Después de dejar atrás las mentiras, Alessandro Moretti y Valentina Visconti descubren que el amor no basta cuando el poder, la mafia y los secretos familiares reclaman su lugar. Viejos enemigos regresan, nuevas alianzas nacen y el apellido Moretti demostrará que la felicidad siempre tiene un precio. Porque algunas guerras no se eligen... pero sí obligan a decidir hasta dónde estás dispuesto a llegar por la persona que amas.
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2- un hogar
Las compras habían terminado mucho más tarde de lo que cualquiera de ellos había imaginado.
Entre sofás, comedores, camas, electrodomésticos y una interminable lista de discusiones provocadas por Matteo y Camila...
El camión de la tienda salió completamente lleno.
Y detrás de él...
Otro más. Y luego otro.
Un rato más tarde.
Dos enormes camiones se detuvieron frente al edificio donde Alessandro y Valentina comenzarían su nueva vida.
Otros dos hicieron lo mismo unos metros más atrás.
Destino...
El apartamento de Camila y Matteo.
Valentina bajó del vehículo mientras observaba el ir y venir de decenas de trabajadores.
Frunció ligeramente el ceño.
—¿Desde cuándo contrataste tanta gente?
Alessandro sonrió.
—Desde que imaginé a Matteo intentando armar un clóset.
Matteo fingió sentirse ofendido.
—Oye... No soy tan malo.
Dante soltó una pequeña risa.
—La última vez que armaste una mesa...
Terminamos con tres tornillos sobrando.
—Eso no significa nada.
Respondió Matteo.
—Significa que la armé más rápido.
Camila negó divertida.
—Y también más chueca.
Todos rieron.
El supervisor de la mudanza se acercó a Alessandro.
—Señor Moretti. Ya podemos comenzar.
Alessandro hizo un leve movimiento de cabeza.
—Perfecto. Quiero que primero organicen el apartamento del piso superior.
Después continúen con el del piso de abajo.
El hombre asintió inmediatamente.
—Así será.
En cuestión de minutos...
Más de veinte trabajadores comenzaron a subir muebles, cajas y electrodomésticos utilizando el ascensor de servicio.
Matteo observó la escena con los brazos cruzados.
—La verdad...
Es un poco aburrido.
Camila lo miró de reojo.
—¿Aburrido?
—Sí. Yo quería ayudar.
Dante respondió sin apartar la vista de los trabajadores.
—Precisamente por eso Alessandro contrató ayuda profesional. Para evitar pérdidas materiales.
Valentina no pudo contener la risa.
—Pobre Matteo.
Alessandro pasó un brazo alrededor de sus hombros.
—Créeme... Todos salimos ganando.
Un par de horas después...
Los dos apartamentos estaban completamente terminados.
Cada cuadro ocupaba su lugar.
Cada mueble había sido instalado.
Cada lámpara iluminaba exactamente el rincón para el que había sido elegida.
El apartamento de Camila y Matteo reflejaba perfectamente la personalidad de ambos.
Cálido.
Colorido.
Lleno de pequeños detalles.
Mientras que el de Alessandro y Valentina transmitía exactamente lo que ella siempre había soñado.
Paz.
Un hogar donde, por unas horas al día...
La mafia pudiera quedarse al otro lado de la puerta.
El ir y venir de los trabajadores terminó poco después de las ocho de la noche.
Las cajas habían desaparecido.
Los muebles ocupaban su lugar.
Los cuadros ya adornaban las paredes.
Y el apartamento comenzaba, poco a poco, a sentirse como un verdadero hogar.
Los últimos empleados abandonaron el lugar después de despedirse de Alessandro.
Cuando la puerta se cerró...
Por primera vez quedaron completamente solos.
Valentina dejó escapar un largo suspiro.
—Ahora sí...
Comienza el verdadero trabajo.
Alessandro sonrió.
—¿Desempacar?
Ella asintió.
—Desempacar.
Los dos comenzaron a abrir cajas.
Entre risas discutían dónde colocar los libros, qué fotografías irían en la sala y cuáles quedarían en la habitación.
