Laura Whitmore llevaba tres años casada con Xander Blackwood, uno de los empresarios más influyentes del país. Desde el día de su boda, su matrimonio no había sido más que un acuerdo frío y distante. Aunque compartían la misma mansión y el mismo apellido, Xander jamás la había tratado como una verdadera esposa.
Todo cambia una noche cuando Xander regresa a casa completamente ebrio. Por primera vez desde que se casaron, derriba el muro que siempre los había separado y pasa la noche con ella. Para Laura, aquella noche significa mucho más que un simple encuentro; es la prueba de que aún existe una oportunidad para conquistar el corazón de su esposo.
Sin embargo, al amanecer, todo vuelve a ser como antes. Xander retoma su indiferencia y Laura se ve obligada a regresar a una vida vacía y solitaria. Lo que ninguno de los dos imagina es que aquella única noche dejó una huella imborrable.
NovelToon tiene autorización de Marilinaa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 24
A la mañana siguiente, mientras esperaba ver salir a Laura, uno de los empleados le comentó con naturalidad que había visto llegar a Marcos hasta la entrada unos días atrás, ayudándola con unos paquetes. Esas palabras prendieron una llamarada de angustia en el pecho de Xander, mucho más fuerte que cualquier celo o orgullo herido. La imagen de ese hombre junto a ella, y la idea que le siguió de inmediato —que su hijo pudiera llamar “papá” a alguien que no fuera él— se le instaló en la mente como una pesadilla de la que no podía despertar.
Caminó de un lado a otro del salón, con las manos apretadas y la respiración agitada, hasta que la vio aparecer con sus maletas listas. Se colocó frente a ella, impidiéndole el paso por un instante, con la mirada llena de esa inquietud profunda.
—Dicen que él está ahí siempre, ayudándote, acompañándote —dijo con voz ronca—. Y no puedo dejar de pensar… ¿qué pasará cuando el niño pregunte quién es su padre? ¿Qué le dirás? ¿Le mostrarás a mí, que nunca estuve, o a él, que siempre estuvo dispuesto a tenderte la mano?
Laura lo miró a los ojos, notando por primera vez que lo que le dolía no era perderla a ella solamente, sino perder también el lugar que le correspondía como padre.
—Le diré la verdad —respondió ella con calma—. Le diré quién es su padre biológico, sí. Pero también le enseñaré que la palabra “papá” se gana con cariño, con presencia y con querer estar ahí, no solo con llevar su apellido.
Xander dio un paso hacia ella, con desesperación en el rostro, pues esa frase le golpeó más fuerte que cualquier reclamo.
—¿Entonces es cierto? —preguntó—. ¿Que si no hago algo ya, si no estoy presente desde el principio, ese niño verá a otro hombre como su verdadero padre?
—Es lo que sucede cuando alguien más ocupa el espacio que tú dejaste vacío —explicó ella suavemente—. El amor no espera a que tú decidas cuándo aparecer. Si alguien más le da lo que necesita, ese será quien tenga su corazón.
Él se quedó en silencio, comprendiendo por fin todo lo que estaba en juego. No se trataba de bienes ni de acuerdos: se trataba de que su propio hijo podría crecer sin saber lo que era tenerlo a él, porque él mismo había tardado demasiado en darse cuenta de lo importante que era esa pequeña vida que venía en camino, y de la mujer que la llevaba en su vientre.
—No quiero que eso pase —murmuró él, casi para sí mismo—. No quiero ser solo un nombre en un papel para mi hijo.
—Entonces tendrás que demostrar que puedes ser algo más que eso —fue la respuesta de ella—. Pero eso depende solo de ti, no de mí.
Xander la miró a los ojos, y por primera vez no vio a su esposa ni a alguien que le pertenecía, sino a la mujer que le daría la vida de su hijo y que ahora tenía el poder de decidir si él formaría parte de ella o quedaría fuera para siempre.
—He creído que con mi apellido y mi fortuna le daba todo lo necesario —dijo con voz quebrada—, pero ahora entiendo que lo que él necesitará no se puede comprar ni heredar. Necesitará a alguien que esté ahí cuando dé sus primeros pasos, que lo consuele si llora, que le enseñe cosas… y me aterra pensar que sea otro quien haga todo eso en mi lugar.
Laura asintió lentamente, con tristeza pero sin cambiar su postura.
—Ese lugar está vacío hoy porque tú lo dejaste así. Nadie te lo ha quitado, pero si tardas mucho en decidir si quieres ocuparlo, entonces sí, otro lo tomará con mucho gusto. Y cuando eso pase, ya no habrá forma de recuperarlo.
Xander sintió que el peso de esa verdad le caía encima de golpe. Comprendió que ya no se trataba de retenerla a ella, sino de ganarse un puesto en la vida de ese niño que aún no había nacido, antes de que fuera demasiado tarde para eso también.