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Juego De Reyes Crueles: Ella, La Fatal, Él, El Magnate Implacable

Juego De Reyes Crueles: Ella, La Fatal, Él, El Magnate Implacable

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Terror
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

"La Emperatriz Renacida" narra el brutal regreso de Leticia, una huérfana de los barrios bajos convertida en déspota de la moda, quien reencarna como la humillada Adelfa Sterling en una novela rosa. Armada con una astucia letal, frialdad despiadada y tres hijos genios, Leticia desmantela a quienes la oprimieron en su vida pasada y presente, tejiendo una intriga de venganza y poder que reescribe el destino de los inocentes y los villanos por igual.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Humillación

Julieta me observaba con una mezcla de odio absoluto, impotencia y una rabia que parecía querer salirse por sus poros. Estaba allí, tirada en el suelo, cubriéndose como podía con sus brazos temblorosos, rodeada de billetes que yo había arrojado como si fueran migajas, con su vestido de alta costura reducido a harapos vergonzosos. Su mirada me atravesaba, pero para mí no era más que la mirada furiosa de un animal acorralado que sabe que ha perdido todo.

—¡Adelfa, eres una perra desvergonzada! —escupió con la voz quebrada por la rabia, enseñando los dientes como una fiera herida—. ¡Pero te juro que esto no se va a quedar así! ¡Me las pagarás con creces, te arrepentirás de haber nacido! ¡Nadie, en toda mi vida, nadie se había atrevido a pisotearme y humillarme de esta forma tan vil y despreciable! ¡Esto te va a costar muy caro!

Emití una carcajada fría, sonora y llena de soberbia, una risa que retumbó en todo el salón y que hizo estremecer a todos los presentes. Me incliné hacia ella, mirándola desde mi altura, disfrutando de cada segundo de su desgracia.

—¡Habla, habla todo lo que quieras, Julieta! —le dije con un veneno dulce y mortal en cada palabra—. Las perras solo ladran cuando les duele el orgullo y cuando no les queda otra cosa que hacer. Y sí, te he pisoteado, te he destrozado y te he puesto en tu verdadero lugar: el suelo, el lodo, la basura, que es de donde nunca debiste haber salido. —Hice una pausa para que mis palabras calaran hondo—. Y escúchame bien, porque será la última vez que te diré algo: yo no solo soy una perra, querida, soy la reina de las perras, y en mi reino, escoria como tú solo sirve para ser limpiada y echada a la calle. Si quieres cobrarme algo, primero aprende a tener lo que se necesita, porque por ahora, no llegas ni a ser mi sombra, ni mi reflejo, ni el polvo que piso. ¡No te confundas, Julieta, tú no eres mi rival, tú eres mi entretenimiento, y el espectáculo ya se ha acabado!

La miré con un desprecio infinito y señalé con la mano hacia la salida.

—¡Llévensela ya! ¡Que no quede ni el rastro de su presencia aquí!

Pero mi venganza y mi demostración de poder no terminarían solo con ella. Mis ojos se desplazaron entonces hacia el rincón donde mi padre, mi odiada madrastra y mis despreciables hermanos se encontraban escondidos, tratando de pasar desapercibidos, temblando de miedo ante lo que acababan de presenciar. Al sentir mi mirada sobre ellos, intentaron dar media vuelta y escabullirse hacia una puerta lateral, pero yo levanté la mano y ordené con voz de trueno que heló la sangre de todos:

—¡Ustedes no se van a ninguna parte! ¡Guardias! ¡Traigan a esa escoria que se intenta escapar!

Los hombres de seguridad corrieron hacia ellos en un instante. Fue una visión gloriosa y sumamente satisfactoria. Agarraron a mi padre, que intentó defenderse gritando que él era alguien importante, pero fue sujetado por los brazos y arrastrado como un delincuente común. A mi madrastra, que comenzó a gritar y a patalear, llorando y suplicando piedad mientras sostenía su rostro marcado, la tomaron del brazo con rudeza, arrancándole de un tirón el abrigo que llevaba para cubrirse, dejándola expuesta y ridícula ante todos. A mis hermanos, pálidos y temblorosos como gelatina, los tomaron por las nucas, empujándolos unos contra otros como a niños traviesos y desobedientes.

—¡Suéltenme, yo soy el señor Sterling! ¡Yo soy el padre de ella! —gritaba mi padre con voz aguda y patética, tratando de mantener una autoridad que hacía mucho había perdido ante mis ojos.

—¡¿Padre?! —repetí con una risa burlona y cruel, acercándome a ellos mientras eran traídos y puestos de rodillas casi frente a mí—. ¡No te atrevas a pronunciar esa palabra sagrada junto a tu nombre miserable! Tú para mí eres menos que un extraño, eres nada. —Miré a mi madrastra, que lloraba desconsolada, con el maquillaje corrido y la cicatriz brillando bajo las luces—. Y tú, mi querida madrastra, tan hermosa y refinada… ¡qué lástima que por dentro seas más podrida que el fondo de un basurero! ¡Mirenla todos! ¡Contémplenla bien! ¡Esta es la mujer que quiso destruirme, esta es la mujer que soñó con verme muerta o en la miseria! ¡Y miren dónde está ahora: en el suelo, arrastrada, llorando y hecha un asco! ¡Es el retrato perfecto de la justicia divina, o mejor dicho, de mi justicia!

Hice una señal a los guardias.

