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Renací Para Vengarme

Renací Para Vengarme

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Amor de la infancia / CEO
Popularitas:6k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

Aún siento el frío del metal desgarrando mi piel y el dolor punzante en mi corazón; un dolor que no era por el acero, sino por algo más que aún no logro descifrar. En este limbo, donde no sé si estoy viva o muerta, mi único objetivo es salvar a mi hija y lograr que llegue a este mundo. Soy Amanda Leal, y esta es mi historia... una que apenas comienza con mi final.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXI: El ataque

Punto de vista de Andrés

La confrontación en la oficina del hospital había dejado el ambiente cargado de una tensión eléctrica. Miguel Maldonado se había retirado escupiendo amenazas veladas, con los ojos inyectados en rabia al verse humillado por la frialdad de Amanda y mi sola presencia. Sin embargo, su repentina retirada no me trajo paz; al contrario, encendió todas mis alarmas. El viejo Francisco y Elisa estaban operando en la sombra, y un animal acorralado siempre da zarpazos desesperados.

—Vámonos a casa, Amanda. La auditoría formal empezará mañana con el equipo legal —sentencié, tomándola suavemente del brazo mientras salíamos hacia el estacionamiento privado del hospital.

Ella asintió, todavía con la respiración un poco acelerada por el choque con su exesposo. Caminábamos a pasos rápidos hacia la camioneta blindada, donde mis hombres ya tenían las puertas abiertas y los motores encendidos.

El estacionamiento subterráneo estaba inusualmente silencioso, tanto que el eco de nuestros pasos se sentía ensordecedor.

Fue un segundo. Una fracción de tiempo casi imperceptible donde mi instinto de supervivencia, pulido durante años de amenazas, captó un brillo anormal detrás de una de las columnas de concreto. El cañón de un arma reflejó la luz fluorescente del techo.

—¡Abajo! —grite, pero el cuerpo de Amanda se congeló por el impacto de mi voz.

Un estruendo seco y ensordecedor retumbó en las paredes de concreto. El primer disparo impactó contra el pavimento, levantando chispas a pocos centímetros de sus pies. El tirador ajustó la mira de inmediato, apuntando directo al pecho de la mujer que yo había jurado proteger con mi existencia.

No lo pensé. No hubo estrategia, ni lógica, ni planes de venganza calculados en mi mente. En ese instante, el mundo se redujo a ella.

Me arrojé hacia adelante con toda la fuerza de mi cuerpo, envolviendo a Amanda con mis brazos y girando en el aire para interponer mi propia espalda entre ella y el asesino. Justo cuando la derribaba contra el suelo, protegiendo su cabeza con mis manos, un dolor ardiente, agudo y lacerante me atravesó el hombro izquierdo, extendiéndose como fuego líquido por todo mi torso.

Un segundo impacto dio contra el metal de la camioneta. Mis guardaespaldas reaccionaron al instante, abriendo fuego cruzado contra la columna y obligando al atacante a retroceder en medio de las llantas rechinando de un auto de escape.

Caí pesadamente sobre Amanda, sintiendo cómo mis fuerzas se drenaban a una velocidad alarmante. El calor de mi propia sangre empezó a empapar la seda de su blusa.

—¡Andrés! ¡Dios mío, Andrés! —el grito de Amanda nació desde lo más profundo de su garganta, cargado de un pánico desgarrador que nunca antes le había escuchado.

Ella me sostuvo como pudo, intentando levantarme, pero mi cuerpo pesaba demasiado. Con mi mano derecha, la única que me respondía, le acaricié la mejilla con debilidad, dejando una mancha roja en su piel perfecta. Ella me miraba con los ojos desorbitados, las lágrimas mezclándose con el terror puro mientras presionaba desesperadamente mi herida con sus manos desnudas para contener la hemorragia.

—Estás a salvo... —logré susurrar con la voz rota, sintiendo que la vista se me nublaba por los bordes—. No te tocaron...

En ese momento de dolor cegador, lo supe. Vi la verdad reflejada en sus ojos llenos de lágrimas: el muro que nos separaba se había hecho añicos. Amanda finalmente entendía que mi vida le pertenecía a ella.

Mis ojos se cerraron lentamente mientras los gritos de los paramédicos y las órdenes de Felipe se desvanecían en la distancia, dejándome caer en una profunda oscuridad, arrullado únicamente por el calor de sus manos aferrándose a mí.

Punto de vista de Amanda

La confrontación con Miguel no fue nada en comparación con lo que estoy sintiendo en este momento, ver a Andrés bañado en sangre me estaba matando, la ayuda llegó rápidamente, el personal del hospital me ayudó a llevarlo a urgencias.

—Doctora Ariamendi, permítanos hacer nuestro trabajo —, dijo el jefe del área.

—No me moveré de aquí, ahora traigan lo necesario para ayudar a mi esposo —. Mi voz sonó más fuerte de lo que pensé.

Mis colegas se quedaron de piedra ante mi orden.

—¿A caso están sordos? Dije que buscaran lo necesario para salvar al CEO de las empresas Ferrer o es que debo ir yo misma por lo que se necesita.

Ante mi determinación las personas a mi alrededor empezaron a buscar lo que pedía u en menos de lo que esperaba tenía todo lo que necesitaba. Olvidándome de todos alrededor empecé a atender a Andrés, él se encontraba inconsciente, ya que lo sedamos para poder realizar la cirugía. Había perdido mucha sangre… .el tiempo corría en nuestra contra. Cada latido de su corazón debilitado era un recordatorio de que él estaba en esa camilla por mi culpa, por interponerse entre esa maldita bala y yo.

