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Te Quitaré El Esposo

Te Quitaré El Esposo

Status: En proceso
Genre:Romance / Reencarnación / Amor tras matrimonio
Popularitas:36.6k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella reencarna en un nuevo mundo y está decidida a cambiar el futuro de un duque.. que además, le encanta.

*Todas las novelas son independientes*
**Esta novela pertenece a un mundo mágico**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Oscuridad 1

La vida era maravillosa.

Al menos, eso era lo que pensaba mientras caminaba por las calles de la ciudad con los auriculares puestos, balanceando los brazos al ritmo de una canción que sonaba exclusivamente para ella.

El mundo entero podía estar ocupado, estresado, deprimido o al borde del colapso económico. A ella le daba exactamente igual.

Porque, señoras y señores, ¡había conseguido una entrada para el concierto!

¡Una entrada!

Después de semanas intentando conseguirla, de actualizar páginas hasta sentir que iba a perder la vista y de contemplar cómo los boletos desaparecían en cuestión de segundos, finalmente había ganado la batalla.

Y ahora caminaba por la ciudad como si fuera la protagonista de un video musical cuyo presupuesto superaba el producto interno bruto de varios países pequeños.

— ♫ YOU CALL ME UP AGAIN JUST TO BREAK ME LIKE A PROMISE; SO CASUALLY CRUEL IN THE NAME OF BEING HONEST; I'M A CRUMPLED UP PIECE OF PAPER LYING HERE.. ♫

canturreó, levantando una mano hacia el cielo.

Su pronunciación del inglés era una experiencia artística difícil de clasificar. Las palabras salían de su boca con una confianza admirable, aunque probablemente ningún angloparlante habría conseguido identificar más de dos de ellas.

Pero ¿qué importaba?

¡Ella estaba sintiendo la música!

Dio una pequeña vuelta sobre sí misma, esquivó a un señor que la miró como si acabara de escapar de una institución psiquiátrica y continuó su camino con una sonrisa radiante.

El cielo estaba cubierto de nubes grises. Había llovido durante buena parte de la tarde y las aceras brillaban bajo las luces de los comercios. Los automóviles avanzaban lentamente por las calles húmedas, mientras los peatones caminaban con los paraguas abiertos y el ceño fruncido.

Ella, en cambio, parecía vivir en un universo paralelo.

[¡Voy a ver a mi artista favorito! ¡En persona! ¡Con mis propios ojos! ¡Y si canta mi canción favorita, probablemente voy a llorar como una loca!]

La idea le provocó una carcajada.

Sacó el teléfono del bolsillo para comprobar nuevamente su entrada. La miró con devoción. Amplió la imagen. La volvió a mirar.

—Eres real. Mi pequeña entrada preciosa. Nadie nos separará.

Un peatón que pasaba a su lado aceleró el paso.

Ella ni siquiera lo notó.

Estaba demasiado ocupada imaginando el concierto, las luces, la multitud, la música y, por supuesto, la posibilidad de que el cantante la mirara directamente desde el escenario.

[Es estadísticamente improbable, pero no imposible. Y si me mira, voy a sonreír. No, voy a guiñarle un ojo. No, mejor le mandaré un beso. ¡Dios mío, necesito practicar!]

Se llevó dos dedos a los labios y lanzó un beso al aire.

Justo en ese momento, un automóvil perdió el control.

Todo sucedió con una rapidez espantosa.

Primero se escuchó el chirrido de los neumáticos sobre el asfalto mojado. Después, un estruendo metálico. Un automóvil había chocado contra un árbol que crecía junto a la acera.

El tronco se sacudió violentamente.

Una mujer que caminaba unos metros más adelante apenas tuvo tiempo de levantar la cabeza antes de que el árbol se desplomara sobre ella.

Las ramas más grandes golpearon el alumbrado público.

Y entonces alguien gritó..

—¡CUIDADO!

Ella levantó la mirada.

Vio el árbol.

Vio las ramas.

Vio los cables que se agitaban peligrosamente sobre su cabeza.

