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A ESA Qué Me Roba Tu Tiempo Tu Alma Y Tu Cuerpo Ve Y Dile... QUE VENGA

A ESA Qué Me Roba Tu Tiempo Tu Alma Y Tu Cuerpo Ve Y Dile... QUE VENGA

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Autosuperación / Completas
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Lucía lleva veinte años casada con Mariano. Juntos construyeron un hogar, criaron dos hijos y compartieron una vida llena de sacrificios, sueños y momentos inolvidables. Pero cuando él comienza a distanciarse y aparece Sofía, su joven asistente, Lucía descubre la dolorosa verdad: su marido le es infiel.
Destrozada, pero pensando en sus hijos, en su familia y en los años compartidos, decide darle una segunda oportunidad. Mariano promete cambiar. Ella vuelve a confiar en él y lucha por reconstruir su matrimonio.
Pero algunas promesas duran menos que las lágrimas que provocan.
Cuando Lucía descubre que Mariano nunca terminó realmente su relación con Sofía, comprende que ya no puede seguir viviendo entre mentiras. Esta vez no habrá otra oportunidad.
Frente a la traición, tendrá que elegir entre seguir siendo la mujer que sostiene un matrimonio roto o convertirse en la mujer que finalmente se elige a sí misma.
Porque cuando la confianza muere, el amor ya no puede salvarlo todo.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La mentira que se disfraza de cambio

Pasaron las primeras semanas y todo parecía distinto, casi como volver al pasado mejor que recordaban. Mariano llegaba temprano, llamaba si se retrasaba, dejaba el teléfono sobre la mesa sin dar vueltas ni ocultarlo, les dedicaba tiempo a los hijos y hasta se sentaba junto a ella por las tardes como hacía años no hacía. Le decía palabras dulces, pedía perdón con la mirada, juraba que cada día lo tenía más claro: había vuelto a casa para quedarse. Lucía observaba cada detalle, con el corazón todavía a medio camino entre la desconfianza y la esperanza que le nacía débil pero viva: ¿sería verdad al fin? ¿Había ganado él la batalla contra esa atracción nueva y sin raíces? ¿Podrían coser los pedazos rotos sin que quedaran cicatrices demasiado feas?

Pero el ojo que aprendió a vigilar no se cierra del todo de golpe. Había algo: una tensión que aparecía de repente al recibir cierta llamada; la forma en que respiraba aliviado cuando decía que todo había terminado, como si repitiera la frase para convencerse él mismo primero; las miradas que se iban lejos cuando creía que ella no lo veía; esa prisa por irse a la oficina que no desapareció. Decía que ya no hablaba con ella… pero nunca nombraba el nombre de Sofía con rabia ni con rechazo: siempre lo esquivaba, cambiaba de tema, se ponía tenso como si tocar el asunto pudiera desmoronar todo lo que juraba haber arreglado.

Lucía esperaba, aguantaba las ganas de preguntar mil veces al día, se mordía los labios para no volver a ser la mujer que vigila cada paso: le dio espacio, le dio tiempo, intentó creer que las apariencias eran verdad. Sin embargo el miedo no se marchaba: dormía ligero en su pecho, despertaba a la menor señal extraña. Veía que él se esforzaba… pero como quien cumple una promesa obligada, no como quien recupera lo que ama con toda el alma. Estaba ahí físicamente, sí… pero ¿estaba de verdad entero? ¿O solo cubría las huellas para que ella no volviera a sacar los papeles de divorcio?

Cada noche antes de dormir revisaba mentalmente: hoy llegó bien, no hubo mensajes raros, estuvo tranquilo… ¿será suficiente? ¿Valió la pena creerle una vez más? Y cada mañana empezaba igual: con un nudo que no se desataba del todo, con la duda caminando a su lado, con el recuerdo vivo de que quien miente una vez… aprende a hacerlo más fácil la segunda. Mariano decía: “ya pasó, ya está todo bien”, pero nunca le dio pruebas claras: nunca le enseñó cómo terminó, nunca le contó si fue duro o fácil, nunca cerró la puerta de golpe para siempre como quien no mira atrás. Siempre quedaba esa rendija entreabierta: “ya no pasa nada… ¿por qué sigues desconfiando tanto?”.

Ella se culpaba a veces: ¿seré yo que no puedo soltar el miedo? ¿Acaso merece esta fe que le cuesta tanto dar? ¿Le estoy perdonando pero no logro confiar? Y entonces recordaba: confiar se construye con verdad sostenida, no con promesas bonitas mientras se esconde el resto. Las semanas se convirtieron en meses: tres meses enteros donde él decía una cosa y ella sentía otra muy distinta en el aire que respiraban. Tres meses dándole la oportunidad que pidió suplicando… sin saber que él la gastaba otra vez igual: arreglando la casa por fuera para que nadie vea, mientras mantenía encendido el fuego que juró apagar para siempre.

Lo peor no era dudar: era saber en el fondo, sin poder demostrarlo todavía, que él no cortó nada de raíz… solo aprendió a ocultarlo mejor. Y esperaba, aguantaba, quería equivocarse… porque quería con toda su alma que esta vez sí fuera verdad. Hasta que un día cualquiera, en un lugar cualquiera, la verdad se caería sola delante de sus ojos… y entonces sabría que dar segundas oportunidades a quien no cambia de verdad… solo sirve para que te mientan con más experiencia.

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Cliente anónimo
Me veo reflejada en esta historia ! Triste realidad de los hombres cuando encuentran lo barato en la calle ! Mientras uno cuida y protege encuentran casa !
EspirituCreativo: Es verdad... No ven la excelente compañera que tienen y buscan pasatiempos
total 1 replies
Marta Patitucci
EL RELATO ES LA LETRA DE LA CANCION DE PIMPINELA..!!! 😂😂😂🤣🤣🤣 ESTA BUENA LA NOVELA, PERO TIENE.

MUCHO RELATO, MUCHA EXPLICACION. ABURRE TANTA LETRA, ESCRITORA HAGA MAS CORTA LAS SECUENCIAS..!!!
EspirituCreativo: Me descubriste o no... Más corta pero si tiene poco texto
total 1 replies
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