En su primera vida, ella muere de una enfermedad. Pero renace en un mundo nuevo, con posibilidades mágicas de cambiar su destino.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Enfermizo 1
El silencio llenaba la habitación.
Por primera vez en mucho tiempo...
No había dolor.
No existía aquella sensación constante de que cada músculo de su cuerpo estuviera desgarrándose lentamente.
El duque abrió los ojos con calma.
Durante unos segundos permaneció inmóvil.
Mirando el techo.
Le resultaba extraño.
Demasiado extraño.
[¿Qué ocurre...?]
Movió lentamente una mano.
No sintió aquella punzada que normalmente aparecía incluso con el movimiento más pequeño.
Frunció el ceño.
Luego giró ligeramente la cabeza.
Y la vio.
La joven maga dormía sentada junto a la cama.
Su cuerpo estaba inclinado hacia adelante.
Tenía ambos brazos apoyados sobre el colchón.
Y el rostro descansaba sobre ellos.
Su largo cabello claro caía desordenadamente alrededor de sus mejillas, ocultando parte de su expresión tranquila.
Respiraba profundamente.
Como una niña completamente agotada.
Liam la observó durante unos segundos.
Y, en lugar de agradecerlo...
Su expresión se endureció.
[¿Por qué sigue aquí?]
Le desagradaba.
No ella en particular.
Sino la situación.
Siempre había odiado depender de otras personas.
Desde que tenía memoria...
Su cuerpo jamás había sido el de un niño normal.
Mientras otros aprendían a montar a caballo...
Él permanecía acostado recuperándose de alguna crisis.
Mientras los hijos de los nobles entrenaban con la espada...
Él apenas conseguía caminar sin sentir que los músculos iban a romperse.
Cuando cumplió diez años, los médicos aseguraron que crecería y superaría aquella debilidad.
No ocurrió.
A los quince comenzaron las primeras crisis verdaderamente graves.
Dolores musculares tan intensos que apenas podía respirar.
Después llegaron los espasmos.
Las fiebres.
El agotamiento constante.
Y los desmayos.
Nadie encontraba una explicación.
Magos.
Sanadores.
Eruditos.
Especialistas de otros reinos.
Había visto pasar a decenas de ellos.
Todos repetían lo mismo.
—No conocemos el origen.
Las pociones solo calmaban un poco el sufrimiento.
Los hechizos únicamente conseguían mantenerlo con vida.
Nada más.
Con el paso de los años comenzó a aceptar una realidad que odiaba.
Nunca sería un duque fuerte.
Nunca dirigiría personalmente a sus caballeros.
Nunca recorrería sus tierras a caballo durante días.
Cada intento de fortalecer su cuerpo terminaba igual.
Dolor.
Muchísimo dolor.
Bastaban unas horas de entrenamiento para que luego pasara varios días sin poder levantarse de la cama.
Al final dejó de intentarlo.
¿Para qué?
Solo conseguía empeorar.
Eso también afectó su trabajo.
Muchas reuniones eran canceladas.
Delegaba responsabilidades en sus administradores.
Firmaba documentos desde la cama.
Recibía a sus consejeros únicamente cuando el dolor se lo permitía.
Más de una vez escuchó los rumores.
"El duque enfermizo."
"El noble maldito."
"El hombre que probablemente no llegue a los treinta."
Nunca respondió.
No tenía fuerzas para hacerlo.
Pero cada comentario alimentaba un sentimiento que llevaba años creciendo.
Envidia.
Una envidia silenciosa.
Veía a los demás duques casarse.
Tener hijos.
Entrenar.
Viajar.
Construir una familia.
Mientras él...
Solo sobrevivía un día más.
[Qué vida tan miserable.]
Su mirada volvió lentamente hacia la joven dormida.
Otra maga.
Otra persona de la que había tenido que depender.
Aquello le resultaba insoportable.
Y, para empeorar las cosas...
Era una mujer.
Muy joven.
Tan joven que, a simple vista, parecía apenas una muchacha.
Tenía el rostro sereno.
Las manos aún descansaban sobre el borde de la cama.
Incluso dormida conservaba aquella expresión dulce que tanto le había molestado cuando entró en la habitación.
[¿Cuántos años tendrá?]
[Debe parecer una niña.]
Recordó vagamente lo sucedido antes de quedarse dormido.
Ella se había acercado sin pedir permiso.
Lo había ignorado cuando él ordenó que saliera.
Y, pese a sus protestas, había utilizado magia sobre él durante un tiempo que ahora no conseguía calcular.
Frunció nuevamente el ceño.
[Qué mujer tan insolente.]
Sin embargo...
Había algo que no podía ignorar.
Había dormido.
De verdad.
No una hora.
No unos pocos minutos interrumpidos por el dolor.
Había descansado profundamente.
No recordaba cuándo había sido la última vez que aquello ocurrió.
Intentó incorporarse un poco.
Esperando que el movimiento despertara inmediatamente aquella agonía habitual.
Pero...
Solo sintió una ligera molestia.
Nada más.
Su expresión cambió apenas un instante.
[Menos dolor...]
No era que hubiera desaparecido por completo.
Todavía podía sentirlo.
Pero era mucho más soportable.
Muchísimo más.
Era como comparar una tormenta con una simple lluvia.
Su mano se cerró lentamente.
Los dedos respondieron con una facilidad que hacía años no experimentaba.
Observó nuevamente a la joven.
[¿Fue...]
[¿Ella?]
La idea le resultaba difícil de aceptar.
Había conocido sanadores mucho más experimentados.
Magos ancianos.
Especialistas famosos.
Ninguno había conseguido algo semejante.
¿Y aquella muchacha lo había logrado en una sola noche?
No tenía sentido.
Su orgullo rechazaba aquella posibilidad.
Pero su cuerpo...
Su propio cuerpo era incapaz de mentirle.
Respiró profundamente.
El aire entró en sus pulmones sin que el dolor le robara el aliento.
Volvió a mirar a la joven de ojos violetas.
Seguía completamente dormida.
Con el rostro apoyado sobre la cama.
Las ojeras eran evidentes.
Y una de sus manos todavía conservaba un tenue enrojecimiento, como si hubiera forzado demasiado el flujo de su maná.
Liam permaneció observándola unos segundos más.
Su expresión seguía siendo seria.
Seguía sintiendo rechazo hacia la idea de depender de alguien.
Y, especialmente, de depender de aquella joven que parecía poco mayor que una niña.
Pero, por primera vez en muchos años...
Mientras contemplaba el rostro agotado de la maga dormida, apareció una duda que nunca antes había permitido entrar en su corazón.
[¿Y si...]
[¿Y si esta vez...]
[¿Es diferente?]
Al parecer es ella su única medicina y creo que no la. dejara ir tan fácilmente
estos dos quien dará el primer paso 👌👌👌 no creo q sea a lia o tal vez me equivocoque jejjejej
consiguió que lo ayudará y que toda su atención sea para el que infantil es jaja se nota que le gusta marcar terreno aunque nadie más lo sepa bueno solo el mayordomo que sabe cómo es pero no dice nada mientras Lila está logrando hacerlo reír y estando con el no se da cuenta que también está cayendo con el aunque me preguntó en verdad era la más cerca o ellos sabian que Lila sería de gran ayuda y como también podria encontrar su camino ahí sin olvidar de curar hacer las dos cosas al mismo tiempo