Charlotte Callahan, una brillante científica investigadora, desaparece sin dejar rastro durante una expedición. Lo que debía ser una misión de rutina termina convirtiéndose en el mayor descubrimiento de su vida... y en el más peligroso.
Despertar en un mundo desconocido, donde la naturaleza desafía toda lógica y criaturas imposibles habitan cada rincón, obliga a Charlotte a hacer lo único que sabe hacer: observar, analizar y sobrevivir. Armada únicamente con su conocimiento, una mochila llena de instrumentos científicos y una inquebrantable curiosidad, comienza a documentar cada hallazgo mientras busca desesperadamente una forma de regresar a casa.
Pero cuanto más se adentra en aquel mundo salvaje, más difícil resulta explicar lo que sus propios ojos contemplan... y aún más difícil ignorar al enigmático hombre de alas de fuego que parece observar cada uno de sus pasos desde las alturas.
NovelToon tiene autorización de Mrs. Moralita para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
LA TRANSFORMACIÓN DEL LOBO
Capítulo 9
Ari:
El aroma de la carne asándose comenzó a extenderse lentamente entre los árboles.
Las llamas crepitaban con suavidad mientras Ari giraba el ave ensartada sobre el improvisado asador.
Con el cuchillo de supervivencia empezó a separar un trozo de carne.
Con movimientos ágiles lo depositó dentro de un pequeño recipiente metálico que había sacado de su mochila.
Arkan no apartaba la vista de sus manos.
Su hocico se movía ligeramente siguiendo cada corte.
El olor era delicioso.
Hacía días que no probaba alimento alguno.
Su estómago rugió sin discreción.
Ari levantó una ceja.
—Vaya... parece que alguien tiene hambre!
El enorme lobo desvió la mirada fingiendo dignidad.
La joven sonrió para sí, tomó la pata del ave.
—Bueno... primero la cocinera.
Le dio una gran mordida.
La carne todavía estaba caliente y jugosa.
—¡Mmm! Muchísimo mejor de lo que esperaba!!
Continuó devorándola hasta dejar únicamente el hueso con algunos pequeños restos de carne.
Estuvo a punto de arrojarlo hacia el bosque.
Sin embargo...
Sus ojos se encontraron con los del enorme lobo.
Éste seguía observándola fijamente.
Ari levantó una sonrisa traviesa.
—¡Hey!
El lobo inclinó ligeramente las orejas.
—¡Tú!
Señaló con el hueso.
—Abre grande.
Arkan obedeció casi por instinto.
Pensó que aquella extraña hembra finalmente había decidido compartir un trozo de carne.
Ari lanzó el hueso.
El enorme lobo lo atrapó limpiamente en el aire.
El silencio duró apenas unos segundos.
Arkan bajó lentamente la cabeza.
Observó el hueso.
Luego volvió a levantar la vista hacia Ari.
Frunció el ceño.
—...
Ella aguardaba con una enorme sonrisa.
—¿Qué?
El lobo habló con evidente molestia.
—¿Por qué piensas que me alimento únicamente de huesos?
Ari tardó dos segundos en responder.
Después estalló en carcajadas.
Se sujetó el estómago mientras intentaba recuperar el aliento.
—¡Ja, ja, ja...!
—¡Lo siento! ¡Lo siento muchísimo!
Se limpió una pequeña lágrima que había aparecido por tanto reír.
—Es que...
Volvió a verlo.
La forma lupina de Arkan no ayudaba en absoluto.
—¡Es que te ves exactamente como un perro gigante!
Un gruñido grave escapó del pecho del lobo.
Aquella comparación claramente no le agradó.
Ari levantó ambas manos.
—¡Ya, ya! Perdón.
Con una sonrisa todavía dibujada en el rostro oor la broma volvió a tomar el cuchillo.
Cortó varios trozos grandes de carne.
Esta vez dejó parte del hueso adherido para que pudiera sujetarlos mejor.
Después buscó una enorme hoja ancha y limpia.
Depositó encima la comida.
