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Los gemelos del CEO intocable

Los gemelos del CEO intocable

Status: Terminada
Genre:CEO / Madre soltera / Doctor / Embarazo no planeado / Hijo/a genio / Completas
Popularitas:191.2k
Nilai: 4.4
nombre de autor: Ruby_Blair

Seis años atrás, Luz Acosta fue traicionada por su propia familia, acusada de una vergüenza que no pudo explicar y echada de la casa como si nunca hubiera llevado su sangre.

Ahora volvió a Buenos Aires con dos hijos, una identidad que todos buscan y una sola idea clara: nadie va a volver a usarla.

Pero apenas pisa la ciudad, Ciro desaparece unos minutos y regresa con un hombre que no debería cruzarse en su camino: Bruno Ferrer, dueño de un imperio, frío hasta la crueldad y famoso por no dejar que ninguna mujer se le acerque.

Tina, en cambio, lo mira una vez y decide que ese hombre tiene que ser su papá.

Luz no quiere saber nada con Bruno. Bruno está convencido de que ella se le acercó con segundas intenciones. Y mientras los Acosta intentan volver a encerrarla en el papel de hija descartable, un secreto de aquella noche de hace seis años empieza a salir a la luz.

Dos hijos. Una traición vieja. Un padre que no sabe que lo es.

Y una mujer que esta vez no piensa bajar la cabeza.

NovelToon tiene autorización de Ruby_Blair para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Luz salió del hospital y se quedó en la vereda esperando un auto.

No quería pensar en Bruno.

Menos todavía en la forma en que se había parado delante de ella.

Pero el hombre salió unos segundos después, con Facundo a un paso.

Luz miró hacia atrás justo cuando Bruno levantó la vista.

Se cruzaron.

La mirada de él era demasiado directa. Quemaba sin moverse.

Luz apartó los ojos primero.

Maldito cuerpo.

—Señor Ferrer —dijo, recuperando el tono—. Ya que es mediodía, ¿tiene tiempo para almorzar?

Facundo casi tropieza.

Bruno la observó.

—¿Ahora cambiaste de estrategia, señorita Acosta? ¿Ya no te hacés la difícil y pasaste al ataque?

Luz respiró hondo.

No había manera de hablar con ese hombre sin querer pegarle con algo.

—Solo quería agradecerle lo de recién. Si no quiere, alcanza con decir que no. No hace falta lastimar por deporte.

Se dio vuelta para irse.

Entonces lo vio de reojo.

La cara.

El porte.

La plata.

La clase de hombre por el que medio Buenos Aires perdería la dignidad sin pensarlo dos veces.

Claro que tenía motivos para ser así de insoportable.

—¿Quién dijo que no? —preguntó Bruno.

Luz se detuvo.

Él dio un paso y quedó demasiado cerca.

Ese aroma limpio, como bosque mojado, volvió a entrarle por la nariz.

—Si usted insiste tanto, sería una falta de educación rechazarla.

Facundo bajó la voz.

—Jefe, tiene la reunión del mediodía...

Bruno le tiró una mirada.

Facundo cerró la boca.

Luz no entendía nada.

Hacía un minuto la trataba como una interesada. Ahora aceptaba.

—Hay un restaurante enfrente —dijo ella—. Si no le molesta, vamos ahí.

Bruno miró el cartel del local.

La esquina tenía una fachada prolija, flores blancas en la entrada y letras cursivas: Bahía del Amor.

Una sonrisa mínima le cruzó la boca.

Luz no la vio.

Entraron.

Como era de esperarse, varias mesas giraron la cabeza apenas Bruno cruzó la puerta. Luz pidió un reservado para evitar miradas.

Cuando quedaron solos, le alcanzó la carta.

—Pida lo que quiera.

—Lo que usted elija está bien.

Bruno no tocó la carta.

La miraba como si quisiera abrirle la cabeza y leer qué escondía.

Luz pidió rápido, casi al azar.

Cuando el mozo se fue, apoyó las manos sobre la mesa.

—Sé por qué está haciendo todo esto.

—¿Ah, sí?

—Por su enfermedad. Necesito ver sus estudios: análisis de sangre, informes clínicos, todo lo que tenga.

Bruno entrecerró los ojos.

Así que ese era el asunto.

¿Cuidar a los chicos, defenderla en el hospital, aparecer siempre donde ella estaba? Para Luz todo tenía una explicación práctica. Él quería que lo tratara.

—¿Tan segura está de que puede curarme?

—No dije eso. Dije que puedo intentarlo.

—Ynua es difícil de conseguir. Y ahora quiere tratarme por iniciativa propia. ¿Cuál es el motivo?

Luz se rió sin ganas.

—Señor Ferrer, usted dirige el Grupo R.T. y medio mundo le tiene miedo. ¿De verdad cree que yo puedo tenderle una trampa así de fácil?

La cara de Bruno se endureció.

Luz levantó una mano.

—Si no confía en mí, no lo fuerzo. Cuando necesite ayuda, me busca.

Bruno sacó el celular, tocó la pantalla dos veces y se lo dejó delante.

—Ahí están los informes.

Luz lo miró.

—¿No acababa de desconfiar?

—Usted pidió verlos.

Luz tomó el teléfono.

Ese hombre era imposible.

Revisó el informe clínico, los análisis, los marcadores, los estudios de alergia, las pruebas complementarias.

Volvió al principio.

Leyó otra vez.

—Todo normal.

Bruno no pareció sorprendido.

—Por eso la buscan tanto.

Luz le devolvió el celular.