—Preparen dos unidades de plasma y sangre O negativo, ¡ya! —ordené, mientras me colocaba los guantes quirúrgicos con las manos temblorosas, aunque mi mente se forzaba a entrar en ese estado de fría concentración que solo un cirujano conoce.

Dejé de ser la mujer asustada; en ese quirófano volví a ser la doctora que desafía a la muerte. Observé el monitor de signos vitales: su presión arterial estaba cayendo peligrosamente. Con el bisturí en la mano, localicé la trayectoria del proyectil. Por fortuna, la bala había entrado sin comprometer ningún órgano o arteria rozando la clavícula.

—Doctora Arismendi, la presión sigue bajando a 80/40 —advirtió el anestesiólogo con tono de alarma.

—No lo voy a perder —dije entre dientes, conteniendo las lágrimas que amenazaban con nublarme la vista—. No te vas a morir, Andrés Ferrer. No me dejes sola en esto.

Comencé a revisar la herida con cuidado, sellando los vasos sanguíneos dañados. Mis manos, que antes temblaban por el pánico, se volvieron de acero. Encontré el proyectil incrustado cerca del hueso; por milímetros no había perforado el pulmón ni destrozado la arteria principal. Con cuidado, introduje las pinzas y, tras unos segundos de tensión absoluta donde solo se escuchaba el pitido intermitente del monitor, extraje la bala de metal, dejándola caer en la bandeja de acero con un tintineo sordo.

—Extracción lista. Comiencen la transfusión —indiqué, sintiendo cómo el alma me volvía al cuerpo cuando el monitor empezó a estabilizarse, marcando un ritmo cardíaco más firme y seguro.

Pasé las siguientes dos horas suturando cada capa de tejido con una delicadeza infinita, como si estuviera reparando el tesoro más valioso del mundo. Cuando finalmente coloqué el último vendaje, me alejé un paso de la mesa de operaciones y me quité la mascarilla. El cansancio y la adrenalina acumulada me pasaron factura, obligándome a apoyarme en la pared.

Miré mis manos y mi ropa, empapadas con la sangre del hombre que me había rescatado del abismo hace cinco años y que hoy había vuelto a poner su pecho como escudo para salvarme. Recordé mis dudas de la noche anterior, mi estúpido miedo a que me estuviera usando. Qué ciega había sido.

Salí del quirófano y encontré a Felipe esperando en el pasillo, con el rostro desencajado y el teléfono en la mano. Al verme aparecer, se puso de pie de inmediato.

—¿Cómo está el jefe, doctora?

—Está estable, la bala no tocó ningún órgano vital. Lo pasarán a recuperación en unos minutos —respondí, limpiándome un rastro de sangre de la frente con el dorso de la mano. Luego, clavé mis ojos en él, desbordando una furia que nunca antes había sentido—. Felipe, quiero que encuentres a los responsables de esto. No me importa qué contactos tengas que mover en el bajo mundo o cuántos millones tengamos que gastar.

—Ya estamos en eso, señora. Mis hombres están rastreando el auto de escape —aseguró Felipe, asombrado por la frialdad letal que emanaba de mí.

—Dile a tus hombres que no se molesten en buscar demasiado lejos. Esto tiene la firma de Don Francisco y Elisa Maldonado —sentencié, apretando los puños—. Ellos querían guerra, y pensaron que matándome se librarían de la auditoría. Pero se equivocaron. Ahora no solo voy a quitarles el hospital; voy a destruir cada ladrillo de su maldito imperio y me encargaré de que pasen el resto de sus vidas tras las rejas. Esta vez, se metieron con la mujer equivocada.

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yoselin
Ya va una pregunta el renació también qué dice perder una segunda hija no entiendo autora 🤔
Afrodita Hada♥️
🫶🫶🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Adela Zorrilla
Qué bien descripta su "primera vez" !!
valeska garay campos
sabía que no era su hijo ahora ya sabrás lo que es el karma 🤭🤬
Laura
que no él firmó su divorcio renunciando al bb? 🤔
Sandra Maritza Mesa
quien es la mantenida a Miguel eres un idiota todo por culpa de su padre a cometido estupideces ahora falta que sea amante de su padre 🤣👏👏
Mary Ney
Gracias escritora por el maratón al fin se le hizo Andrés ☺️
Mary Ney
Ojalá fallen en el secuestro
Martha Mena Wong
Felicitaciones es una excelente novela me tiene atrapada espero más capítulos bendiciones
Martha Mena Wong
Me encanta la cara que va a poner el desgraciado cuando la vea siiiiii
Martha Mena Wong
Ohhhh por dios sino es uno es el otro locos los 2 qué difícil va a ser su vida felicidades esta excelente este inicio
Kary Monte
👏👏👏👏bravo al fin
Kary Monte
te quiere a ti sigue siento claro
Kary Monte
clarísimo sus sentimientos
Kary Monte
es que la verdad
Andrés debes hablarle más directo
te quiero te amo seamos una familia y un matrimonio real, necesita palabras más directas porque ella solo ve tu venganza y ella siendo una pieza 🤦🤦
Kary Monte
5 años por dios
ya va siendo hora 🫣🫣🫣
Nena
Por fin🥰🥰🥰
Kary Monte
bautizo
dos meses
que perro traidor 😡😡😡
espero que cuando te quites la venda de los ojos solo sea para ver la felicidad de Amanda
Kary Monte
🫪🫪🫪🫪🫪 queeeeee
Kary Monte
pero Andrés si las quieres olvida la venganza y enamora a Amanda 🥳🥳🥳
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