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Esposa Despreciada

Esposa Despreciada

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Síndrome de Estocolmo
Popularitas:6.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Miry - C

La vida de Elif se vio trágica cuando el hombre más poderoso del pueblo la obligó a contraer matrimonio. Pero resultaba que era un hombre que cuatriplicaba en edad, por lo que en la consumación, murió de un infarto, quedando ella como heredera de toda esa fortuna.
Elif creyó que todo terminaba ahí, no obstante, aparecieron los familiares de aquel hombre, y la obligaron a contraer matrimonio con el nieto de su difunto esposo, un joven de 23 años, que la odiaba y despreciaba con cada segundo de su vida, por haberse quedado con todo lo que les pertenecía.

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12

Elif esperaba que él se negara, que se rehusara a llevarla ya que su presencia le incomodaba. Sin embargo, Burak no dijo nada y asintió.

Subieron al auto y, como dos extraños que no se conocían, que jamás se habían visto, se dirigieron al panteón central de la capital donde se daba el último adiós a Alper.

Sin esperar que su esposo bajara y le abriera la puerta del coche, salió y caminó lentamente hacia la que podía considerar su amiga, Melisa.

La joven lloraba sobre el ataúd de su padre, dándole el último adiós, despidiéndose de lo que más amaba en el mundo. Elif observó al hombre que se encontraba al lado de Melisa, aquel que nunca antes había visto. Cuando este giró el rostro en su dirección, pudo ver perfectamente las facciones.

Era alto y de buen cuerpo, cejas pobladas, ojos pequeños, nariz bien perfilada, labios delgados y una fuerte mandíbula, la cual se tensó en el momento en que Burak se paró al lado de Elif.

Para Mert, los Demir eran las personas más miserables que pudieran existir en la capital, y no dudaba ni por un segundo que ellos estuvieran detrás del accidente de su padre. Pero él no descansaría hasta descubrir qué fue lo que pasó.

Ante aquella mirada despreciable de parte de Mert, Burak entrecerró los ojos y se cruzó de brazos. Hizo un giro suave en dirección a su esposa y pidió:

—Despídete pronto. No me gustan estos lugares.

“¿Por qué no te vas y me dejas?”, pensó para sí misma Elif. Pero era imposible que ese hombre la dejara, pues no se arriesgarían a que escapara.

Era eso mismo que pensaba hacer: escapar para no seguir conviviendo con toda esa familia desquiciada, donde el más cuerdo era Burak, pero no dejaba de ser despreciable y arrogante.

Elif se acercó a los hermanos. Al verla, Melisa se abrazó a ella y lloró, lloró como nunca lo había hecho.

—Él es mi hermano, Mert —este estiró la mano para saludar a Elif.

—Mucho gusto en conocerte, Elif. Mi padre me habló mucho de ti. Así que, ahora que él no está, yo me haré cargo de todo lo relacionado a tu herencia, claro, si es que tú estás de acuerdo.

No era el momento ni el lugar indicado, pero Mert sabía que volverla a ver sería difícil, y prefería hacerle saber que ahora que su padre había muerto, ella no estaría sola: lo tendría a él.

Elif agradeció, pero ella ya había tomado una decisión y no daría marcha atrás. Firmaría el documento que los Demir le entregarían y así quedaría libre.

Eso era lo que Elif creía. Sin embargo, los planes de Cem Demir habían cambiado. Ahora que había investigado y descubierto lo que el abogado Alper había hecho antes de morir, se sintió molesto e indignado.

—¿¡Puedes calmarte!?

—¡No puedo! —bufó con indignación—. Ese miserable se las ingenió para dejarnos en la miseria. Es un desgraciado. Ojalá se esté retorciendo en el infierno.

—¿Qué hizo?

—Dejó una mierda ahí donde solo Elif puede hacer uso del dinero. Cualquier poder que firme será limitado. Con eso cagó nuestros planes. El poder que Burak tendría con aquel documento no servirá más que para que llegue a dirigir la empresa, pero bajo la vigilancia de esa campesina ignorante.

—¿Entonces tendremos que pedirle dinero a esa mujer cada vez que necesitemos?

Se rehusaban a tener que vivir de las migajas que Elif les quisiera dar. Ellos necesitaban tener el poder absoluto, donde pudieran retirar dinero en grandes cantidades.

—¿Y si tienen un hijo? —Cem miró a su esposa—. Con un hijo, este pasaría a heredar todo, y en caso del fallecimiento de la madre, el padre podría ser el albacea de aquella fortuna.

La idea era muy buena, en realidad era excelente. El único problema era que Burak no estaba interesado en lo absoluto en Elif. Y eso Cem podía verlo. Él podía ver que su hijo no tenía intenciones de acercarse, menos de conquistarla como se lo había pedido.

—El problema es Burak. ¿Cómo haremos para que se acerque a la joven?

—Eso déjamelo a mí —se acercó a su esposo y colocó las dos manos en cada hombro—. Yo me encargaré de que se acerque a ella de una manera que no podrá resistirse.

La noche siguiente, Burak se encontraba en un bar, bebiendo y tratando de olvidar la pena que sentía por cómo había terminado su vida. Él no quería una vida así. No era de esa forma que había imaginado su futuro. Pero después de la traición de Leyla, su mundo se derrumbó.

Como cada noche que bebía, nunca se quedaba pasada la medianoche. Siempre llegaba a esa hora a casa. Al abrir la puerta, se llevó la sorpresa de que su madre lo esperaba.