Se acercó al lobo.
—Ahora sí.
La colocó frente a él.
—Cena de verdad!
Arkan olfateó la carne.
Luego comenzó a comer con verdadera avidez.
Cada bocado desaparecía casi sin ser masticado.
Ari lo observaba divertida.
—Oye...
El lobo continuó devorando.
—Ve más despacio!!
Ni siquiera levantó la vista.
—Si te atragantas no voy a poder hacerte ninguna maniobra con esas costillas rotas!
El enorme lobo siguió comiendo sin prestarle atención.
—Y de una vez te aviso...
Frunció su pequeña nariz pecosa.
—No pienso hacerte respiración de boca a boca!!
Arkan decidió ignorarla completamente.
Aquel alimento era infinitamente más importante que cualquiera de sus extrañas palabras.
En pocos minutos no quedó absolutamente nada sobre la hoja, ni siquiera los huesos.
Ari soltó un silbido.
—Sí que estabas muerto de hambre!!
Tomó su cantimplora.
Vertió un poco de agua en un recipiente metálico poco profundo.
Lo colocó frente al lobo.
Éste bebió lentamente hasta quedar satisfecho.
El bosque volvió a quedarse en silencio.
Las últimas luces del atardecer desaparecían poco a poco detrás de los árboles.
Ambos permanecieron contemplando las llamas durante varios minutos.
Ari volvió a introducir la mano en el bolsillo de sus shorts.
Sacó el pequeño saquito de cuero.
Lo abrió.
Tomó nuevamente la gema entre sus manos.
La sostuvo frente al fuego.
El cristal reflejaba destellos color granate que parecían contener pequeñas llamas en su interior.
— Precioso...
murmuró para sí.
Arkan siguió cada uno de sus movimientos.
Sus pupilas se contrajeron.
No podía equivocarse, mientras veía fijamente la gema de alto poder entre las manos de la joven.
Sin embargo, había una posibilidad de que ella ignorara lo que realmente tenía entre sus manos.
Lo que no sabía, es, si la chica estaba dispuesta a compartir ese valioso tesoro con él. Aún si conociera su poder lo más seguro es que no lo compartiría.
Así que intentaría un movimiento arriesgado.
Después de unos instantes rompió el silencio.
—¿Puedo verla?
Ari cerró inmediatamente la mano alrededor de la piedra.
La escondió contra su pecho.
—No tiene importancia...Solo es una roca.
Arkan mantuvo la calma, sabía que podía reaccionar de esa manera.
—Lo sé, solo tengo curiosidad!
Ella permaneció unos segundos pensándolo.
No parecía un ladrón.
Además...
Difícilmente podía salir corriendo en el estado en que se encontraba.
Terminó por levantarse, se acercó hasta él y extendió la mano.
—Solo la miras ¿Entendido?
Arkan asintió.
Acercó lentamente el hocico y olfateó.
Ari esperaba que simplemente la oliera.
Sin embargo...
La lengua del enorme lobo salió de improviso.
Le dió una larga lamida a la gema...Y también a toda la palma de la mano de Ari.
Antes de que ella pudiera reaccionar...
La piedra desapareció dentro de su boca.
Un solo movimiento de garganta.
Y la gema fue tragada.
Los ojos de Ari se abrieron por completo.
Miró su mano vacía.
Después al lobo.
Después otra vez su mano.
—...
Tardó apenas un segundo en comprender lo ocurrido.
—¡¡¡Oyeeeeeee!!!
Retrocedió dando un salto.
—¡¡Devuélveme mi tesoro!!
Señaló directamente el estómago del enorme lobo.
—¡¿Por qué hiciste eso?!
Arkan bajó ligeramente las orejas.
Por primera vez ...Parecía realmente avergonzado.
—Discúlpame, pero tenía que hacerlo!
La voz sonó mucho más suave.
—En serio? Solo te disculparás? Te salvé la vida, te di de comer y así me pagas?
— Por favor solo espera un momento...Y lo entenderás.