En una de las cajas más pequeñas apareció una libreta de tapas azules.
Valentina la reconoció al instante.
Se quedó inmóvil. Alessandro también la observó.
Sonrió con nostalgia.
—La libreta azul...
Valentina pasó lentamente la mano sobre la portada. Después la abrió.
Las primeras páginas seguían exactamente igual que el día en que las escribieron.
Aquel absurdo contrato.
Las reglas.
Las condiciones.
Las firmas.
El comienzo de todo.
Alessandro se acercó.
—Creo que ya no la necesitamos.
Valentina soltó una pequeña risa.
—Yo también lo creo.
Cerró la libreta con cuidado.
Pero no la guardó.
Permaneció unos segundos observándola.
—Aunque... No quisiera botarla.
Alessandro la miró con curiosidad.
—¿No?
Ella negó lentamente.
—Después de todo...
Levantó la vista y sonrió.
—Aquí comenzó nuestra historia.
Durante unos segundos ninguno dijo una palabra.
Alessandro tomó la libreta entre sus manos.
La observó como si también estuviera recorriendo cada uno de aquellos recuerdos.
Finalmente habló.
—En ese caso... No irá a una caja cualquiera.
Valentina arqueó una ceja.
—¿No?
—No.
Cerró la libreta con cuidado.
—Irá a la caja fuerte.
Ella no pudo ocultar su sorpresa.
—¿Caja fuerte?
Alessandro asintió con total naturalidad.
—Claro. Un tesoro como este merece estar bien resguardado.
Valentina sintió cómo una sonrisa se dibujaba lentamente en su rostro.
Se acercó hasta él. Le acomodó suavemente el cuello de la camisa.
Y, sin decir una sola palabra...
Depositó un tierno beso sobre sus labios.
—Gracias.
Susurró.
Alessandro apoyó su frente contra la de ella.
—Gracias a ti... Por escribir la mejor historia de mi vida.
Las siguientes horas transcurrieron entre cajas abiertas, libros acomodados y pequeños recuerdos que aparecían donde menos los esperaban.
Cuando terminaron...
Ambos se dejaron caer sobre el enorme sofá nuevo. Completamente agotados.
Valentina apoyó la cabeza sobre el hombro de Alessandro.
—No pienso volver a mudarme nunca más.
Él soltó una pequeña risa.
—Yo tampoco.
En ese momento sonó el timbre.
Alessandro fue a abrir.
Al otro lado de la puerta apareció Camila.
Llevaba el cabello completamente despeinado y una expresión de absoluto cansancio.
—¿Terminaron?
Preguntó apoyándose en el marco de la puerta.
Valentina asintió.
—Hace apenas unos minutos.
Camila suspiró dramáticamente.
—Nosotros también.
Miró a Alessandro. Luego volvió a mirar a Valentina.
—¿Qué les parece si vamos a comer?
Porque...
Se dejó caer sobre el sofá sin pedir permiso.
—No quiero cocinar hoy.
Desde el pasillo se escuchó inmediatamente la voz de Matteo.
—¡Yo tampoco!
Dante apareció detrás de él con una expresión de resignación.
—Gracias a Dios. Porque después de verlos desempacar... No habría confiado en que fueran capaces de preparar ni un sándwich.
Las carcajadas volvieron a llenar el apartamento.
Y, por unos instantes... Todo parecía exactamente como Valentina siempre lo había imaginado.
Un hogar.
Su hogar.
Unos minutos más tarde...
Los cinco abandonaron el edificio entre bromas y risas.
—Yo digo comida italiana.
Propuso Matteo mientras caminaban hacia la salida.
Camila negó inmediatamente.
—Comimos italiano hace dos días.
—Entonces carne.
—No.
—¿Sushi?
—Tampoco.
Dante caminaba unos pasos delante de ellos.
Negó lentamente con la cabeza.
—No entiendo cómo alguien puede tardar tanto en escoger qué comer.
Camila lo señaló con el dedo.
—El mismo hombre que pasó una hora eligiendo un sofá acaba de decir eso.
