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Pandora: El Viaje Al Fin Del Mundo

Pandora: El Viaje Al Fin Del Mundo

Status: Terminada
Genre:Fantasía épica / Aventura / Piratas / Completas
Popularitas:34
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Una corona es hurtada por el Capitán Adam, un Fey Pirata. Con la ayuda de Jena, una joven arcángel, encarnación de la oscuridad.

Ese mismo robo regresa años más tarde con las consecuencias, para empujar a Eva, una Reina Elfo, a buscar una de las coronas del fin del mundo con ayuda de Jena, Len, uno de los cinco héroes elementales; Vin Ryder, una diosa de la Guerra; y Adam, el caótico Capitán de Pandora.

¿Eva podrá conseguir la corona? ¿La tripulación del barco Pandora podrá sobrevivir al viaje al fin del mundo?

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #14: No todos los héroes son buenos

No dejaba de sentir ese cosquilleo en todo mi cuerpo, tampoco dejaba de voltear a cada rincón que hacía un ruido fuerte, como el sonido de la tetera o el sonido de un sorbo de café. Era una sensación horrible, más cuando no podía controlarlo y me hacía tener las manos temblorosas.

Lo que más me llamaba la atención eran los sonidos de pequeñas arañas moviéndose detrás de las paredes, como cómplices y espías de la amenaza que nos estaba esperando.

—Deben estar cansados de navegar en su barco. Más cuando dejaron a sus compañeros ahí ¿Verdad?

—¿Qué? ¿Cómo…? —Adam lo detuvo sujetando su brazo—.

—Claro, señorita. Estamos cansados de navegar —añadió el Capitán sujetando con fuerza a Len del brazo—. Y reconozco que me sorprende que nos reciba, aún sabiendo que somos piratas

—Pff, por favor, Señor. ¿Y qué más da que lo sean? En esta época, los piratas son más nobles y confiables que los propios héroes y dioses del mundo —le respondió señalando a la sala principal de la finca—.

—¿Qué? Oiga, no compare a los piratas con los héroes

—Huhm ¿Y por qué no? Dime un nombre de un héroe de verdad. Alguien totalmente puro que jamás ha manchado sus manos de sangre

—Tsh, bien te lo… —el capitán lo detuvo dándole un codazo en el estómago—. O-Oye

—Perdone a mi compañero, es un pequeño idealista. Y no sabe cuándo callarse, lo siento de nuevo —se disculpó el capitán, con una mirada de enojo fija en Len para mantenerlo quieto—

—Jaja, no se preocupe. Es normal en los jóvenes creer que existen los héroes de verdad en Infernus. Ahora por favor, tomen asiento mientras les hago un poco de té

En la sala de la finca con sillones hechos de paja y decorada con tapices de los dioses de la corte celestial, hubo una de esas decoraciones que me hizo detenerme con la respiración entrecortada. Era una de la revolución que hubo en Almecna, en la que murió mi padre y en la que participé en ambos bandos.

—Me… Medusa… —jadeé con la voz temblorosa, mis pupilas estaban tan dilatadas, mi mente estaba intentando volver a la noche en la que cometí mi mayor pecado en vida—.

—¿Primer oficial? ¿Te encuentras bien? Estás muy pálida

—Eva —me llamó Jena, agarrando mi mano para calmarme—. ¿Te pasó algo? Estás temblando

—Estoy bien.

—Psh, esa maldita bruja. Cómo se atreve a compararnos con los piratas —se quejó Len acercándose a nosotros con los brazos cruzados—. En este mundo hay héroes limpios, ¿no es así? Eva —me preguntó confiado e intentando encontrar apoyo en su postura—.

No le respondí, solo levanté la barbilla para ver la figura de Medusa frente a mis ojos, no como un monstruo como los dioses querían pintarla, sino siendo la mujer a la cual le arrebaté todo por mi propio bienestar.

Cuando pude recuperar el aliento, me senté con mis compañeros para merendar con la mujer de la finca. Ella no dejaba de mirarme de reojo, no entendía del todo su interés hacia mí, pero me ponía muchísimo más inquieta de lo que ya estaba por mi intuición.

