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Destinados Por Accidente

Destinados Por Accidente

Status: En proceso
Genre:Romance / Pareja destinada / Familias enemistadas
Popularitas:2.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yajaira MG

Dos haciendas. Dos familias. Una rivalidad que ha sobrevivido durante generaciones.

Lara Dávila nunca imaginó que el hombre que la observaba a escondidas junto al arroyo terminaría convirtiéndose en el hombre que cambiaría su vida. Mucho menos que, después de golpearlo con una piedra y huir, él juraría encontrarla y hacerla su esposa.

Izan Orellana ha regresado a la hacienda familiar para hacerse cargo del legado de sus padres. Lo último que esperaba era enamorarse a primera vista de la hija de sus eternos enemigos.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 16

...

Los dos patriarcas guardaron silencio, aunque ninguno parecía dispuesto a ceder.

Lara extendió la mano hacia su padre.

—Dame la escopeta, papá.

Ramiro vaciló.

—Hija…

—Por favor. Vámonos a casa. No quiero que nadie salga herido.

La expresión de Ramiro se suavizó apenas al ver el temor y la frustración en el rostro de su hija. Finalmente, bajó el arma y se la entregó.

Lara se apartó y pidió a uno de los trabajadores que la guardara. Después regresó junto a su padre.

—Vámonos.

Ramiro asintió, aunque antes de retirarse miró a Izan con una furia que no había disminuido.

—Esto no termina aquí, Orellana. No voy a olvidar lo que hiciste.

—No se lo pediría —respondió Izan.

—¡Y mantente lejos de mi hija! ¡No vuelvas a acercarte a ella!

—Papá, basta —intervino Lara, tomando las riendas de Canela—. Ya nos vamos.

Pero antes de que pudiera montar, Izan habló.

—¡Lara!

Ella se volvió con evidente cansancio.

—¿Qué quieres ahora?

Izan sabía que no tenía derecho a pedirle nada. También sabía que su padre y Ramiro estaban a punto de convertir aquel encuentro en una nueva razón para odiarse. Sin embargo, la frase que llevaba tiempo repitiéndose desde que la conoció escapó de sus labios antes de que pudiera detenerla.

—¡Su hija será mi esposa! ¡Yo seré el padre de sus nietos!

Todos quedaron paralizados.

Ramiro abrió los ojos, incrédulo, y después volvió a levantar la voz.

—¡¿Cómo te atreves?!

Sael se volvió hacia su hijo, completamente desconcertado.

—¡Izan, cierra la boca! ¿Has perdido el juicio?

Adriel se llevó una mano al rostro. No podía creer que su primo hubiera elegido aquel momento para hacer semejante declaración.

Lara, por su parte, contempló a Izan como si acabara de confirmar que estaba frente al hombre más insensato que había conocido en su vida.

—Estás loco —dijo finalmente—. ¡Completamente loco!

—Quiero conocerte —respondió él, sin acercarse—. Quiero tener la oportunidad de demostrarte que puedo ser diferente.

—¡No sabes nada de mí! Ni siquiera sabes respetarme y ya estás decidiendo con quién voy a casarme y quién será el padre de mis hijos.

Izan se quedó callado. La contundencia de sus palabras le recordó lo poco que sabía de ella y lo mucho que todavía tenía que aprender sobre el respeto.

—Tienes razón —admitió—. No debí decirlo de esa manera.

—¡No debiste decirlo en absoluto! ¡Yo no quiero casarme contigo!, ni que fueras el último hombre sobre la tierra.

Ramiro desmontó de nuevo, indignado.

—¡Escúchame bien, muchacho! ¡Los Dávila jamás permitirán que un Orellana forme parte de nuestra familia!

Sael se interpuso verbalmente.

—¡Y los Orellana no necesitamos la aprobación de los Dávila para decidir nuestro futuro!

—¡Entonces empieza por enseñarle a tu hijo que una mujer no es una propiedad que pueda reclamar!

La expresión de Sael se endureció, pero Lara se adelantó antes de que la discusión volviera a encenderse.

—¡No soy una propiedad de nadie! ¡Ni de los Dávila ni de los Orellana! ¡Mi futuro lo decido yo!

El silencio que siguió fue más contundente que cualquier grito.

Lara miró a Izan por última vez.

—No quiero que te acerques a mí. Si de verdad has comprendido tu error, respeta mi decisión.

Izan sostuvo su mirada. Por primera vez, no intentó contradecirla ni hacer otra promesa impulsiva.

