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Fuera De La Forja

Fuera De La Forja

Status: En proceso
Genre:Mitos y leyendas / Mundo mágico / Héroes
Popularitas:404
Nilai: 5
nombre de autor: Arturo Emmanuel A. Gil

Esta es la historia de Glenn, un joven criado en la forja, que narra su historia desde sus origenes.

Debera afrontar retos y malos presagios que deparan en su vida, ademas desvelara los secretos y corrupción que existe en el reino magico de Magnolia, para así luchar por consolidar y crear un mundo donde la magia cumpla su verdadero propósito.

NovelToon tiene autorización de Arturo Emmanuel A. Gil para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

°El extraño Titiritero aparece°

Por fin había llegado a las afueras del pueblo, durante el trayecto fuertes rugidos, estruendos y temblores hubieron en aquel combate qué mis padres entablaban con el Leviatán. Los caballos aumentaban el trote por puro instinto de supervivencia y el miedo que estos tenían hacían bastante difícil manejarlos. Pero más allá de algunos objetos que llegaron a caerse de las carretas y algunos niños gritando o llorando del miedo, estaba todo bien.

Aún seguíamos el trote, yo encabezándola y solo estando por detrás mío a unos cuantos metros la Patrona qué con determinación miraba delante teniendo claro su objetivo.

/Patrona/- ¡Bajen la velocidad todos, en especial tu joven Glenn, recuerden que en cualquier momento podemos chocar contra el muro!

Es verdad, olvidaba que mi padre me había comentado que ese muro mágico aparte de aparentar ser impenetrable, este era transparente, entonces chocar contra este a gran velocidad con los caballos y teniendo cargas pesadas podríamos acabar molidos.

/Glenn/- Si Patrona, pero ¿Cómo nos daremos cuenta cuando lleguemos? Este amanecer nublado y tormentoso casi no brinda luz ni facilidad para distinguir algo a la distancia.

/Patrona/- Ja, ¿tu por qué crees que voy a lado tuyo joven Glenn?

Soltando las riendas del caballo qué guiaba su carreta, junto a sus manos como en una posición de rezo y en tan solo unos segundos sus palmas estaban ya cubiertas de chispas eléctricas qué tronaban. Separo sus palmas generando corrientes eléctricas en el espacio entre ellas y de la punta de sus dedos salieron delgadas, pero larguísimas agujas eléctricas qué volaron a gran velocidad directo hacia donde supuestamente toparíamos con el muro, clavándose de lleno a unos 40 metros de distancia, dejando clara la ubicación de este, por lo que frenamos justo a tiempo y solo la Patrona y yo bajamos de las carretas.

/Patrona/- Todos permanezcan tranquilos y atentos. No vayan a bajar la guardia y manténgase listos para emprender la huida en cuanto el muro caiga. Glenn, quedamos en tus manos muchacho, no importa que pase, tú debes monitorear el muro y cumplir tu misión.

/Glenn/- Si señora, lo haré enseguida.

Pese a su edad, la Patrona sabía perfectamente lo que estaba haciendo y lideraba con tanta naturalidad y facilidad que solo su experiencia acumulada le pudo haber brindado. Me hacía sentir seguro, pero una sensación de preocupación me inundaba y al ver el pueblo solo podía ver como una gran bola de fuego yacía en el pueblo o por lo menos los restos de este que ya prácticamente eran solo eran tristes escombros. Hasta que la Patrona puso una de sus manos en uno de mis hombros y me dijo:

/Patrona/- Ellos lo están dando todo y confían en ti joven Glenn. No mires atrás y cumple la misión que ellos te han confiado.

No pude responder, tenía conflictos por lo que estaba sucediendo, pero le di la espalda a aquella encarnizada batalla qué estaban teniendo mis padres y me acerque al muro, las agujas qué lanzó la Patrona seguían ahí y recordando lo que mi padre me había dicho puse mis manos sobre aquel muro o extraño manto invisible.

