Pero cuando su esposa muere al dar a luz a su hija Vida, Giorgio se encuentra con algo que no esperaba: una bebé que depende completamente de él, y un vacío que no sabe cómo llenar.
Necesita una niñera. Lo que encuentra es a una mujer que va a poner su mundo de cabeza.
Ella no le tiene miedo. No se deja intimidar. Y lo peor de todo: le hace sentir cosas que juró que nunca volvería a sentir.
En el mundo de Giorgio, mostrar debilidad es una sentencia de muerte. Pero enamorarse de la niñera de su hija podría ser la decisión más peligrosa — y la más valiente — que haya tomado.
Porque incluso los hombres más despiadados tienen un punto débil. Y el de Giorgio tiene ojos grandes y la risa más contagiosa del mundo.
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La casa es mía
MARG: Hola... ay, no puedo creer lo que ven mis ojos
AYLA: ¡Buenos días! Gracias, señor
MARG: Ay, Ayla... déjame ver esta escena un poco más
GIORGIO: Tómala ya y no me metas más en tus emergencias (le entregó a la niña)
FABIO: Era demasiado bueno para ser verdad
GIORGIO: ¿Qué quieren tan temprano?
FABIO: Vinimos a avisarles que nos vamos de viaje
MARG: A tomarnos un descanso... algo así como una luna de miel
GIORGIO: Ustedes nunca salieron de la luna de miel
FABIO: Y tú adorarías enamorarte hasta este punto
GIORGIO: Sigue soñando
PARK: Que tal, familia (habló entrando agitado)
GIORGIO: ¿Esto es la casa de la madre Juana ahora?
PARK: Siempre de buen humor... guapo (le aprieto la mejilla y él me empuja)
GIORGIO: Respétame, japonés de pacotilla
PARK: ¿Y esta ternura... ¿puedo cargarla?
AYLA: Claro
GIORGIO: No vayas a asustar a la niña
BEL: Tú ya la cargaste hoy y no se asustó (todos ríen y él me mira con rabia)
GIORGIO: Voy a echarlos uno por uno de aquí (habló irritado)
AYLA: Aquí, su leche
PARK: ¿Yo se la voy a dar?
AYLA: ¿Por qué no?
PARK: Parece genial (sonrió) ¿Cómo se hace?
AYLA: Toma... ahora ponle el biberón en la boquita y solo sostenlo
PARK: Caramba, que sensación increíble
GIORGIO: Haz eso tú, Ayla, es tu trabajo (habló sintiéndome celoso)
FABIO: ¿Celos, Giorgio?
GIORGIO: (lo encaró) Con permiso
BEL: ¿No vas a desayunar? (ni responde)
MARG: Que mal genio
PARK: Le dieron celos de ti, pequeña (sonrió y la bebe me devuelve la sonrisa) Mira, soltó el biberón para sonreírme (habló todo bobo)
AYLA: Dámela que yo termino, creo que tienes que ir a trabajar
PARK: Sí (le entregó a la bebe) me voy a perder este delicioso desayuno (habló tomando un pedazo de pastel y salgo corriendo al encuentro de Giorgio)
GIORGIO: ¿Terminaste de hacer tu extra de niñero?
PARK: Terminé... más tarde deposita mi pago (entró a mi auto y él me mira con furia)
GIORGIO: En eso termina uno por darle demasiada confianza a los subordinados (entró a mi auto y nos dirigimos a la empresa)
EN LA EMPRESA...
ANE: Hola (lo sigo hasta la oficina) Pareces tenso... creo que necesitas relajarte (habló en su oído bajando la mano hasta su miembro)
GIORGIO: No me provoques, descarada
ANE: Te extrañé... hace días no me buscas
GIORGIO: (le agarro el cuello) Quítatelo todo (ella me obedece) La volteo de espaldas sobre el escritorio, ella apoya el torso, me abro el pantalón, me pongo un condón y sin aviso la penetro con intensidad como siempre fue... le doy varias embestidas fuertes agarrándole el cabello hasta llegar a mi límite
ANE: Directo y rápido como siempre
GIORGIO: Mujeres como tú es lo máximo que merecen... ahora vístete y sal (ella se viste y vuelve a su escritorio) Me quito el condón, me limpio y empiezo a trabajar. Las horas pasan rápido hasta el almuerzo, arreglo mi escritorio y me voy a casa a almorzar.
BEL: Buenas tardes
GIORGIO: Buenas tardes (subo a la habitación) Al pasar por la puerta de la de Ayla siento curiosidad por entrar, veo que está vacía y voy al baño y ahí estaba ella, dentro de la bañera relajada, con Vida acostada sobre su pecho durmiendo.
AYLA: Dios mío, ¿qué hace usted aquí?
GIORGIO: La casa es mía, me quedo donde quiera (habló y salgo) Confieso que esa escena estaba demasiado linda como para agarrarme desprevenido