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Dueño De Todas, Esclavo De Una

Dueño De Todas, Esclavo De Una

Status: En proceso
Genre:Romance
Popularitas:3.7k
Nilai: 5
nombre de autor: liligacaño

A sus 36 años, Alessandro De Luca es el heredero del imperio de moda más importante de Italia. Dueño de una prestigiosa agencia de modelos con sedes en Milán y Colombia, vive rodeado de lujo, poder y mujeres. Es un hombre frío, arrogante y mujeriego. Ninguna mujer ha logrado conquistar su corazón.
Desde niño, su padre decidió su futuro. Lo comprometió con Bianca Conti, una reconocida modelo italiana e hija de su mejor amigo y socio de la empresa. Para Alessandro, Bianca nunca ha sido el amor de su vida, solo la mujer perfecta para mantener la imagen de la familia ante la alta sociedad.
Antes de entregarle el control absoluto del imperio familiar, su padre le impone una última condición:
—Si quieres convertirte en el único dueño del Grupo De Luca, tendrás que casarte con Bianca. De lo contrario, jamás recibirás la presidencia ni la totalidad de la herencia.
Lo que Alessandro desconoce es que Bianca nunca ha permanecido a su lado por amor. La fortuna de su familia ha desaparecido y están

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Capítulo 14: Una noche de tentaciones

La conversación en los pasillos transcurría con tranquilidad cuando Lina volvió a interrumpirme.

—Alessandro, hoy varias de las chicas vamos a salir. ¿No te animas a acompañarnos?

La miré durante unos segundos.

Después de todo lo que había pasado en los últimos días, aquella invitación parecía una buena oportunidad para despejar mi mente y dejar de pensar, aunque fuera por unas horas, en Valentina.

Sonreí con naturalidad.

—Claro. ¿A dónde van?

Los ojos de Lina brillaron de entusiasmo.

—Abrieron una discoteca nueva. Dicen que está espectacular.

—Perfecto. Entonces invitaré a mi amigo Marco.

—¡Excelente! Nos vemos allá a las nueve de la noche.

—Hecho.

Ella se acercó para despedirse y me dio un beso en la mejilla, muy cerca de los labios. Sonrió de forma coqueta antes de salir rumbo a la oficina .

Negué con la cabeza, divertido.

Apenas cerró la puerta, llamé a Marco.

No tardó ni un minuto en entrar.

—¿Sí, jefe? ¿Me mandó a llamar? —preguntó entre risas.

—Tengo una invitación para esta noche.

—¿Una invitación? Eso sí es raro.

—Las modelos nuevas organizaron una salida a una discoteca. Lina fue quien me invitó.

Marco arqueó una ceja con picardía.

—¿Y será que ya le echaste el ojo a alguna?

Solté una carcajada.

—No lo voy a negar... Lina es muy bonita y bastante coqueta.

—Eso ya lo había notado.

—Así que vamos un rato, nos distraemos y vemos qué pasa.

—Perfecto. Hace rato no salimos.

Nos dimos la mano y seguimos trabajando hasta terminar la jornada.

A las cinco y media de la tarde, juliana y yo salimos de la agencia.

El día había sido agotador, pero Juliana llevaba insistiendo toda la semana para salir, así que no tenía excusa.

Llegamos al apartamento, comimos algo ligero y cada una fue a arreglarse.

Cuando terminé de bañarme, abrí el clóset y elegí una falda negra de lentejuelas, una camiseta negra y unas botas negras hasta las rodillas.



Me maquillé con cuidado, dejé mi cabello suelto con suaves ondas en las puntas y, al mirarme al espejo, sonreí satisfecha.



Justo cuando esperaba a Juliana, mi celular comenzó a sonar.

Al mirar la pantalla, mi corazón dio un pequeño vuelco.

Dani.

Mi exnovio.

Por un momento dudé si responder o no.

Finalmente acepté la llamada.

—¿Aló?

—Hola, princesa...

Su voz sonaba diferente.

Más apagada.

—¿Cómo estás?

