*Cuando el pasado vuelve con tu mismo color de ojos.*
*Él:* Santiago Astori, 35.
CEO de Astori Group. El hombre más temido y deseado de Buenos Aires.
Traje negro. Tatuaje de rosas negras en el pecho. Regla: una noche, nada más.
Hace 5 años una traición lo rompió. Desde entonces no toca. No confía. No se queda.
Soltero. Muy soltero. Y solo.
*Ella:* Luz Volkov, 26.
CEO de Volkov Industries. Inteligente, fría, impenetrable.
Casada con Mateo Ruiz hace 3 años. Madre de una nena de 2 años.
Hace 4 años estaba rota. Un ex la traicionó 3 semanas antes de la boda.
Una noche en Mar del Plata la salvó. Una noche sin nombres. Sin mañana.
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EL QUIEBRE
*Martes. 3:00 AM. Departamento de Santiago.*
No dormía. Hacía 72 horas.
Whisky. Papeles. Fotos.
La del bar. La de la boda de Luz. La de ella saliendo de Volkov.
—Casada —dijo al techo.
Agarró el teléfono. Bloqueó el número de Luz.
Después lo desbloqueó.
—Mierda —dijo.
*7:00 AM. Mensaje a Lucas.*
`Necesito todo de Mateo Ruiz. Ya.`
Lucas: `¿Motivo, señor?`
Santiago: `Porque es el esposo de la mujer que no me deja dormir.`
*9:00 AM. Volkov Industries.*
Luz llegó tarde. Ojeras. Camisa mal abotonada.
Ana la miró y no dijo nada.
Dmitri tampoco.
—Reunión en 30 —dijo Luz.
*9:35 AM. Sala del Consejo.*
Santiago no estaba.
Su abogado: —El Señor Astori mandó disculpas. Imprevisto.
Luz asintió. Y sintió alivio. Y decepción. Al mismo tiempo.
*11:00 AM. Mensaje desconocido.*
`Mateo Ruiz. 34 años. Arquitecto. Limpio. Sin deudas. Sin escándalos. Casado con Luz hace 3 años. Tienen una hija. 2 años.`
Santiago se quedó helado.
Hija.
2 años.
Las cuentas le cerraron de golpe.
4 años atrás el bar. 2 años la nena.
*Hija mía.*
El teléfono se le cayó de la mano.
*11:05 AM. Santiago.*
Se paró. Salió de Astori sin avisar.
Lucas: —Señor, ¿a dónde va?
—A Volkov —dijo.
*11:25 AM. Torre Volkov. Piso 48.*
Irina intentó frenarlo.
—Señor Astori, no tiene cita...
Santiago abrió la puerta de la oficina de Luz de una patada.
Luz levantó la vista.
—Salí —dijo a Irina.
Irina salió. Y cerró.
Santiago cerró la puerta con llave.
Luz se paró.
—¿Qué hacés?
—¿Una hija? —dijo él. Sin rodeos.
Luz se puso blanca.
—¿Qué?
—No te hagas la boluda —dijo Santiago. Voz baja. Peligrosa—. Tenés una hija de 2 años. Con Mateo.
Luz no respiró.
—¿Cómo...?
—Investigación —dijo él—. ¿Es mía, Luz?
Silencio.
El mundo se paró.
Luz abrió la boca. Nada salió.
—Contéstame —dijo Santiago. Dio un paso.
—No —dijo Luz. Mentira.
Santiago la estudió.
—Mentís —dijo.
—Salí de mi oficina —dijo Luz.
—No hasta que me digas la verdad —dijo él.
—La verdad es que estás loco —dijo Luz—. Y que te vas ahora.
Santiago agarró el marco de la puerta. Tan fuerte que le blanquearon los nudillos.
—Hace 4 años —dijo—. Mar del Plata. Una noche. Y ahora una nena de 2 años. Las cuentas dan, Luz.
Luz tembló.
—Salí —dijo. Voz rota.
Santiago se acercó. Muy cerca.
—Mírame —dijo.
—No.
—Mírame —repitió.
Luz lo hizo. Con lágrimas en los ojos.
—Es tuya —dijo. Explotó.
Santiago se quedó helado.
Como si le hubieran pegado.