—Capitán. Llegaron en buen momento, mi hijo estará contento de tener invitados y claro, tener que mostrar sus habilidades ante una mujer como su primer oficial —dijo la mujer con su mirada fija en mí—. Incluso si quieren, puedo ofrecer ropa adecuada para una dama para sus compañeras

—Siento arruinar su fantasía, Señorita, pero mi primer oficial es un hombre. Solo que le decimos Eva en honor a su esposa, igual con mis hombres, Jen y Palas, pueden tener rostros finos pero son fieles hombres que me siguen desde hace más de treinta años —le respondió el Capitán Adam mirando el reflejo del té con cierta intriga y sin voltear a verla en ningún momento—.

—Permítame esta duda, Capitán, porque no he salido de la isla en mucho tiempo y tal vez yo esté equivocada. Pero nunca había visto hombres tan finos, ni con caderas, tampoco con una voz tan femenina y aguda.

—Claro, es normal en personas que no han salido de las islas, pero hay gente de todo tipo, aun así, siempre digo que no hay mejor forma de reconocer a alguien que ver su ropa y solo observo a mis hombres, todos visten con ropa holgada, tosca y poco femenina comparada a la ropa que las piratas mujeres suelen usar al navegar. Señorita… —le explicó metiendo su dedo en la taza—.

—Aracne, mi nombre es Aracne, Capitán Adam

—Vaya, es la primera que me llama de forma correcta y eso que ni siquiera se lo había dicho antes, sería una buena Moira, solo le falta que alguien le quite sus ojos y los venda a un burdel

—Hmph, dudo que alguien sea tan idiota para hacer eso

—Hay muchos idiotas en el mundo, señorita Aracne, así que no lo dude. Y no lo olvide, sus ojos son el tesoro de esta isla

—Ay, que Capitán tan encantador

—Igual que su té, señorita. Es como el tequila de flores de Molly

Esa noche terminamos por quedarnos en esa finca, me molestaba de verdad que el Capitán estuviera tan tranquilo durmiendo en la habitación que estaba a mi lado.

Siendo sincera, no sabía cómo sentirme, más cuando los recuerdos de la rebelión estaban regresando en mi mente esa noche mientras dormía.

—M-Maestro, ¿Cómo vamos a entrar ahí? Tal vez si le pido el casco de invisibilidad al señor Yor y a Vin podamos entrar

—No, no, no, tranquila. Su majestad —me respondió el señor Harper—.

—Señor Harper, mi hermana tiene razón, la base de los rebeldes es una muralla muy grande y dudo que nos dejen entrar así como así

—Usaremos esto para entrar y desmontar todo desde la raíz —nos dijo mi maestro apuntando a un dibujo de las entradas subterráneas de la base de los rebeldes—. Vin ya se comunicó con los hombres lagartos y solo nos ayudarán a entrar ahí dentro, así que vamos a tener que mantener nuestras posiciones a la hora de atacar ¿Okey?

—Maestro, ¿qué hay de la zona de arriba de las murallas? Ahí, por lo que hemos visto estos días, se oculta Medusa —le dije a mi maestro mientras apuntaba a la parte superior de las murallas—.

—Sí, lo sé, pero no quiero que ustedes suban ahí, esa zona déjenla para mí

—¡Maestro! —dije inclinándome hacia mi maestro para oponerme—. No podrá solo, además Henry puede liderar solo a los demás de los nuestros, pero usted… necesita apoyo y yo soy la futura Reina de Almecna. ¡Estoy preparada para ayudar a mi pueblo!

—Mm… Niña… ¿Estás segura de eso? ¿Estás dispuesta a hacerlo? —me preguntó mi maestro sin voltear a verme y con un tono más serio de lo normal—.

Asentí con entusiasmo, sin entender a lo que se refería, pero sospechando que ahí arriba en esas murallas iba a enfrentar una de las pruebas más difíciles en mi camino a ser una Reina y lo peor es que no me equivocaba en lo absoluto.

—¡Estoy dispuesta a pelear por mi pueblo! Y lo haré contra esos monstruos comandados por Medusa.

—Niña, recuerda… lo que sea que encuentres ahí arriba, no actúes tú sola.

—M-Maestro…

—A veces… —mi maestro me agarró de las mejillas—. A veces se cometen acciones para salvar vidas ¿Okey? Solo… confía en tu intuición

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