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Gorda, Abogada Y.....¡¿EMPERATRIZ?!

Gorda, Abogada Y.....¡¿EMPERATRIZ?!

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Reencarnación / CEO
Popularitas:15.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Yamila22

Traicionada por el Emperador en el campo de batalla, la temible y soberbia soberana de la dinastía del norte jura venganza antes de morir. Pero el destino tiene un sentido del humor retorcido: despierta en el futuro, atrapada en el cuerpo de Valentina, una brillante pero insegura abogada con talle XL que acaba de colapsar por culpa del bullying de su oficina.
¿Sin carruajes, sin guardias reales y con una bata de hospital barata que no le cierra atrás? No importa. Con una mente de acero y una dignidad inquebrantable, la Emperatriz usará el código penal como su nueva espada. ¡Pobre de aquel que intente humillarla por su físico! Desde el rival arrogante de su buffet hasta el CEO más frío de la ciudad, todos aprenderán que sus curvas imponen respeto y que Su Majestad ha dictado su sentencia. ¡Una comedia romántica con una venganza de talle grande!

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Las sombras de la antigua Valentina

La lluvia golpeaba con una fuerza monótona y pesada contra los gruesos cristales de la mansión. En el interior de su oficina privada, Alexander permanecía sentado detrás de su escritorio, inmóvil, con la mirada fija en el grueso dossier de manila que Dominick acababa de depositar sobre la superficie de vidrio negro. El ambiente estaba cargado de un silencio denso, roto únicamente por el crujido lejano de la tormenta y el sutil goteo del agua que escurría del impermeable de su mano derecha.

Dominick no dijo una sola palabra; se limitó a dar un paso atrás, entrelazando las manos al frente con una expresión de profunda incomodidad que Alexander jamás le había visto.

El capo de la mafia extendió su mano tatuada y abrió la carpeta. Esperaba encontrar registros de transferencias internacionales sospechosas, nombres en clave de agencias de inteligencia extranjeras o las huellas dactilares de una impostora profesional implantada por alguna tríada rival. Sin embargo, a medida que sus ojos oscuros recorrieron las primeras páginas de la investigación, la faceta de tipo duro e imperturbable que Alexander había perfeccionado a lo largo de años de guerra criminal comenzó a resquebrajarse por completo.

No había conspiraciones internacionales. No había dobles agentes. Lo que saltaba a la luz desde las entrañas de las bases de datos hackeadas, los informes académicos y las transcripciones de antiguos correos era el calvario sistemático, silencioso y devastador que había sufrido la antigua Valentina.

Alexander pasó la primera página y se topó con una fotografía antigua de los registros de la facultad de derecho. Sintió un vuelco extraño en el estómago. La mujer de la imagen poseía las mismas curvas imponentes y las facciones blancas que ahora lo trastornaban, pero la postura era radicalmente opuesta: los hombros estaban hundidos hacia adelante en un intento desesperado por ocupar menos espacio en el mundo, y la mirada carecía por completo del fuego felino de la Emperatriz; eran los ojos de una criatura asustada que aguardaba el próximo golpe.

El informe de Dominick desvelaba el pasado mediante declaraciones archivadas y denuncias nunca procesadas en la universidad. Los analistas de la mafia habían desenterrado un historial de bullying corporativo y académico tan cruel que hacía parecer el submundo criminal como un juego de niños.

En los primeros años de la carrera, los estudiantes varones de las familias acomodadas de la ciudad la habían convertido en el blanco predilecto de sus burlas de pasillo. Le escondían los archivos de las materias obligatorias antes de los exámenes, le dejaban notas anónimas en los casilleros mofándose de sus curvas XL y, en más de una ocasión, los hombres con los que compartía el aula se habían burlado de su peso en su propia cara durante los debates públicos, desacreditando su brillantez intelectual con comentarios despectivos sobre su físico.

Alexander apretó los dientes, sintiendo que una furia negra y fría comenzaba a subirle por la garganta. Leyó la transcripción de un correo electrónico enviado por un antiguo profesor que detallaba cómo otros pasantes le bloqueaban el acceso al sistema para que entregara los reportes fuera de término, disfrutando de verla tartamudear y pedir disculpas entre lágrimas ante el tribunal de disciplina.

Pero el horror del dossier se volvía más denso al llegar a las páginas que describían su vida íntima antes del accidente. Allí aparecía un nombre que hizo que Alexander clavara las uñas en el papel: Federico. Un abogado mediocre, de sonrisa plástica y traje impecable, que había sido el novio de Valentina durante los últimos dos años de su carrera.

La investigación de Dominick revelaba que Federico jamás la había querido. La usaba de manera descarada para que ella le redactara las tesis, le resolviera los casos complejos de la pasantía y le limpiara los expedientes con su intelecto brillante, mientras él salía por las noches a ostentar los méritos ajenos. Las intervenciones telefónicas recuperadas de los servidores viejos mostraban mensajes de texto donde Federico la humillaba sin piedad para mantenerla sumisa. La llamaba "monstruo gris", le decía que nadie más que él iba a fijarse en una mujer de su talle y la obligaba a quedarse recluida en el departamento para que no "avergonzara" su estatus social ante sus colegas, mientras él se acostaba con otras mujeres en los mismos hoteles que Valentina pagaba con sus ahorros.

