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La Duquesa

La Duquesa

Status: Terminada
Genre:Época / Romance / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:151.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Melany. v

Novela +18.

Vivir en un matrimonio político no es tan maravilloso cuando tu marido te desprecia. pero Rosaline tomará las riendas de su vida y al duque también. Porque ella es la duquesa.

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16 — Secuestro.

Recuerdo el golpe antes que el silencio, el tirón en el brazo, el sabor amargo aún en mi boca, luego nada; cuando abrí los ojos no fue de golpe, fue lento, pesado, como si mi cuerpo no respondiera del todo, la cabeza me latía y al intentar moverme sentí la cuerda en mis muñecas, apretada, firme, mal atada pero suficiente para mantenerme quieta.

No estaba en el carruaje.

Eso fue lo primero que entendí.

El aire era distinto, cerrado, con olor a madera vieja y tela húmeda, la luz entraba apenas por una ventana alta, no veía el exterior pero sabía que no estaba en la casa ni en ningún lugar que conociera.

Respiré despacio, no iba a entrar en pánico, eso no servía, abrí y cerré los dedos para medir la presión de la cuerda, podía sentirlas, podía moverme un poco, eso era suficiente por ahora.

—Ya despertó.

La voz me hizo girar el rostro, un hombre estaba apoyado contra la pared, bien vestido, demasiado tranquilo para alguien que acababa de secuestrar a la esposa de un duque.

—Eso parece —respondí, mi voz no salió débil, eso me ayudó más de lo que esperaba—, ¿vas a decirme dónde estoy o prefieres seguir observando?

Sonrió, como si eso le divirtiera.

—Siempre me dijeron que eras más interesante de lo que aparentabas.

—Y aun así decidiste atacarme por la espalda.

Se acercó un poco más, despacio, sin prisa.

—No era un ataque personal.

—Claro que lo es.

—No —negó con calma—, es un asunto de dinero.

Lo miré directo.

—Explícate.

Se detuvo frente a mí, lo suficiente cerca para que pudiera ver su expresión sin esfuerzo.

—Tus decisiones —dijo—, tus cambios en las cuentas, tus órdenes… han costado mucho dinero.

—Han evitado que se pierda más.

—Han cortado ingresos que ya estaban asegurados.

—Ingresos sucios.

Eso le hizo apretar la mandíbula apenas.

—Ingresos útiles. Para todos.

Negué despacio.

—No me interesa tu forma de justificarlo.

Se inclinó un poco, su voz bajó.

—Debería interesarte, porque es la razón por la que estás aquí.

Sostuve su mirada.

—¿Crees que el duque no va a buscarme?

—Va a hacerlo.

—Entonces estás cometiendo un error.

Se enderezó, sin perder la calma.

—No si termino esto antes.

El silencio cayó unos segundos, no me aparté, no iba a darle esa satisfacción.

—¿Vas a matarme?

No dudó.

—Es lo más sencillo.

—Y lo más estúpido. Igual que el estúpido hombre que elaboró esta idea.

Eso sí lo hizo reaccionar.

—Mide tus palabras.

—No —respondí sin alzar la voz—, tú mide tus decisiones, porque si crees que puedes desaparecerme y seguir con tu vida como si nada, no conoces al hombre con el que estás tratando.

—Lo conozco mejor de lo que crees.

—Entonces sabes que no te va a dejar.

Se inclinó otra vez, más cerca.

—El duque es muy práctico, perderá el tiempo buscándote, se enfadará, hará ruido… y luego seguirá adelante.

—No.

—Sí.

—No lo hará.

—¿Tan segura estás?

Lo miré sin titubear.

—Más de lo que tú estás de esto.

El silencio fue más largo esta vez, no porque dudara, sino porque medía algo que no le terminaba de encajar.

—Eres un problema —dijo al final.

—Para ti, sí.

Se apartó, caminó un par de pasos, luego se detuvo en la puerta.

—No estarás sola.

