NovelToon NovelToon
Un Destinó Sabor A Vino

Un Destinó Sabor A Vino

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Amor eterno / Completas
Popularitas:17.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Huyendo de los murmullos de la boda de su hermana con su exnovio, una alegre médica y fotógrafa aficionada lo vende todo para mudarse a un pueblo de viñedos. Cuando su auto queda varado en el camino, su salvación llega en una camioneta: un atractivo vitivinicultor, un hombre dedicado por entero a sus tierras, y su pequeña y ocurrente hija de cinco años.
Tras una separación amistosa, él no busca complicaciones, pero la luz que ella irradia y la inmediata complicidad que nace con la nena cambiarán sus planes. Cuando descubren que ella es la nueva doctora del hospital local, sus caminos se vuelven inevitables. Entre clics de cámara y el aroma a uva madura, descubrirán que el amor más dulce nace sin prisa, cosechando un nuevo destino para los tres.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Raíces en la tierra buena

La partida del auto importado de su madre dejó tras de sí un halo de polvo en el camino que el viento de la tarde se encargó de disipar rápidamente. Para Milena, sin embargo, la verdadera tormenta no había sido el choque de palabras, sino la revelación inmediata que vino después: un silencio manso, limpio y sumamente liviano. Por primera vez en veintiocho años, la culpa que solía oprimirle el pecho al desobedecer los mandatos familiares no apareció. Había plantado bandera, había protegido su presente y, al hacerlo, se había liberado para siempre de las sombras del pasado.

A la mañana siguiente, el cambio en su postura era tan evidente que no pasó desapercibido para nadie en el hospital. Milena caminaba por los pasillos de piedra con una firmeza renovada, vestida con su ambo pero luciendo una mirada clara y una sonrisa desbordante.

—Che, doctora... ¿qué le pusieron al café hoy? —bromeó Don Jacinto desde el banco de la entrada, mientras se reacomodaba el sombrero—. Mírela a la doctora, Doña Clotilde, parece que viene flotando en el aire.

Doña Clotilde, que esperaba su turno para el control de presión, asintió con una mirada maternal llena de complicidad.

—No es el café, Jacinto, no sea despistado —dijo la mujer, tomándole la mano a Milena cuando esta se acercó a saludarla—. Es la luz de una mujer que sabe exactamente dónde pertenece. Me alegro tanto por usted, mija. En este pueblo se le nota en los ojos cuando la gente encuentra su lugar.

Milena les devolvió el apretón de manos con sincera gratitud. En cada rincón de San Javier la gente le recordaba, sin saberlo, que las opiniones frías de la ciudad ya no tenían ningún poder sobre su vida.

A media tarde, estando en su casa de madera preparando el bolso para salir hacia la finca, un toque suave en la puerta entornada la hizo dar la vuelta. Era Elena. Llevaba a Inti de la mano, pero en cuanto la nena vio a Milena, se soltó para correr a darle un abrazo rápido antes de marcharse al patio a buscar a la mascota.

Elena se quedó en el marco de la puerta, vestida con una solera floreada y esa frescura radiante que la caracterizaba. Miró a Milena con una sonrisa de absoluta comprensión y dio un paso hacia el interior de la casa.

—Vine a buscar a Inti, pero en realidad quería pasar a verte a vos —confesó Elena, sin rodeos, y antes de que Milena pudiera responder, la envolvió en un abrazo sincero, cálido y lleno de una fuerza reconfortante.

Al separarse, Elena le sostuvo las manos con amabilidad.

—Me enteré de que tu mamá estuvo por acá ayer haciendo ruido —dijo Elena, con tono sereno pero firme—. La gente de pueblo se entera rápido, ya sabés cómo es esto. Solo quería decirte que no dejes que nadie de afuera venga a decirte quién sos o qué lugar ocupás acá. Lo que vos armaste con Ian y el cariño que le das a mi hija es transparente y hermoso. Yo te respeto profundamente, Milena. Tenés tu casa y tu lugar en San Javier, y nadie tiene derecho a hacerte dudar de eso.

Milena sintió que las lágrimas le amagaban los ojos, pero esta vez eran lágrimas de pura emoción.

—Gracias, Elena. De verdad... no sabés lo importante que es para mí escucharte decir esto —respondió Milena con la voz ligeramente tomada.

—Para eso estamos —sonrió Elena, dándole una palmada cariñosa en el brazo—. Ahora ponete linda, porque el viñatero te está esperando en la finca y hoy el cielo está despejado.

Al caer la noche, una luna llena gigantesca y plateada se alzó sobre las cumbres de los cerros, bañando todo el valle de San Javier con una luz tenue y mágica. Ian pasó a buscar a Milena cuando el pueblo entero comenzaba a dormirse bajo el manto estrellado.

No fueron a la casa principal. Ian tomó su mano y la guió a pie por un sendero poco transitado de la propiedad, alejándose de las hileras de producción tradicional y adentrándose en una loma alta donde la brisa nocturna traía el aroma puro de la tierra fresca y las hierbas silvestres.

Al llegar a la cima de la colina, Milena se detuvo, maravillada. Ante ellos se extendía una pequeña parcela de cepas jóvenes, recién plantadas con una precisión minuciosa, cuyas hojas resplandecían bajo el brillo plateado de la luna.

