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LA ÚLTIMA PROMESA DE SANTIS

LA ÚLTIMA PROMESA DE SANTIS

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Traiciones y engaños / Reencuentro / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Naibelys Perez

​Sinopsis Corta
​Tras años de separación, dolor y una condena a muerte dictada por engaños en el oscuro mundo de la mafia, Valerio De Santis y Lysandra Varesi vuelven a cruzar sus caminos. En medio de traiciones familiares y la amenaza inminente de sus enemigos, Valerio renunciará al poder terrenal y arriesgará su vida para proteger a Lysandra y a sus hijos mellizos, Eren y Lyra. Una apasionante historia de amor, sacrificio y redención donde las cicatrices del pasado se transforman en el cimiento de una vida en paz.

NovelToon tiene autorización de Naibelys Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 15: Raíces en la tierra de los ancestros y un nuevo comienzo

El sol de la tarde bañaba de luz dorada el viñedo familiar en las afueras de Palermo. Las hileras cargadas de uvas oscuras se extendían hasta las colinas, donde la brisa marina del Mediterráneo traía un frescor bienvenido. Esta vez no se trataba de unas breves vacaciones; era el inicio de su instalación definitiva en Sicilia. Con el inicio del año escolar a la vuelta de la esquina, el verano llegaba a su fin y la prioridad absoluta de la familia era encontrar el colegio adecuado para los mellizos.

En la gran terraza de piedra de la villa ancestral De Santis, la mesa estaba vestida con manteles de lino y repleta de platos tradicionales preparados por la propia Domitilla. A sus sesenta y ocho años, la matriarca caminaba de un lado a otro con una vitalidad renovada, dichosa de saber que su familia viviría al fin bajo el mismo cielo.

—¡Aurelio, por favor, sirve más vino de la reserva para Lysandra! —ordenó Domitilla con alegría, mientras colocaba una bandeja de cannoli recién hechos en el centro de la mesa—. Y tráeles a los niños los jugos frescos. Hay que alimentarlos bien antes de la caminata por el pueblo.

Aurelio De Santis, a sus setenta años, caminaba erguido y con paso firme, descorchando la botella de vino con maestría y llenando las copas de su hijo y su nuera.

—Cálmate, Domitilla —dijo Aurelio con una sonrisa serena—. La mudanza desde España fue cansada, pero ya están en casa. Deja que disfruten de la paz del campo antes de empezar a revisar inscripciones y papelería.

Lysandra observaba el paisaje desde la balaustrada de la terraza. Vestía un elegante vestido blanco de lino y llevaba el cabello rizado recogido de forma natural. A su lado, Valerio, con una camisa azul claro y la mirada llena de serenidad, le rodeaba la cintura con el brazo, disfrutando de la certeza de haber dejado atrás las armas y el peligro.

—Aún me cuesta asimilar que nos hayamos mudado del todo a Sicilia —murmuró Lysandra, apoyando la cabeza en el hombro de Valerio—. Pero ver la felicidad de tus padres y la tranquilidad de los niños me confirma que tomamos la decisión correcta.

—Es el lugar donde deben estar, Lysandra —respondió Valerio, dándole un tierno beso en la sien—. Mis padres están retirados del todo, el sindicato quedó disuelto en su forma antigua y mis negocios ahora son completamente legales. Aquí nuestros hijos tendrán las raíces que la persecución les negó.

—¡Mamá, abuela! —gritó Eren, corriendo hacia la terraza con una carpeta azul bajo el brazo junto a su hermana Lyra—. ¡Encontré en el despacho los folletos de las escuelas que nos mostró el abuelo!

Eren vestía pantalones cortos y una camisa de hilo, con las mejillas sonrosadas por el sol. Lyra traía un ramillete de flores de lavanda que le entregó directamente a Domitilla.

—¡Oh, mi niña hermosa! —exclamó Domitilla, conmovida, recibiendo el ramo y abrazando a la pequeña—. ¡Son preciosas, Lyra! Van directo al centro de la mesa.

—Mamá, ¿cuándo vamos a ir a conocer la escuela? —preguntó Lyra, apoyando las manos en las rodillas de Lysandra—. La abuela dijo que hay una con un jardín enorme y un taller de pintura.

