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La Culpa De Nuestros Deseos

La Culpa De Nuestros Deseos

Status: En proceso
Genre:Poder equitativo / Amor-odio / Romance de oficina / Secretos de la alta sociedad
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: mila1204

Anastacia Thompson lo sacrificó todo por salvar a su padre, incluso al hombre que amaba. Ella hizo lo impensable.

Años después, conoce a Edmund Carter. Él le devuelve la ilusión, la hace creer nuevamente en el amor y termina convirtiéndose en su prometido. Con él, Anastacia cree haber encontrado el amor que tanto había temido volver a sentir.

Pero ningún amor está libre de errores.

Cuando los secretos, el deseo y las heridas comienzan a poner a prueba su relación, todo aquello que Anastacia creía tener bajo control empieza a desmoronarse.

Todo cambia cuando Adrian Blake, el hermano mayor de Edmund el hombre que nunca olvidó a Anastacia, vuelve a su vida. Entre ellos existe un pasado que jamás murió una atracción que ninguno de los dos puede ignorar.

Mientras Edmund lucha por conservar el amor de la mujer que ama, Anastacia comienza a quedar atrapada entre la seguridad de un amor que conoce y el deseo prohibido de un hombre que nunca debió volver a su vida.

NovelToon tiene autorización de mila1204 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las heridas del pasado

—Yo vi a mi hijo sufrir de una manera que jamás habría imaginado. Edmund siempre había sido un muchacho alegre, responsable, lleno de planes. Pero después de aquello, dejó de ser él mismo.

—Lo siento mucho —murmuré.

—Empezó a beber demasiado. Al principio decía que solo necesitaba distraerse, salir con sus amigos y dejar de pensar. Después, las copas se convirtieron en una costumbre. También empezó a fumar. Llegó un momento en el que apenas reconocía al muchacho que había criado.

La observé en silencio.

Me costaba conciliar aquella imagen con el hombre que conocía. Edmund era atento, cariñoso y sereno. Nunca me había parecido alguien que necesitara escapar de sus propios pensamientos.

—¿Intentaron ayudarlo? —pregunté.

—Su padre y yo hicimos todo lo que pudimos. Christian también estuvo a su lado. Hablábamos con él, discutíamos, intentábamos convencerlo de que no podía seguir destruyéndose por una mujer. Pero Edmund estaba tan herido que interpretaba cualquier intento de ayudarlo como una intromisión.

Margaret se secó discretamente una lágrima.

—Lo más doloroso era que no solo había perdido a la mujer que amaba. También sentía que había perdido a su mejor amiga. A la persona con la que había compartido tantos años de su vida. No entendía cómo alguien que lo conocía tan bien había podido hacerle algo así.

Bajé la mirada.

—Debió de ser terrible para él.

—Lo fue, cariño. Y aunque con el tiempo consiguió recuperar el control de su vida, aquella experiencia lo cambió. Se volvió más desconfiado. Aprendió a no mostrar tan fácilmente lo que sentía y a mantener cierta distancia cuando una relación empezaba a importarle demasiado.

Me quedé pensativa. Algunas piezas empezaban a encajar, aunque no sabía si estaba interpretándolas correctamente.

—¿Y Wendy? —pregunté después de unos segundos—. ¿Por qué ha vuelto ahora?

Margaret negó suavemente con la cabeza.

—No conozco todas sus intenciones. Sé que quiere recuperar el contacto con esta familia y que todavía siente afecto por Edmund. Pero no puedo hablar por ella ni asegurar que haya venido con la intención de recuperarlo.

Su respuesta me tranquilizó un poco, aunque no consiguió eliminar del todo mi inquietud.

—Entonces, ¿por qué la recibes aquí después de lo que hizo?

Margaret me miró con una ternura que me hizo sentir ligeramente avergonzada por la pregunta.

—Porque yo también la vi crecer, Anastacia. Porque estuvo en a mi lado durante muchos años y porque, a pesar de todo, sigo recordando a aquella niña que cuide y protegi como mia..

Hizo una pausa.

—No apruebo lo que le hizo a Edmund. Nunca lo he aprobado. Y tampoco pretendo que mi hijo la perdone solo porque yo todavía la quiera. Pero mi cariño por ella no desapareció de un día para otro.

