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La Heredera Del Tiempo

La Heredera Del Tiempo

Status: En proceso
Genre:Mundo mágico / Romance / Viaje En El Tiempo
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: pitufina

El futuro regresa al pasado para evitar la destrucción completa, pero ¿como haces para pelear contra algo que es inevitable? ¿como fue posible que ellos terminaran juntos y encima tuviesen descendencia? quizás del odio al amor hay un solo paso o quizás, solo quizás, nunca fue odio ni rechazo.

NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Las primeras señales

Una semana había transcurrido.

Siete días.

Ciento sesenta y ocho horas en las que, contra todo pronóstico, nada había ocurrido.

Ningún nuevo mensaje apareció en el diario.

Ningún miembro de los clanes había reportado ataques.

No hubo desapariciones, enfermedades extrañas ni señales evidentes de que el futuro que Lyra había descrito estuviera comenzando a repetirse.

Y, sin embargo, Avelina no conseguía relajarse.

Había aprendido demasiado sobre el futuro como para confiar en la tranquilidad.

Sabía que las peores tormentas no siempre llegaban acompañadas de nubes.

A veces comenzaban con un cielo perfectamente despejado.

—Otra vez.

La voz de Avelina sacó a Lyra de sus pensamientos.

La niña levantó ambas manos frente a ella.

Una pequeña chispa azul apareció entre sus dedos.

Lyra abrió mucho los ojos.

—¡Lo hice!

—Sí —respondió Avelina sonriendo—. Pero no pierdas la concentración.

La chispa desapareció.

—¡Se fue!

—Porque dejaste de concentrarte.

Lyra hizo un pequeño puchero.

—Es difícil.

Avelina se agachó frente a ella.

—Lo sé.

Tomó las pequeñas manos de su hija entre las suyas.

—Pero tienes magia dentro de ti, Lyra. Muchísima. Solo necesitas aprender a controlarla.

La niña la miró con curiosidad.

—¿Tengo magia como tú?

Avelina sonrió.

—Una parte de ti tiene mi magia.

—¿Y la otra?

Avelina vaciló apenas.

—La otra viene de tu papá.

Lyra sonrió orgullosa.

—Entonces tengo la magia de los dos.

—Exactamente.

—Soy poderosa.

Avelina soltó una pequeña carcajada.

—Mucho.

—Más que papi.

—No exageremos.

—¡Sí!

—Tu padre podría escucharte.

—Papi sabe que soy mejor.

—Claro que sí.

La pequeña volvió a levantar las manos.

Esta vez no apareció electricidad.

Una pequeña corriente de aire comenzó a girar alrededor de sus dedos.

Primero fue apenas una brisa.

Después, una ráfaga más fuerte levantó algunos mechones de su cabello.

Lyra soltó una carcajada.

—¡Mami, mira!

—Muy bien. Ahora intenta detenerla.

La niña frunció el ceño.

La corriente continuó girando.

—No puedo.

—No luches contra ella. Guíala.

Lyra cerró los ojos.

Respiró profundamente.

Y poco a poco el viento comenzó a disminuir.

Hasta desaparecer.

La niña abrió los ojos.

—¿Así?

Avelina sonrió.

—Así.

Desde la entrada del jardín, Kael observaba la escena.

Llevaba varios minutos allí.

Había llegado, como casi todos los días, diciendo que venía porque Lyra quería verlo.

Y aquello era cierto.

Solo que ya no era toda la verdad.

Porque cada vez que llegaba a la mansión Parker, buscaba primero a su hija.

Y después, inevitablemente, buscaba a Avelina.

La bruja estaba sentada frente a Lyra, con el cabello negro cayendo sobre sus hombros y aquellos ojos verdes concentrados completamente en la niña.

Kael se quedó observándola unos segundos más.

—¡Papi!

Lyra lo vio.

Se levantó inmediatamente y corrió hacia él.

Kael abrió los brazos.

—Ven aquí, pequeña bruja.

La levantó y la hizo girar.

Lyra comenzó a reír.

Avelina se puso de pie.

—Llegaste temprano.

Kael la miró.

—¿Te molesta?

—No.

—Entonces seguiré llegando temprano.

Avelina arqueó una ceja.

—¿Por Lyra?

Kael sonrió de lado.

—Por supuesto.

Ella no respondió.

Pero la pequeña sonrisa que apareció en sus labios hizo que Kael sintiera una extraña satisfacción.

—Serafine me pidió que te entregara esto.

Kael sacó una pequeña bolsa de cuero.

Avelina la recibió.

Al abrirla, encontró varias piedras negras.

Las mismas que Kiam había encontrado cerca del monte Kadreom.

—¿Las runas?

—Luc está investigándolas.

Avelina tomó una piedra.

La superficie era áspera, pero las runas parecían haber sido grabadas con precisión.

—¿Encontraron algo?

—Todavía no.

Kael miró a Lyra.

—Aunque tenemos una pista.

—¿Cuál?

—Luc cree que los dibujos son runas de activación.

Avelina levantó la mirada.

—¿Activación?

Kael asintió.

—Dice que no parecen estar destinadas a proteger algo.

—Entonces...

—Podrían servir para activar algo.

El silencio cayó entre ambos.

Avelina miró nuevamente la piedra.

Kadreom.

Las piedras.

Las runas.

El diario.

Todo comenzaba a encajar de una manera que no le gustaba.

—Tenemos que descubrir qué pueden activar.

—Lo haremos.

Kael se acercó.

—Pero no vamos a precipitarnos.

Avelina lo miró.

—Eso es exactamente lo que dirías si no hubieras visto lo mismo que yo.

