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UN ERROR DE NEON. MI ESPOSO MULTIMILLONARIO

UN ERROR DE NEON. MI ESPOSO MULTIMILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:4.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Cristine Gómez es una talentosa diseñadora de Queens que acaba de conseguir el trabajo de sus sueños. Para celebrarlo, viaja a Las Vegas con su novio, sin imaginar que él planea emborracharla para casarse por interés. En el mismo registro civil se encuentra Jacob Fernández, el frío y arrogante heredero del imperio textil Vanguard, quien asiste bajo el chantaje de su ambiciosa prometida.
Un error administrativo de la capilla, sumado a una severa resaca etílica, hace que Jacob y Cristine firmen el acta equivocada. Al despertar, están legalmente casados.
Cuando la foto del escándalo llega a la prensa de Nueva York, las acciones de la multinacional se desploman. Para salvar el imperio, Jacob obliga a Cristine a firmar un contrato de convivencia forzada y fingir que se aman ante la alta sociedad. En un ático lleno de lujo, desprecio e hilos de una pasión secreta e intensa, descubrirán que el peor error de sus vidas fue el diseño perfecto del destino.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 15. LAS REGLAS DEL ATICO

El ascensor privado del edificio residencial más exclusivo del Upper East Side se abrió con un leve zumbido directamente en el interior del ático de Jacob. Cristine dio un paso al frente, sosteniendo su pequeña maleta de lona con ambas manos, y se quedó completamente paralizada ante el despliegue de opulencia que se abrió ante sus ojos marrones.

Era un espacio gigantesco, de diseño vanguardista y minimalista, con suelos de mármol blanco pulido que reflejaban las luces de la ciudad y paredes enteras de cristal que ofrecían una panorámica impresionante de todo Central Park y los rascacielos de Manhattan. Todo en el apartamento respiraba una riqueza simétrica, ordenada y carente de cualquier rastro de calor hogareño. Era el reflejo exacto de la personalidad de su dueño: impecable, frío e inalcanzable.

—Puedes dejar tu maleta ahí. El servicio se encargará de llevarla a tu habitación más tarde —la voz profunda y gélida de Jacob la sacó de su estupor.

El joven CEO se quitó la chaqueta del traje de sastre gris, arrojándola sobre uno de los sofás de cuero italiano, y se desabróchó los primeros botones de la camisa blanca, exhalando un largo suspiro de cansancio. La tensión de la bronca en el despacho de su padre Charles y la posterior confrontación con el orgullo de la familia Gómez en Queens lo tenían exhausto.

Cristine no obedeció de inmediato. Mantuvo su maleta aferrada, sintiendo que sus zapatillas gastadas ensuciaban el impoluto suelo de mármol de aquel templo de lujo.

—Prefiero llevarla yo misma, señor Fernández. Si mi indica dónde me voy a quedar, me instalaré de inmediato.

Jacob se giró lentamente, clavando sus ojos claros en las facciones limpias de la joven diseñadora junior. Había algo en su postura recta y en su mirada digna que le impedía tratarla como a una simple empleada de Vanguard Textiles.

—A partir de hoy, en esta casa y ante el ojo público de Nueva York, ya no soy el señor Fernández, Cristine. Soy tu esposo —sentenció Jacob con una firmeza autoritaria, caminando hacia el mueble bar para servirse un vaso de bourbon—. Si la prensa de sociedad o los fotógrafos de Sara ven que me llamas por mi apellido, la farsa se caerá en un segundo. Llámame Jacob.

Caminó hacia ella, deteniéndose a un metro de distancia, extendiendo un documento confidencial que Valeria Santos había redactado de urgencia por el camino.

