Catalina es la primogénita de la familia Bloemen, un ducado de gran importancia en el imperio de Blodau, pero a pesar de eso su vida siempre estuvo lejos de ser la de una dama noble, por lo que desde que recuerda su mayor deseo es huir de su disque familia, algo que logra de la mano de un desconocido que llego a su puerta sin avisar y del que se enamoró perdidamente.
La pareja enamorada hizo su vida lejos de los lujos de la nobleza, felices simplemente con estar el uno al lado del otro, pero algo empañaba esa felicidad y eso eran las preguntas que existían alrededor de Jared, Jared no recuerda nada de su pasado, solo su nombre y descubrir quién es él y encontrar a sus padres es algo que desea hacer, pero Jared no es quien él cree que es, y su verdadera identidad sumergirá a la pareja en un mundo lleno de peligros del que creían que eran ajenos.
¿Podrán Catalina y Jared superar los obstáculos que los esperan y ser felices?
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Capítulo 14
Catalina Bloemen era la única hija de Iris Bloemen, última descendiente de los Bloemen, un título que solo le había traído dolor desde que era muy pequeña.
La influencia y el poder de los Bloemen se debían en buena parte a su estrecha relación con la familia imperial, y es que los Bloemen siempre fueron muy cercanos a los gobernantes; si a eso le agregamos un manejo más que impecable de sus tierras y negocios, como resultado tenías una familia muy poderosa.
Iris nació como hija única del duque Bloemen, quién tras la muerte de su esposa, a quién en verdad amaba, se había negado a casarse de nuevo, por lo que cuando su hija llego a la edad de casarse, comenzó a buscar el candidato perfecto para dejarle su título, fue en ese momento que Cane Gul hizo su aparición, Cane era el tercer hijo de un vizconde que ambicionaba estar por encima de toda su familia, por lo que al enterarse de que el duque Bloemen buscaba esposo para su hija, no dudo en cortejar a la joven Iris para que esta lo eligiera a él.
Cane usó cada artimaña que se le ocurrió para conquistar el corazón de Iris, quien ingenuamente se enamoró de la máscara que Cane había creado para engañarla: un hombre bueno, amable, justo, caballeroso, todo lo que Cane no era.
Su plan funcionó a la perfección, él e Iris se casaron, y él fue nombrado como el nuevo duque Bloemen. Durante los primeros años de su matrimonio, todo fue hermoso; Cane seguía actuando como ese hombre bueno y amoroso. Durante ese periodo Iris quedó embarazada y dio a luz a Catalina, pero cuando Catalina cumplió 3 años, todo se vino abajo.
El duque murió de una extraña enfermedad e inmediatamente después de la muerte del duque, Cane trajo a la casa a otra mujer, su amante, la cual ya estaba embarazada. Este fue un duro golpe para Iris, quien, aunque sintió su corazón romperse por la traición del hombre al que amaba, no se dejó doblegar; debía velar por su hija.
Como única descendiente con sangre Bloemen corriendo por sus venas, Iris podía quitarle el título de duque a Cane simplemente divorciándose de él, así que comenzó a buscar la manera de separarse del hombre que la había engañado. Claramente, esto era algo que Cane no pensara permitir, por lo que, en un ataque de ira, asesinó a Iris, y como única testigo de aquel asesinato estaba Catalina, de casi 4 años, quien se había escondido en el armario de su madre ese día.
La muerte de su madre marco el comienzo del infierno para Catalina, su padre la expulso de la casa principal, mandándola a un pequeña edificación que servía para almacenar herramientas en el lado más alejado del jardín, allí tuvo que sobrevivir, ya que su padre nunca le proveía nada, eran los pocos sirvientes que aún le eran leales a su madre quienes se encargaban de llevarle agua, comida, ropa, bueno todo lo necesario para que pudiera sobrevivir, y su madrastra y media hermana solo se acordaban de ella para maltratarla.