—¡Sáquenlos! Y que sea de la misma forma que se merecen. ¡No los traten como invitados, porque nunca lo fueron! ¡Llévenlos agarrados de las orejas, de los brazos, de lo que sea, pero asegúrense de que caigan en el lodo de la entrada y que todos los que pasen sepan que esta es la suerte de quien se atreve a traicionarme o a subestimarnos!

Y así lo hicieron. Fue humillante, doloroso y maravilloso de ver. Los sacaron a empujones, jalones y tropezones. Mi padre tropezó con sus propios zapatos caros y cayó de rodillas al salir por las puertas de cristal. Mi madrastra gritaba que la soltaran mientras la arrastraban por los escalones, y mis hermanos, cobardes como siempre, solo se dejaban llevar, suplicando por favor que no les hicieran daño. El público presente soltó risas y comentarios de burla al verlos pasar, destrozados y vencidos, y eso llenó mi alma de una satisfacción absoluta. Yo había limpiado mi casa, había barrido con toda la basura que alguna vez me hizo daño.

Cuando la puerta se cerró detrás de ellos dejando el salón limpio de mi presencia indeseada, sentí una presencia a mi lado, una que irradiaba la misma oscuridad y poder que yo. Giré la cabeza y allí estaba Leonel.

Estaba parado con esa postura relajada y peligrosa que lo caracterizaba, con las manos en los bolsillos de su traje impecable y una sonrisa en los labios que denotaba admiración, placer y un deseo oscuro que me recorría entera. Sus ojos negros brillaban con una intensidad que casi me quemaba. Se acercó lentamente hasta quedar a centímetros de mí, mirándome de arriba abajo como si estuviera contemplando la obra maestra más perfecta del universo.

—Vaya, vaya… —dijo con esa voz grave y seductora que me erizaba la piel—. Realmente eres una caja de sorpresas interminables, Adelfa. —Levantó una mano y pasó un dedo con suavidad por el borde de mi mandíbula, como si estuviera acariciando un objeto valioso—. Jamás me hubiera imaginado que tú eras la dueña de este lugar. Todo lo tenías calculado, todo estaba planeado en tu mente brillante y retorcida. Me has demostrado hoy, una vez más, que eres letal, que eres peligrosa y que eres mil veces más fuerte, más inteligente y más despiadada que cualquier persona que haya conocido. Eres increíble, Adelfa… simplemente increíble.

—En este mundo, Leonel —respondí con calma, devolviéndole la mirada con la misma intensidad—, o eres el cazador o eres la presa. Y yo dejé de ser presa hace mucho tiempo. Ahora soy quien elige a quién cazar y a quién dejar vivir.

Leonel soltó una risa baja y profunda, llena de complicidad.

—Y me alegra saberlo —susurró cerca de mi oído—, porque eso significa que tú y yo somos exactamente iguales. Dos depredadores alfa que finalmente se han encontrado.

Pero en ese instante de calma y victoria, el teléfono móvil de Leonel comenzó a sonar insistentemente, rompiendo el momento. Él frunció el ceño, molesto por la interrupción, pero al ver el número en la pantalla, su expresión cambió por completo. Pasó de la diversión a la alarma pura y dura. Rápidamente descolgó, y apenas escuchó lo que le decían al otro lado, su rostro se puso pálido, sus ojos se abrieron desmesuradamente y una expresión de pánico absoluto apareció en él, algo que jamás había visto, ni siquiera en las situaciones más peligrosas.

—¡¿Qué?! —exclamó con voz ronca y alterada, perdiendo por completo su elegante compostura— ¡¿Cómo que se lo han llevado?! ¡¿Cómo es posible?! ¡Eso es imposible! ¡¿Quién fue?! ¡Encuéntrenlo ya! ¡Si le pasa algo a él, los haré despedir a todos y se arrepentirán de haber nacido! ¡Voy para allá ahora mismo!

Cortó la llamada de golpe, me miró por un segundo con una mezcla de confusión y urgencia, y sin decir ni una sola palabra más, comenzó a caminar y luego a correr hacia la salida, dejándome allí parada, confundida y curiosa, preguntándome qué o quién podía causar semejante terror en alguien tan duro y temible como Leonel Díaz.

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Livia silva mejias
😭😭😭😭 pobre chica, las cosas por la que paso
Livia silva mejias
yuuuuujuuuuu AUTORAAAAAA!!!
porfis no te olvides de actualizar, gracias y perdona el abuso y fastidio.
un abrazo 🤗
santiago bock herrera
😭😭😭😭
Alexandra Quiñones salazar
jajajaja estos niños parecen hijos negado por parte de la madre y eso que no se puede 🤣🤣🤣
santiago bock herrera
Adela la familia de verdad es la que te respeta y valora no la que te hace daño
santiago bock herrera
Así es con garras y dientes peleando lo que es suyo
Livia silva mejias
Julieta se mira igual a ADELFA/LETICIA
solo que le cambiaron el nombre😬🫣🤔🤔
Jaqueline
ay
Paola Cordero
Pobre mayor domo no sabe nada que no está tan Legos de lo que esta pensando pero ay un pero esta pensado en su jefe si quererlo jajjajajajajaja
Paola Cordero
Ayyy ame esta historia cada capítulo porfaaaa actialice actualice porfa estoy que me come los nervio ya quiero ver comoleonel tomara la noticia que tiene 3 hijos y son malvaditos como el y adelfa jajajjajajsjsjsjsjsjshshhs😂😂🤣🤣🤣❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Aleida Delgado Santana: Son igual a sus padres 🤣🤣
total 1 replies
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