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El Arrepentimiento Tardío

El Arrepentimiento Tardío

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:21.8k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Con el alma rota y dos hijos que proteger, Catalina reconstruyó su vida desde cero… sin él.

Rubén lo dejó todo por una mentira. Pero cuando la ilusión se desvaneció, comprendió que lo que abandonó era lo único real. Regresa arrepentido, dispuesto a recuperar lo que perdió.

Sin embargo, Catalina ya no espera por nadie. Encontró la fuerza, la paz y la vida que él le negó.

¿Podrá su arrepentimiento borrar años de abandono? ¿O será demasiado tarde para volver a su lado?

NovelToon tiene autorización de patricia sinisterra para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: Rubén y su nueva vida

Rubén

Había conseguido lo que creía querer.

Una vida diferente.

Una mujer diferente.

Un apartamento nuevo.

Nuevos planes.

Nuevas rutinas.

Durante mucho tiempo pensé que eso era la felicidad.

Pensé que Catalina y nuestra vida juntos se habían convertido en una carga.

Creía que con Valeria todo sería más emocionante.

Más libre.

Más sencillo.

Pero ahora, sentado solo en aquel apartamento, comenzaba a entender que había una diferencia enorme entre tener una vida nueva y tener una vida feliz.

Valeria estaba en la cocina preparando café.

—¿Quieres uno?

—Sí.

Se acercó y dejó la taza sobre la mesa.

—Hoy tenemos una cena con mis amigos.

La miré.

—No sé si pueda.

—¿Por qué?

—Quiero pasar por la casa de Catalina.

Valeria dejó de sonreír.

—¿Otra vez?

—Quiero ver a los niños.

—Los viste ayer.

—Son mis hijos.

—Y yo soy tu pareja.

No respondí.

Valeria se sentó frente a mí.

—Rubén, esto no puede continuar así.

—¿Qué quieres que haga?

—Que dejes de vivir con un pie en el pasado.

La miré.

—Mis hijos no son mi pasado.

Ella suspiró.

—Pero Catalina sí.

No dije nada.

Porque una parte de mí todavía estaba intentando entender qué sentía por ella.

---

Catalina

Mientras tanto, mi vida comenzaba a tomar otro rumbo.

El trabajo desde casa se había vuelto más estable.

No era fácil.

Había días en los que Gabriel lloraba justo cuando tenía una reunión.

Otros días Mateo necesitaba ayuda con sus tareas mientras yo debía entregar documentos.

Pero estaba aprendiendo.

Me estaba organizando.

Y, poco a poco, comenzaba a sentirme orgullosa de mí misma.

Aquella mañana recibí mi primer pago completo.

Abrí la aplicación del banco y miré la cifra.

No era una fortuna.

Pero había algo especial en ese dinero.

Lo había ganado yo.

Con mis manos.

Con mis horas de trabajo.

Con noches sin dormir.

Sonreí.

—Lo estamos logrando.

Mateo se acercó.

—¿Qué estás haciendo?

—Trabajando.

—¿Y ya eres rica?

Solté una carcajada.

—Todavía no.

—¿Y cuándo?

—Cuando pueda comprar todo el helado que quieras.

Mateo sonrió.

—Entonces trabaja mucho.

Lo abracé.

—Eso haré.

---

Rubén

Ese día fui a ver a mis hijos.

Cuando llegué, Catalina estaba trabajando.

Tenía el computador sobre la mesa y varios documentos abiertos.

Gabriel dormía en su habitación.

Mateo hacía una tarea.

—Hola —dije.

Catalina levantó la mirada.

—Hola.

—¿Puedo quedarme con los niños un rato?

—Sí.

Mateo corrió hacia mí.

—¡Papá!

Lo abracé.

—¿Cómo estás?

—Bien. Mira lo que hice.

Me mostró su cuaderno.

—Muy bien.

—Mamá me está ayudando.

Miré a Catalina.

Estaba concentrada en su trabajo.