Y comprendió, con una claridad extraordinaria, que estaba a punto de protagonizar el peor final de video musical de la historia.

—¡¿PERO QUÉ...?!

No terminó la frase.

Una de las ramas cayó sobre el poste y los cables se precipitaron hacia el suelo. Hubo un destello blanco, un estallido ensordecedor y una descarga eléctrica que convirtió cada músculo de su cuerpo en un instrumento de tortura.

Durante un instante, no sintió nada que pudiera describir con palabras.

Después sintió demasiado.

—¡AAAAAAAH!

La música seguía sonando en sus auriculares.

Una circunstancia particularmente ofensiva.

[¡¿EN SERIO?! ¡¿VOY A MORIR Y NI SI QUIERA TERMINAR DE CANTAR ESTA CANCIÓN?!]

El dolor desapareció de golpe.

Y todo se volvió negro.

No sabía cuánto tiempo había transcurrido.

¿Un minuto?

¿Una hora?

¿Tres días?

¿Cuarenta años?

Era imposible saberlo cuando no existía nada que permitiera medir el tiempo.

No había suelo bajo sus pies, ni cielo sobre su cabeza, ni siquiera un cuerpo con el que pudiera comprobar si todavía tenía manos.

Solo existía aquella oscuridad infinita.

Al principio intentó gritar.

Después intentó caminar.

Más tarde, cuando comprendió que no tenía boca, piernas ni ninguna otra herramienta útil para una persona acostumbrada a resolver sus problemas mediante la acción, decidió hacer lo único que le quedaba.

Pensar.

[De acuerdo. Respiremos. Aunque técnicamente no estoy respirando. Eso es preocupante].

Intentó recordar el accidente.

El automóvil.

El árbol.

Los cables.

La descarga eléctrica.

La canción.

Su entrada.

Su preciosa entrada para el concierto.

[¡NOOOO! ¡NI SIQUIERA PUDE IR AL CONCIERTO!]

[¡MIS AHORROS!]

Si hubiera tenido lágrimas, habría llorado.

Si hubiera tenido manos, habría golpeado algo.

Y si hubiera tenido la posibilidad de presentar una reclamación ante el universo, habría exigido una compensación económica por daños y perjuicios.

Porque una cosa era morir.

Y otra muy distinta era morir sin haber escuchado en directo a su artista favorito después de haber conseguido una entrada que probablemente terminaría siendo revendida por algún desconocido sin escrúpulos.

[Espero que al menos alguien haya recogido mi teléfono. Tengo fotografías preciosas en ese aparato].

La oscuridad no respondió.

Naturalmente.

Era difícil mantener una conversación civilizada con la nada.

Pasó lo que pareció una eternidad.

Y entonces, algo cambió.

Una luz diminuta apareció frente a ella.

La observó con cautela.

La luz creció.

Y, de pronto, la oscuridad se llenó de imágenes.

Lo primero que vio fue una ciudad.

Pero no era su ciudad.

Las calles estaban empedradas. Las casas tenían fachadas de piedra, ventanas altas y tejados inclinados. Carruajes tirados por caballos avanzaban lentamente por las avenidas, mientras hombres vestidos con elegantes abrigos y mujeres con faldas voluminosas paseaban bajo sombrillas de encaje.

No había automóviles.

No había teléfonos.

No había semáforos.

Tampoco había pantallas luminosas anunciando descuentos ni cafeterías donde comprar un café helado a precio de artículo de lujo.

[¿Qué clase de lugar es este? ¿Un parque temático histórico?]

La imagen cambió.

Vio un puerto lleno de barcos de velas blancas. Comerciantes descargaban cajas, marineros gritaban órdenes y una hilera de edificios de colores se extendía a lo largo de la costa.

Después aparecieron campos verdes, pueblos encantadores, castillos sobre colinas y mansiones rodeadas de jardines.

Un mundo entero.

Un mundo que parecía salido de una novela romántica de época.

Uno de esos libros que ella había leído hasta altas horas de la madrugada, suspirando por duques guapos, bailes elegantes y declaraciones amorosas bajo la lluvia.

