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EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Demonios / Brujas / Hombre lobo / Completas
Popularitas:5.6k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Rosaly es una loba Alfa de pura sangre, primogénita de la manada Tierra de Fuego. Sin embargo, para huir de las guerras y de la presión por encontrar a su pareja ideal, se exilia en la ciudad y abre el Spa Serenidad Azul junto a su mejor amiga Thais. Su pacífica vida de oficina cambia por completo cuando dos hombres imponentes vestidos de traje entran exigiendo un masaje VIP.
Al cruzar miradas, su loba ruge una palabra: «¡MATE!». El cliente de ojos carmesí es Asmodeo Vane, el mismísimo Rey del Inframundo. Él busca a unos demonios traidores compinchados con brujas oscuras y con el tío rebelde de Rosaly para destruir a su familia.
Rosaly no es una sumisa damisela en apuros y Asmodeo no acepta un «no» por respuesta. En medio de un sensual tira y afloja entre la CEO de la ciudad y el Soberano del Abismo, se sellará la alianza más peligrosa de sus vidas. ¿Podrá el fuego del infierno domar el orgullo de la manada?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 23 MUDANZAS CELESTIALES Y CONTABILIDAD INFERNAL

El regreso a Ciudad Azul nos demostró que, por mucho que seas una Alfa poderosa o el Rey del Inframundo, el tráfico de las ocho de la mañana no respeta jerarquías. Thais y yo regresamos en mi coche, pero esta vez el asiento trasero venía ocupado por dos hombres que abultaban el triple de lo normal y cuyas auras de poder hacían que el ambientador de pino del espejo retrovisor pareciera una broma.

El trato estaba cerrado: mientras durara el cortejo formal, Asmodeo y Damian vivirían en nuestro apartamento de la ciudad y nos ayudarían a levantar el desastre material que el ataque de los renegados había dejado en el Spa.

Cuando abrí la puerta de nuestro piso —un ático moderno, decorado con tonos neutros, plantas colgantes y un sofá de diseño que Thais y yo habíamos tardado meses en pagar—, Asmodeo entró y se quedó mirando el salón con una ceja levantada. Su cabeza casi rozaba la lámpara del techo.

—Vaya, mi reina —comentó el Rey Demonio, quitándose el abrigo de paño y dejándolo sobre el perchero con una elegancia innata—. Tu palacio urbano es un tanto... compacto. En mi plano, las antesalas de mis aposentos son más grandes que todo este espacio habitable.

—Pues bienvenido al mundo de los mortales, Vane —le respondí, dejándole las llaves en la consola de la entrada y cruzándome de brazos con mi mejor sonrisa de jefa—. Aquí el metro cuadrado está por las nubes, no hay sirvientes del abismo y, si quieres espacio, te toca compartir el sofá de tres plazas con tu general. Así que menos quejas y al suelo con las maletas.

Kala dio un vuelco divertido en mi interior. Ver al imponente Asmodeo intentando acomodarse en una de nuestras sillas de mimbre de la cocina era un espectáculo que no tenía precio.

Mientras tanto, en el pasillo, Thais intentaba enseñarle a Damian el funcionamiento de las normas domésticas de convivencia. El general supremo sostenía su maleta de cuero negro con la misma rigidez con la que agarraba su daga de guerra.

—A ver, soldado, escúchame bien —le explicaba Thais, señalando las puertas—. Ese es el baño compartido. La tapa del inodoro se baja siempre. La ropa sucia va al cesto de mimbre, no se tira al suelo. Y bajo ningún concepto utilices tu energía grisácea para recalentar el café en el microondas; la última vez que un lobo intentó usar su fuerza con un electrodoméstico tuvimos que llamar a los bomberos. ¿Entendido?

Damian miró a Thais con sus ojos grises de granito, parpadeó una vez y asintió con una disciplina militar impecable.

—Entendido, Thais. He memorizado el protocolo de contención doméstica. Sin embargo, tengo una duda estratégica: ¿dónde se ubican mis coordenadas para el descanso nocturno?

Thais se sonrojó un poco, aclarándose la garganta.

—Rosaly y yo hemos decidido que, como esto es un cortejo formal de la vieja escuela y mi padre Thomas os cortaría la cabeza si se entera de otra cosa, vosotros dos vais a dormir en el sofá cama del salón. Se abre tirando de una palanca inferior. Es bastante cómodo... para un humano estándar.

Asmodeo, que había escuchado la conversación desde la cocina mientras curioseaba nuestra cafetera de cápsulas, soltó una carcajada limpia que resonó en todo el ático.

—¿El Rey del Abismo y su General Supremo compartiendo un colchón plegable de espuma en un salón urbano? Rosaly, mi hermosa Alfa, tu capacidad para negociar a la baja las comodidades de tus socios es verdaderamente aterradora.

—Se llama optimización de recursos, su majestad —le guiñé un ojo, acercándome a él y dándole una palmadita cariñosa en el pecho, sintiendo el calor reconfortante que emanaba de su lazo—. Ahora, descansad un par de horas. Mañana abrimos el Spa a primera hora y Elena nos espera con la lista de destrozos de la suite VIP.