Kael sostuvo su mirada.

—Y precisamente porque lo vi, sé que no podemos permitirnos cometer errores.

Lyra, completamente ajena a la tensión, tiró de la manga de su padre.

—Papi.

—¿Sí?

—Mira.

La niña levantó una mano.

Una pequeña chispa apareció nuevamente entre sus dedos.

Kael abrió los ojos.

—¿Eso lo hiciste tú?

Lyra asintió orgullosa.

—Mami me enseñó.

Kael miró a Avelina.

—¿Electricidad?

—Y viento.

—¿Ya?

Avelina sonrió.

—Tiene talento.

Kael observó a su hija con orgullo.

—Eso definitivamente lo heredó de mí.

—La electricidad es magia de bruja.

—No arruines mi momento.

Avelina soltó una carcajada.

Y durante unos segundos, el peligro pareció lejano.

Pero había algo que ninguno de los dos sabía.

Mientras ellos reían, una amenaza ya había comenzado a moverse.

---

El día anterior, mucho antes de que Luc examinara las piedras, las protecciones del bosque vampírico habían despertado.

Kael se encontraba en una de las torres del castillo cuando un estruendo mágico recorrió el aire.

Las flores de polilla azul, plantadas alrededor de los límites del territorio vampírico, comenzaron a emitir una tenue luz.

Los guardias dieron la alarma.

—¡Alguien está intentando atravesar las protecciones!

Kael se levantó inmediatamente.

No preguntó quién.

No esperó explicaciones.

—Reúnan a una tropa.

Minutos después, Kael atravesaba el bosque acompañado por decenas de soldados vampiros.

Las flores continuaban brillando.

Las protecciones habían detectado una presencia.

Alguien había intentado entrar.

Y no parecía haber sido un accidente.

Kael avanzó entre los árboles.

—¿Dónde?

Uno de los soldados señaló hacia el norte.

—La barrera se activó allí.

Kael levantó una mano.

Todos se detuvieron.

Silencio.

Ni siquiera los animales se movían.

—Está cerca —murmuró uno de los vampiros.

Kael cerró los ojos.

Escuchó.

Nada.

Ni respiración.

Ni latidos.

Ni pasos.

Entonces abrió los ojos.

—Revisen la zona.

Los soldados se dispersaron.

Minutos después regresaron.

—No hay nadie.

Kael frunció el ceño.

—¿Están seguros?

—Completamente.

El príncipe caminó hacia el límite de la protección.

Y entonces lo vio.

Huellas.

Varias.

Marcadas profundamente sobre la tierra húmeda.

Kael se agachó.

Las examinó.

Eran grandes.

Demasiado grandes para pertenecer a un humano.

Y tenían una forma que reconoció inmediatamente.

Garras.

Almohadillas.

—Lobos...

Uno de los soldados tragó saliva.

—¿Licántropos?

Kael no respondió.

Observó las huellas durante unos segundos.

Había algo extraño.

No parecían huellas de alguien que hubiese intentado entrar para atacar.

Parecían...

de alguien que hubiese estado buscando algo.

Kael se incorporó.

—Quiero vigilancia permanente en esta zona.

—Sí, príncipe.

—Y nadie entra ni sale del bosque sin autorización.

Los vampiros obedecieron.

Kael volvió a mirar las huellas.

Un presentimiento desagradable recorrió su cuerpo.

Los licántropos no habían aparecido en el futuro de Lyra como los responsables de los primeros ataques.

Pero eso no significaba que fueran inocentes.

O que todos estuvieran de su lado.

Y si alguien estaba intentando atravesar las protecciones del territorio vampírico, necesitaba saber por qué.

---

Mientras tanto, en el territorio de los elfos, Lord Elrom cumplía su parte del acuerdo.

La piedra entregada por Serafine había sido colocada en el interior del manantial sagrado.

Las aguas cristalinas la rodearon lentamente.

Las hadas se habían reunido alrededor.

—Si algo cambia —dijo Lord Elrom—, avísenme inmediatamente.

Una de las hadas asintió.

—Lo haremos.

—¿Incluso si ocurre durante la noche?

—Especialmente si ocurre durante la noche.

Elrom observó el manantial.

—No sabemos cuándo comenzará.

La pequeña hada se acercó a la superficie del agua.

—Pero ahora podremos saberlo.

El líder de los elfos asintió.

La piedra permaneció inmóvil en el fondo.

Todo parecía normal.

Demasiado normal.

---

Al caer la noche, Avelina volvió a mirar las piedras negras.

Lyra dormía en su habitación.

Kael se había marchado hacía poco.

Y la mansión estaba silenciosa.

Avelina tomó una de las piedras.

La sostuvo frente a la luz.

Las runas parecían completamente inofensivas.

Pero ahora sabía que no lo eran.

—¿Qué quieres activar? —susurró.

La piedra no respondió.

Por supuesto que no.

Pero en algún lugar, muy lejos de allí, algo acababa de cambiar.

Una flor de polilla azul volvió a emitir luz.

Solo durante un segundo.

Y luego se apagó.

Nadie lo vio.

Nadie escuchó la alarma.

Todavía.

Porque la verdadera amenaza aún no había comenzado.

Solo estaba comprobando cuánto tardaban en darse cuenta de que había regresado.

1
patry
maravilloso 🥰 me encantó estos capítulo
patry 🌹
wowww que increíble capítulos mil gracias
patry
excelente narrativo me encantó como comenzó la historia
patry
como siempre ya me tiene atrapada querida autora muchos éxitos
Yanet Cristina Vilugron Salazar
interesante
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