Tras renacer en una joven destinada a sufrir penurias por culpa de su prometido y la amante de este, Lin Yu ahora decide cambiar el rumbo de su destino y planea romper su compromiso, para poder unirse al ejército imperial. Pero lo que no esperaba es que, en su camino se cruzaría con un hermoso dragón blanco, que, termina pactando un lazo divino con ella, y ahora, están unidos de por vida. Y para su desgracia, se llevará una gran sorpresa cuando llegue ante el emperador a romper su compromiso...
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Capitulo 03- visitas indeseables
Lin Yu salió al patio, justo cuando llegaba el príncipe acompañado de Wang Yao y sus doncellas.
El príncipe al verla ahí, sentada, sin siquiera ofrecer un saludo adecuado frunció el ceño.
—que falta de respeto hacía su alteza...la señorita Lin cada día se vuelve más irrespetuosa.— menciona Yao.
—señorita Wang, mi señorita ha estado enferma, apenas se esta recuperando después de haber sido empujada al estanque.— responde la nana Chen.
—t-tú, una sirvienta...como te atrev...
—señorita Wang...tal vez la nana Chen tenga un estatus de sirvienta, pero, comparado a su estatus, es usted quien viene y falta al respeto en mi casa.— hablo Lin Yu con firmeza.
Hang Lie, el príncipe, frunció el ceño al escucharla, aunque, si que se extraño, porque, antes, Lin Yu no se atrevía a hablar así y solo actuaba, fingía ser la agraviada, para inculpar a Yao.
—señorita Lin...se que soy humilde, pero, no debería aprovecharse de su estatus.— Yao agacho la mirada fingiendo tristeza.
—Lin Yu, ¿no te basta con lo que has hecho hasta ahora?, le debes una disculpa a Yao, ella esta dispuesta a perdonarte si eres sincera y te pones de rodillas, así que agradece que sea tan buena.— hablo Hang Lie elevando la voz.
—que curioso, dices que es buena, pero, quiere que yo, la hija del gran general Lin se arrodille ante ella. ¿Por qué debería humillarme ante una cortesana?— pregunta con una sonrisa burlona.
Yao se colgó del brazo del príncipe y dejo escapar un par de sollozos.
—su alteza, se que soy humilde...pero, la señorita Lin me insulta...yo no soy una cortesana...— solloza.
—Lin Yu, no te pases. Si no ofreces una disculpa de rodillas ahora, juro que iré ante el emperador y haré que rompa nuestro compromiso.— sentenció con una expresión altiva.
El príncipe muestra una sonrisa victoriosa, porque, sabe que, Lin Yu lo ama tanto que esta seguro que prefiere humillarse a que él rompa el compromiso.
—adelante. Vaya con el emperador, es mejor para mi si se rompe el compromiso, así podre librarme de un inútil.— responde tranquila.
—¿que has dicho?, sabes que lo haré...te estoy dando una oportunidad. Una vez rotó el compromiso, aunque me supliques no volveré contigo.— asegura Hang Lie.
—esta bien, ni quien quiera suplicarte...— miro a Yao.— bueno, hay quienes si, como esas que consideran la basura como un tesoro.—
—Lin Yu...sabes que hablo en serio...además de mi, ¿quien te querría como concubina?, deberías agradecer que he decidido aceptarte.— insiste el príncipe.
—en realidad agradecería si rompe el compromiso. Ahora, si no tiene nada más que decir, retírese, que aun necesito descansar.—
Yao estaba furiosa, había ido ahí para ver a Lin Yu humillarse, pero, estaba tan tranquila, y no se había tirado al suelo suplicando al príncipe para que no la dejara. Al contrario, parecía no darle importancia.
—seguramente la señorita Lin esta enojada...alteza, creo que es mejor que yo me vaya, es la señorita Lin quien merece el puesto de princesa...— da unos pasos hacía atrás.
Hang Lie la sostiene de los brazos y después la abraza contra su pecho.
—no es tu culpa Yao, todo es culpa de Lin Yu...— dirigió de nuevo su mirada a la azabache.— ¿ves lo que causas?, Yao te da una oportunidad y tú la haces sentir mal.
Lin Yu giró los ojos.—vayan a hacer su teatro de enamorados en otro lado. Y si quiere ir con el emperador, adelante, vaya, pero, ya deje de molestar en mi patio.— le hace una seña a los guardias.
Los guardias rodean a Hang Lie y Yao.
—alteza, por favor, retírese, usted ha venido a perturbar la paz de mi señorita, quien aun no se ha recuperado por completo.— le pide la señorita Chen.
—ya escucharon, del solo verlos ya me duele la cabeza.— se soba las sienes.— váyanse.
—Lin Yu, soy el príncipe...aunque esta sea tu casa, soy alguien superior a ti, tus actitudes son una falta de respeto a la familia imperial.— reclama Hang Lie.
—así es señorita Lin, faltar al respeto a su alteza te puede condenar incluso a una ejecución.— Yao expresa con falsa preocupación.
—señorita Wang, mejor preocúpese por usted. ¿Que dirán cuando sepan que usted, se ha metido a la cama de un hombre comprometido?, quizás a su alteza no le afecte, pero, tú...— sonríe ladina.
Yao aprieta las manos en el brazo del príncipe, mostrándose temblorosa.
—alteza...yo...solo quería aconsejar a la señorita Lin y ella me maldice...— solloza.
—Lin Yu...Yao solo trat...
—suficiente.— levanto la voz Lin Yu.— largo de mi casa, los dos. Si su alteza no quiere ver cómo arrastro del cabello a su querida amante, y le meto la cabeza en el estanque, entonces váyase ahora.
Hang Lie se sobresalto al escuchar a Lin Yu levantar la voz. Era autoritaria, muy diferente a la voz suave que solía tener, además de que su mirada era diferente, esta vez no ha agacho la vista, lo ha estado mirando a la cara cada vez que habla.
—alteza, por favor...mi señorita necesita descansar.— insiste la nana Chen.
Hang Lie apretó la mandíbula, pero, se dio media vuelta y camino hacía la salida seguido de Yao, quien, miro una vez más, dándose cuenta que, Lin Yu no les quitaba la vista de encima, pero, esa mirada no era de preocupación o tristeza.
—por fin...señorita, no sabe las ganas que tenía de darle un golpe a cada uno.— expresa la nana Chen.
—te entiendo nana, pero, por ahora es mejor no hacerlo, aunque ya tendré la oportunidad.— sonríe ladina.
A ese par los hará caer en lo más bajo, entonces, ya no tendrán ni en quien apoyarse, y así, podrá darles los golpes que quiera.
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