La antigua Valentina había sido una chica completamente rota, una mente brillante atrapada en una existencia de luto psicológico. Usaba ropa holgada, oscura y tres talles más grande no por falta de gusto, sino como un escudo de invisibilidad en un mundo que la castigaba y la pisoteaba por el simple hecho de existir con un cuerpo diferente. Se escondía detrás del papeleo, agachaba la cabeza ante cualquiera que alzara la voz y aceptaba los maltratos de su entorno porque estaba convencida de que ese dolor era el único precio que le correspondía pagar para ser aceptada.

Alexander cerró el dossier de golpe con un impacto que resonó en las paredes de la oficina. Se puso de pie y caminó hacia el ventanal, dándole la espalda a Dominick. Su respiración era agitada, pesada. El León de Oro, el hombre que no parpadeaba al ordenar la ejecución de un traidor, sentía una opresión violenta en el pecho.

No era paranoia lo que sentía ahora; era una rabia territorial absoluta, un instinto protector salvaje que se encendía con la fuerza de un incendio forestal. Pensar en esa mujer —la misma que hace dos días había arrodillado a una facción rebelde armando un escándalo legal con una soberbia majestuosa— siendo humillada por unos infelices de cuello blanco le revolvía las entrañas de una manera que no podía controlar.

—¿Eso es todo? —preguntó Alexander, con una voz tan baja y gélida que Dominick dio un paso atrás, reconociendo el tono que precedía a las peores matanzas de la organización.

—Sí, señor —respondió Dominick con seriedad—. No hay registros de agencias extranjeras ni identidades falsas. El informe médico del accidente confirma que estuvo clínicamente muerta por tres minutos antes de que los médicos lograran estabilizarla. Cuando despertó del coma... simplemente era la mujer que conocemos hoy. El psicólogo del hospital anotó que podría tratarse de un mecanismo de defensa extremo del cerebro para borrar el trauma del pasado.

Alexander se pasó una mano por el rostro, asimilando la verdad. No importaba la explicación médica, psicológica o divina de este siglo. Lo único que importaba era que la Valentina indefensa que el mundo había intentado destruir ya no existía. En su lugar, el destino le había devuelto una Emperatriz dispuesta a reclamar el mundo por la fuerza.

—Busca a cada uno de ellos, Dominick —ordenó Alexander, volviéndose hacia el escritorio con los ojos inyectados en sangre y una sonrisa letal—. A los compañeros de la facultad que le escondían los papeles, a los jefes que la hacían llorar en el buffet y, sobre todo, a Federico. Quiero saber dónde viven, dónde trabajan y qué debilidades financieras tienen.

El capo de la mafia apoyó las manos sobre la carpeta de manila, sellando el destino de los fantasmas del pasado.

—Quienquiera que sea la mujer que hoy viste de fucsia en mi buffet, es mi abogada, es mi reina y nadie la vuelve a pisar en esta ciudad. Vamos a destruir a cada uno de los que le hicieron daño, y lo vamos a hacer bajo sus nuevas leyes. Que preparen los ataúdes corporativos, porque el León de Oro va a salir a cazar por ella.

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Nancy Monterrosa
ay Fede reza por tu alma porque ya el cuerpo estás que lo pierdes jajajaja
Nancy Monterrosa
este ya tiene los días contados y no se ha dado cuenta jajajaj🤭
Nancy Monterrosa
hay Dios vocabulario de elfo jajajaja ese par es dinamita
MONICA MARIA OSORNO SANCHEZ
🤣🤣🤣🤣🤣 la abuela es de armas tomar
..😍👏😊🤣
BIBI🤩😊
😍😍😍😍me encanta ☺️
Leticia Baeza Vazquez
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 no puedo con ella y pobre Thiago 🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Leticia Baeza Vazquez
con esos dos para más 🤣🤣🤣🤣pobre capo
Leticia Baeza Vazquez
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 thiago y la abuela pobre del don lo q le espera 🤣🤣🤣🤣🤣🤣
Patricia Manasse
Jaja estoy riendo como loca...esta novela me encanta!
Bianca Shirley Riquelme
ni elas duro puede con la abuela 😂la adoro 😍
Leticia Baeza Vazquez
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 un huevo y medio
Leticia Baeza Vazquez
llegó la mera mera 😅😅😅
Leticia Baeza Vazquez
🤣🤣🤣🤣🤣🤣 se les acabó perros
Leticia Baeza Vazquez
rmeste me recuerda a Hugo de la novela q acabo de terminar 🤣 sin pelos en la lengua y directo está se ba a poner buena jajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajaja jajaja
Gleirys Carolina
Les llegó el Karma en forma de León de Oro😋
Sofia Chavez Gutierrez
magistral, excelente
Sofia Chavez Gutierrez
sumamente divertido 🤣👏
valeska garay campos
jajajaja el león se quedó sin habla frente a la matriarca 🤭
tithy
he reído tanto, tanto, que hasta lágrimas me han salido. buenísima, buenísima. añoro todos los días nuevos capítulos
valeska garay campos
thiago eres genial 🤭
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