El enorme lobo permaneció inmóvil.
Ari seguía mirándolo con incredulidad.
—¿Esperar...? ¿Esperar qué? ¡Te acabas de tragar mi tesoro!!! Mi precioso!!– dijo articulando una voz chillona
Arkan respiró profundamente.
Entonces ocurrió.
Un tenue resplandor rojizo comenzó a escapar entre los mechones de su pelaje.
Al principio apenas era perceptible.
Como las brasas que permanecen ocultas bajo las cenizas.
Pero, poco a poco, la luz comenzó a intensificarse.
El cuerpo del lobo quedó envuelto en un halo cálido que iluminó el pequeño campamento.
Ari dio un paso hacia atrás.
—¿Qué demonios...?
Sintió una agradable oleada de calor acariciarle el rostro.
No quemaba.
Era una temperatura reconfortante, semejante a la del sol de la mañana.
Arkan cerró los ojos.
La energía recorría cada músculo de su cuerpo.
Las heridas comenzaron a reaccionar.
La herida que había curado la muchacha comenzaba a cerrarse desde adentro, como si cada fibra de la piel estuviera uniéndose nuevamente.
Los restos de sangre desaparecieron.
Las costillas fracturadas emitieron pequeños chasquidos.
Una tras otra fueron acomodándose en su lugar.
La inflamación disminuyó.
Su respiración dejó de ser entrecortada.
La pata trasera recuperó fuerza.
Incluso el pelaje opaco y sucio comenzó a verse brillante y saludable.
Ari observaba absolutamente fascinada.
Su lado racional luchaba desesperadamente por encontrar una explicación.
No la había.
Aquello era imposible, simplemente imposible.
—No...jodas!!!
Sacudió la cabeza.
—No puede existir un proceso regenerativo tan acelerado.
La luz siguió envolviendo al enorme lobo unos segundos más.
Finalmente comenzó a extinguirse.
El bosque volvió a quedar iluminado únicamente por la fogata.
Arkan abrió lentamente los ojos.
Ya no reflejaban agotamiento.
Habían recuperado toda su vitalidad.
Apoyó con firmeza las cuatro patas sobre el suelo.
Después se incorporó sin mostrar el menor signo de dolor.
Ari permanecía inmóvil.
Todavía intentaba procesar lo que acababa de presenciar.
—Mi gema...
murmuró.
—... la convertiste en medicina?
Arkan inclinó ligeramente la cabeza.
—Así es.
La joven soltó un largo suspiro.
—Bueno...Supongo que al menos sirvió para algo.
El enorme lobo dio unos cuantos pasos.
Estiró las extremidades.
Movió el cuello de un lado a otro.
Todo había vuelto a la normalidad.
Luego dirigió nuevamente la mirada hacia Ari.
—Aún queda una cosa más.
—¿Otra?
La muchacha frunció el ceño.
—¿Qué más puede pasar?
Arkan sonrió apenas.
Su figura comenzó a deformarse.
Los músculos cambiaron de lugar.
Las patas delanteras empezaron a alargarse.
Las traseras se enderezaron.
El pecho se elevó.
La columna emitió una serie de crujidos que hicieron estremecer a Ari.
El pelaje gris comenzó a retraerse.
Como si fuera absorbido lentamente por la piel.
El hocico perdió longitud.
Las enormes mandíbulas fueron adoptando rasgos humanos.
Las orejas descendieron hasta los costados de la cabeza.
La cola desapareció.
Todo ocurrió en apenas unos segundos.
Donde momentos antes había permanecido un gigantesco lobo...
Ahora se encontraba un hombre.
Alto.
De complexión atlética.
Con hombros anchos y un cuerpo marcado por años de combate.
Su cabello gris caía desordenadamente hasta rozar su cuello, otorgándole un aspecto salvaje que contrastaba con la serenidad de sus ojos plateados.
Ari sintió que el aire abandonaba sus pulmones.
—...
Parpadeó una vez.
Luego varias veces.
Después levantó lentamente un dedo.