—¡Estás arruinando tu vida!

—Mira quién lo dice: la madre que pasa de casino en casino malgastando lo poco que nos queda.

—Si fueras más inteligente, en vez de estarte emborrachando deberías estar conquistando a tu esposa, llenándola de detalles para así obtener nuestro dinero.

Burak sonrió y se dejó caer en el sillón.

—¿Nuestro dinero? No es nuestro, es de ella, y nosotros se lo queremos quitar.

—Tienes que saber que si no consigues ese dinero, todo lo que quieres lograr no podrá ser.

—Mañana mismo le haré firmar el documento donde me da poder absoluto sobre todos los bienes.

—Ya ese documento no servirá. Debes tomarla y embarazarla.

—¿Te volviste loca, madre?

—Es lo que te queda —dijo al entregarle una copa que acababa de llenar. Reyhan le hizo saber a su hijo lo que el abogado había hecho antes de morir—. Ya sabes lo que tienes que hacer para poder conseguir lo que quieres.

Burak era consciente de que ese dinero no les pertenecía, de que su abuelo jamás los quiso y, por lo tanto, no les dejó un centavo. Prefirió dárselo a una desconocida, a alguien que ni siquiera llevaba su sangre. Pero él quería terminar sus estudios. Él tenía grandes planes a futuro. El licor, el desamor y menos aquella pueblerina le impedirían triunfar. Él haría todo para conseguir lo que se proponía. Nadie truncaría sus sueños. Por ellos era capaz de cometer actos aberrantes.

Después de haber bebido unas cuantas copas más, subió a su recámara. Pasaba por la habitación de Elif y se detuvo. Esta estaba entreabierta, por lo que se le hizo imposible no mirar hacia dentro. La poca luz que ingresaba del jardín dejaba ver la silueta de la mujer que dormía profundamente en la cama.

Burak no sabía por qué razón un deseo lo embargó, y su mente no razonó. Simplemente lo guió hasta el interior de esa habitación y a pararse al lado de la cama. Contempló la desnuda pierna de aquella joven, y el deseo se incrementó. Fue tanto el calor que recorrió su cuerpo que se atrevió a deslizar su dedo por la pierna de Elif.

Al sentir ese contacto, ella abrió los ojos. Al ver esa figura se sentó y retrocedió hasta que su espalda chocó contra el espaldar de la cama.

¿Cómo había ingresado ese hombre en su habitación si ella cada noche aseguraba la puerta?

—¿Qué hace aquí? ¡Por favor, váyase!

—Eres mi esposa —dijo Burak mientras soltaba el clavillo de metal que sujetaba sus pantalones. En ese momento, una avalancha de recuerdos embargó a Elif. Recordó la noche en que Ahmet Demir quería poseerla—. Ya es tiempo de que consumemos el matrimonio.

Decía odiarla, le repugnaba su presencia. ¿Por qué ahora quería consumar el matrimonio?

Elif salió de la cama, corrió a la puerta, pero Burak la rodeó por la cintura y le cubrió la boca.

Tener el cuerpo de Elif pegado al suyo solo incrementó las ganas de hacerla su mujer. Respirando gruesamente por el cuello de ella, subió al oído y susurró:

—¡Eres muy hermosa!

Burak cerró los ojos y empezó a acariciar el cuello de Elif. Lentamente el cuerpo de ella se fue relajando.

—Elif, solo déjate llevar —musitó al dejar un cálido beso en los hombros desnudos de la joven.

Ante ese contacto, Elif sintió los vellos de su piel levantarse. Su cuerpo se fue relajando y, sin tener dominio de sí, dejó que Burak la girara y, por consiguiente, la besara.

Burak atrapó el delicado rostro de Elif. Con la yema de sus pulgares limpió las lágrimas que se habían derramado. La miró fijamente a los ojos, luego bajó la mirada y vio el labio de la joven temblar.

—No me lastime… no… no quiero…

Posó su pulgar en él. Su otra mano rodó por el hombro, el brazo y la cintura de Elif. La detuvo en las caderas y desde ahí la acercó más a él. Por consiguiente, le devoró la boca.

1
Ana Elena Jiménez
ojalá las cosas mejoren aunque sea un poquito ahora que está su hermano
Ana Elena Jiménez
excelente trama
Ana Elena Jiménez
ay Dios que susto pensé que se lanzaría
Ana Elena Jiménez
🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😢😢😢😢
Ana Elena Jiménez
bueno ni modo con Burak se vive en un sube y baja de emociones
Ana Elena Jiménez
😮😮😮😮
Ana Elena Jiménez
😮😮😮🫣🫣🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
😮😮😮😮🫪🫪🫪
Ana Elena Jiménez
no un momento ,eso fue culpa de los, que iban hacer tú suegros por su ambición
Ana Elena Jiménez
😮😮🫪🫪
Ana Elena Jiménez
👏👏👏👏👏👏
Ana Elena Jiménez
Dios con esta historia se sufre de una y mil maneras 🤭🤭🤭
Ana Elena Jiménez
ya sabía yo que tenía otra enemiga mas
Ana Elena Jiménez
🫣🫣🤭🤭
Ana Elena Jiménez
santa maracha será que está embarazada
Ana Elena Jiménez
😢😢😢😢
Ana Elena Jiménez
eso es obra del miserable dizque papá tuyo
Ana Elena Jiménez
viejo demente 😡😡
Ana Elena Jiménez
🙄🙄🫣🫣
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