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La Esposa Del Jefe ¿SOY YO?

La Esposa Del Jefe ¿SOY YO?

Status: Terminada
Genre:Equilibrio De Poder / Reencuentro / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:1.3M
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Fabiana Camargo es una joven trabajadora, responsable y muy afectuosa, Aunque es un imán para meterle en problemas y meter la pata. Una accidente lo cambia todo, pone su ya frágil mundo patas arriba.

Lo peor de todo esto es que tiene enemigos terroríficos y resulta que la esposa, esa esposa es ella.

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 20 Gracias. Es mi favorito.

Fue cuando trajeron el plato principal que ocurrió el primer momento de verdad. Lucian cortó un trozo de solomillo, lo llevó a la boca y masticó lentamente. Hizo un leve gesto con la cabeza, una señal de aprobación que Fabiana había visto mil veces en cenas de negocios.

—Perfecto. Como siempre, Fabi —dijo, y el elogio, aunque basado en una mentira, la hizo sentir absurdamente orgullosa.

Pero el momento crucial llegó con el postre. Cuando Lucrecia sacó el pan de plátano, todavía caliente, y lo puso en el centro de la mesa, la expresión de Lucian cambió.

No fue un reconocimiento dramático. Fue algo más sutil. Sus ojos se fijaron en el pan, luego se alzaron para encontrarse con los de Fabiana, que lo observaba con el corazón en un puño. Una leve, casi imperceptible sonrisa jugueteó en sus labios.

—Pan de plátano —murmuró, como para sí mismo.

—No recuerdo cuándo fue la última vez… Hizo una pausa, y por un instante, pareció perderse en un recuerdo borroso, una sensación más que una imagen. Luego, la neblina se disipó y tomó una rebanada.

—Gracias. Es mi favorito.

No dijo "es nuestro favorito" ni inventó una anécdota. Simplemente aceptó el regalo, y en su mirada hubo un destello de gratitud tan genuino que a Fabiana se le hizo un nudo en la garganta.

Él no recordaba la maratón de trabajo, ni cómo ella había descubierto ese gusto. Solo sabía que, en su mundo, su esposa había hecho algo que le gustaba. Y era suficiente.

Lucrecia, observando el intercambio desde el otro lado de la mesa, sonrió hacia su copa de vino. La artillería pesada del pan de plátano había funcionado.

El resto de la cena transcurrió con una calma cada vez más natural. Hasta que Lucian, al final, dejó caer la bomba con la misma tranquilidad con la que comentaría el tiempo.

—Por cierto, ese asunto con el individuo que los molestaba está resuelto —dijo, mirando a Lino y a Ana. —No volverá a ser un problema. Pueden estar tranquilos.

Un silencio incómodo cayó sobre la mesa. Todos sabían de quién hablaba, pero nadie quería preguntar "cómo" se había resuelto. La eficiencia de Lucian era aterradora.

Él interpretó el silencio como preocupación.

—No se alarmen. Solo se le hicieron ver las… consecuencias lógicas de sus actos. Y se le ofreció un incentivo para empezar de nuevo lejos de aquí. —Su tono era tranquilizador, pero sus ojos, cuando se posaron en Fabiana, decían otra cosa: Estás a salvo. Todo lo que te importa, está a salvo.

Esa noche, mientras ayudaba a sus padres a acomodarse y lavaba los platos junto a Lucrecia (Marta ya se había ido), Fabiana no podía dejar de pensar en esa mirada.

El miedo se mezclaba con una gratitud profunda y una atracción que ya no podía negar. Lucian Borbón era un laberinto: un hombre confundido que construía un castillo de mentiras a su alrededor, pero cuyos cimientos, la protección, la atención, ese destello de verdad en los pequeños gustos, parecían sólidos, y peligrosamente reales.

Esa noche, la logística del sueño era un nuevo campo minado. La excusa oficial era que Lucian aún estaba delicado y necesitaba descansar sin interrupciones, por lo que Fabiana dormiría en la habitación de huéspedes con Lucrecia, como había hecho antes. Sus padres ya estaban instalados en la otra suite.

Pero Fabiana, como era su costumbre, metió la pata. O, más bien, su cuerpo somnoliento y desorientado tomó el control.

Había dormido profundamente, agotada por la tensión del día y la cena, pero se despertó pasada la medianoche con la garganta seca y la mente empañada.

Aturdida, salió de la habitación de Lucrecia (que roncaba suavemente) y fue a la cocina en la penumbra, guiada por la tenue luz de las guías nocturnas. Bebió un vaso largo de agua fría, y en su regreso, el piloto automático del cansancio y el mes entero de vigilia hospitalaria la traicionó.

En lugar de girar hacia la derecha, hacia la habitación de Lucrecia, giró a la izquierda. Empujó la puerta pesada del dormitorio principal y entró en la oscuridad, familiarizada con el espacio por las incontables veces que había velado allí.

Sin pensarlo, se deslizó bajo las sábanas frescas de la cama king-size, buscando el bloque de calor que su cuerpo asociaba con el descanso vigilado.

