Cynthia fue una extra cuya muerte fue injusta. Pero ahora, otra alma ha reencarnado en ella y esta decidida a no repetir el final de la verdadera Cynthia, por lo que hará lo posible para alejarse de la trama, escapando al campo, donde planea una vida tranquila. ¿o no?,
Su camino se cruza con Luna Von Kleist, el tercer hijo del ducado Von Kleist, quien viaja junto a su ejército, y de alguna manera ha terminado fijándose en Cynthia, ya que su personalidad es fuera de lo común.
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Capitulo 11.
Nadia y Josh se quedaron con los soldados, esperando el regreso de su señorita. Que aunque se demoró un poco, ya la veían volver.
Cynthia iba sobre el caballo tras del albino, y aunque se andaba negando a tomar responsabilidad. Ahí esta, con el rostro pegado a la espalda del albino y con las manos agarrándose fuerte en aquel firme pecho, por que si, en lugar se sostenerse de la cintura del albino, prefiere agarrarse del pecho.
—hace un momento se negaba a hacerse responsable y ahora, me toca indebidamente.— menciona el albino.
—cállate, si te quedas, al menos tengo que aprovechar.— reclama la pelirosa.
—así que hacerse responsable no es un gran sacrificio para usted.—
—lo es, me estoy sacrificando...pobre de mi que tengo que hacerse cargo de un hombre sexy.— solloza con falsedad.
Al llegar, Nadia se pone de pie de un salto y corre hacía el caballo. Cynthia baja de este y recibe el abrazo de Nadia.
—señorita...— la aparta mientras la sostiene de los hombres.—¿esta bien?, no le hizo nada, ¿verdad?, y si lo hizo...que rápido...
El albino le lanzó una mirada fulminante a la doncella.
—estoy bien Nadia...bueno...salvo por un detalle...— desvía la mirada.
¿Como le dice a su doncella que ahora se hará responsable del hombre al que le robo su virtud?, hasta pensarlo suena ridículo.
El albino baja del caballo, y se pone de pie delante de Cynthia.
—asumo que vive cerca de este lugar...se esta haciendo de noche, necesitamos un lugar donde quedarnos.— señala a sus soldados.
—mmm...si...estamos cerca...— responde enfuruñada.
—¿de verdad lo llevara a la casa, señorita?— pregunta Nadia.
—supongo que no queda de otra...ahora debo responderle al señor...a todo esto, ¿quien carajos eres?— ni su nombre sabe.
—cierto. Luna Von Kleist, señorita borracha.— se presenta el albino.
—Cynthia Rosenthal...¿Luna?, ¿en serio te llamas Luna?— pregunta.
—si, es el nombre que mi madre eligió para mi.— responde Luna.
—¿L-Luna Von Kleist?— pregunto Josh.— u-usted es...el tercer joven duque Von Kleist...
—¿él?— Nadia quedo impactada.
Cynthia los ve confundida, si bien escucho el apellido cuando llegaron al pueblo, no sabe mucho más que eso, ¿será tan importante?
—Nadia...¿quienes son los Von Kleist?— pregunta bajito.
—¿no lo sabe señorita?, e-ellos controlan una gran región en Atlanta...su cabello blanco y ojos plateados, son porque descienden de demonios...son muy poderosos...incluso la hija de la familia ahora es reina de Atlanta...lo que les da un estatus casi al mismo nivel que un rey.— explica Nadia.
—¿que?, ¿tanto así? — mira directamente el rostro de Luna. Sus ojos en verdad eran plateados, algo que no notó del todo él día que despertó a su lado.— creí que solo eras un soldado atractivo.
Al escucharla, todo parece indicar que de verdad no tenía idea de quien era él. Lo cual no es del todo extraño, ya que al parecer la joven viene de la capital, donde quizás el nombre de su familia no es del todo reconocida siendo otro reino.
—entonces estas de suerte, no solo te has hecho de un hombre atractivo, también de gran estatus.— presume Luna.