[¡Espera! ¿Dónde están los vestidos preciosos? ¿Dónde están los bailes? ¿Dónde están los hombres con títulos nobiliarios y problemas emocionales que podrían resolverse con una conversación de cinco minutos?]

La imagen volvió a cambiar.

Y entonces apareció un hombre.

Era alto, elegante y poseía esa clase de rostro que parecía diseñado para hacer suspirar a las lectoras de novelas románticas. Sus facciones eran firmes, su porte distinguido y su expresión tan seria que habría podido intimidar a un regimiento entero sin necesidad de levantar la voz.

Vestía de negro.

En una de sus manos sostenía una copa.

Y en la otra, una carta.

El hombre estaba casado.

Eso quedó claro muy pronto.

También quedó claro que su matrimonio era una desgracia.

Su esposa pasaba los días recluida en una habitación, rodeada de médicos, criadas y frascos de medicamentos. Afirmaba padecer una enfermedad misteriosa que la debilitaba cada día más.

El hombre, que era un duque, la cuidaba con una paciencia conmovedora.

Pagaba médicos.

Compraba remedios.

Cancelaba compromisos.

Incluso rechazaba invitaciones importantes para permanecer junto a su esposa.

Y ella, desde la oscuridad, comenzó a sentir una profunda indignación.

[¡Ay, no! ¡No, no, no! ¡Por favor, dime que no estamos entrando en una tragedia romántica!].

La imagen se acercó a la habitación de la duquesa.

La mujer estaba sentada frente a un espejo, perfectamente maquillada, con un vestido de seda y una sonrisa que desaparecía cada vez que alguien entraba.

No parecía enferma.

Ni siquiera un poquito.

Cuando se quedó sola, abrió un pequeño compartimento oculto en su tocador.

Sacó un frasco.

Vertió unas gotas en una botella de medicina destinada a su esposo.

Y sonrió.

La protagonista sintió que algo dentro de ella estallaba.

[¡BRUJA!]

La mujer cerró el frasco con tranquilidad.

[¡BRUJA, BRUJA, BRUJA! ¡¿Cómo te atreves?! ¡Ese hombre te está cuidando! ¡Te está pagando los médicos! ¡Te está comprando medicinas! ¡Y tú estás envenenándolo en su propia casa!].

Quiso atravesar la imagen.

Quiso agarrar a la mujer por los hombros, sacudirla y gritarle que existían métodos mucho menos criminales para conseguir dinero.

Podía divorciarse.

Podía marcharse.

Podía negociar una separación.

¡Podía incluso aprender a invertir!

Pero no.

La miserable había elegido el asesinato.

Y lo peor era que nadie parecía sospechar nada.

La escena avanzó.

El duque comenzó a debilitarse.

Primero perdió el apetito. Después aparecieron los dolores, el cansancio y una palidez que preocupó a quienes lo rodeaban.

Los médicos hablaban de una enfermedad extraña.

Su esposa lloraba junto a la cama.

Y él, pobre hombre, seguía creyendo que ella sufría más que nadie por su estado.

[¡NO LE CREAS! ¡NO LE CREAS NADA! ¡POR EL AMOR DE TODOS LOS LIBROS ROMÁNTICOS, NO TE BEBAS ESA MEDICINA!].

Pero el duque no podía escucharla.

Nadie podía.

Finalmente, una mañana gris, el hombre murió.

Ella se quedó inmóvil.

Por mucho que hubiera sospechado el desenlace, verlo suceder fue diferente.

El duque había muerto solo, rodeado de personas que lo lamentaban y de una esposa que ocultaba una sonrisa detrás de un pañuelo bordado.

[Qué injusticia].

Por un instante, su indignación cedió ante la tristeza.

No conocía a aquel hombre.

No sabía su nombre.

Ni siquiera sabía en qué parte de aquel extraño mundo se encontraba su historia.

Pero había algo profundamente doloroso en verlo morir después de haber confiado tanto en alguien que no lo merecía.