Lucian despertó. No de golpe, sino con la lentitud de quien es sacado de un sueño profundo pero pacífico. Y lo que vio lo dejó sin aliento. Fabiana, como una gatita dormilona y torpe, se había enroscado a su lado, ya hundiéndose de nuevo en el sueño. Su respiración era un ronquido suave y constante, casi un zumbido tranquilizador.

No la rechazó. No la despertó. En cambio, un instinto más profundo que la confusión o la memoria se apoderó de él. Con movimientos lentos para no asustarla, acomodó su cuerpo alrededor del suyo, rodeándola con un brazo y atrayéndola suavemente contra su pecho.

Ella murmuró algo ininteligible y se hundió aún más en el contacto, sus pies fríos encontrando el calor de sus piernas.

Él enterró la nariz en su cabello, respirando su aroma limpio y familiar a shampoo de hospital que ya olía a hogar, y cerró los ojos. Una paz absurda, completa, lo inundó.

El peso de ella en sus brazos, el sonido de su respiración, el contraste entre sus pies fríos y su calor… todo encajaba. Era la pieza que faltaba en la sensación de "casa" que su mente había estado construyendo a su alrededor. No necesitaba recordar por qué; solo sabía que era cierto.

Fabiana, en lo profundo de su sueño, sintió la seguridad del abrazo y se acurrucó aún más, una sonrisa inconsciente asomando a sus labios. No soñaba con jefes, ni con mentiras, ni con padres incómodos. Soñaba, simplemente, con calor.

Y así, en la quietud de la noche, la mentira más elaborada se disolvió en un gesto de intimidad real, no fingida, no planeada. Él, abrazando al fantasma de una esposa que nunca existió.

Ella, buscando el consuelo de un paciente al que ya no podía ver solo como un jefe. Los dos, perdidos en sus propias versiones de la verdad, encontraron por error la misma paz en los brazos del otro.

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Mirta Ramirez
estubo muy linda!!!
una estrella menos xq me falto el capitulo.+18
y xq no.contaste qcpaso con los enemigos...quefo colgado esto
Mirta Ramirez
bien dicho!!!!
Tania Altamirano
la amo!!! amo a la tía, me super encanta... 🤣
Mirta Ramirez
bravooioo. estuvo buenisima!!! 🤣🤣
Mirta Ramirez
de farsa...de amnesia....me patece q nada!!!
Doris Torre
excelente novela 👍
Omis Mendoza
que familia tan especial ni la madre le importo el hijo qué hasta los animales aman a sus hijos pero ésa es una hiena malvada 🤣
Zoraida Rodriguez
muy linda historia me hist


gudto mcho
Irene Nievecita
Buenísima la historia y muy poco común el argumento, hace mucho tiempo que no leía nada tuyo, desde que anunciaste que abandonadas la plataforma. Me alegra tanto que sigas publicando aquí, te eche mucho de menos
Gracias por tantos buenos momentos qué me han brindado tus increíbles historias.
Irene Nievecita
Lo mejor que le pudo pasar a Lucien, es que los padres de Lucien que exiguieran a Fabiana cuidarlo, hasta que se recuperara. De lo contrario jamás habrían sido pareja.
Irene Nievecita
Qué daño más grande puede hacer un hombre, que necesita empequeñecer a su pareja, para sentirse superior a ella
Irene Nievecita
Ese parásito arrastrado, no tiene idea que ya esta muerto, solo no se lo han dicho😂😂😂😂 hacen muy buena pareja esos dos
Irene Nievecita
¿No fue eso demasiado fácil, para lo que estuvo dispuesto hacer?
Irene Nievecita
Eso si se llama consolar con amor, resaltar lo bueno que ella tiene, sin ocultar las posibles fallas que ella tenga. 👏👏👏
Irene Nievecita
LA pone de inmediato en el ojo del huracán y su vida deja de tener valor. Si su hermano fue capaz de atentar contra la vida de Lucían sin el mínimo remordimiento, no quiero imaginarme lo que le haría a Fabiana. con tal de quedarse con todo
Irene Nievecita
No es sorpresa que su hermano sea un envidioso, del talento para los negocios que tiene Lucien, además por ser el primogénito está en el lugar que merece no solo por méritos sino por ser el cabeza de familia
Irene Nievecita
Nunca me había reído con alguna de tus historias pero con esta no he parado de reír, es muy refrescante y distinta, te felicito
Irene Nievecita
Pobrecita va a terminar en un manicomio totalmente loca de estrés y el si está fingiendo que tiene una relación con ella, esta jugando con fuego.
Irene Nievecita
Pobrecita Fabi espero que tenga claro, que si él no está fingiendo para evitar a su novia impuesta, ella tenga claro que sus palabras y acciones en realidad no tienen una base legítima para creerlas. Que mantenga su corazón cerrado a sus acciones y palabras.
Irene Nievecita
Pobre Fabi está que sufre un ataque cardíaco, no solo por las palabras de Lucían, sino por el odio que destilando esos tres
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