Kaiser, un ex soldado, queda sepultado bajo los escombros de su propio hogar y despierta en un cuerpo odiado por todos y cargado con recuerdos de crueldad que no le pertenecen. Pronto descubre que la muerte de ese cuerpo, fue ejecutado por sus esposos bestia —criaturas superiores, juramentadas en sangre— y que ahora él es el villano cuya sombra piden destruir. Entre la culpa ajena que lo corroe y la furia inminente de quienes lo odian, debe decidir si aceptará el castigo o devolverá el tormento; en ese limbo, la redención puede ser más aterradora que la venganza.
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Cap 11: rescate
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Mientras todo eso pasaba con Aris y Farul, Arion había llegado a la mansión buscando a los hombres. Al ver a los muertos y heridos, se preocupó por los hombres, por lo que sujetó a uno de esos del cuello y le preguntó por los hombres, estos aterrados confesaron que el vampiro y el demonio estaban capturados en casa del padre de Farul y que este junto al lobo se dirigían hacia allá. Sin perder tiempo, tomó su forma para dirigirse hacia allá con más rapidez.
Aris y Farul finalmente llegaron a la torre central, jadeando y con sus ropajes rasgados, allí se encontraron frente a la última línea. Guardias armados formando un semicírculo y, en el centro, un sillón alto trascrito por la postura rígida de quien manda.
— Mi vampiro y mi demonio, ¿Dónde están? Entregalos de inmediato o atente a las consecuencias— gritó Farul, viendo a su padre sentado en lo alto
El padre del hombre vestía impecable, con la calma de quien cree tener la situación bajo control. Su mirada hacia Farul, no era sólo fría, era calculadora, como si cada herida, cada sacrificio, entrara en un balance que él ya había previsto.
—Pensé que serías más dócil ante la situación—dijo el padre con voz baja y cortante—. Pensé que no arriesgarías todo por ellos. Sin embargo, has asesinado a gran parte de mis hombres
— pregunto por última vez, mis esposos ¿Dónde están? Espero que estén sin un rasguño, de lo contrario no me importará consumir este lugar— apuntando al hombre con su arma
Al escuchar a Farul, el padre de este hizo un gesto y una palanca, un timbre, y los símbolos de poder en la mansión se desplegaron. Guardias desde pasillos internos cerraron filas, y desde las alcobas se asomaron otros dos hombres-bestia, no encadenados sino preparados, claramente adiestrados para defenderlo.
— Farul, al parecer no te das cuenta de la magnitud del asunto y no ves claro quien tiene el poder ahora— dijo Sandro viendo al hombre con altivez y asco
— Farul, entrega el poder absoluto del clan a nuestro padre. El ha liderado muy bien todos estos años…… entrega también toda la herencia de tu madre, de lo contrario, no nos temblará la mano para asesinarte junto a esas sucias bestias— agregó Roxana, sintiéndose triunfante
Furioso y agotado por la situación, Farul le dió un disparo a Roxana en el hombro izquierdo. No estaba para negociar, estaba para llevarse a sus esposos a pesar de todo.
— Quiero a mis bestias aquí de inmediato o el próximo tiro irá a la cabeza de esta mujer— dijo mientras cargaba el arma nuevamente
El padre de Farul, enojado por la obstinación del chico, ordenó a los guardias capturar a Aris y someter a Farul. Esa noche debía obtener su cometido por las buenas o a costa de la vida de su propio hijo. Al ver a los guardias atacar, Aris se puso al frente para defender a su amo, Farul, también decidido sacó sus dagas y cargó su arma nuevamente para defenderse y defender a Aris.
— Amo, cuidado— rugió el lobo, interceptando una flecha que le dió en el hombro
— Malditos, aunque muera me llevaré a algunos conmigo— disparándole a quien hirió a Aris
Otra lluvia de flechas se dirigió hacia ellos, por lo que Aris cubrió a Farul con su cuerpo recibiendo todo el ataque. Mal herido, el enorme lobo cayó al suelo sangrando en abundancia.
— Aris, cachorro— tomando al animal en sus brazos
— Amo, lo siento, no pude hacer más.
— Yo lo siento más, pequeño. Perdón por no saber cuidarte— tratando de sanar las heridas del lobo mientras retiraba las flechas con cuidado
— Amo, tenga cuidado— dijo al ver que un guardia se acercaba
La reacción de Farul fue rápida, lanzando una daga al cuello del guardia. En ese momento, un fuerte estruendo seguido de gritos de pánico llenaron el lugar, por lo que los guardias fueron a proteger al padre de Farul y los ancianos del clan.
Dicho pánico, era debido a la presencia del cerberus, el animal había llegado quemando todo a su paso y devorando a las bestias que iban al frente a detenerlo. El animal llegó hasta la sala donde Aris ya estaba recuperado de sus heridas, en tanto Farul, estaba agotado, débil y sangrando de sus propias heridas. El hombre usaba todo su poder en sanar a Aris dejando sus heridas de lado.
— Arion, Arion, mátalos a todos. Han capturado a Raidan y Daiven, también han herido a nuestro amo— decía Aris con Farul entre sus brazos
El cerberus envuelto en llamas, se lanzó contra las bestias que habían liberado para enfrentarlo. El animal desgarraba, mordía y quemaba a todos, en tanto los humanos trataban de huir de todo ese caos. El padre de Farul furioso, desplegó mecanismos, trampas y hasta armas antiguas que chisporroteaban ante la presencia del cerberus.
— Aris, protégete y busca a los chicos, yo tengo cuentas que saldar con ese viejo changaleto……. No olvides defenderte, tienes toda mi autorización para matar al que sea, menos a mí.
— ¿Aunque sea ese gato y su zorra?
— A esos dos no los puedes asesinar. Primero debemos solucionar asuntos con él gran khan.
— Entiendo, cuidese también, para regresar juntos— dijo para darle un beso en los labios
Farul se levantó nuevamente, para volver a la batalla. El hombre atacaba con todo lo que aún le quedaba. tiros precisos que bloquearon las rutas de los ancianos, lanzamientos de cuchillo que cortaron cuerdas de trampas dirigidas al cerberus y al lobo, y golpes desesperados que fueron cada vez más cerca de alcanzar al soberbio hombre que los había capturado y herido. El lobo y el cerberus arremetían en oleadas coordinadas, forzando a los guardaespaldas a dispersarse, mientras ellos buscaban a Raidan y Daiven.
En un momento decisivo, el padre de Farul, logró apuntarle con un arma automática. Pero el hombre, con una precisión brutal, le lanzó una daga cortándole la mano y desviando la línea de fuego. Con el viejo herido, Farul se lanzó sobre su progenitor en un asalto que fue más emocional que táctico. un mano a mano en el que cada golpe llevaba la historia de traición y exigencia contenida. Luego de unos minutos, el viejo quedó mal herido, desarmado y vencido en su propio terreno.