No respondí, no hacía falta, la puerta se abrió y se cerró, dejándome con el sonido de un cerrojo.

Pasaron unos minutos, no sabría decir cuántos, el tiempo se sentía distinto ahí dentro, pero no me moví más de lo necesario, guardé energía, escuché, medí cada pequeño ruido.

Entonces la puerta volvió a abrirse.

No miré de inmediato.

—Deberías haber gritado —dijo una voz que conocía demasiado bien—, así habría sido más fácil.

Giré la cabeza.

—Gabriela.

Estaba de pie, apoyada en la pared, con esa misma expresión que había aprendido a leer, mezcla de desprecio y algo más que no siempre lograba ocultar.

—Qué sorpresa —añadí—, pensé que te habías quedado sin opciones.

—Y yo pensé que tú durarías más.

—Aquí estoy.

Cerró la puerta detrás de ella, caminó despacio, sin quitarme los ojos de encima.

Se detuvo frente a mí.

El silencio entre nosotras no era nuevo, pero ahora tenía otra carga, más peligrosa.

—¿Sabías de esto? —pregunté.

—Sabía lo suficiente.

—¿Y decidiste participar?

No respondió de inmediato, su mirada bajó un segundo, luego volvió a mí.

—No pude detenerlo.

—Es lo mismo que ser su cómplice.

—No —negó—, no lo es.

—Para mí sí.

Eso la tensó más de lo que esperaba.

—Siempre te haces la víctima.

—No lo soy.

—Claro que sí.

—No —la miré sin suavizar nada—, soy la mujer que te quitó el lugar que creías tener.

Eso la hizo dar un paso más cerca, su mano se metió en el bolsillo de su vestido y cuando salió, llevaba una navaja.

No me moví.

—¿Vas a matarme tú?

—Podría.

—Hazlo entonces. Pero créeme que Erick no se quedará tranquilo.

El silencio fue seco.

—Lo se.

Se inclinó un poco, la navaja cerca, no tocándome, pero lo suficiente para que fuera una amenaza real.

—Por eso haré ésto.

Se acercó, cortó la cuerda con rapidez, sin mirarme a los ojos, y cuando mis manos quedaron libres, tardé un segundo en reaccionar.

—¿Qué estás haciendo?

—No hables —dijo, más seca—. Sígueme.

—¿Que?

—No hay tiempo.

Me levanté, las piernas me fallaron un poco, pero me sostuve.

—¿Por qué?

Se giró hacia mí, por fin mirándome directo.

—Porque conozco muy bien a Erick.

Eso me detuvo.

—¿Qué?

—No por ti —añadió rápido—, por él. Me enteré de tu secuestro hoy. Supe la gravedad de la situación, Erick no va a parar hasta encontrarte y cuando lo haga, va a destruir todo lo que encuentre en el camino, incluyendo a mí.

—Eso no te preocupa.

—Si —respondió—. Y mucho. Tal vez conozcas a Erick, pero no tanto como yo.

El silencio cayó entre nosotras. Era una verdad que tenía que aceptar por más que me cayera mal Gabriela.

—Vamos —dijo, tomando mi brazo—, necesitas moverte.

—¿Por qué me ayudas?

Se detuvo un segundo.

—Porque yo quiero salvarme de Erick. Y aunque te encuentre bien, no se quedará quieto.

Eso me dejó en silencio.

—Camina.

No discutí más, la seguí, el pasillo era estrecho, oscuro, no conocía el lugar, pero ella parecía saber exactamente por dónde ir.

No respondí, pero aceleré lo que pude, cada paso dolía, pero no me detuve.

—Por aquí.

Giramos, bajamos unas escaleras, una puerta, otra, y finalmente una salida.

El aire frío me golpeó el rostro.

—Sigue recto —dijo—, hay un camino, te llevará lejos de aquí.

—¿Y tú?

—No es tu problema.

—Sí lo es. Me estás salvando.

Se giró, irritada.

—Vete.

—No sin saber-

—No necesitas saber nada. Sigue el sendero. Te llevará derecho a un pueblo.