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Pame Vaskez
le dirá algo?????....
Mitsuki G
Éso estuvo muy bien le contará las cosas como le dejo claro el motivo de ayudarlo sin esperar algo a cambio y que a pesar de ser extraño no dice que dude de ella y sobre todo se nota que lo que más le importa es saber si está Catarina también está enamorada de él como la anterior quiere saber que siente pero está preparado el para responder esa pregunta igual? en verdad cada vez está mejor y sobre ver como acaba esa plática y más cuando se vean la próxima aunque pensé que le preguntaría por el beso
Gleirys Carolina: Catarina hablo con toda la sinceridad que siempre la caracteriza, puede que le conteste ó esperar un poco más para darle el sí, por el recién divorcio y las especulaciones denigrantes que le encantan a la sociedad.
total 1 replies
Iliana Curiel
wauuu me quedé anonadada y me encantó la sinceridad de mi hermosa prota y el guapo duque no se que espera para comérsela a besos ❤️❤️❤️
Mitsuki G
Éso me gustó que fuera sincera con Enzo ya que a pesar de todo confío en ella cuando todo pasó y ahora debería demostrar que es confiable y que lo vio en esos recuerdos por lo menos en esa vida Mary ganó lo mató para quedarse lo suyo y espero que Catarina deje claro que ella no esperaba que salvandolo tuvieran algo que deje claro que lo hizo por la justicia que deje que piense que buscaba alguna relación y este Enzo ya comprobó que es verdad la marca de alma ya vio que gracias a una no murió por ambición dejando a sus hermanos con esa loca
Evangelina Paredes
al fin se descubrió la verdad 👏👏
Olga L. Rozo
ya no hay apariencias
Solo Catarina al natural
Lisett Esther Pernalete
Su solicitud sigue en espera señorita 🤣🤣🤣🤣
Lisett Esther Pernalete
no vale su mente está más loca que una cabra peroooo hay esperanzas su cuerpo aún está juicioso 🤭🤭
Brenda Angulo
Me tiré a perder en el trabajo para leer el capítulo 🤭
Mitsuki G
Ahora que si está soltero libre este Enzo al parecer está más trabajo tomar distancia de Catarina más admirarla al parecer por fin soltero puede verdaderamente verla y gustarle pero se discrimina solo tan rápido jeje pero ya veremos qué más pasa
Mitsuki G
jeje creó que el asistente se está dando cuenta que el arroz se está cociendo muy rápido que pronto estará bien cosido y más al ver cuántos dulces le compro más la dedicación de comprar la poción y ese regalo que pensó demasiado jeje en verdad ese arroz está a punto pero al parecer este Enzo se da cuenta que Catarina le da sazón a su vida y ella intenta ir lento no emocionarse no ser como esa Mary a ver cómo acaba esa plática ya que me imagino que llegará el momento de las preguntas
Gilda Vega Piquard
Excelente
Nena
Ahora sí, no hay esposa de por medio y estos dos poco a poco ya se van endulzando la vida🤭🤭🤭
Nella Reyes
duque vamos no sabes tocar
Laura Ojeda
hay que intriga... ellos ahí tirandose caramelos y yo ya queriendo saber todo el chisme 🤣🤣🤣
Carola 🦋
Dios mío le va a dar diabetes con tanta azúcar 🤣😂🤣😂 pero q deliciosoooos 😍
Nena
Catarina si no sale se asoma solita 🤣🤣🤣 Pobre Enzo no está acostumbrado pero por ella está dispuesto 🥰
Nena
Catarina le estás provocando a Enzo un trauma 🤭🤭🤭 el pobre no estaba preparado para semejante vista panorámica 🤣
Estrella Reyes Reyes
brabo no me esperaba,esa actuación para ponerla en evidencia🤣🤣🤣👏👏👏
Estrella Reyes Reyes
mmm,que,lastima que no sepa que hablar con un mago,como jack,y decirle de su marca de alma y que sabe del futuro,le ayudaria a evitar ese asesinato,y poner en evidencia a esa mujer
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