—¿No te resulta difícil verla después de lo que pasó?

—Muchísimo. Sobre todo porque recuerdo cómo quedó Edmund. Hay días en los que todavía me pregunto si hice lo suficiente por él. Pero no puedo cambiar el pasado. Solo puedo decidir qué clase de persona quiero ser en el presente.

Sus palabras me hicieron guardar silencio.

Margaret tomó mi mano.

—Quiero que entiendas algo, cariño. No te he contado esto para que sientas lástima por Wendy ni para que justifiques lo que hizo. Tampoco quiero que pienses que tienes que aceptarla en tu vida. Solo quiero que conozcas una parte importante de la historia de Edmund.

Asentí lentamente.

—Lo entiendo.

Ella me acarició los dedos.

—Y hay algo más que quiero que sepas.

Levanté la mirada.

—Cuando Edmund te conoció, yo noté el cambio en él. No ocurrió de la noche a la mañana, pero poco a poco empezó a recuperar cosas que creía perdidas. Volvió a reír sin fingir, dejó de buscar refugio en el alcohol y comenzó a preocuparse por su futuro de una manera que no veía desde hacía años.

Sentí un nudo en la garganta.

—Margaret…

—No te estoy diciendo que seas responsable de su felicidad, Anastacia. Esa responsabilidad sigue siendo de él. Pero llegaste a su vida cuando mi hijo había dejado de creer que podía volver a confiar en alguien. Y, sin darte cuenta, le demostraste que no todas las personas terminan haciéndole daño.

No supe qué responder.

Margaret me sonrió con dulzura.

—Por eso te quiero tanto, cariño. No porque seas perfecta ni porque crea que nunca tendrás diferencias con él. Te quiero porque veo cómo lo miras, cómo te preocupas por él y cómo intentas comprenderlo incluso cuando no sabes qué le ocurre.

Le apreté la mano.

—Yo lo amo, Margaret. No quiero que vuelva a sufrir de esa manera. Nunca.

—Lo sé. Y estoy agradecida de que se hayan encontrado.

Nos quedamos unos instantes en silencio. Después me levanté y la ayudé a acomodarse mejor en la cama.

—Deberías descansar. Todavía tienes que recuperarte de lo que pasó en el hospital.

—Tienes razón —respondió con una pequeña sonrisa—. Aunque sospecho que tú tienes muchas cosas en las que pensar ahora.

Solté una risa suave.

—Unas cuantas.

La abracé con cuidado y me despedí de ella. Antes de salir, Margaret volvió a llamarme.

—Anastacia.

Me giré.

—¿Sí?

—No permitas que los errores de otras personas te hagan olvidar lo que tú y Edmund han construido. El pasado puede explicar muchas cosas, pero no tiene por qué decidir lo que sucederá mañana.

Asentí, agradecida por sus palabras.

—Lo recordaré.

Salí de la habitación y bajé las escaleras. El vestíbulo estaba tranquilo. El mayordomo me abrió la puerta y se despidió amablemente mientras yo caminaba hacia mi automóvil.

Una vez dentro, cerré la puerta y apoyé las manos sobre el volante.

No encendí el motor de inmediato.

Me quedé mirando al frente, recordando cada palabra de Margaret.

*Esa traición casi destruyó a Edmund.*

La frase se repetía en mi cabeza.

Imaginé a un Edmund más joven, enamorado de su mejor amiga, convencido de que podía confiar en ella. Imaginé el momento en que descubrió la verdad, la humillación, la rabia y aquella tristeza que debió de acompañarlo cuando comprendió que la mujer que amaba había elegido a otra persona.

Pensar en él sufriendo de esa manera me dolía más de lo que esperaba.

*Se volvió alcohólico y empezó a fumar.*

Cerré los ojos un instante.

No podía imaginarlo así. No podía imaginar a Edmund perdiéndose poco a poco, intentando ahogar una decepción que parecía demasiado grande para soportarla.

Y, sin embargo, eso había ocurrido.

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Rossy Bta
OMG 🥺🥺
Rossy Bta
será Silvia?? sabe algo
Rossy Bta
🔥🔥 encantada con la historia ❤️
mila: muchas gracias ❤️❤️
total 1 replies
Ann
Exelente me encantó , pero que tencion
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