Valentina soltó una carcajada.
—Tiene un punto.
Dante carraspeó.
—Eso fue diferente.
Alessandro sonrió.
—Claro... Muy diferente.
Las puertas automáticas del edificio se abrieron.
Y las risas se apagaron casi al instante.
A ambos lados de la entrada esperaban más de veinte hombres vestidos de negro.
Todos llevaban un discreto auricular en el oído.
Algunos permanecían junto a las camionetas.
Otros vigilaban la calle.
Y unos cuantos observaban atentamente a cada persona que pasaba frente al edificio.
Uno de ellos se acercó inmediatamente.
—Jefe. La zona está asegurada.
Podemos salir.
Alessandro asintió.
—Perfecto.
Valentina permaneció inmóvil durante unos segundos.
Aquella escena contrastaba por completo con la tranquilidad que acababan de vivir dentro del apartamento.
Instintivamente levantó la vista hacia el edificio.
Allá arriba... En el último piso.
Quedaba el hogar que tanto había soñado.
Un lugar donde Alessandro dejaba de ser el jefe de la familia Moretti.
Pero bastó cruzar la puerta...
Para que volviera a convertirse en el hombre más importante de una de las organizaciones más poderosas del país.
Sin darse cuenta... Suspiró.
Alessandro notó el cambio en su expresión.
Se acercó a ella.
—¿Qué ocurre?
Valentina desvió la mirada hacia los hombres que los rodeaban.
—Nada...
Hizo una pequeña pausa.
—Solo... Creo que tendré que acostumbrarme a todo esto.
Alessandro siguió la dirección de su mirada.
Comprendió inmediatamente a qué se refería.
Tomó suavemente su mano entre la suya.
—Lo sé.
Valentina volvió a mirarlo.
—Debe ser agotador vivir siempre así.
Él sonrió con tranquilidad.
—Con el tiempo uno deja de notarlo.
Ella negó lentamente.
—Espero que yo nunca deje de notarlo.
Alessandro arqueó ligeramente una ceja.
—¿Por qué?
Valentina entrelazó sus dedos con los de él.
—Porque el día que esto me parezca normal...
Significará que olvidé el mundo del que vengo.
Y no quiero que eso pase. Quiero seguir recordándote que también existe una vida fuera de todo esto.
Alessandro la observó durante unos segundos.
Después llevó su mano hasta el rostro de Valentina. Acarició suavemente su mejilla.
—Y esa...
Dijo con una sonrisa.
—Es exactamente la razón por la que me enamoré de ti.
Dante desvió discretamente la mirada hacia otro lado. Matteo sonrió de oreja a oreja.
Camila, sin ningún tipo de vergüenza, apoyó la cabeza sobre el hombro de Matteo.
—Algún día quiero que nosotros también seamos así de cursis.
Matteo la miró divertido.
—¿Algún día?
Camila soltó una risa.
—Tienes razón... Ya lo somos.
Todos volvieron a reír.
Las camionetas comenzaron a avanzar lentamente por la avenida.
Mientras el edificio desaparecía poco a poco por el retrovisor...
Valentina no dejó de mirar hacia la ventana.
Aquel apartamento era todo lo que siempre había querido.
Solo esperaba... Que el mundo de Alessandro jamás terminara arrebatándoselo.
Mathias Greco otro resentido más que jugará a ser padre de Sophia veremos qué pasará con Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Ahora aparece Mathias el hermano gemelo de Samuel y "supuestamente padre de Sophia" que papel jugará en esta guerra.
Una pregunta si Mathias sobrevivió la madre de Marcus y Sophia que se llama Elena si murió 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que decisión tomará Marcus Greco con su hermana y con Dante Moretti porque no los quiere juntos.
Puede ser Matteo 🤔🤔🤔❓❓❓
Puede ser Dante 🤔🤔🤔❓❓❓
Alessandro no creo su padre Alexander y su madre lo estaban criando para ser el futuro heredero Moretti igual no me asombraría si Liose cambia ese panorama sería feo enfrentar a dos medios hermanos.