—Bien... ¿y tú?

Suspiró profundamente.

—Extrañándote demasiado.

Guardé silencio.

—Quiero pedirte perdón por nuestra última discusión. Fui un imbécil. Sé que cometí muchos errores, pero te amo demasiado. Desde que te fuiste he entendido cuánto significas para mí.

Mis ojos se cerraron lentamente.

Escuchar aquellas palabras removía sentimientos que creía haber dejado atrás.

Él había sido mi primer amor.

Y eso nunca se olvida tan fácilmente.

—Valentina... volvamos, por favor. Dame otra oportunidad. No quiero perderte.

Respiré hondo.

—Dani... sabes que ahora vivimos en ciudades diferentes.

—Lo sé. Pero existen los celulares. Podemos hablar todos los días, hacer videollamadas, acompañarnos aunque sea a la distancia. Y apenas pueda viajaré a Bogotá para verte. Solo dame una oportunidad. Prometo cambiar.

Mi corazón y mi razón comenzaron una batalla silenciosa.

Una parte de mí recordaba todo el daño que me había hecho.

La otra aún conservaba el cariño por el hombre que durante años había ocupado un lugar importante en mi vida.

Después de unos segundos, respondí casi en un susurro.

—Está bien... intentémoslo otra vez.

Del otro lado de la línea escuché un suspiro de alivio.

—Gracias, mi reina. No sabes lo feliz que me haces. Te prometo que esta vez todo será diferente.

Sonreí con timidez.

—Eso espero.

—¿Y qué estás haciendo?

—Voy a salir un rato con Juliana.

—¿A dónde?

Dudé un instante.

—A comer algo.

—Está bien... pero cuídate mucho. Y nada de coquetear con otros.

Sonreí con ironía.

—No te preocupes. Me portaré tan bien como tú te portas en Medellín.

Hubo un breve silencio.

—Claro que sí, amor.

—Bueno, ya nos vamos. Hablamos mañana.

—Escríbeme cuando llegues.

—Lo haré. Chao.

—Te amo.

Colgué la llamada.

Mientras Dani en la ciudad de Medellín está feliz con su amiga de derecho que tenía, pues se había enterado de que Valentina había ingresado a la agencia y que ya había empezado con una campaña y él sabía que teniéndola a su lado ella lo podía ayudar a ingresar a él también, por eso decidió pedirle perdón a vale y pedirle que volvieran de nuevo

al rato Juliana salió de su habitación completamente arreglada, y noto a Valentina muy cayada y pensativa

—¿Con quién hablabas?

—Con Dani...

Ella abrió los ojos con sorpresa.

—¿Qué pasó?

Le conté toda la conversación.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¿Cómo así que volviste con él? ¿Después de todo lo que hizo?

—Quise darle una última oportunidad.

Juliana negó con la cabeza.

—Ese hombre sabe manipularte muy bien.

—Puede ser... pero quiero ver si realmente cambió.

—Yo no confiaría tanto. Los cambios tan repentinos siempre esconden algo.

Suspiré.

—Esperemos a ver qué pasa.

Ella me tomó del brazo.

—Mientras tanto disfruta tú nueva vida. Bogotá está llena de oportunidades... incluso de hombres interesantes.

No pude evitar reír.

—Tú nunca cambias.

—Alguien tiene que abrirte los ojos.

Y quién quita y aparezca un hombre con dinero que te ayude económicamente y hasta te ayude a olvidar por completo el capricho que tienes con Dani

— estás loca

—loca no realista, por qué si te digo algo vale si yo fuera tu no le guardaba espalda para nada a Dani y me daría la oportunidad de conocer a alguien a si sea para pasar el rato y darle un poco de su propia medicina

Las dos soltamos una carcajada antes de salir del apartamento.

Pero igual me quedé pensando en esas palabras

La noche apenas comenzaba... y ninguna imaginaba que, a varios kilómetros de distancia, el destino estaba preparando un encuentro capaz de cambiar muchas cosas.

1
Genesis Paez
Que historia tan mala, pura habladera de paja
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