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La Reina De La Mafia

La Reina De La Mafia

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Mafia / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Rocío Duque

Sinopsis: Él pensó que se casaba con un monstruo. Ella pensó que compraba un peón. Ninguno imaginó que el verdadero peligro no vendría de sus enemigos en las calles de Sicilia, sino de la irresistible tensión de compartir la misma cama. Una viuda poderosa, un esposo indomable y una mano derecha celosa dispuesta a todo por destruirlos.
¿Estás lista para conocer a La Reina de la Mafia? Una nueva y adictiva historia de la escritora Rocío Duque.

NovelToon tiene autorización de Rocío Duque para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Garras ensangrentadas

​La humillación de Franco en el patio de armas llegó a los oídos de Matías como una bofetada directa a su autoridad. En el despacho de seguridad, el ejecutor escuchaba el reporte con los nudillos blancos de la rabia, apretando un vaso de whisky hasta casi romper el cristal. Para un hombre que basaba su poder en el terror, que un civil desarmado doblegara a uno de sus soldados era una afrenta que no podía perdonar. Pero Matías era un zorro viejo; sabía que atacar a Alex dentro de la mansión Lombardi sería firmar su propia sentencia de muerte con Victoria. Tenía que sacarlo de allí, llevarlo a su terreno y romperlo donde nadie pudiera rescatarlo.

​La oportunidad perfecta llegó esa misma tarde. Matías se presentó en el vestíbulo principal, donde Alex revisaba unos inventarios de los viñedos que la propia Victoria le había encargado.

​—Hay un problema en los muelles de Catania —soltó Matías con una frialdad calculada, deteniéndose a unos pasos de él—. Uno de los cargamentos de vino que va hacia el norte está retenido por un control de aduanas que no logramos aceitar. Donna Victoria está ocupada con el consejo, y como ahora eres el "consorte de acero", sugiero que vayas a demostrar de qué estás hecho. A menos, claro, que solo sirvas para asustar a guardias novatos en el patio.

​Alex levantó la vista de los papeles. Su mente astuta captó la trampa al instante; el tono de Matías apestaba a desesperación y juego sucio. Sin embargo, Alex no tenía un pelo de bobo. Sabía que si rechazaba el encargo, la voz de que el esposo de la Reina era un cobarde correría por toda Sicilia, debilitando la posición de Victoria.

​—Prepara el auto, Matías —respondió Alex con una calma que descolocó al ejecutor—. Vamos a ver qué tan difícil es ese nudo.

​Dos horas después, el sedán negro de la familia se adentraba en la zona industrial de Catania, un laberinto de almacenes grises y contenedores oxidados cerca del puerto. El sol comenzaba a caer, proyectando sombras largas y siniestras. Matías manejaba en un silencio sepulcral, con una sonrisa ladeada que no auguraba nada bueno.

​El auto se detuvo en un callejón sin salida, flanqueado por dos almacenes aparentemente abandonados. No había rastros de aduanas, ni de camiones de la empresa, ni de guardias del clan Lombardi.

​—Llegamos —dijo Matías, apagando el motor y bajando del vehículo de inmediato.

​Alex bajó tras él, con los hombros anchos hacia atrás y la guardia en alto. El olor a salitre y a hierro oxidado inundaba el aire. De las sombras de los almacenes, el sonido de pasos pesados se sintió como un eco en los muros. Cuatro hombres corpulentos, con chaquetas de cuero y los rostros parcialmente cubiertos, emergieron de los callejones sosteniendo barras de hierro y cadenas. No eran soldados Lombardi; eran matones a sueldo, lo peor de los suburbios portuarios.

​Matías se apoyó en el capó del auto, cruzando los brazos con una satisfacción maquiavélica.

​—Ups... parece que nos desviamos del camino —se burló el ejecutor, dando un paso atrás para dejar a Alex completamente rodeado—. El puerto es un lugar peligroso para los civiles, Alex. A veces la gente se tropieza, se rompe las costillas... o simplemente desaparece en el mar. Veamos si tus garras de rey sirven para algo cuando el acero no es de juguete.

​Los cuatro matones cerraron el círculo, golpeando las barras contra el pavimento, listos para despedazarlo. Alex soltó un suspiro pausado, miró a Matías con un desprecio gélido y comenzó a remangarse la camisa blanca, dejando al descubierto los tatuajes sensuales y salvajes de sus brazos. La verdadera prueba de fuego acababa de comenzar.

El primer matón avanzó con un rugido, descargando la barra de hierro directo hacia la cabeza de Alex. Con una agilidad asombrosa para su imponente físico, Alex esquivó el golpe por milímetros. Usando la propia inercia del atacante, lo tomó por el brazo y le propinó un codazo brutal en la mandíbula que lo mandó directo al suelo.

Sin embargo, eran cuatro contra uno, y el terreno era traicionero. Mientras Alex lograba desarmar al segundo combinando una fuerza descomunal y técnica callejera, un tercero lo sorprendió por la espalda. El impacto sordo de una cadena le cruzó el hombro y parte del rostro, abriéndole una ceja. La sangre comenzó a brotar de inmediato, tiñendo su camisa blanca. Alex ahogó un gruñido de dolor, pero la adrenalina encendió su mirada clara. Rugiendo como un león herido, atrapó al agresor, lo levantó en vilo y lo estampó contra el parabrisas del auto de Matías, destrozando el cristal. El último matón, al ver a sus compañeros inconscientes y ensangrentados, tiró su arma y huyó despavorido por los callejones.

Alex se quedó de pie, respirando con dificultad, limpiándose la sangre de la ceja con el dorso de la mano. Matías, estupefacto y con la sonrisa borrada del rostro, retrocedió un paso al ver la furia en los ojos de Alex.