—No hay alteración orgánica clara. Si su rechazo al contacto no aparece en estudios, puede tener origen psicológico o neurológico funcional. En ese terreno no puedo prometer nada.

Pensó en Ciro.

En todos los tratamientos.

En todas las veces que no había alcanzado.

La tristeza se le notó apenas en la cara, pero Bruno la vio.

No supo por qué le molestó.

El mozo entró con los platos y cortó el silencio.

—Les aviso algo —dijo, sonriente—. Hoy tenemos una promo para parejas. Si participan, pueden ganar la cuenta gratis.

Luz recién entonces miró mejor el lugar.

Mesas de a dos. Velas. Corazones discretos en las servilletas. Parejas en casi todos los reservados.

Bahía del Amor.

Genial.

Un restaurante de parejas.

Justo con Bruno Ferrer.

—No hace falta —dijo ella.

—¿Cómo se participa? —preguntó Bruno al mismo tiempo.

Luz lo miró como si se hubiera vuelto loco.

El mozo, encantado, explicó:

—Escanean el QR, ponen el número de mesa y contestan diez preguntas de compatibilidad. Cada uno responde en su celular, sin hablar. El sistema usa cámara para confirmar que no se pasen respuestas. La pareja con más coincidencias gana.

—Perfecto —dijo Bruno.

—No —murmuró Luz—. No es perfecto.

Bruno ya estaba escaneando.

El mozo acercó el QR a Luz.

Ella no se movió.

Bruno levantó la vista.

—¿Tiene miedo de perder, señorita Acosta?

—No tengo miedo. Sé que vamos a perder.

El mozo la miró con una sonrisa demasiado amable, de esas que dicen: es un juego, señora.

Luz apretó los dientes, sacó el celular y escaneó.

La primera pregunta apareció en pantalla:

¿Cuál fue el primer regalo que ella le hizo a él?

Luz escribió: nada.

Segunda pregunta:

¿Cómo la llama él normalmente?

Luz contestó: señorita Acosta.

Tercera:

¿Qué día empezaron a salir?

Luz se quedó mirando la pantalla.

No salían.

Ni iban a salir.

Escribió: algún día.

Siguió con las demás.

Cuando no sabía, ponía “no sé” o “nunca”. No había manera de que coincidieran. Eran dos desconocidos obligados por una situación ridícula.

Terminó y envió.

Bruno también.

El mozo revisó el resultado.

—Bueno... no ganaron, pero tuvieron seis coincidencias. Para una pareja que dice no tener tanta práctica, no está mal.

Luz levantó la cabeza.

—¿Seis?

—La mesa dos acertó ocho, así que ellos se llevan la promo. Pueden volver a intentarlo otro día.

El mozo salió.

Luz seguía mirando la puerta.

Seis coincidencias.

¿Cómo?

Bruno tomó los cubiertos con tranquilidad.

—Parece que todavía tenemos que mejorar nuestra coordinación.

Luz no entendió si la estaba cargando o si hablaba en serio.

Él se inclinó apenas.

—Vamos, señorita Acosta. Esfuércese.

El corazón de Luz dio un golpe absurdo.

Uno solo.

Suficiente para molestarla.

Agarró el tenedor y empezó a comer como si el plato le hubiera hecho algo.

Bruno comió despacio.

Como si nada.

Como si no acabara de desordenarle el pulso por puro entretenimiento.

1
Priscy Aquino
capítulo está feo el último capítulo bueno espero saludo
Silvia Báez de Torres
awwwwww!!! qué frustración... qué final tan incongruente 😭😭😭😭
Tere Jimenez
muy hermosa novela gracias por compartir escribes hermoso con mucha sabiduría y entendimiento sólo que siento que le diste un final muy rápido pero deseo muchos éxitos más para ti gracias
Tere Jimenez
gracias por compartir tu novela
Silme Olmedo
q paso por qué ese final así esperar tanto para que le den un final tan malo q falta de respeto escritora ni luz reconoció a su padre ni los niños tampoco 😠
Silme Olmedo
me encanta esta muy buena gracias escritora bendiciones ❤️
Liliana Torrecilla
Escritora qué te pasó tanto leer y lo terminas asi, no entiendo para qué escribis es una falta de respeto a los lectores. 😡
Nubia Ramirez
muy mal final😭
Mirleni Lopenza
Los niños lo más bonito de la novela no supieron la verdad de su padre todo quedó horrible qué lindo hubiera sido terminar los cuatro pero nada bien termino
Ana María Andarcia
La historia es muy linda pero los Protagonista, no tienen carácter, parece que no han estudiado nada y no han vivido lo que dicen que vivieron.
yelitza campos
Los protagonistas son par de b. b. s hasta cuando insulsos, más ella que él, y la torpe es la que se los llevaron en los cachos!! 🤣🤣🤣🤣🤣
yelitza campos
Auxilioooo! por favor que pase algo pronto, estoy a punto de dejarlo por la paz mental. 😡
yelitza campos
Por muy maduros que sean, son unos niños de 6 años, por DIOS!!! que desface, mejor.. que locura!! madre irresponsable!! 😡
yelitza campos
Quiero más acción y menos palabrería 😠😠😠
yelitza campos
Es hora de que estos dos avancen algo, puro formalismo y nada más!! donde queda la acción?
Eugenia Casanova
que fome! no está completa 😭
ingrid renteria
/Joyful//Joyful//Joyful//Joyful/
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
😂😂😂😂😂😂😂
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
esos mellizos 😂😂😂😂
~√{©£¢%}✓¶🌟💖
el niño tiene un apego profundo a su verdadero padre o será por otra situación que se le pega 😅😅😅😅
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