—Lo haré.

Lara no respondió. Montó a Canela y siguió a su padre por el camino de salida.

Ramiro se marchó sin mirar atrás, aunque antes de alejarse lanzó una última advertencia:

—¡Que no se te ocurra acercarte a mi hija, Orellana!

Izan permaneció inmóvil mientras los veía desaparecer.

La mujer que deseaba volver a encontrar era una Dávila. La hija del hombre con quien su padre llevaba años enfrentándose por el arroyo. Y ahora, después de sus propios errores, ella tenía más razones que nunca para rechazarlo.

...****************...

Cuando los Dávila desaparecieron por el camino, Sael se volvió hacia su hijo.

—¿Se puede saber qué demonios te pasa por la cabeza?

Izan respiró hondo.

—Sé que me equivoqué.

—¡Ramiro Dávila acaba de presentarse armado en mi hacienda y tú has anunciado delante de todos que te casarás con su hija!

Izan guardó silencio.

—¡Por supuesto que no debiste hacerlo! —Sael lo miró con severidad—. ¿Acaso no comprendes lo que significa esa muchacha para esa familia? ¿No sabes quién es su padre?

—No sabía que Lara era una Dávila —respondió Izan—. No conocía su apellido cuando la encontré en el arroyo ni cuando nos vimos en la cantina.

—¿Y eso te parece una excusa?

—No. Lo que hice estuvo mal independientemente de quién fuera ella.

Sael guardó silencio por un instante. La respuesta de su hijo no eliminaba su enfado, pero al menos demostraba que Izan no intentaba evadir su responsabilidad.

Leticia se acercó a ambos.

—No puedes besar a una mujer sin su consentimiento y después anunciar que será tu esposa como si su opinión no importara.

Izan bajó la mirada.

—Lo sé, mamá.

—Entonces demuéstralo con tus actos. Esa muchacha te ha pedido que no vuelvas a acercarte. Si realmente te importa, tendrás que respetar su decisión, aunque no sea la que deseas.

—No voy a obligarla a nada.

—Y tampoco puedes esperar que cambie de opinión solo porque tú quieras conquistarla —añadió Sael—. La disputa con los Dávila ya es bastante complicada. No pienso permitir que tu imprudencia la convierta en algo peor.

Izan apretó los labios. La revelación del apellido de Lara había cambiado por completo la situación. Antes creía que solo debía superar su rechazo y encontrar la forma de disculparse. Ahora sabía que cualquier acercamiento podía reavivar el enfrentamiento entre las dos familias.

Adriel se acercó a su amigo cuando Sael se retiró, todavía furioso.

—Tienes un talento extraordinario para complicarte la vida.

Izan lo miró de reojo.

—No necesito que me lo recuerdes.

—Pues alguien tiene que hacerlo. Hace unos horas solo querías encontrarla. Ahora sabes que es una Dávila, su padre casi te dispara y tú acabas de prometer que te casarás con ella delante de todos.

—No fue una promesa. Fue…

—¿Una declaración impulsiva? ¿Una idea brillante? ¿Una forma estupenda de conseguir que te odie todavía más?

Izan guardó silencio.

Adriel dejó de bromear y lo miró con seriedad.

—Escúchame. Puedes sentir lo que quieras por ella, pero no puedes decidir por ella. Si algún día te permite acercarte, tendrás que ganarte su confianza. Y si nunca quiere hacerlo, tendrás que aceptarlo.

Izan volvió la mirada hacia el camino.

—Lo sé.

—Espero que sí. Porque Lara no parece una mujer dispuesta a tolerar tus caprichos.

—No es un capricho.

—Entonces empieza a demostrarlo respetándola.

Izan asintió lentamente.

No sabía si lo que sentía por Lara podía llamarse amor cuando apenas conocía su carácter y su historia. Lo que sí sabía era que la atracción inicial se había convertido en un deseo profundo de volver a verla, de conocer a la mujer que se atrevía a enfrentarse a él sin miedo.

Pero también sabía que había comenzado de la peor manera posible.

No podía exigirle que olvidara el beso ni que ignorara la enemistad entre sus familias. Tampoco podía esperar que una declaración de matrimonio arreglara lo que había estropeado.

Si alguna vez Lara le daba una oportunidad, tendría que ser porque ella lo eligiera libremente.

Y esa decisión no le pertenecía.

1
Maya
Que bueno otra historia con imagenes
Yadira Alvarez
vamos con esta también que locura 🤦
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