—Esta es una variedad nueva de uva blanca que traje hace unos meses —comentó Ian, poniéndose a su lado y rodeándole la cintura con un brazo protector—. Es una cepa fuerte, que necesita tierra profunda y mucha paciencia para dar su mejor fruto. Estuve pensando mucho en cómo nombrarla para el registro de la bodega.

Milena lo miró, intrigada por la suavidad en su voz.

—¿Y ya tenés un nombre? —preguntó en un susurro.

Ian se giró hacia ella, tomándola del rostro con ambas manos. Sus ojos claros brillaban en la penumbra con una devoción pura y madura, sin sombras de dudas ni restos del pasado.

—A partir de hoy, esta es la "Parcela Milena" —dijo él con firmeza y ternura—. El viñedo de Mile. Quiero que cada vez que camines por acá recuerdes que tus raíces ya están bien plantadas en esta tierra. Te ganaste este lugar, te ganaste a la gente, te ganaste a mi hija... y te adueñaste por completo de mi corazón.

Milena sintió un escalofrío de absoluta felicidad recorrerle todo el cuerpo. No hubo espacio para las palabras; se empinó sobre sus pies y buscó sus labios en un beso profundo, dulce y entregado.

Ian la alzó suavemente en sus brazos y la guió hacia una pequeña construcción rústica de piedra y madera que usaba como refugio de descanso en la parte alta de la colina. Dentro, el ambiente era cálido, iluminado únicamente por el fuego tenue de un hogar a leña que mantenía el espacio entibiado. Un amplio sillón cubierto de mantas de lana y mantas tradicionales los esperaba.

Allí, sin prisas, rodeados por el crujir de la madera y la inmensidad de la noche del campo, se entregaron el uno al otro. No hubo fantasmas de la ciudad, no hubo recuerdos amargos de compromisos pasados ni dudas sobre el futuro. Cada caricia de Ian fue un pacto de respeto y cuidado; cada beso de Milena, una confirmación de que su alma estaba finalmente sanada. Sus cuerpos se encontraron en una danza lenta, madura y apasionada, un amarse a fuego lento que dejó sellada su historia bajo la protección del fuego y la luna.

Horas más tarde, Milena descansaba sobre el pecho desnudo de Ian, sintiendo el latido calmo y constante de su corazón. Él le acariciaba la espalda con la yema de los dedos, contemplando el perfil de su rostro iluminado por las brasas que languidecían.

Milena cerró los ojos, respirando el aroma a pino, tierra y la calidez del hombre que la sostenía. Sabía que al día siguiente la vida continuaría en el hospital y en las parras, pero ya nada volvería a ser igual: había echado raíces en la tierra buena, y el fruto de ese amor comenzaba a florecer con la fuerza inquebrantable de lo que es verdadero.

1
Cliente anónimo
Muy hermosa historia y es importante aprender a que lo mejor es estar donde nos sentimos realizados
Mariandy Nathali Montilla Veroes
Felicitaciones
MariaVG😘
hermosa historia felicidades 💐💐💐
MariaVG😘
esa Sofía me cae muy muy mal 🤬🤬🤬
MariaVG😘
me encanta Ian. Quiero uno así 😍😍
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Maravilloso
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
Derroche de amor en esta historia gracias fue encantador
Anonymus
Excelente historia, muestra como todos tenemos un lugar al cual llegar y ser felices, en el aspecto de la visa que el destino decida ofrecernos, solo es ir a por ello.
SUPER RECOMENDADA 💯❌️💯👌🏻
Anonymus
Gracias escritora por tan linda historia, por mostrar que no se necesitan dramas truculentos, llenos de excesos, solo la cotidianidad, que puede ser la historia de cualquiera de nosotr@s, para atrapar con sus líneas a cada lector EXCELENTE HISTORIA 💯❌️💯👌🏻
Anonymus
Pensé que el mural con la cámara era para el cuarto de Inti o lo hicieron en el del bebé también?
Anonymus
Porque chiquita, antes decia.qur era niño o ando medio loca yo ya 🫣
Elizabeth Fernández
gracias por ésa hermosa historia felicidades 🙏🏻
Maria Jose PAlma
la ame muy linda preciosa muchas felicidades
Marisel Rio
💕💕💕💕Excelente novela
Hermosa desde el primer momento, llens de amor de familia amistad
La super recomiendo 💕💕💕💕💕
Felicitaciones autora 💕 👏
Maria Solorzano
Gracias a ti Autora por compartir tu hermoso talento con todos nosotros ❤️ ya tiene mi voto, regalos y las 5 ⭐⭐⭐⭐⭐ que no pueden faltar 🤝👍 sigue creando estas novelas que nos encantan ❤️😍
Maria Solorzano
Hermoso libro, te enamoras de principio a fin 😍😍❤️ lo recomiendo, felicidades a la Autora, sigue creando hermosas historias que te atrapan desde el primer capítulo hasta el final 👍🤝
Maria Solorzano
Gracias querida Autora, está novela me atrapó igual que todas tus obras, gracias por compartirla 😍 enamorada de esta dulce y hermosa novela, felicidades por tu talento, sigue cosechando éxitos 👍🤝😘 bendiciones y saludos desde Ecuador 🇪🇨
Maria Solorzano
Que hermoso 💞💞❤️😍🤩❤️
Anonymus
Finalmente , ella construye su propia familia, desde el amor la compresión y el compromiso.
Alexandra Castillo Olaya
cada capítulo es más hermoso
estoy super emocionada con la historia . bellísima🥰🥰🥰🥰🥰
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play