Lucía Belén Carpenter planeó su boda de ensueño con los gustos de su prometido, un futbolista reconocido, Mateo Ferreti.
Siete días antes de la boda, ella descubre de la peor manera la traición que no solamente la destruiría sentimentalmente, sino que afectaría su reputación.
En un acto cometido por la rabia y el dolor, ella cometió un grave error... destrozar algo que no le pertenecía a su prometido, sino a un futbolista inocente y desconocido para ella.
El odio y el deseo de venganza la unirá a un ese hombre.
¿Qué pasará cuando ellos deban atravesar una gran exposición como una pareja consolidada? ¿Su mutuo deseo de venganza podrá convertir su matrimonio en algo más que un acuerdo o la venganza los consumirá?
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ARGUMENTO Y PLAN DE CAMERON
LUCÍA BELÉN CARPENTER
Cuando salimos del salón de la fiesta sentí que podía respirar aire puro. Tanta falsedad me sofocaba más que los costosos y abundantes perfumes de los invitados.
Estando dentro del coche incliné mi cabeza hacia atrás y cerré los ojos. Cameron, probablemente, estuviera agotado como yo y por eso guardó silencio hasta que llegamos al apartamento.
En cuanto entramos fui hacia el sofá. Necesitaba sentarme. Haber estado con estos zapatos de tacón por tanto tiempo me estaba aniquilando los pies.
--No creí que me pudieran doler las mejillas, por tanto sonreír-- Se tocó el rostro
Cameron en respuesta soltó una pequeña carcajada mientras se quitaba el saco y la corbata.
No le presté especial atención a que perdiera algunas prendas. No quisiera saber lo incómodo que debe ser vestir así. Un pesado cinturón, una camisa apretada en los puños, abotonada hasta el cuello, una corbata asfixiante. No. No sería para mí.
--Todo fue creíble. Creo que tuvimos una pequeña venganza esta noche. ¿Sabes que fue lo que ganamos?
Cameron me entregó una copa de champaña.
--No lo sé. Una venganza mía sería rápida. Ya lo sabes
--Conozco lo suficiente a Mateo para saber que hará. Esa es la diferencia entre nosotros. Él no soporta perder y tiene tan arraigado un complejo de inferioridad o el temor a ser superado que actúa muchas veces sin medir las consecuencias
--¿Cuánto tiempo estaremos casados si nos tomamos tanto tiempo para verlo destruirse?
--Mateo es un gran futbolista. Eso es indiscutible, pero también deja que sus emociones lo dominen por completo. Ese es su error, su debilidad-- Evadió mi pregunta. Tal vez porque no tenía una respuesta que me sirviera para aclararme
--Se que estaba enfadado conmigo por llegar de tu mano. No cree que seas mi esposo y probablemente mi hermana también lo dude. Tengo que confiar en ti, ¿No es así?
--Eso tienes que hacer porque llevo mucho tiempo deseando esto. Él se tomó mucho tiempo, años incluso, para sabotear mi carrera y mi vida. Lo que quiero decir es que duele más ver qué nada sale tal como esperas gradualmente que perder una cosa de un día a otro
--Tal vez tengas razón, no lo sé. Decidí vengarme una vez y lo hice, aunque con el objetivo incorrecto
Cameron sonrió. Rellenó nuestras copas y después todo se volvió extraño entre nosotros. ¿Podía esperar otra cosa sabiendo que no nos conocemos? ¿De que podríamos hablar?
Quise desprender mis zapatos de tacón para quitármelos. Había tenido una sobrecarga de adrenalina durante la boda, aún más cuando debí cantar y ahora todo eso se había ido. Me temblaban las manos así quisiera controlarlo.
--Déjame ayudarte-- Cameron levantó uno de mis pies y desprendió la pequeña hebilla. Hizo lo mismo con mi otro pie
Su mano acarició brevemente mi pierna, desde la pantorrilla hasta unos centímetros debajo de mi rodilla.
Contuve el aliento sin saber si planeaba subir más su mano, pero jamás se lo preguntaría.
--Si vamos a dormir juntos, imagino que no lo harás con las joyas puestas-- Llevé la mano a la gargantilla
Cómo mis manos aún temblaban me hubiese costado varios intentos abrir el broche, así que él lo hizo por mí. Repitió lo mismo con la pulsera.
--¿Te sentiste cómoda con el vestido? Creí que se vería bien en ti y no me equivoqué-- Halagó mi apariencia, anteponiendo su elección
--Lo que me hizo sentir más cómoda fue...
--Usar sostén, ¿Verdad? Imaginé que te hubieses sentido incómoda si no usabas uno y además eso te iba a proporcionar tranquilidad de que estabas protegida contra accidentes-- Hice un gesto afirmativo porque no me salían las palabras. Me sorprendió que tuviera ese detalle conmigo cuando no me conocía realmente
--Si. Realmente acertaste-- Dije finalmente cuando recuperé mi voz
Cameron se acercó más en el sofá. Sus piernas y las mías se rozaban por la posición. Su siguiente acción fue acercar su rostro al mío y besarme.
Temblé aunque intenté no hacerlo. Era muy distinto besarnos en público que hacerlo en privado. Si lo hacíamos en un sitio lleno de gente significaba que debíamos guardar las apariencias, pero hacerlo aquí a solas podía tener otro significado...
--Tiemblas-- Susurró en mis labios al llevar una de sus manos a mi peinado-- Me gustaría que fuera en una circunstancia diferente y no por temor
Cameron buscó las horquillas en mi cabello. Las retiró mientras volvía a besarme. Cuando no quedó ni una puesta, movió mi cabello y rompió el beso para mirarme.
--Es la primera vez que te veo con el cabello suelto. Me gusta como te queda
Con prisa su boca buscó la mía. No tuve tiempo de agradecer el halago.
Una de sus manos se apoyó en mi pierna descubierta. Sentí un fuerte escalofrío acompañado de un temblor.
--Concédeme esto. Tocarte de alguna manera y si después prefieres dormir eso es lo que haremos o podremos abrir otra botella. Lo que prefieras
Él no apartó su mano, simplemente logro que mi espalda se apoyara bien en el respaldo del sofá. Él se inclinó sobre mí mientras me besaba.
--No tienes nada de que preocuparte ni tampoco de que avergonzarte-- ¿Era su manera de decirme que debía dejarme llevar?
No tenía idea, pero era lo que deseaba hacer. Había pensado mucho durante los últimos meses y nada había salido tal como lo planeaba, ¿De qué me había servido? Tal vez fuera bueno cambiar de estrategia una vez y hacer algo totalmente distinto.
Cameron repartió algunas suaves caricias en mi pierna. Fueron las responsables de que se me erizara la piel. Podría haber comprobado su gesto con el de un simple roce, porque sentí que solo usó la punta de sus dedos.
Su boca abandonó la mía. Mis ojos estaban cerrados y los abrí por un segundo cuando noté que besaba mi cuello. Tal vez por eso me quitó la gargantilla.
Sentí que su mano llegaba más arriba, tanto como el vestido lo permitía. Volví a sentir escalofríos.
¿Esta noche perdería mi virginidad y por eso estaba haciendo esto o simplemente para que pudiera acostumbrarme a tenerlo así de cerca?
ojalá Emanuel nuca vuelva con Carolina 😡 no lo merece