NovelToon NovelToon
La Rendición Del Depredor

La Rendición Del Depredor

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Mafia
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Mi Autoria

​"Tras ser abandonada bajo la lluvia, cruza la puerta del hombre más temido de la ciudad para cuidar a su sobrino, desatando una obsesión tan cruda que está dispuesta a quemarlo todo."

NovelToon tiene autorización de Mi Autoria para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

​Capítulo 15: Sombras en la mesa (Perspectiva de Matteo)

​Llegué a la mansión antes de lo previsto. Apenas crucé el vestíbulo, busqué con la mirada a doña Clara para asegurarme de que todo estuviera en orden.

​—La señorita Katherine ya está instalada en su habitación, señor. Ella está descansando antes de la cena —me informó Clara con una sonrisa satisfecha.

​Asentí en silencio y me dirigí primero al pasillo del segundo piso. Pasé por delante de la puerta de la habitación de Katherine. Estaba levemente entreabierta. Me detuve un segundo y eché un vistazo al interior. La vi de reflejo en la cama, acurrucada y envuelta en las sábanas, descansando por fin sin el peso del mundo sobre sus hombros. Un calor extraño me recorrió el pecho. Cerré la puerta con suavidad, sin hacer ruido, y seguí mi camino hacia la recámara de Leo.

​Apenas abrí la puerta, el pequeño, que estaba sentado en el suelo apilando bloques de madera, levantó la vista. Al reconocerme, dejó caer las piezas y corrió hacia mí a toda velocidad, lanzándose a mis brazos. Me arrodillé para recibirlo, abrazándolo con fuerza contra mi pecho.

​—Tio... llegaste —murmuró Leo con su vocecita frágil, articulando apenas las palabras justas que solía reservarme a mí y a nadie más.

​Lo levanté en brazos, respirando hondo. Olfateé su cabello en broma y le dije:

—Estás apestoso, campeón. Hueles a sudor y bloques de plástico. Necesitamos un baño antes de cenar.

​Leo se rio apenas, un sonido corto pero cristalino, y asintió con la cabeza.

​Mientras lo bañaba en su tina, jugando con el jabón y las burbujas —un ritual que solo yo podía hacer porque él se negaba a que cualquier otra persona lo tocara—, aproveché para prepararlo para lo que venía.

​—Oye, Leo —le dije, pasando la esponja con cuidado por su espalda—. Mañana... bueno, hoy en la cena, habrá alguien a quien quiero presentarte. Es una señorita muy amable que se quedará en casa para cuidarte y jugar contigo mientras yo estoy trabajando en el puerto.

​Leo se detuvo de golpe, con las gotitas de agua resbalándole por la frente. Frunció el ceño, cruzó los brazos sobre el borde de la tina y negó con la cabeza rotundamente.

—No quiero...

​Me acerqué a su altura, mirándolo fijamente a los ojos oscuros que tanto se parecían a los de mi difunto hermano.

—Escúchame, viejo —le dije con absoluta suavidad, tomándole las manitas mojadas—. Solo dale una oportunidad de conocerla. Prométeme que la vas a ver en la cena. Si en una semana no te agrada, te juro que la echaré de aquí y no la verás jamás. ¿Trato hecho?

​Leo lo pensó unos segundos, con sus pequeños engranajes mentales analizando la oferta, hasta que dio un suspiro y asintió en silencio.

​Lo saqué de la bañera, lo secué con una toalla suave y lo vestí con su pijama limpio. Antes de bajar, llamé a doña Clara para que lo llevara al comedor mientras yo me duchaba y me ponía una camisa oscura y formal para la cena.

​Ya cambiado, antes de bajar las escaleras, me detuve frente a la puerta de Katherine y di dos golpes secos. Al no haber respuesta inmediata, abrí un poco. Ella ya estaba despierta y terminaba de ordenar con esmero la cama de invitados. Al verme aparecer en el umbral, se puso rígida de inmediato.

​—Estás lista —le dije, apoyándome contra el marco de la puerta.

​—Sí, señor Montenegro... solo esperaba que me avisaran —respondió ella, arreglándose los bordes de la ropa nueva que le habíamos comprado.

​Entré un paso a la habitación, bajando un poco la voz para que nadie más nos escuchara.

—Quiero advertirte algo antes de que conozcas a Leo —le dije, mirándola a los ojos con seriedad—. Él no es un niño común. Tuvo que afrontar la tragedia del accidente de sus padres... y fue el único sobreviviente. Desde entonces, construyó un muro a su alrededor. No deja que nadie se le acerque demasiado y habla muy poco.

​No hacía falta revelarle los detalles crudos: que no había sido un simple "accidente", sino una masacre perpetrada por mis enemigos en medio de una guerra de mafias que casi le cuesta la vida también a él.

​Katherine me escuchó con atención, y una profunda empatía se reflejó en sus ojos marrones, suavizando el golpe de su pómulo amoratado.

—Entiendo perfectamente, señor Montenegro. No lo abrumaré. Tendré paciencia con él.

​—Bien —le respondí, ofreciéndole el brazo con un gesto cortés pero imponente—. Entonces vamos a cenar. Es hora de que conozcas a mi mundo.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play