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La Esposa Fea del Alfa Maldito

La Esposa Fea del Alfa Maldito

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Completas
Popularitas:196.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: elmira brazil

Milena Cruz siempre fue la mujer que los Ríos escondían: la prima pobre, la de la cara marcada, la esposa fea que nadie elegiría. Pero cuando Valeria Ríos se niega a casarse con Dante Navarro, el heredero maldito de la Manada Luna de Hierro, Milena es enviada en su lugar para salvar a su abuela.
Todos creen que Dante está condenado. Sus novias anteriores murieron antes del amanecer, su lobo fue sellado con plata y acónito lunar, y el Consejo solo necesita otra víctima para cerrar el ataúd del Alfa.
Pero Milena no muere.
Su aroma despierta al lobo dormido de Dante. Su sangre de sanadora calma el veneno que nadie pudo tocar. Y el Alfa que debía destruirla empieza a protegerla frente a toda la manada, aunque hacerlo lo acerque a la muerte.
Milena llegó como una sustituta despreciada. Una esposa fea comprada con amenazas. Pero bajo sus cicatrices se esconde una heredera Cruz-Varela, una loba sanadora capaz de romper juramentos de sangre y desnudar las mentiras que enterraron a otras novias antes que ella.
Entre falsas Lunas, pactos de sangre, desafíos de Alfa y un vínculo de mate que arde cada vez que intentan separarlos, Milena tendrá que decidir si huye del Alfa maldito o si acepta el lugar que siempre le perteneció.
Porque la mujer que todos llamaron fea no nació para ser sacrificada.
Nació para convertirse en Luna.

NovelToon tiene autorización de elmira brazil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15

Capítulo 15: Mi mate

Milena no pudo dormir.

Casa Lirio estaba quieta, pero la luna crecía detrás de las montañas y cada pasillo olía más fuerte. Madera húmeda, lluvia en los techos, lobos despiertos, piel caliente detrás de puertas cerradas. La manada entera sentía la luna subir por la sangre.

Y Dante.

Siempre Dante.

Su olor llegaba antes que él: cedro negro, café amargo, sangre limpia atrapada bajo hierro. Milena lo sintió en el invernadero antes de verlo.

—Me siguió —dijo ella.

Dante apareció entre plantas de hojas oscuras. No entró del todo. Se quedó donde las sombras de las enredaderas le cortaban el rostro.

—Usted vino a mi casa de vidrio.

—Su casa tiene habitaciones de sobra.

—Y usted eligió la única donde el olor no se dispersa.

Milena se giró.

El invernadero estaba tibio y húmedo. Las flores nocturnas abrían despacio, blancas y moradas, con un aroma espeso que se pegaba a la garganta. En otro momento le habría gustado estar allí. Esa noche cada perfume chocaba con el de Dante hasta volverla más consciente de su propia piel.

—No puedo respirar en mi cuarto.

Dante se detuvo a varios pasos.

—Por la luna.

—Por usted.

La respuesta salió antes de que pudiera morderla.

Él no se acercó.

Eso la irritó más que si lo hubiera hecho.

—¿Ahora sí respeta distancias?

—Ahora sé que si me acerco, su cuerpo va a responder aunque usted esté enojada.

Milena apretó los dedos.

—No use eso contra mí.

—No lo haré.

—Todos dicen eso antes de usar a alguien.

Dante bajó la mirada. La luz de la luna le marcó la mandíbula, la boca tensa, la vena latiendo en el cuello.

—Mi lobo la reconoció antes que yo.

El pecho de Milena se cerró.

—No quiero una frase bonita.

—No es bonita. Es un problema.

Eso sí sonaba a él.

Dante apoyó una mano en la mesa de piedra. Sus nudillos estaban vendados. La plata del sello seguía castigándolo bajo la piel.

—El vínculo de mate se activa por olor. Cerca de la luna llena duele más. Separarse duele. Tocarse calma. El lobo empuja hacia el otro. Si uno rechaza, el cuerpo lo cobra.

Milena escuchó cada palabra con la piel ardiendo.

—¿Y si yo no quiero?

—Puede rechazarme.

La rapidez la golpeó.

—¿Así nada más?

—No será nada. Va a doler. A mí más, quizá. Pero si usted lo dice y yo acepto, el vínculo se rompe.

Milena dio un paso sin querer.

Dante no se movió.

—¿Y si no acepta?

—Entonces soy el tipo de Alpha que usted debe morder hasta sangrar.

El aire salió de ella en una risa breve.

No alegre.

Necesaria.

Dante la miró con una herida abierta en los ojos.

—No me mire así —dijo Milena.

—¿Cómo?

—Como si quisiera recordar hasta mi risa.

Él respiró hondo.

—Quiero muchas cosas que no voy a tomar.

El calor le bajó por el cuello.

Peligroso, porque no venía del miedo.

—Cuando dijo mi luna...

Dante cerró los ojos un instante.

—Lo recuerdo.

—¿Era el vínculo?

—Era mi lobo.

—¿Y usted?

Abrió los ojos.

—Yo estaba intentando no tocarla.

Milena se quedó quieta.

La lluvia golpeó el techo de vidrio. Cada gota parecía caer dentro de ella.

—Mi cuerpo cambia cuando está cerca —admitió—. Me enojo. Quiero irme. Y luego su olor...

No terminó.

Dante sí entendió.

El juramento bajo la piel se calentó, pero no dolió. Parecía una cuerda floja, no una cadena.

—Milena.

—No.

Él cerró la boca.

—No quiero que diga mi nombre así si no va a acercarse.

La frase quedó entre ambos.

Dante se quedó muy quieto.

—Si me acerco, no voy a besarla.

Milena sintió la palabra en la boca.

Besarla.

—No pregunté eso.

