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Nuestra Última Noche En El Infierno

Nuestra Última Noche En El Infierno

Status: Terminada
Genre:Acción / Apocalipsis / Zombis / Completas
Popularitas:71
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.

Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #14: Persecución en el castillo

...⚠️ESTE EPISODIO ES NARRADO POR NICKY/FLOR⚠️...

Sin ese león infectado corriendo detrás de nosotras, caminamos por el laberinto con un poco más de seguridad, sabíamos que podía aparecer otro infectado pero al menos en esos momentos, estábamos a salvo.

—Señorita Nicky… es mejor que tome mis palabras. Realmente no quiero matarla, sus entrañas pueden ser valiosas —me insistió el alcalde mediante los altavoces que había en los rincones del laberinto—.

—¡Pudrete! —le grité disparándole al altavoz que había en el laberinto—. Valió la pena… si, la valió —susurré viendo las balas que había gastado para destruir el altavoz—.

—Niñas, por aquí —nos guío la doctora por el laberinto—.

Con ayuda de la capacidad de la doctora para guiarse en espacios tan sofocantes como el laberinto, pudimos llegar a una fuente con agua tan sucia que era verdosa y algo chiclosa, y por lo que veía parecía ser el centro del lugar.

—Bienvenidas a mi patio de juegos… Nicky Review y compañía

—¡Doctora! ¡Guine! ¡Por aquí! —les llame acercándome a una caseta que había al fondo del lugar—.

—¡¿A dónde cree que va?! Señorita Review

Estábamos a nada de cruzar la puerta, pero una bestia salió del interior de la caseta destruyendo la puerta con sus puños carcomidos y podridos. Era un inmenso Gorila con los órganos expuestos, con los colmillos expuestos, tenía también crustáceos encarnados y sobresalientes en su asquerosa piel muerta.

—Me lleva la… —gruñí recargando mi pistola y retrocediendo—.

—Les presento al Gran Gorilax. Es un fiel lacayo del padre Robert y ha venido por la niña, si quieren vivir, denle la niña o mueran

En cuanto esa cosa nos rugió, salimos disparadas una vez más hacia el interior del laberinto, aunque ahora no nos perseguía un león, sino que un gorila infectado. No sabía si era peor o mejor, siendo que Gorilax no solo nos perseguía, también nos lanzaba las estatuas de mármol que había por los pasillos de césped.

—Solo deben de darle a la niña, señorita Nicky, denle a la niña y las dejaremos salir vivas de nuestro hogar

—¡No! —rugí disparándole al monstruo que nos perseguía—.

Corrimos por los pasillos llegando a un suelo de grava húmeda, el aire estaba más espeso y con un olor a metal oxidado. Esos pasillos a diferencia de los demás tenían jaulas, casi como si fuera una especie de zoológico privado.

—¡Por aquí! ¡Niña! —me gritó la doctora saltando una valla rota y entrando a una de las jaulas—.

La seguí sin dudar, entrando a una sala que trataba de imitar el interior de un bosque, lo peor es que suelo estaba resbaloso por los charcos de agua que había por todo el lugar y en la lejanía alcancé a ver unos arneses que sujetaban unos cables sueltos, los cuales no dejaban de soltar chispas.

Sin mucha más opción nos ocultamos detrás de un árbol artificial del lugar, la doctora abrazó con fuerza a su hija, la pequeña solo se escondió en el pequeño de su madre, en un intento desesperado de desaparecer para ese monstruo que al llegar a la sala, volteó a los alrededores en busca de nosotras.

—Oh… no puedes esconderte… Nicky, Nicky. Mi fiel amigo, es muy bueno encontrando cosas

—Quédense aquí, ¿okey? —les dije en voz baja a la doctora y su hija—

—¿Eh? Que vas a…

—Solo confíen en mí

Irritada por tener que escuchar a ese tipo, volteé a los alrededores en busca de una piedra para lanzarla y derribar el altavoz que había en ese sitio. Aunque, no lo hacía solo para que me dejara en paz ese acosador, sino que también para llamar la atención de Gorilax y llevarlo a uno de los charcos que estaba cerca de los cables sueltos.

Con unas cuantas piedras me brinde la oportunidad para moverme a una posición en la que podía dispararle al arnés. Ese tonto animal infectado con solo escuchar un ruido, iba corriendo a la zona sin pensar.

—Nicky… Nicky… no te puedes esconder por siempre… ¡Nicky! ¡Sal!

“Cállate” pensé agarrando una piedra del suelo para lanzarlo hacia el altavoz

Cuando derribé el altavoz, el gorila infectado corrió hacia el altavoz, poniéndose de pie justo en el charco. Lo que aproveché para hacer caer los cables en el charco que estaba debajo de ese animal estúpido. Gorilax soltó un chillido al instante de caer los cables en el charco, esa descarga lo hizo convulsionar, explotó algunos de sus órganos expuestos incluyendo sus ojos, él gritó y dio golpes en el aire, destruyendo la pared que había frente a él para pocos segundos caer al suelo muerto.

—Es… ¿E-Estas bien? —les pregunté jadeando y caminando hacia ellas—.

—S-sí, y gracias —me agradeció la doctora saliendo de su escondite con su hija en brazos—. Aunque… —volteo al agujero que el gorila había hecho en la pared—. Creo que hay que apresurarnos antes de que aparezca otro animal infectado

No tuvimos tanto tiempo para seguir hablando, ya que escuchamos el rugido y el jadeo de aquel león que parecía haber regresado de la muerte una vez más.

—¡Vamos!

La doctora me agarro de la mano para tirarme de ella y entrar dentro del agujero cuánto antes, del otro lado del agujero habían unos pasillos iluminados con velas que hacían ver más imponentes las paredes de mármol.

Un olor a incienso se hizo más presente, entre más caminábamos en el pasillo, la voz del alcalde, también se hizo más y más fuerte, lo que solo podía significar que estábamos cerca de su ubicación.

“Ese cabrón…” pensé caminando a un lado de la doctora y volteando a los alrededores para asegurar que estaba despejado el lugar

En el final del pasillo, había una especie de sala con unas puertas de madera inmensas que estaban bordadas con oro. Ahí estaba ese hijo de perra que nos había torturado en el laberinto en esta última hora. El alcalde en cuanto nos vio entrar soltó una carcajada y dejó caer el micrófono con el que hablaba por los altavoces.

—Vaya, vaya… así que ya tomaron su decisión, señoritas —se burló sacando una inyección de su bolsillo—.

—¿Qué? El virus A-Eva —jadeó la doctora Martinez al reconocer el virus que sostenía el alcalde—.

—Jaja, veo que su amiguito policía dejó caer una mientras estaba tan ocupado luchando contra el doctor Shawn —le quitó la tapa a la inyección—. Está es su última oportunidad, la niña… —extendió su mano hacia nosotras con una sonrisa—. Entreguen a la niña y sean libres, o mueran

No le respondí con palabras, sino que lo hice disparándole en su mano, en un intento por destruir la inyección, solo que ese maldito infeliz esquivó la bala con una rapidez que nos hizo abrir un poco la boca.

—Bien… entonces mueran, señoritas —dijo inyectandose el virus en el cuello—.

1
Yarelis Pérez
Nicky es quien lleva las riendas de la relación. El otro parece princesa
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