Golpes, insultos, azotes y todo tipo de humillaciones era lo que Catalina sufría a manos de esas mujeres, quienes no dudaban en descargar su ira contra ella.
A pesar de todo lo que Catalina sufría, ella nunca perdió su fuerza, y desde muy joven había tomado la decisión de dejar ese lugar en cuanto tuviera la oportunidad, por lo que siempre ponía atención a todo su entorno para así poder decidir sabiamente cuándo debía escapar.
Fue gracias a su atención a los detalles que descubrió varias cosas, como el por qué su madrasta y media hermana no se limitaban a ignorarla como su padre, sino que buscaban humillarla siempre que les era posible, y la razón era sencilla, ellas eran de origen plebeyo, por lo que habían sido aisladas de la sociedad por su origen desde el principio y sus actitudes altaneras no las habían ayudado a integrarse, para la sociedad esa mujer no era más que una prostituta con suerte y su hija una bastarda, la amante de su Cane creyó que podría tomar fácilmente el lugar dejado por Iris, y que de inmediato seria respetada y admirada por todos, peor se topó con la realidad, en donde para los nobles ella era nada, lo que la llevaba a desquitar sus frustraciones con Catalina.
También Catalina se enteró por que su padre no la había matado después de la muerte de su madre, para el hombre no era conveniente que ella muriera, y es que sin un descendiente de los Bloemen era muy probable que perdiera su título a mano de los emperadores, ese título que tanto trabajo le había costado obtener, pero a pesar de no poder deshacerse de ella, Cane había aislado a Catalina de todo y de todos, para convertirla en un fantasma y así las personas de olvidaran de ella, buscando una manera de deshacerse de ella sin perder el título de duque.
Pero a pesar de que Catalina sabía que su padre no podía deshacerse de ella tan fácilmente, Catalina no se confiaba; sabía que Cane buscaría la manera de acabar con ella, así que debía estar lista para irse en cuanto tuviera la edad suficiente para valerse por sí misma. Hasta ese momento, debía aguantar.
Fue así que con 17 años Catalina ya tenía todo para irse. De la habitación de su madre había tomado algunas joyas que esta había ocultado y, por ende, su padre no sabía de ellas, lo que le había permitido tomarlas sin que nadie lo notara, y si bien Catalina no deseaba desprenderse de lo único que tenía de su madre, sabía que necesitaría dinero si quería sobrevivir, y la manera más rápida de conseguirlo era vendiendo esas joyas.
—Mi tía le dará trabajo, además de hospedaje, así que no necesita venderlas —le dice Amina.
—Y siempre le estaré agradecida por eso, pero no puedo ser una carga para ella —le responde Camila.
Ambas estaban cerca de la barda que separaba los terrenos de la mansión con el exterior, y es que cerca de aquella pequeña edificación en donde Catalina vivía, había una sección de la barda en mal estado, la cual Catalina y sus aliados dentro de la mansión habían estado demoliendo para poder hacer un agujero por el cual Catalina escaparía.
Ese día en particular al fin habían terminado de derribar la sección que necesitaban y Catalina salió a explorar un poco, para averiguar exactamente dónde estaba y que camino debía de tomar para ir al pueblo, gracias a uno de sus amigos, tenía un mapa de la propiedad y de donde estaba la ciudad, y si bien sería más seguro que algún otro hiciera el recorrido con ella, todos tenían deberes, ya se habían ausentado demasiado ayudándola a derribar el muro, por lo que no podían acompañarla, aun así Catalina se arriesgó a hacer el recorrido sola.
Lo primero que hizo fue buscar el arroyo que pasaba allí cerca, ya que, según le habían explicado, este arroyo atraviesa toda la capital y era de allí de donde se conseguía el agua para la ciudad, por lo que encontrar el arroyo y seguirlo era la manera más segura de llegar a la ciudad. Cuál fue su sorpresa cuando, al encontrar el arroyo, encontró algo más, un hombre herido, al pie del cuerpo de agua.