En la Facultad de Mecatrónica de Seúl, el amor está estrictamente prohibido por la competencia. Seo-jun (Líder del Grupo A) y Min-jae (el genio del Grupo B) son rivales declarados ante el mundo, pero amantes en secreto. Cuando el comité escolar manipula sus calificaciones para separarlos y obligarlos a competir por una beca única a Alemania, una red de secuestros y corrupción sale a la luz. Decididos a destruirlos, caen en una emboscada donde la Directora de la facultad les apunta con un arma. En un segundo de desesperación, Jae recibe una bala para salvar a Jun. ¿Podrá su amor sobrevivir a la muerte?
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Puntos De Ebullición
El jueves por la tarde, la presión en la facultad de ingeniería estaba a punto de hacer estallar los manómetros. El ambiente en el aula de robótica avanzada era sofocante, pero para Min-jae, el verdadero infierno era tener a Jang Hyun-woo sentado a menos de treinta centímetros. El chico nuevo no se estaba guardando nada; aprovechaba cualquier descuido de Ji-hoon y Soo-ah para lanzar comentarios pasivo-agresivos, rozar sus piernas por debajo de la mesa de dibujo y estirar las manos para "corregir" los apuntes de Jae, forzando una cercanía que a Min-jae ya le revolvía el estómago.
Para empeorar la situación, el Grupo A y el Grupo B compartían el uso del laboratorio de simulación pesada esa tarde. Al otro lado del pasillo, Seo-jun estaba de pie junto a su equipo, pero sus ojos oscuros no estaban fijos en los osciloscopios. Jun observaba cada movimiento de Hyun-woo. Cada vez que el chico nuevo se inclinaba hacia Jae o le tocaba la espalda de forma casual, la mandíbula de Jun se tensaba tanto que sus amigos temían que fuera a romper los cables de conexión. La corriente de celos entre los dos líderes de la generación era casi visible, un arco eléctrico a punto de saltar.
Min-jae sintió que el aire del salón se volvía denso, rancio y difícil de procesar. La cabeza le latía con fuerza por el estrés de mantener el secreto, la amenaza latente de Hyun-woo y la intensa mirada de su novio perforándole la nuca. Necesitaba salir de ahí de inmediato antes de perder los estribos y armar una escena frente al profesor.
—Profesor, la simulación ya está corriendo en segundo plano. ¿Puedo salir al baño un momento? —pidió Min-jae, levantándose de la silla sin esperar siquiera el asentimiento del docente.
El baño del segundo piso del edificio de laboratorios estaba completamente desierto a esa hora de la tarde. El eco de sus propios pasos rápidos sobre los azulejos blancos era el único sonido que rompía el silencio. Min-jae se apoyó con ambas manos contra el borde de mármol del lavabo y abrió la llave del agua fría a máxima potencia. Tomó el agua con las palmas y se la pasó por el rostro, los ojos y la nuca, tratando de enfriar la piel y calmar el ritmo desbocado de su corazón.
De repente, el sonido ruidoso de la puerta principal abriéndose lo hizo sobresaltarse. Min-jae levantó la mirada hacia el gran espejo y sintió un vuelco violento en el estómago.
Seo-jun había entrado al lugar. Sin quitarle los ojos de encima a través del reflejo, Jun giró la perilla metálica y aseguró el cerrojo principal de la puerta con un golpe seco. El pestillo cayó, bloqueando el baño del resto del campus.
—¿Estás demente, Jun? Cualquiera de tu equipo o del mío puede venir a buscarte —susurró Min-jae, aunque una corriente de alivio y deseo puro le recorrió el cuerpo al ver a su novio.
—Me importa un demonio el equipo, Jae —respondió Seo-jun, caminando hacia él con pasos lentos, pesados y decididos, como un depredador acorralando a su presa—. Te vi salir del salón. Vi cómo ese infeliz te rozaba la rodilla mientras revisaban los diagramas. No voy a quedarme de brazos cruzados viendo cómo intenta meterse en lo que es mío.
Antes de que Min-jae pudiera emitir una sola palabra para calmar su furia, Jun lo sujetó firmemente de la cintura con ambas manos y lo levantó en el aire, sentándolo de golpe sobre el borde de mármol de los lavabos. Los frascos de jabón líquido y los despachadores de toallas vibraron por el impacto. Jun se metió de inmediato entre sus piernas, atrapando el cuerpo de Jae contra el gran espejo retroiluminado, y lo atacó con un beso hambriento, rudo y cargado de una posesividad salvaje que le quitó el aire en un segundo.