—yo también soy de buen estatus, no me impresionas.— responde.
—la señorita es la hija menor de los Duques Rosenthal, este territorio es de ellos aunque este lejos de su ducado.— explica Nadia.
Luna se cruza de brazos pensando un poco.
—si, creo saber quienes, mi familia ha hecho un par de negocios de comercio con ellos.— responde Luna.
—¿en serio?, mi papá nunca lo ha mencionado...pero, bueno...— se encoge de hombros. No es como que ella de involucre en esas cosas, además lleva poco tiempo en ese mundo.
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Por otro lado, Isis estaba de rodillas ante la reina, su mejilla estaba roja debido a una cachetada que la mujer le había dado. Isis había ofendido a una dama noble importante en el reino.
La mujer en cuestión la crítico por la forma en la que entro al palacio y que sus actos eran dignos para ser una concubina y no una reina. Isis no se contuvo y le grito, la amenazo con hundir a su familia y vender a sus hijas a un burdel. Esto llegó a oídos de la reina y ahora esta la ha regañado.
—sabía que no se podía esperar nada de una mujer que usa su cuerpo para ascender de estatus.— la señala la reina.
—majestad...esa mujer me estaba ofendiendo...— reclama Isis.
—¿y dijo mentiras?, si para ti es una ofensa, entonces debiste pensar eso cuando te metiste a la cama con el príncipe.— responde la reina.— la próxima vez te callas y agachas la cabeza. Lo único que hacen es decirte la verdad.
Isis apretaba las manos en su vestido, tenía que contenerse, si le gritaba a la reina, esta tenía el poder de sacarla del palacio y despojarla de todo, hasta el punto de que Lorenzo no podría ayudarla.
Al salir de la sala, Isis regreso a su habitación hecha una furia, no se suponía que su vida fuese así, ella debería estar en la cima, siendo respetada y llena de lujos, sin embargo, duras penas puede obtener una joya o un vestido, porque la reina se ha negado a asignarle una mesada. Así que debe conformarse con lo que el príncipe le da, y si se queja ante él, este se dará cuenta que ella solo codicia la riqueza.
—alteza.— Isis fue en busca de Lorenzo.— su madre...ella...
—señorita Isis...— Lorenzo parecía molesto.— mi madre me lo ha dicho, ¿como has podido ofender a la marquesa Smith?
—y-yo no...no lo hice...fue ella quien me ofendió...me insulto ante todas las damas...no pudo soportarlo...— solloza.
—lamento eso, pero, debes entender que no puedes actuar por puro impulso, una dama mayor no es lo mismo que una señorita de nuestra edad.— explica Lorenzo.
—¿dice su alteza que porque es mayor debo aguantar sus insultos?— pregunta Isis.
—solo cambia la conversación...ignora lo que diga...las mujeres mayores no miden lo que dicen y debes acostumbrarte a tratar con eso...— Lorenzo sabe perfectamente como son las mujeres mayores, pero, ofenderlas traería problemas en la corte debido a sus esposos.
Isis no pudo soportarlo más y salió molesta. Mientras que Lorenzo se recuesta en el respaldo de su silla. Y este incidente con Isis le hizo recordar como Cynthia trataba esa clase de situaciones.
Recuerda que esas mujeres mayores a menudo la cuestionaban por su juventud y que consiguió el compromiso solo por el estatus de su familia.
"Es lo bueno de ser joven, madam, porque aun tengo tiempo para aprender, nadie nace con sabiduría, usted también fue joven y aprendió todo lo que sabe con el pasar de los años, ¿cierto?" Aquella respuesta dejo calladas a todas esas damas, y sin necesidad de que Cynthia les gritara o las insultara.
Cynthia actuaba con delicadeza, y había aprendido a como lidiar con malos comentarios. Lorenzo sacudió la cabeza, no debería de estar pensando en ella, ahora esta con Isis, la mujer que quiere.
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