—Tengo...muchísimas preguntas.
El hombre terminó de incorporarse adaptándose nuevamente a su forma humana.
Ari seguía observándolo con la boca ligeramente abierta.
Era la primera vez que veía una transformación semejante.
Cada detalle de aquel proceso había quedado grabado en su memoria.
Sin darse cuenta...
Su mirada descendió.
Y continuó descendiendo.
Arkan notó perfectamente la dirección de sus ojos.
Una leve sonrisa apareció en la comisura de sus labios.
—¿Ya terminaste de mirarme?
—¿Qué?
Ari levantó la cabeza de golpe.
El rubor apareció casi instantáneamente sobre sus mejillas.
—¡Yo...!
Señaló al hombre con ambas manos completamente nerviosa.
—¡No estaba mirando eso!
Hizo una pausa.
Se dio cuenta de que aquello era una mentira evidente.
—Bueno...
Sí estaba mirando...
Pero...
¡Por razones científicas!
Arkan arqueó una ceja.
—¿Razones... científicas?
—¡Claro!
Ari comenzó a mover las manos mientras hablaba atropelladamente.
—¡Acabas de transformarte de un lobo gigante a un ser humano!
¡¿Esperabas que no observara el proceso?!
¡Eso desafía todo lo que conozco sobre anatomía, biología, evolución y prácticamente todas las leyes naturales!
Arkan soltó una breve risa por lo bajo.
La joven cruzó los brazos.
—Además...
Desvió la mirada con evidente vergüenza, intentando contener la curiosidad de seguir observando aquello.
—Podrías haber avisado!!
El hombre bajó la vista hacia su desnudez.
Entonces comprendió el motivo del sonrojo de la muchacha.
Había una pequeña reacción que había quedado evidente tras la milagrosa recuperación.
Una expresión de incomodidad apareció también en su rostro.
Carraspeó discretamente.
—Normalmente... esto suele suceder... ocasionalmente.
—Siempre se te para cuando te transformas?
—Que? No, lo que quise decir bueno...
—¡Si, si, no tienes que explicar nada, ese comportamiento primitivo al parecer es muy de machos!
Rayos!! a estos hombres se les para por cualquier cosa.—
Arkan se sonrojó ante sus palabras, e inmediatamente intentó cubrirse.
Nunca se había sentido tan avergonzado de aparecer desnudo delante de una hembra.
El silencio duró apenas un segundo.
Ambos terminaron evitando mirarse directamente.
Ari fue la primera en romper la tensión.
Abrió su mochila y comenzó a rebuscar entre sus pertenencias.
Después sacó una manta ligera de campamento.
La lanzó hacia Arkan sin mirarlo.
—Toma!
El hombre la atrapó al vuelo.
—Gracias.
Arkan sintió la suavidad de las fibras, lugo se cubrió la cintura con ella de la manera más digna que pudo.
Ari dejó escapar un suspiro de alivio.
—Mucho mejor, Ahora sí podemos hablar como personas civilizadas.
Arkan no pudo evitar sonreír nuevamente.
Aquella extraña chica era, sin duda, la hembra más peculiar que había conocido en toda su vida.
Y, por alguna razón...
Eso le resultaba inesperadamente agradable.
Arkan
🔆 Que tal está nuestro querido Chucho?
ya saben dejen sus apreciaciones y sus comentarios❤️👍⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️✅️🎁
De verdad, la mente de un científico porque tiende a ser tan compleja a la hora de empatía o ceder en algo a temas del corazón.
Vaya mujer 😔
pq, pobre pichoncito 🐦
su relación con la dra está más enrredada que unos fideos/Frown/
no te podías esperar unos días mas🤭
te queremos autora🥰🥰
un maratón 💘💘👏👏☺️☺️
que emoción 💘 bueno...será que la va a reclamar?🥰
cómo que el mushasho la puso nerviosa🤭🥰
Supongo que la marca hace sentir al compañero las emociones de tristeza, alegría o peligro? porque no lo veo como una simple marca