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Soy Humana, No Una Luna: Reclamada Por El Alfa

Soy Humana, No Una Luna: Reclamada Por El Alfa

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Amor prohibido / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:32.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Crisbella

El destino comete errores, y unir al Alfa de la manada con una simple humana es el más grande de todos. Mientras la manada exige una líder fuerte para la guerra y Alexander intenta marcarme como suya, yo me niego a ser el trofeo de un rey lobo. No tengo garras, no tengo instinto y no voy a pedir perdón por ser débil ante sus ojos. Soy humana, no una Luna. Pero para conservar mi libertad, primero tendré que sobrevivir a la pasión destructiva de un Alfa que no piensa dejarme ir.

NovelToon tiene autorización de Crisbella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo XXIV Salvando un alma

Punto de vista de Amelia

La noticia de que habían atacado la casa de los omegas fue un golpe devastador. Alexander no quería que fuera al lugar de la tragedia, pero yo no podía quedarme de brazos cruzados esperando a que llegaran con noticias de mis amigos. Me impuse con determinación y, finalmente, Alexander cedió y me llevó consigo.

Al llegar, encontramos un verdadero caos: escombros, olor a humo y varios omegas profundamente heridos. Al salir de la vivienda, me topé con Marcus. En su rostro vi una mirada de sufrimiento descorazonador que en ese instante no logré comprender del todo. Él preguntó por Elena con voz ahogada, y fue cuando intervine anunciándole la terrible verdad: Elena no estaba por ninguna parte.

Alexander ordenó la búsqueda inmediata de mi amiga y de las bestias que se la habían llevado.

—Ve con ellos, por favor... Encuentra a Elena —le supliqué a Alexander, llorando desconsoladamente sobre su pecho.

—No puedo ir con la guardia, Amelia. No puedo dejarte sin mi protección —explicó Alexander, abrazándome con fuerza—. Vamos, te ayudaré a atender a los omegas heridos.

En ese momento me sentí la carga más pesada del mundo. El deber sagrado de Alexander como Alfa Supremo era salir a cazar a los invasores y cuidar de su manada, pero en cambio se había quedado atado a mi lado sólo para servirme de escudo. Todo se estaba saliendo de control. Esos renegados habían ido por mí; querían acabar con la pareja del Alfa y, por un trágico error, se habían llevado a la única persona en este mundo desconocido que me había visto como una amiga real y no como a una humana inútil.

Las horas pasaban como dagas y no había noticias. Alexander me pidió regresar a la casa de la manada, pues los omegas heridos ya estaban fuera de peligro y el agotamiento me estaba consumiendo.

Al cruzar las puertas de la mansión, nos encontramos de frente con Sabrina y su padre, Gerald, quienes me clavaron miradas impregnadas de desdén.

—¿Qué hace esta humana metida aquí mientras la aldea colapsa? —gruñó Sabrina con la cara deformada por la furia.

—No es el momento, Sabrina. Regresa a tu habitación y mantente allí hasta que el peligro pase —ordenó Alexander con una frialdad temible.

—Un peligro que no tendríamos si esta humana no hubiera puesto un pie en nuestro territorio —intervino Gerald, mirándome con absoluto desprecio.

Las palabras de ese hombre me atravesaron el alma porque, en el fondo, sabía que eran despiadadamente ciertas. Si yo no hubiera llegado a este mundo, Elena estaría a salvo cocinando en su casa. Fui a la habitación de Alexander cargada de una culpa aplastante, deseando con todas mis fuerzas haber estado en la casa de los omegas para ser yo quien sufriera en manos de los renegados y no mi amiga.

Alexander subió minutos después tras dejarles las cosas claras a esos dos en el vestíbulo.

—No llores, amor mío. Elena va a estar bien, te lo prometo —dijo Alexander, tomándome del rostro y tratando de consolarme.

Pero el consuelo duró poco. Apenas media hora después, un estruendo abajo hizo crujir la fortaleza. Bajamos corriendo a los aposentos médicos justo en el momento en que Marcus irrumpía por el pasillo, bañado en sudor y sangre, cargando en su espalda el cuerpo inerte de Elena.