Ya no parecía la mujer que había dejado meses atrás.

Se veía diferente.

Más segura.

Más fuerte.

Y, sobre todo, independiente.

—¿Estás trabajando mucho? —pregunté.

—Lo necesario.

—¿Te está yendo bien?

—Sí.

Sonreí.

—Me alegra.

Catalina asintió.

—Gracias.

La conversación terminó ahí.

Pero algo dentro de mí se movió.

Antes me gustaba pensar que Catalina me necesitaba.

Ahora estaba descubriendo que podía vivir perfectamente sin mí.

---

Catalina

Rubén pasó la tarde con los niños.

Lo observé algunas veces.

Jugó con Mateo.

Cargó a Gabriel.

Le preparó el biberón.

Ayudó a Mateo con una tarea.

No podía negar que estaba intentando.

Pero también sabía que unas cuantas horas no borraban meses de ausencia.

Cuando llegó la hora de irse, Mateo lo abrazó.

—¿Vas a venir mañana?

Rubén miró hacia mí.

—Si tu mamá está de acuerdo.

Mateo me miró.

—¿Puede venir?

Sonreí.

—Claro.

Rubén se sorprendió.

—Gracias.

—No tienes que agradecerme.

—Catalina...

—Solo quiero que tengas una relación con tus hijos.

Él bajó la mirada.

—Lo sé.

—Pero recuerda algo.

Me miró.

—Ellos necesitan estabilidad. No visitas cuando te sientas culpable.

Sus ojos cambiaron.

—No estoy viniendo por culpa.

—Entonces demuéstralo con el tiempo.

Rubén asintió.

—Lo haré.

---

Rubén

Cuando regresé al apartamento, Valeria estaba arreglándose para salir.

—¿Dónde estabas?

—Con los niños.

—Otra vez.

—Sí.

Ella dejó el maquillaje sobre la mesa.

—Tenemos una cena.

—Lo sé.

—Y llegas tarde.

—Lo siento.

Valeria me observó.

—¿Te divertiste?

—Sí.

—¿Más que conmigo?

La pregunta me incomodó.

—No se trata de eso.

—Claro que se trata de eso.

Me senté.

—Valeria, no quiero discutir.

—Entonces dime la verdad.

—¿Qué verdad?

—¿Todavía amas a Catalina?

Silencio.

No podía responder.

Ella comenzó a llorar.

—Lo sabía.

—No es tan sencillo.

—Para mí sí.

Se acercó a la puerta.

—Tú dijiste que me amabas.

—Lo sé.

—Dijiste que querías empezar una vida conmigo.

—Lo sé.

—Entonces, ¿por qué sigues mirando hacia atrás?

No tuve respuesta.

Valeria salió.

La puerta se cerró.

Me quedé solo.

Otra vez.

---

Catalina

Esa noche acosté a mis hijos.

Después me senté en la sala.

Miré alrededor.

La casa ya no parecía triste.

Había dibujos de Mateo en las paredes.

Juguetes de Gabriel.

Fotografías nuevas.

Y una pequeña planta que había comprado para decorar la ventana.

Era diferente.

Era nuestra.

Tomé el teléfono.

Tenía un mensaje de Rubén.

“Gracias por dejarme pasar tiempo con los niños.”

Lo leí.

No sabía qué responder.

Finalmente escribí:

“Ellos necesitan a su padre.”

Él respondió casi inmediatamente.

“Y yo los necesito a ellos.”

Me quedé mirando aquellas palabras.

Antes habría sentido esperanza.

Ahora simplemente las acepté.

Porque había aprendido una lección.

Las palabras podían ser bonitas.

Pero las acciones eran las que realmente importaban.

---

Rubén

Esa noche no fui a la cena.

No tenía ganas.

Me senté solo en el sofá.

Miré alrededor.

El apartamento era elegante.

Todo estaba nuevo.

Todo era bonito.

Pero se sentía vacío.

Recordé nuestra antigua casa.

La mesa donde Catalina servía la cena.

