un instante, los ojos del Guardián recuperaron su color dorado.
—No... puedo... resistir... mucho más... —dijo con una voz débil.
Nyra sintió un nudo en la garganta.
—Todavía hay esperanza.
La joven recordó las antiguas enseñanzas que Morvak le había ocultado. Existía un hechizo capaz de purificar un corazón dominado por la oscuridad, pero necesitaba la unión de la luz y la sombra.
—Selene, necesito tu ayuda.
La joven de la luz lunar asintió sin dudar.
Ambas unieron sus manos.
Una luz plateada comenzó a mezclarse con la energía oscura de Nyra. Lejos de destruirse, ambas fuerzas se equilibraron formando un resplandor violeta que envolvió lentamente al dragón.
Morvak dejó de sonreír.
—¡No!
Comprendió lo que estaban intentando.
—¡Guerrero! ¡Deténlas!
El caballero oscuro apartó a Aiden de un fuerte golpe y avanzó hacia Selene y Nyra.
Pero antes de que pudiera alcanzarlas, Zephyr descendió desde el aire y lo empujó con una poderosa ráfaga de viento.
—¡No pasarás!
El guerrero apenas retrocedió.
Su fuerza era impresionante.
En ese momento, Lyra golpeó el suelo con su báculo.
Enormes raíces brotaron entre las piedras y sujetaron las piernas del enemigo.
Orion aprovechó la oportunidad.
Desde lo alto del santuario descendió un haz de luz estelar que impactó directamente sobre la armadura negra.
Por primera vez, el misterioso guerrero cayó de rodillas.
Mientras tanto, el resplandor violeta seguía envolviendo a Aurex.
Las cadenas oscuras comenzaron a romperse una por una.
El dragón rugió con todas sus fuerzas.
Una intensa luz dorada brotó desde el centro de su pecho.
La oscuridad salió despedida como humo y desapareció entre las ruinas.
Las escamas recuperaron su brillo original.
Sus ojos volvieron a reflejar serenidad.
Aurex había sido liberado una vez más.
El antiguo Guardián levantó la cabeza y miró a Selene y Nyra.
—Les debo mi libertad.
Morvak golpeó el suelo con su bastón, lleno de furia.
—¡Esto aún no termina!
Entonces el guerrero de armadura negra se puso de pie lentamente.
Aunque su armadura estaba agrietada, no había pronunciado una sola palabra desde que apareció.
Aurex lo observó fijamente.
De pronto, el dragón abrió los ojos con sorpresa.
—No puede ser...
Todos miraron al Guardián.
—¿Lo conoces? —preguntó Aylin.
Aurex bajó lentamente la cabeza.
—Ese hombre... fue uno de los Guardianes de Lunaria hace muchos siglos.
El silencio se apoderó del santuario.
Los héroes no podían creer lo que acababan de escuchar.
Si Aurex decía la verdad, significaba que el enemigo que protegía a Morvak no siempre había servido a la oscuridad.
Y quizá aún quedaba una parte de él que podía ser salvada.
Continuará... 🌙👑🐉⚔️🔥🌊⭐💨🌿📖