El mundo se volvió blanco y negro. Mi amiga estaba destrozada, sangrando sin parar, con la piel gélida y la respiración reducida a un hilo imperceptible.

Cuando los curanderos de la manada dieron un paso atrás sentenciando que sus órganos estaban colapsando y que moriría antes del amanecer, Sentí que mi propio corazón se detenía.

No lo pensé. No medí las consecuencias. Desplacé a Marcus y me arrojé al borde de la cama.

—No te mueras... Por favor, Elena, no me dejes sola —supliqué en un sollozo desgarrador.

Tomé sus manos frías con desesperación y cerré los ojos. Fue en ese milisegundo cuando todo cambió dentro de mi cuerpo. Sentí una sacudida violenta en el pecho, como si una compuerta sagrada se rompiera en lo más profundo de mi ser.

No fue sólo tocar sus manos; fue una batalla espiritual encarnizada. Sentí cómo mi conciencia se adentraba en un abismo helado y oscuro para alcanzar el alma de Elena, que se deslizaba hacia la nada. Con una furia ciega nacida del amor y la culpa, sentí que literalmente luchaba a manotazos contra la mismísima muerte, arrebándole la vida de mi amiga de sus garras invisibles.

Una corriente de fuego plateado brotó de mis palmas, quemándome las venas a un nivel casi insoportable. Era mi propia energía vital, un don que apenas estaba despertando en mi cuerpo mortal, fluyendo sin control hacia el organismo destruido de Elena. Podía sentir cómo cada uno de sus tejidos sanaba, cómo su sangre volvía a circular y cómo su corazón aceleraba el pulso a costa de mi propia fuerza.

El brillo iluminó la habitación entera hasta que, con un último suspiro ahogado, Elena abrió los ojos, respirando con normalidad.

El dolor de mi amiga había desaparecido... pero el precio fue directo para mí. Mi visión se volvió borrosa de golpe, mis piernas colapsaron sobre el suelo de piedra y una oscuridad absoluta me envolvió mientras caía inconsciente en los brazos de Alexander, completamente agotada por haber desafiado los límites de la vida y la muerte.

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Norma Moreno
Bella historia, diferente , romántica, y cn mucha fuerza 🥰👏👏👏👏👏
Liberthan Kirioth
bienb
Ana Cabanes
excelente Novela
Aldana Vallejos
Hermosa novela.
Felicitaciones. Me gustó mucho 😍
Dayana Peña
Excelente
Liliana Torres
genial 🥳🥳🥳gracias escritora ,muy linda
Ysabel Correa: Un gusto escribir para ustedes 🫂
total 1 replies
Liliana Torres
ge
Alba Malave
encantada con tú novela Escritora gracias 🙂
Ysabel Correa: Gracias a ti por leerla 🫂
total 1 replies
Alba Malave
Hasta que murió el hijo de la chingada malévolo asesinos brujo 🧙‍♂️ 🧹
Alba Malave
🐺🌛❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
excelente historia
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
lindo final
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
excelente
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
hasta que murió por fin ese desquiciado y bueno los que iban con el ahí que tomar en cuenta que no era por decisión propia
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
tramposo así que chiste
Alba Malave
Woow simplemente emocionante 🐺 🌛
Alba Malave
al fin salió todo el poder de Amelia y curará a Elena ❤️ 🫶 ❤️
Elizabeth Mendez Leon
Emocionante inicio, 👏🫶😍
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
excelente me pregunto cómo aún no viene un lobito en camino se me hace muy raro
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
me encanta que Elena siendo lo que todos consideran lo más débil de su raza tenga tanto caracter y no se haya doblegado ante palabras bonitas tal como el truco con el billete donde te dicen insultalo y lo arrugan pegale lo arrugan más dile que lo odias lo aplastan y golpean cada vez le preguntaban cuánto vale y para el el valor siempre era el mismo luego le dicen disculpate dile que lo quieres pídele perdón y el billete vuelve a estar de su tamaño normal pero jamás va a volver a hacer lo que era antes de que lo arrugaras o hicieras daño aunque para el mundo valga siempre lo mismo y para ella su valor siempre fuera el mismo jamás podrá volver a ser con el Beta lo que el mismo daño
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