—Estas son las reglas estrictas de nuestra convivencia obligatoria. Dormitorios separados. Tu habitación es la del segundo pasillo a la izquierda, tiene su propio baño privado y vestidor. Discreción absoluta ante el servicio doméstico. No quiero que deambules por mis estancias privadas por la noche, y bajo ninguna circunstancia se permiten visitas de tu familia o de tus amigos en este edificio. Los movimientos que hagas fuera de Vanguard Textiles serán coordinados con mi jefe de seguridad, Marcos. ¿Te queda claro?

Cristine tomó el documento, leyendo las cláusulas con atención. Su mente de diseñadora se centró en la frialdad de las líneas, pero no se dejó amedrentar.

—Me queda perfectamente claro, Jacob. No tengo ningún interés en invadir tu espacio privado ni en disfrutar de tus millones. Solo estoy aquí para cumplir mi parte de esta boda de locos, salvar las acciones que protegen mi futuro puesto como diseñadora junior y asegurar que mi familia en Queens viva en paz. Pero hay algo que debes saber.

Cristine dio un paso al frente, entornando sus ojos marrones con una valentía que hizo que Jacob detuviera el vaso de bourbon antes de dar el sorbo.

—Mi hermano Richard no hablaba en vano en la cafetería. Es un genio con la informática. Si descubro que usas este acuerdo para intentar controlar mi vida fuera de esta farsa, o si tu exnovia Sara vuelve a poner un pie cerca de mis padres, Richard cumplirá su amenaza con los servidores de tu empresa textil. Somos personas humildes, pero no estamos indefensos.

Jacob esbozó una sonrisa mansa, de una ironía fría que denotaba que la audacia de la chica empezaba a resultarle extrañamente adictiva.

—Tu hermano informático tiene agallas, ya lo he visto. Pero mañana por la noche tendrás que preocuparte por enemigos más peligrosos que unos códigos de ordenador.

Dejó el vaso sobre la mesa de cristal, mirándola con una solemnidad ejecutiva que encendió todas las alarmas en el pecho de Cristine.

—Mi padre, Charles, ha organizado una cena oficial de urgencia en su mansión de Long Island para mañana a las dos. Ha convocado a David, el socio mayoritario de Vanguard Textiles, y a su hija Sara. Va a ser nuestra primera prueba de fuego real ante la alta sociedad de Manhattan. Sara está sedienta de venganza tras la humillación del registro civil de Las Vegas y David buscará cualquier fallo en nuestra historia para exigir mi destitución en el consejo de administración.

Jacob se acercó un paso más, y la fragancia cara de su colonia envolvió a la joven de Queens de una forma embriagadora. Sus ojos claros se clavaron en la mirada de Cristine.

—Mañana por la noche tendremos que entrar a esa mansión cogidos de la mano, Cristine. Tendremos que mirarnos a los ojos como si estuviéramos profundamente enamorados y convencer a la mujer que me chantajeó de que nuestra boda exprés en Nevada fue el fruto de una pasión secreta e intensa que llevábamos ocultando meses. Sugiero que descanses y que te prepares mentalmente. Si parpadeas o tiemblas frente a Sara, los tiburones de la Quinta Avenida nos devorarán a los dos.

Cristine tragó saliva, sintiendo un escalofrío de nervios que le recorrió toda la columna vertebral. El error de Las Vegas la había lanzado directo a las entrañas del mayor imperio textil de la ciudad, y la convivencia forzada bajo el techo del ático apenas comenzaba a desplegar sus hilos más peligrosos. Asintió rígidamente con la cabeza, tomó su maletín de lona y caminó hacia el pasillo de invitados, dejando a Jacob a solas en la inmensidad del salón acristalado. La cuenta atrás para la gran cena familiar en Long Island había comenzado, y bajo el mismo techo de Manhattan, la farsa social estaba a punto de mezclarse peligrosamente con la tensión de sus propios corazones.

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Helizahira Cohen
Excelente novela corta y buena
Helizahira Cohen
La novela me parece muy interesante, me esta gustando 👏
Perla Arbos
Excelente historia!!!. Felicitaciones!!!
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