—Yo sí necesitaba decirlo.

—¿Por qué?

—Porque la luna está alta, mi lobo está despierto y usted huele a hogar.

Milena tragó.

Nadie le había dicho hogar.

Nunca.

Dante dio un paso.

Luego otro.

Se detuvo frente a ella sin tocarla. El cuerpo de Milena reaccionó de inmediato: piel caliente, pulso rápido, la cicatriz de la mejilla ardiendo menos. El dolor cedió espacio a una necesidad más peligrosa.

Ganas.

—Mi mate —dijo Dante.

No sonó a posesión.

Sonó a rendición.

Milena levantó la mano y la dejó sobre su pecho.

El corazón de Dante golpeaba fuerte bajo la palma. Debajo de la camisa, su cuerpo estaba caliente, firme, demasiado vivo para un hombre que llevaba veneno en la sangre. El lobo de él empujó hacia ese contacto y el de ella respondió desde una profundidad que Milena ni siquiera sabía nombrar.

—No estoy aceptando nada definitivo.

—Lo sé.

—No estoy lista para una marca.

—No voy a pedirla.

—Y si algún día digo no...

—Lo aceptaré.

La voz le salió rota.

Milena lo oyó.

—Aunque duela.

Dante apoyó la frente contra la de ella, apenas. Un roce. Una frontera.

—Si me rechaza, va a doler hasta volverme loco.

Milena cerró los ojos.

—Entonces no me obligue a hacerlo.

—Nunca.

El lobo dentro de él gruñó bajo, cerca.

Esta vez Milena no quiso correr.

Tampoco quiso quedarse quieta.

Su mano seguía sobre el pecho de Dante. Sintió el latido. Luego la respiración. Luego el esfuerzo brutal que él hacía para no bajar la boca. Ese esfuerzo la excitó más de lo que habría debido: no el peligro, sino el control; no la fuerza, sino la decisión de no usarla contra ella.

Milena miró sus labios.

Error.

Dante lo olió.

Sus pupilas se oscurecieron.

—No haga eso si no quiere que lo sepa.

—¿Saber qué?

—Que también quiere besarme.

Milena retiró la mano.

O intentó.

Dante no la sujetó. Solo dejó que el aire entre ambos se volviera más caliente.

—No estoy lista —dijo ella.

—Entonces no.

La respuesta llegó limpia.

Sin burla. Sin presión.

Eso la hizo temblar más.

—¿Siempre obedece tan bien?

Dante soltó una risa baja, casi un gruñido.

—Solo cuando me cuesta.

Milena debería haberse alejado.

En cambio, levantó la mano y tocó la línea de su mandíbula con la punta de los dedos. La barba corta le raspó la piel. El lobo de Dante empujó hacia ese contacto con un hambre que ella sintió en sus propias costillas.

—Estoy eligiendo tocarlo —dijo.

—Lo sé.

—No significa más.

—Significa suficiente para esta noche.

La frase le bajó por el cuerpo con una calidez lenta.

Milena apartó la mano antes de perder el control.

Dante la dejó ir.

Pero cuando ella llegó a la puerta del invernadero, él habló:

—Milena.

Ella no giró.

—Si mañana decide rechazarme, no la voy a odiar.

Milena cerró los ojos.

—Ese es el problema, Dante.

Salió antes de que la luna la convenciera de volver.

1
Lucia Feliciano Falcao
Ellos ya empiezan a comunicarse sin que uno conozca el otro.🤔🤔🤔
Luz Mery Suarez
y como l embarazo ❓ si estaba más muerto tenía la lápida pegada en el trasero 😂😂
Luz Mery Suarez
Milena
Martha de la Rosa
👏👏👏👏woooooo
Martha de la Rosa
va empezando la lectura y ya me atrapó 👏
Marianella Luquez
Entiendo que la protagonista pasó por una serie de vicisitudes, también entiendo que no pueden aparearse por la maldición de Dante. Pero ni un 🫂 ni un 😘 o 🔥😁😁😁😁😁😁
Hecate ⚡🐍🔥🗡️
no sé entiende es difícil seguir l narrativa salta de una cosa a otra no explica bien ella se hace la fuerte y lo hace sufrir cuando ella quiere estar con el es un juego parece es no me toques pero si tocame raro no se entiende
Hecate ⚡🐍🔥🗡️
está muy complicado leerla y entenderla quien es Duarte no se entiende y que es ella muchas vueltas nada concreto
Lourdes Margarita Santana Velarde
preciosa, gracias Sra. ( Señorita ) Autora, es la narración o explicación más hermosa y sencilla q he leído, sin ser vulgar Pero sin escribir las palabras exactas, se sintió muy románticas, m enamoré d ste capitulo
Lourdes Margarita Santana Velarde
yo stoy pasando lecturas, solo stoy leyendo lo q veo interesante
Lourdes Margarita Santana Velarde
tampoco entiendo xq ella no termina d aceptarlo
Leticia V
felicidades
Lourdes Margarita Santana Velarde
por ls momentos a mi también, ls 3 últimas q he leído m han decepcionado mucho
Borja
por favor, cada momento es más tenso
Lourdes Margarita Santana Velarde
yo opino lo mismo
Borja
esa es la fuerza de una verdadera Luna luchadora 👍
Borja
quiero saber cómo va a desenredarse esta maraña
Yudis Zorrilla
🤭🤭🤭🤭😂
Yudis Zorrilla
😭😭😭😭😭😭
Pilo
extraordinaria tu historia, me encantó de inicio a fin. me gusta leer historias de mates y lobos, pero esta fue diferente, te felicito escritora y que siga fluyendo tu inspiración, espero leer otra historia igual o mejor que esta, aunque te ratificó para mí es maravillosa.🤗👌👍
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