A la mañana siguiente, el Spa Serenidad Azul reabrió sus puertas tras dos días de supuesto «mantenimiento por avería en las tuberías». Elena, nuestra recepcionista, estaba sentada tras el mostrador de mármol blanco, revisando la tablet con cara de estrés y rodeada de carpetas con presupuestos de cristalería nueva.

Cuando la puerta acristalada de la entrada se abrió y Thais y yo entramos, Elena exhaló un suspiro de alivio.

—¡Ay, jefas, menos mal que estáis aquí! El cristalero dice que tardará tres días en traer el panel opaco para la suite VIP y...

Elena se quedó con la palabra en la boca. Su bolígrafo rodó por el mostrador y sus ojos se abrieron tanto que temí que se le fueran a salir de las órbitas.

Detrás de nosotras entraron Asmodeo y Damian. Habían vuelto a adoptar su vestimenta de la ciudad: trajes oscuros hechos a medida, camisas de seda impecables y esa presencia aplastante que gritaba dinero, poder y peligro por cada costura.

—Elena —dije, apoyándome en el mostrador con total tranquilidad, recuperando al 100% mi postura de jefa—. Te presento a nuestros nuevos ayudantes de gestión y contabilidad de campaña. El señor Asmodeo Vane y el señor Damian Cross. Van a estar una temporada con nosotras ayudando a supervisar la logística del centro.

—¿Ayudantes? —tartamudeó Elena, mirando de Asmodeo a Damian, completamente colorada. Los dos demonios le dedicaron un sutil asentimiento de cabeza que casi hace que la pobre chica sufra un síncope por exceso de atractivo en recepción—. Pero... pero si parecen modelos de pasarela internacional o directores de un banco suizo... ¿Van a hacer la contabilidad aquí?

—La administración de recursos y la auditoría de pérdidas es una de mis especialidades, señorita Elena —respondió Asmodeo con esa voz grave y arrastrada que hizo que la recepcionista se enderezara en la silla como si hubiera recibido una descarga eléctrica—. Asegúrese de pasarme todos los balances de proveedores. Me encargaré personalmente de que nadie intente estafar a mi... a la gerencia con los precios de la cristalería.

—Sí, señor Vane... por supuesto, lo que usted diga —asintió Elena con total sumisión, tecleando a la velocidad de la luz en el ordenador.

Thais soltó una risita ahogada y codeó sutilmente a Damian.

—Vaya, Cross, parece que tu jefe ya se ha adueñado del puesto de director financiero. ¿Tú qué vas a hacer? ¿Vigilar que los clientes no se lleven los albornoces?

Damian la miró de reojo con sus ojos de granito, y una milésima de sonrisa asomó en sus labios afilados.

—Mi deber es la seguridad física del establecimiento y la optimización del personal, Thais. Me colocaré en el pasillo central. Si algún cliente humano o proveedor intenta levantarle la voz a la jefa de cabina, le aplicaré un correctivo de disciplina de forma inmediata.

—Sin violencia, soldado, que esto es un Spa de relajación —le recordó Thais con una sonrisa de lado, guiñándole un ojo antes de dirigirse a la zona de almacén.

Me giré hacia Asmodeo, quien ya estaba revisando una carpeta de facturas con una concentración impecable, como si descifrar los precios del plano humano fuera tan sencillo como gobernar las facciones de su reino. Se dio cuenta de mi mirada, levantó sus ojos rojos hacia los míos y el lazo místico nos envió un chispazo de calor que nos conectó en medio de la recepción.

—¿Satisfecha con el rendimiento de tus nuevos activos, Rosaly? —me susurró con un tono cargado de picardía, inclinándose sutilmente sobre el mostrador.

—De momento, el periodo de prueba va bien, Vane —le respondí con una sonrisa desafiante, acomodándole el cuello de la camisa con mis manos de Alfa—. Pero recuerda que soy una socia muy exigente. Al final del día revisaré tus informes de contabilidad... y si son buenos, puede que empecemos a planificar esa cena en el restaurante más caro de la ciudad.

Asmodeo sonrió de par en par, aceptando el reto con el fuego de su plano brillando en su mirada. La mudanza urbana estaba completa, los reyes del abismo se estaban adaptando al orden del Spa y la convivencia bajo el mismo techo prometía ser un negocio sumamente interesante para las dos parejas de la ciudad.

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Blanca Montero Angulo
Gracias escritora por otra hermosa novela. Dios la bendiga grandemente. saludos desdé Puerto limón ♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Por la confianza y arrogancia.
Blanca Montero Angulo
Desgraciados parásitos. ojalá los haga sufrir mucho. 😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Pobresitos los lobitos asesinados. 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Blanca Montero Angulo
Se lo toman bien al menos 😅😅😅😅😅🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Y sobre todo la tal morgana. le va a ayudar 🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Nancy Liliana Ayrala Gaeta
me encantó 😍 hermosa historia 🤩
Blanca Montero Angulo
Así es, dejen de jugar carajos 🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍guao ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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