—Te lo advertí, ejecutor —dijo Alex con voz rasposa—. Asegúrate de no fallar... porque yo no lo hago.

El regreso a la mansión Lombardi fue un infierno de tensión, pero lo peor para Matías estaba por llegar. Cuando cruzaron el umbral, Victoria estaba esperándolos en el gran salón. Al ver la camisa ensangrentada de Alex, el rostro pálido y la herida en su ceja, algo se rompió dentro de la Reina de la mafia. Su habitual máscara gélida desapareció, reemplazada por una furia tan ciega y letal que hizo temblar el lugar.

Victoria caminó directo hacia Matías. Sin mediar palabra, le plantó una bofetada limpia en el rostro que resonó en todo el vestíbulo, obligando al ejecutor a agachar la cabeza.

—¿Crees que soy estúpida, Matías? —siseó Victoria, con una voz cargada de un veneno mortal que heló la sangre del ejecutor—. Sé perfectamente lo que hiciste en Catania. Te advertí que Alex es mi esposo. Si vuelves a ponerle una sola mano encima o a planear una de tus malditas trampas, te juro por la memoria de mi padre que yo misma te pegaré un tiro entre los ojos. ¡Lárgate de mi vista antes de que pierda la cabeza!

Matías, humillado y temblando de rabia contenida, dio media vuelta y desapareció en las sombras de los pasillos.

Victoria se giró hacia Alex. La furia en sus ojos felinos se transformó de inmediato en una profunda y genuina preocupación. Se acercó a él, tomándolo con delicadeza del brazo ileso.

—Ven conmigo —le pidió en un susurro, desprovisto de cualquier atisbo de frialdad.

Lo guio hasta los aposentos privados. Victoria misma buscó el botiquín de primeros auxilios, rechazando la ayuda de cualquier sirviente. Sentó a Alex en el borde de la cama y se colocó entre sus piernas, humedeciendo una gasa con alcohol.

—Esto va a doler —advirtió ella con suavidad, acercando su rostro al de él.

Cuando la gasa tocó la herida, Alex tensó la mandíbula pero no apartó la vista de los ojos de Victoria. Estaban tan cerca que podía sentir el aroma de su perfume y la calidez de su respiración. Con una paciencia y una ternura que nadie en el submundo criminal creería que la Reina poseía, Victoria limpió la sangre de su rostro, aplicando pequeños y delicados toques sobre su piel.

—Fuiste muy tonto al ir con él —murmuró ella, y por primera vez, su voz se quebró sutilmente—. Pudo haberte matado, Alex. No debiste exponerte así.

Alex estiró su mano grande y, con una soltura que esta vez no buscaba provocar sino reconfortar, rozó la mejilla de Victoria, obligándola a sostenerle la mirada.

—Tenía que hacerlo, Victoria —respondió él en un susurro grave y sincero—. No iba a dejar que pensaran que tu esposo es un cobarde. Protejo lo que es mío, y desde ayer, tú estás en esa lista.

Victoria contuvo el aliento. El roce de los dedos de Alex en su mejilla envió una descarga de calor directo a su corazón. Miró sus labios, luego sus ojos claros, y sintió que las últimas defensas de su muralla de acero se derrumbaban por completo. En ese cuarto, lejos de las intrigas del poder y las armas, el naciente amor entre la Reina y su peón acababa de sellarse con el hilo invisible del cuidado y la entrega.

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Rocío Duque
Si, Alexander es en verdad Lucas Galiano
yuyis
Alex es lucas Galiano?
yuyis
ella terminará enamorada del peón
Rocío Duque: "¡Me encanta que analices así a los personajes! 😉 Digamos que Victoria es una mujer difícil de leer, pero cuando dos personas tan fuertes chocan... cualquier cosa puede pasar. ¡Gracias por estar tan conectada con la historia! ✨"
total 1 replies
yuyis
esperemos como sigue está novela
Rocío Duque: "¡Muchas gracias por leer! Qué alegría contar contigo desde el primer capítulo. ¡Espero que disfrutes mucho lo que viene!"
total 1 replies
Rocío Duque
Nota de la autora: ✨
¡Llegamos a uno de mis capítulos favoritos! Quería que sintieran esa mezcla de peligro, deseo y desconfianza absoluta que rodea a Victoria y Alexander. Llegar hasta aquí con ustedes, ver cómo reaccionan y cómo se sumergen en este romance oscuro está siendo un viaje increíble. Gracias por leer, por apoyar mis letras y por ser cómplices de este imperio. ¿Qué les pareció este encuentro? 🖤
Rocío Duque
​👑 ¡Buen día a todos los cómplices de esta historia!
​Detrás de cada imperio hay secretos oscuros, y detrás de cada capítulo de La reina de la mafia, hay horas de entrega, pasión y un trozo de mi alma. Ya hemos dejado atrás 9 capítulos; hemos visto la frialdad, el poder, los conflictos internos y la tensión que rodea a nuestra reina y su entorno.
​Solo quiero decirles: GRACIAS. Gracias por no dejarla sola en este camino tan peligroso, por morderse las uñas conmigo y por apasionarse con este universo tanto como yo. Su apoyo es el motor que me empuja a seguir escribiendo el destino de los Lombardi.
​Prepárense, porque lo que viene va a sacudir los cimientos de todo lo que creen saber... Que tengan un día increíble. ☕🌹
Rocío Duque: "¡Eso es! 👏 Ya me dirás qué opinas de este cierre, ¡prepárate para los giros! 😉"
total 2 replies
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