Lysandra se agachó frente a sus hijos, tomándoles las manos con cariño.

—Esta misma tarde tenemos la cita con los directores de los dos colegios internacionales en Palermo, mi amor —explicó Lysandra con una sonrisa suave—. Queremos que ustedes vean las aulas, los campos de deportes y elijan la que más les guste para empezar el año escolar.

—Yo quiero una que tenga cancha de fútbol grande —exigió Eren con entusiasmo, mirando a Valerio—. Papá me prometió que me inscribirá en el equipo este trimestre.

Aurelio se agachó con naturalidad frente a su nieto, tomándole el folleto de las manos para revisarlo juntos.

—El colegio internacional del centro tiene el mejor campo deportivo de la provincia, Eren —alabó el patriarca con orgullo—. Y además cuenta con un sistema de seguridad de primer nivel que tu padre y yo inspeccionamos personalmente la semana pasada. Nada de nuestro pasado rozará sus aulas.

—Así es —afirmó Valerio, colocándose al lado de su padre y mirando a sus hijos—. Tu madre y yo elegimos opciones donde ustedes solo tengan que preocuparse por aprender, jugar y hacer nuevos amigos.

Todos se acomodaron alrededor de la gran mesa de madera. El ambiente respiraba una calidez familiar que durante ocho largos años pareció una utopía inalcanzable.

—Lysandra, mi querida niña... —dijo Domitilla con la voz entrecortada por la emoción—. Saber que se mudan definitivamente a Sicilia y que los niños estudiarán cerca de nosotros es el regalo más grande que la vida pudo darnos. Prometo no ser una abuela entrometida, pero sí estaré presente en cada acto escolar.

Lysandra tomó la mano de la anciana sobre la mesa, sonriéndole con sincero afecto.

—Sé que así será, Sra. Domitilla. Los niños necesitan a sus abuelos cerca en esta nueva etapa. Mañana mismo terminamos de matricularlos y compraremos los uniformes y los libros.

Aurelio levantó su copa de vino, pidiendo la atención de todos en la mesa.

—Quiero hacer un brindis —anunció el viejo patriarca con voz grave y solemne—. Por este nuevo comienzo en nuestra tierra. Por la valentía de Lysandra, la redención de Valerio y la nueva vida de Eren y Lyra en su nuevo colegio y en su verdadero hogar.

—¡Por la familia y el futuro! —brindaron todos al unísono, haciendo chocar sus copas en medio de un clima de júbilo.

Al caer la tarde, mientras el sol se ocultaba tras las colinas de Palermo, Valerio, Lysandra y los mellizos subían al vehículo para dirigirse al centro de la ciudad a revisar las instalaciones del colegio. Tomados de la mano en el asiento trasero, los niños miraban por la ventana los paisajes de la isla que ahora era su hogar.

—¿Estás lista para este nuevo capítulo? —preguntó Valerio a Lysandra, entrelazando sus dedos con los de ella.

—Más que lista, Valerio —respondió Lysandra con una sonrisa llena de paz—. El pasado quedó sepultado, y hoy por fin estamos construyendo el futuro que nuestros hijos merecen.

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Leila Tapia
/Facepalm/
Susana Macedo
Hermosa historia, muy atrapante y muy buen final felicitaciones 👏👏👏
Mirna Lobo
me encantó felicidades escritora 😊👏👏
Belkys Natalia Quintero García
MUY bonita historia felicitaciones autora recomendada para leer al 💯
Belkys Natalia Quintero García
está bueno que se jodan hasta más de la mitad jajaja
Belkys Natalia Quintero García
ése capo de pacotilla no da ni risa 😄😄, dan ganas de levantalo a cacheta por estupido y dejarse manejar como marionetas del orestes malandro ése, ahora que lisandra no lo perdone y lo ponga a lamerle las botas, por desgraciado infeliz y ella se dé su valor
neumidia ruiz
me encantó la historia pe4o mas el mensaje felicidades escritora
neumidia ruiz
ay yo pensé que iban a tener otro hijo☺️
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