—Dios —susurró.
—Sí —dijo Luz. Llorando ya—. Es tuya. Luz chiquita. Se llama como yo. Tiene tus ojos.
Santiago retrocedió un paso. Como si no pudiera con el aire.
—¿Por qué no me dijiste? —dijo.
—Porque tenías miedo —dijo Luz—. Porque no sabía quién eras. Porque estabas roto esa noche. Y porque después... después conocí a Mateo. Y él me eligió sin saber nada. Y no iba a arruinar eso.
Santiago se pasó la mano por el pelo.
—Una hija —dijo—. Tengo una hija. Y hace 2 años que no lo sé.
—Lo siento —dijo Luz.
—No —dijo él—. No me digas lo siento.
Se giró. Fue a la ventana. Con la espalda a ella. Respirando mal.
—Dos años —dijo—. Se perdió 2 años.
Luz se tapó la cara.
—Yo también —dijo.
Santiago se giró.
—¿Ella... se parece a mí?
Luz asintió. Llorando.
—Los ojos —dijo—. Grises. Igual. Y el hoyuelo. Como vos.
Santiago cerró los ojos. Fuerte.
Cuando los abrió, estaban rojos.
—No me mires así —dijo él.
—¿Cómo?
—Como si fuera el villano —dijo él—. Porque no lo soy.
—Entonces ¿qué sos? —dijo Luz.
—Un padre al que le escondieron a su hija —dijo él.
Eso la golpeó.
—Yo no escondí nada —dijo Luz—. Te protegí. A vos. A ella. A mí.
—Protegerme de qué —dijo Santiago.
—De vos —dijo Luz. Honesta—. Porque 4 años atrás eras un desconocido roto. Y ahora sos el CEO más poderoso del país. Con enemigos. Y si se enteran que tenés una hija...
Se calló.
Santiago entendió.
—La usarían contra mí —dijo.
—Sí —dijo Luz.
Silencio.
—Mateo lo sabe —dijo Santiago.
—Sí —dijo Luz.
—Y me odia —dijo él.
—Te respeta —dijo Luz—. Porque no le dije nada hasta ahora.
Santiago se rió. Sin gracia.
—Qué hombre.
—El mejor —dijo Luz.
Eso dolió. A los dos.
*12:30 PM.*
Santiago caminó a la puerta.
—Voy a verla —dijo.
Luz se paró delante.
—No.
—Soy su padre —dijo él.
—Y yo soy su madre —dijo Luz—. Y decido yo. Aún.
Santiago la miró. Mucho tiempo.
—Ok —dijo.
—Ok —dijo Luz.
—Pero no me pidas que me vaya —dijo él—. Porque no voy a hacerlo.
—Lo sé —dijo Luz.
Santiago abrió la puerta.
Antes de irse:
—Quiero una prueba de ADN —dijo.
Luz asintió.
—Yo también —dijo.
*2:00 PM. Casa Beltrán.*
Luz llegó destruida.
Mateo la vio y lo supo.
—Se enteró —dijo.
Luz asintió.
Mateo la abrazó. Fuerte.
—Va a estar bien —dijo él. Aunque le temblaba la voz.
—Perdón —dijo Luz.
—Por qué —dijo Mateo.
—Por mentirte —dijo ella.
Mateo la soltó.
—No me mentiste —dijo—. Me protegiste.
Luz lloró en su pecho.
*6:00 PM. Laboratorio privado. Santiago y Luz.*
Dos hisopos. Dos muestras.
Luz chiquita durmiendo. Sin saber.
—Resultados en 48 horas —dijo el médico.
Santiago miró a Luz chiquita dormida.
Por primera vez en 35 años, se le quebró la cara.
—Es mía —susurró. Sin que nadie le diga.
Luz asintió.
*10:00 PM. Departamento de Santiago.*
Solo.
Agarró su camisa. Se la sacó.
Se miró el tatuaje.
—Rosas negras —dijo—. Por la mujer que me dio una hija y me la escondió.
Y por primera vez, no lo odió.
*Miércoles. 8:00 AM. Mensaje de Santiago a Luz.*
`48 horas. Después hablamos. De ella. De nosotros. De todo.`
Luz no respondió.