Descripción
Esta historia comienza con Samantha, una joven universitaria de 21 años que siempre ha dicho que le gustan los hombres mayores, porque los considera más maduros y seguros de sí mismos. Un día conoce a un hombre de 31 años que ya tiene un compromiso sentimental. Sin embargo, su relación está llena de discusiones y problemas constantes, y él siente que cada vez se distancia más de su pareja. Entonces conoce a Samantha. Entre ambos nace una conexión que ninguno esperaba, pero que los lleva por un camino complicado. Ella terminará convirtiéndose en su amor prohibido, mientras él deberá enfrentar las consecuencias de sus decisiones.
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Capítulo 20: Una nueva etapa
Después de aquella última discusión, finalmente Valeria se fue de la casa.
La vi salir con sus maletas y, aunque sabía que el divorcio era lo que había querido durante tanto tiempo, no pude evitar sentir una mezcla de alivio y tristeza. Quince años de matrimonio no desaparecían de un momento para otro.
Cuando la puerta se cerró, la casa quedó completamente silenciosa.
Subí a mi habitación, me bañé y me puse ropa cómoda. Después me acosté en la cama y miré alrededor.
Todo se sentía diferente.
La habitación era la misma, pero la casa ya no tenía la presencia de Valeria. Por primera vez en mucho tiempo estaba completamente solo.
—Qué silencio tan berraco —murmuré.
Me quedé mirando el techo.
Pensé en Selene. Ella estaba en su habitación y, aunque me había dicho que quería quedarse conmigo, yo sabía que también estaba viviendo un momento difícil.
Entonces pensé en Samantha.
Llevaba bastante tiempo esperando que mi situación legal se resolviera. Ahora, finalmente, el divorcio estaba listo.
Tomé el celular y decidí llamarla por videollamada.
Después de unos segundos, Samantha contestó.
Apareció en la pantalla con una sonrisa.
—Hola, mi reina, ¿cómo estás?
—Bien, amor. Extrañándote. ¿Y vos?
Sonreí.
—Estamos iguales, amor. Yo también te extraño mucho.
—¿Qué pasó? Te veo diferente.
—Hoy pasó algo importante.
Samantha se acomodó y me miró con atención.
—¿Qué pasó?
Respiré profundamente.
—Valeria ya se fue de la casa.
Samantha guardó silencio unos segundos.
—¿De verdad?
—Sí.
—¿Y cómo estás?
—Raro. No te voy a mentir. Después de tantos años, verla salir con sus maletas me hizo sentir muchas cosas.
Samantha asintió.
—Es normal.
—Pero hay algo más.
—¿Qué?
Sonreí.
—El divorcio ya está listo.
Samantha abrió los ojos.
—¿Ya?
—Sí. Finalmente terminó el proceso.
Ella sonrió emocionada.
—Amor, me alegra mucho que por fin se haya resuelto.
—Yo también.
—¿Y Selene?
—Está bien. Ella decidió quedarse conmigo, pero le dejé claro que puede seguir viendo a su mamá cuando quiera.
—Eso me parece bien. Ella necesita a los dos.
—Exactamente.
Durante unos segundos ninguno dijo nada.
Luego Samantha sonrió.
—Entonces ahora sí empieza una nueva etapa.
—Eso espero.
—¿Estás seguro de lo que querés?
La pregunta me hizo pensar.
—Sí. Pero quiero hacer las cosas bien.
—Eso es lo importante.
—No quiero apresurar nada. Primero quiero que Selene se acostumbre a todos estos cambios.
—Claro.
Me quedé mirándola a través de la pantalla.
—Aunque te voy a confesar algo.
—¿Qué?
—Ahora que todo está resuelto, tengo muchas ganas de verte.
Samantha sonrió.
—Yo también quiero verte.
—Pronto voy a ir a buscarte.
—¿En serio?
—Sí.
—Bueno, pero avisame antes.
—Claro.
Ella se rio.
—Siempre tan mandón.
—¿Yo?
—Sí, vos.
—Bueno, pues voy a intentar no serlo.
Los dos nos reímos.
Después continuamos hablando durante un buen rato. Me contó algunas cosas de su día y yo le conté cómo había sido la salida de Valeria.
La conversación fue tranquila.
Por primera vez en mucho tiempo sentí que podía hablar sin tener que esconder que estaba pasando por una separación.
Sin embargo, también sabía que mi nueva situación implicaba responsabilidades.
Ya no tenía que pensar solamente en mí y en lo que quería.
Tenía una hija de 16 años que estaba adaptándose a la separación de sus padres.
Samantha también tenía su propia vida y sus propios sueños.
Quería que todo avanzara de manera tranquila.
—Amor —dijo Samantha—, descansá. Seguro estás cansado.
—Un poquito.
—Entonces dormí.
—Está bien, mi reina.
—Buenas noches.
—Buenas noches. Te quiero.
—Yo también.
La videollamada terminó.
Dejé el celular sobre la mesa de noche y volví a acostarme.
La casa seguía silenciosa, pero ya no sentía exactamente el mismo vacío.
Sabía que al día siguiente comenzaría una etapa completamente diferente.
Mi matrimonio había terminado.
Mi hija estaba conmigo.
Y Samantha y yo tendríamos que descubrir qué significaba realmente empezar una relación ahora que aquella parte de mi pasado había quedado legalmente atrás.
Con uno era suficiente.
Si ya no quiere a la esposa, pues empezar el trámite del divorcio y volver a hablar con ella y la hija.
Si está interesado en Samantha, también ser honesto y maduro para decirle la realidad de su situación y dejar que ella tome la decisión de si continuar con la incipiente relación.
Así cómo va, sólo crearà conflictos entre todos y se sentirán traicionadas por él.
gracias por compartir esta atrapante movida interesante novela 💥✨❤️🧬🌹🇨🇴🌹🇨🇴