—Jun... ah... —gimió Min-jae contra sus labios, abriendo las piernas por completo y enredándolas alrededor de la cintura de Seo-jun para pegarlo más a su anatomía.
El frío del espejo congelándole la espalda desnuda contrastaba deliciosamente con el calor abrasador que el cuerpo de Jun emanaba. Jun bajó los besos con desesperación hacia su mandíbula y la base de la garganta, mordiendo con fuerza deliberada, dejando una nueva marca violácea justo encima de las anteriores. Sus manos se metieron debajo de la playera de Min-jae, arañando sus costados con urgencia. El peligro inminente de ser atrapados en los baños públicos de la facultad elevó la adrenalina a un nivel adictivo, haciendo que los jeans de ambos se sintieran demasiado ajustados. Estuvieron a punto de perder el control y entregarse ahí mismo, pero el sonido de unas risas estudiantiles y unos pasos acercándose por el pasillo exterior los obligó a congelarse, jadeando, con las frentes unidas y los labios encendidos en puro fuego.
—Esta noche —sentenció Jun con la voz rota y ronca, dándole un último beso posesivo en los labios—. Quédate a dormir en mi habitación del bloque A. No voy a aceptar un no por respuesta, sabelotodo.
A las once de la noche, el campus universitario estaba sumido en un completo silencio. Min-jae logró escabullirse esquivando las cámaras de seguridad del jardín central hasta llegar al edificio de dormitorios del Grupo A, entrando sigilosamente a la habitación de Jun.
Fue una noche completamente diferente a las anteriores. No hubo brusquedad por rivalidad, ni castigos en las escaleras, ni el espacio incómodo y polvoriento de un cubículo de herramientas. Hicieron el amor de una manera lenta, profunda, casi dolorosa por la inmensa carga de sentimientos que ambos intentaban ocultar bajo su fachada de chicos duros. Jun lo tomó con una devoción absoluta, mirándolo fijamente a los ojos bajo la luz tenue de las sábanas, mientras entrelazaba sus dedos fuertemente con los de Jae, como si temiera que el mundo exterior se lo fuera a arrebatar al amanecer.
Después, Min-jae se quedó profundamente dormido con la cabeza apoyada en el pecho firme de Jun, escuchando el latido constante y seguro de su corazón, sintiéndose por primera vez a salvo en medio de todo el caos de la facultad. Jun lo abrazó de forma protectora, envolviéndolo con sus brazos y besando su frente antes de cerrar los ojos también, sellando una paz que duraría muy poco.
El viernes por la mañana, la perfecta burbuja de felicidad se reventó con la fuerza de un impacto frontal. Mientras ellos dos dormían juntos, Hyun-woo no había perdido el tiempo. Su obsesión enfermiza por recuperar el control sobre Min-jae y la rabia de haber descubierto que su rival directo era el mismísimo líder del Grupo A lo llevaron a tomar una decisión drástica y destructiva.
Utilizando su computadora y una cuenta encriptada, Hyun-woo redactó un mensaje anónimo sumamente detallado, adjuntando la fotografía digital que había tomado la noche anterior desde el jardín de los dormitorios, donde se veía con total claridad la silueta inconfundible de Seo-jun colándose por la ventana trasera del cuarto de Min-jae.
Con una sonrisa helada y calculadora en los labios, Hyun-woo subió la información y la imagen al foro digital oficial de la facultad de ingeniería, el sitio web donde absolutamente todos los estudiantes y profesores revisaban los chismes, los proyectos y las notas académicas cada mañana.
«¿Enemigos públicos en el aula o amantes en secreto en la cama? Parece que los dos mejores promedios de la facultad, Seo-jun del Grupo A y Min-jae del Grupo B, comparten algo más que la rivalidad enfermiza por las calificaciones... ¿Es este el secreto detrás de sus notas perfectas?» — decía el post.
Hyun-woo guardó su teléfono en el bolsillo mientras caminaba con paso tranquilo hacia las instalaciones de la universidad. Sabía perfectamente el caos estructural que provocaría esa bomba. Estaba completamente dispuesto a destruir la reputación académica de ambos con tal de obligar a Min-jae a alejarse de Seo-jun y regresar a su lado. El juego en secreto había terminado; la demolición estaba en marcha.