El silencio fue corto.

—Gabriela.

—No.

—Gracias.

No respondió, pero su expresión cambió apenas, luego volvió a cerrarse.

—Vete.

No dije nada más, no era el momento, me giré y empecé a avanzar, sin mirar atrás al principio, pero después de unos pasos, no pude evitarlo.

Seguía ahí.

Mirándome.

No dijo nada.

Yo tampoco.

Y entonces seguí caminando. Sin embargo, me detuve a mitad de camino. Y pensé hacer algo que no madre me reprochaba cada rato.

“No eres un hombre Rosaline. Deja esas costumbres que tu padre te está enseñando"

1
Irene Nievecita
Siempre me sorprendes con tus historias, esta estuvo corta pero redondita, no falta ni sobra nada es perfecta, gracias una vez más por tu tiempo y tu inspiración para crear historias entretenidas, que dan la impresión de vivirlas como en las películas, pir lo menos yo me siento parte de la historia y logro imaginar cada detalle de la misma
Irene Nievecita
Me alegro que el se diera cuenta que ella no es una damisela, que no sabe resolver los problemas, también me gusta mucho que le demuestre con palabras que la ama mucho
Irene Nievecita
Eso sí que fue un giro inesperado de los acontecimientos, ella sabe defenderse y muy bien por lo demás. Y se da el lujo de reclamarle por demorarse.👏👏👏👏👏
Irene Nievecita
Esa recompensa si estuvo muy caliente, yo quisiera una recompensa así de abundante☺️☺️☺️☺️
Irene Nievecita
No hay peor ciego que el que no quiere ver
Irene Nievecita
Era lo menos que debía esperarse de parte de Gabriela, sentirse traicionada, por llevar ella la casa, pero de ahí a sentir que ella tenia un peso especifico en la vida de él, no tiene ningún sentido, por más que él hubiera tenido sexo con ella, solo era parte de la servidumbre y nada más
Irene Nievecita
Hasta que al fin vio las estrellas, como debe ser, tiene un hombre joven, fuerte. apasionado y muy bien dotado, mejor suerte imposible.
Irene Nievecita
Así se habla con la verdad, nada de fingir, que el note que también estas interesada por tener un conocimiento más cercano del tamaño y grosor de su virtud como hombre🤭🤭🤭🤭
Irene Nievecita
Que bueno que ella ya no es la muchachita sin personalidad, que crío lady Valmont, ahora es una mujer casada, con responsabilidades y los sirvientes deben tenerlo claro en especial la tal Gabriela, sino debe despedirla así de sencillo.
Irene Nievecita
El no le quiere dar su lugar, el espera que ella saque el carácter que vio en ella el día que se casaron, así que a ganar en contra de la famula que se cree duquesa.
Irene Nievecita
No debe permitir por ningún motivo, que esa famula se crea la dueña de casa, ella es la duquesa y lo debe poner de relieve desde el principio, la obligación de ella es hacerse cargo, de todo lo relativo con la casa y la servidumbre
Irene Nievecita
Por lo menos no es un duque altanero, que impone sus derechos
Irene Nievecita
grasias por esta nueva historia
Sandra Vielmas
mee encantó esta historia. te felicito así me gustan cortas...🙏❤felicidades
Sandra Vielmas
entonces esa zorra se acostaba con el. por eso tanto coraje y altaneria
Sandra Vielmas
sán Francisco de los palos... Que Estrada le dieron😂😂😂/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
Aniramairos
Va a agarrar una infección infernal, eso no se hace 🤭
Yajaira Castellanos
porq no la despide
KJ
Me encantó un montón la historia, es corta pero pero muy linda, me gusto muchísimo la personalidad de la protagonista y tu forma de narrar todo, estuvo muy precioso todo, gracias por escribir y compartirnos tan bonito libro 🫶🏻🫶🏻☺️🥰
Paola Coria
excelente novela
sin palabras
muy bien contada clara sin mucho relleno innecesario
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