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Entre La Lluvia Y El Destino

Entre La Lluvia Y El Destino

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO
Popularitas:866
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Margarita Salcedo Estrada

¿Crees que el destino puede unir a dos personas en el peor momento de sus vidas?

NovelToon tiene autorización de Tania Margarita Salcedo Estrada para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 16: La amenaza

La imagen de la pantalla dejó a todos paralizados.

Valeria se acercó lentamente al monitor.

—Mamá…

Su madre estaba frente a la antigua casa familiar, mirando alrededor con preocupación.

Roberto perdió el color del rostro.

—¿Cómo la encontraron?

Daniel respondió:

—Porque nunca dejaron de vigilarnos.

Adrián observó las pantallas de la fábrica.

—¿Cuántas cámaras hay?

—Demasiadas —respondió Daniel—. Alguien controla toda la fábrica desde aquí.

De repente, apareció un mensaje en el monitor.

“TIENEN DIEZ MINUTOS.”

Valeria miró a Daniel.

—¿Diez minutos para qué?

La pantalla cambió.

Ahora mostraba una puerta metálica.

Debajo apareció otra frase:

“ENTREGUEN LA CAJA ROJA.”

Roberto frunció el ceño.

—La caja…

Esteban lo miró.

—Pensé que la habías destruido.

—Nunca la destruí.

Valeria preguntó:

—¿Qué hay dentro?

Roberto permaneció callado.

—Papá.

Finalmente respondió:

—La prueba original.

—¿La prueba de qué?

—De quién ordenó todo.

Daniel se acercó.

—Entonces todavía existe.

Roberto asintió.

—Está escondida aquí.

Camila señaló una pared.

—¿Dónde?

Roberto caminó hasta una vieja estantería y retiró varios documentos.

Detrás apareció un pequeño compartimento.

Pero estaba vacío.

—No…

Valeria lo miró.

—¿Qué pasa?

Roberto respondió:

—La caja ya no está.

Daniel cerró los ojos.

—Entonces alguien llegó antes que nosotros.

En otro lugar, Leonardo Montenegro observaba las cámaras.

A su lado estaba Sergio.

—Ya encontraron la fábrica —dijo Sergio.

Montenegro sonrió.

—Era inevitable.

—¿Y ahora?

—Ahora veremos quién de ellos está dispuesto a sacrificarlo todo para descubrir la verdad.

Sergio permaneció serio.

—¿Y la madre de Valeria?

Montenegro lo miró.

—Ella es la última pieza.

Dentro de la fábrica, Adrián encontró una puerta escondida detrás de unas cajas.

—Aquí hay algo.

Daniel se acercó.

—Esa puerta no estaba en los planos.

Roberto palideció.

—Porque no la construimos nosotros.

Esteban miró la cerradura.

—Alguien añadió esta habitación después.

Adrián intentó abrirla.

Estaba cerrada.

Daniel observó el marco.

—Hay un código.

—¿Cómo lo sabes? —preguntó Valeria.

Daniel señaló unas pequeñas marcas.

—Nuestro padre utilizaba este sistema.

Roberto introdujo una combinación.

La puerta se abrió.

Dentro encontraron una mesa, varias fotografías y una caja roja.

Valeria la miró.

—La encontramos.

Roberto tomó la caja.

Pero antes de abrirla, Daniel lo detuvo.

—Espera.

—¿Qué pasa?

Daniel señaló la parte inferior.

Había un pequeño dispositivo.

—Es una trampa.

Adrián se acercó.

—¿Puedes desactivarlo?

Daniel negó con la cabeza.

—No sé cómo.

Entonces Camila habló.

—Yo sí.

Todos la miraron.

Camila se arrodilló junto a la caja.

—Cuando estuve trabajando para Montenegro, aprendí cómo funcionaban sus sistemas.

Valeria la observó con desconfianza.

—¿Trabajaste para él?

Camila no respondió.

—Camila —insistió Adrián.

Ella finalmente levantó la mirada.

—Sí.

Adrián quedó en silencio.

—Pero no porque quisiera.

Camila continuó trabajando.

—Montenegro tiene a nuestro padre. Si yo no obedecía, él…

Su voz se quebró.

Adrián se acercó.

—¿Por qué nunca me lo dijiste?

—Porque sabía que intentarías salvarlo.

—¡Es nuestro padre!

Camila bajó la mirada.

—Precisamente por eso.

Después de unos segundos, el dispositivo dejó de emitir sonido.

La caja estaba segura.

Roberto la abrió.

Dentro había una memoria, varios documentos y una fotografía.

Daniel tomó la fotografía.

Su rostro cambió.

—No…

Valeria se acercó.

—¿Qué viste?

Daniel le entregó la fotografía.

Era una imagen tomada quince años atrás.

Aparecían Montenegro, Roberto y Esteban.

Pero también aparecía una cuarta persona.

Una persona que Valeria conocía perfectamente.

Su madre.

En la parte posterior de la fotografía había una frase:

“Ella fue quien entregó la información.”

Valeria sintió que el corazón se le detenía.

—No puede ser.

Roberto cerró los ojos.

—Hay algo que nunca te contamos.

Valeria lo miró.

—¿Qué?

Antes de que pudiera responder, todas las pantallas de la fábrica se encendieron.

La voz desconocida volvió a escucharse.

—Ahora sabes la verdad.

Valeria levantó la mirada.

—¿Quién eres?

La respuesta fue tranquila.

—Pregúntale a tu madre.

La transmisión terminó.

Y por primera vez, Valeria empezó a preguntarse si la persona que había protegido durante toda su vida…

podría haber sido también quien destruyó a su familia.

Continuará…

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Tania.S_luna
Me encanta 🥰
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