Los juguetes de Mateo.

Las fotografías.

Los pequeños zapatos de bebé que habíamos comprado juntos.

Y entonces pensé en Gabriel.

Había nacido hacía poco.

Me había perdido tantas cosas.

Su primera sonrisa.

Sus primeros días.

Las noches difíciles.

El cansancio de Catalina.

Yo no había estado.

Mientras pensaba en eso, recibí un mensaje.

Era de Valeria.

“Necesito hablar contigo mañana.”

Sentí un peso en el pecho.

Sabía que aquella conversación sería difícil.

---

Catalina

Al día siguiente, mientras preparaba el desayuno, Mateo me hizo una pregunta.

—Mamá.

—¿Sí?

—¿Papá va a volver a vivir con nosotros?

Me quedé inmóvil.

—No lo sé.

—¿Tú quieres que vuelva?

Respiré profundamente.

Miré a mi hijo.

—Lo que yo quiero es que tú seas feliz.

—Pero ¿tú eres feliz?

Sonreí.

—Estoy aprendiendo.

Mateo me abrazó.

—Yo sí soy feliz.

—¿Por qué?

—Porque estás conmigo.

Lo abracé con fuerza.

Y entendí que quizá no necesitaba responder todas las preguntas del futuro.

Solo necesitaba vivir el presente.

Rubén tenía una nueva vida.

Yo también.

La diferencia era que él todavía estaba intentando descubrir si había elegido la vida correcta.

Yo, en cambio, estaba empezando a construir la mía.

Y no sabía que muy pronto Rubén tendría que tomar una decisión que cambiaría definitivamente su relación con Valeria.

1
Ana Navarro
muy repetitiva
Diana Quintero
Que ridiculez 😡
Diana Quintero
Siempre lo mismo nada interesante
Diana Quintero
Al fin esta recapacitando, Valeria no vale nada, ni como mujer, ni como amante 😔🤗🤬🤬
Diana Quintero
Esa mujer es Laura 😔😔
Diana Quintero
Valeria es una vil arpía, todo lo tenía bien planeado, separar a Ruben de Catalina 🤬🤬
Diana Quintero
Sie.pre la misma cursileria 😡😡😡
Diana Quintero
Catalina como va a llamar a ese miserable de Ruben 😡😡 para eso esta su madre que la apoya, ese infeliz no llama a Mateo para nada
Diana Quintero
Que pereza todos los capítulos es lo mismo
Diana Quintero
Estúpida todavía quiere que Ruben regrese 😡😡 no avanza nada, siempre lo mismo
Diana Quintero
Ambos son unos IMBÉCILES, Catalina esperando que la llame 😡😡 y la basura esperando que le escriba y le mande mensajes 😡😡😡
Diana Quintero
Catalina es tonta, pensé que era una mujer fuerte, ya deje a ese INFELIZ en el pasado, tiene a sus hijos, piense solo en ellos 😡😡
Diana Quintero
Catalina debe olvidarse de esas basuras, para que llamarlo y preguntarle si la ama 😡😡 que estúpida, tiene a sus hijos y ellos son lo primero en su vida 😡😡♥♥
Diana Quintero
Muy bien Catalina así se habla, no se deje caer por culpa de esos miserables 👏👏🤬🤬 tiene el apoyo de su madre y es lo más importante ahora
Diana Quintero
Esa putizorra de Valeria destruyó un hogar y rl infeliz de Ruben, la prefirió a ella, que a su esposa que esta embarazada, BASURAS 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Catalina tiene que tomar una decisión muy difícil 😔😔 pero no puede seguir al lado de Ruben, es un miserable, la está engañando y ella embarazada, de su segundo hijo 🤬🤬🤬😔😔
Gina🥰
Espero que no vuelva con ese infeliz
Gina🥰
típico de un bastardo
Lucilenne A. Ribeiro
que confuso!
Adriana verde
estás empezando a cocinar un arroz con mango 😂😂😂😂
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