Al poner mis manos abiertas sobre el manto sentí inmediatamente como si estuviera agarrando algo viscoso, pegajoso y sumamente desagradable al tacto. Cerré mis ojos y preste atención, trataba de sentir el flujo que mi padre me dijo que buscará, pero no era para nada similar a lo que hacía con los minerales. Me sentía abrumado al sentir como la energía que no sabría decir que era realmente magia como tal. Pero algo pasó por un momento que sentí un latido en esta, necesitaba compararlo con algo, debía mezclarlo con otra magia para saber si era el ritmo al que mi padre se refería.

/Glenn/-Patrona, por favor láncele un rayo al muro.

/Patrona/- ¿Estás seguro? Te puedo lastimar.

/Glenn/- Rápido, no importa, sino que puede que pierda la atención sobre lo que mi padre me pidió buscar.

/Patrona/- Vale, pero luego no te quejes si el cabello te queda erizado y tus manos entumidas, porque si no te patearé el trasero.

La Patrona de mala gana lanzó un rayo desde sus manos a tan solo centímetros de mí e impacto sobre el muro. Sentí un terrible calambre en mis brazos y mi cabello se erizó y no pude evitar quejarme. Pero lo había logrado. Sentí como por un momento el ritmo del latir de la magia de ese muro había cambiado por el impacto de ese rayo, abrí los ojos ya que lo había logrado y sonreí por sentirme útil.

/Glenn/- Patrona lo he logrado, siento el flujo de magia del muro, por favor lance la señal.

La Patrona alzó su bastón apuntando al cielo, susurro algunas palabras y con un rápido, rudo y enérgico movimiento llevo sus brazos hacia abajo y grito:

/Patrona/- Todos excepto Glenn cierren los ojos y tapen sus oídos.

El cielo empezó a arremolinar unas de las nubes oscuras y se rodearon de relámpagos, todos a duras penas alcanzaron a cumplir la orden de la Patrona y esta hizo caer del cielo a unos 30 metros lejos del grupo un estruendoso y brillante rayo que sonó lo suficientemente fuerte para que se oyera hasta el pueblo. Ya que esa era la señal para mis padres y así informarles que yo ya estaba listo.

Se escuchó aquel poderoso relámpago que por un momento iluminó todo. Gonzalo se hallaba tirado en el suelo de espaldas mirando al cielo a unos metros del Leviatán, tenía quemaduras y moretones a la vista; respiraba torpemente y con grandes bocanadas, tosiendo sangre alcanzó a decir en voz baja y apenas logrando formar una sonrisa.

/Gonzalo/- Lo lograste pequeño cabrón, te tardaste mucho.

Sandra se hallaba de rodillas apenas logrando sostenerse por su cetro, de sus ojos salían lágrimas de sangre y de su nariz también escurría por el inmenso esfuerzo de invocar magia de gran alcance, potencia y concentración, de su vientre una luz de magia corrupta como el que tenia Gonzalo en su brazo tambien se empezo a manifestar.

Todo su cuerpo temblaba y era más el aire que se le escapaba del que podía reunir para sí misma. Pero mirando al suelo también sonrió orgullosa de su hijo que aun siendo inexperto, pudo resolver la misión que le encomendaron.

Con bastante esfuerzo Gonzalo se levantó, empezó a caminar torpe y lentamente hacia la cabeza de la bestia que estaba totalmente a su merced dando respiros agonizantes y sangrando un extraño líquido morado por casi todos lados.

Extendió su mano izquierda, con suma dificultad trató de invocar fuego, le dio forma de una espada larga que empezó a arrastrar y estando justo en la frente de la calamidad a punto con su espada y antes de clavarla dijo:

/Gonzalo/- Termínate de morir ya infeliz.

Alzó un grito de guerra y con las últimas fuerzas que aquel acabado, pero forjado cuerpo en batalla le quedaban, blandió en estocada su espada reclamando la vida de aquella criatura que tanto trabajo les costó a él y su esposa dejarlo así.

La espada al estar a nada de hacer contacto con la piel del Leviatán una mano brotó del interior de la criatura y detuvo con un solo dedo la punta de la espada sin ninguna dificultad.

/.../- Eres muy hábil.

Gonzalo estaba sorprendido, no esperaba en lo absoluto esa escena, ahora todo tenía sentido, por eso no hallaba a el apóstol, se encontraba dentro de la bestia que escondía la presencia de su domador. El padre de Glenn tenía la garganta tan irritada por haber respirado aire tan caliente que no podía ni responderle al sujeto, ni siquiera podía apartar la espada de los dedos del sujeto ni mucho menos reaccionar debidamente por el extremo cansancio.

/.../- ¿Qué? ¿Acaso el Leviatán se comió tu lengua? Es de mala educación no contestar cuando te hablan.

Aquel sujeto no lo sabía, pero aquella espada que gonzalo había invocado era lo último de todas sus fuerzas, si disipaba la magia ya no podría ni invocar una pequeña chispa de fuego. De hecho muy probablemente la concentración de mantener activo el hechizo era lo único que aun lo mantenía consciente. Así que estaba entre la espada y la pared, por lo que se mantuvo al margen.

Del Leviatán empezó a salir aquella persona de manera lenta y con actitud arrogante sin soltar la espada. El sujeto que salió era de facciones finas, su rostro era tan delicado y androgino. Con un cabello largo y sedoso de color gris, tenía los labios pintados de negro y sus uñas también arregladas y de color negro...

Era tan afeminado, de buen ver que si no lo escuchabas hablar, fácilmente creerías que es una mujer a la vista, usaba aquel collar característico de los apóstoles qué tenía el cráneo de un dragón sostenido por unas manos y usaba unos ropajes elegantes, sedosos y violetas con decoración de color vino que cubrían todo su cuerpo excepto las manos. Y usaba una capa qué ondeaba con la fuerza del viento.

/Asmar/- Cómo tú no te presentas yo lo haré, soy un aspirante a maestro apóstol "Asmar". Ahora que ya sabes el nombre de tu verdugo, /Aquel porte elegante y tranquilo que poseía, ahora había cambiado drásticamente por una violenta, errática e impulsiva/ ¡voy a castigarte por lastimar mi juguete nuevo, hijo de perra!

Del apóstol Asmar salía una bruma de magia oscura qué logró hacer temblar al propio Gonzalo qué tenía bastante claro la grave situación en la que estaba; El apóstol rompió una cuarta parte de la espada de Gonzalo que por pura fuerza de voluntad no permitió que se destruyera por completo. Este excéntrico hombre iba a abofetear con un gran enojo a Gonzalo, pero de la nada 3 águilas de viento impactaron de lleno contra el apóstol y lo empujaron a unos metros de distancia, era Sandra que con mucho esfuerzo había llegado a salvar nuevamente a Gonzalo.

/Sandra/- Gonzalo, no podremos contra él, hay que huir.

El apóstol no había sido herido en lo absoluto, pero noto que su ropa se había arrugado un poco haciendo que se molestara guardando silencio y mirando fijamente a Sandra. Gonzalo sabía perfectamente que su esposa solo estaba creando una distracción, así que fue corriendo hacia ella torpemente aprovechando que su oponente se había quedado quieto.

/Azmar/- Tú... sucia y repugnante ramera ¡Te atreviste a arruinar mi hermoso traje!

La cara del apóstol había perdido parte de su atractivo al haberse desfigurado su rostro del enojo. Abrió las palmas de sus manos y de ellas empezaron a formarse unas cadenas negras.

Una dura batalla estaba por empezar, sin embargo la pareja Fenix estando aun en las últimas, se mantuvieron de pie frente a Azmar y se pusieron en posición de combate con Gonzalo alzando la espada rota y Sandra apuntando tembloroso por el cansancio aquel cetro qué empezó a brillar esperando un movimiento de aquel impredecible enemigo.

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Aranza GoGe
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