Durante diez años, Aurora Moretti renunció a su apellido, a su fortuna y al imperio mafioso más poderoso de Italia por el hombre que amaba. Lo apoyó cuando no tenía nada, creyó en él cuando todos le dieron la espalda y lo acompañó hasta convertirlo en el temido Rey de la Mafia.
Pero el día de su boda, Leonardo De Santis destruye su mundo al abandonarla por otra mujer, sin imaginar que la esposa a la que desprecia es, en realidad, la única heredera de la poderosa familia Moretti.
Humillada, traicionada y con el corazón hecho pedazos, Aurora regresa al lugar que juró abandonar para siempre. Allí dejará de ser la mujer enamorada para convertirse en la reina que nadie podrá volver a destruir.
Entre guerras entre las familias mafiosas italianas, alianzas inesperadas, traiciones, secretos y un amor capaz de renacer entre las cenizas, Aurora demostrará que la peor decisión que un rey puede tomar... es subestimar a su reina.
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CAPÍTULO 12 Una invitación inesperada
Los días pasaron lentamente.
Aurora cumplía con el reposo que el médico le había indicado, aunque su mente no dejaba de pensar en todo lo que había ocurrido.
Cada mañana salía al jardín de la mansión Moretti para caminar unos minutos.
Era el único momento en el que sentía un poco de paz.
Adriano solía acompañarla en silencio.
Nunca hacía preguntas que pudieran lastimarla.
Simplemente caminaba a su lado.
—¿Sabés qué es lo que más extraño? —preguntó Aurora una tarde.
Adriano la miró.
—¿Qué?
—La tranquilidad.
Antes mi mayor preocupación era elegir el color de unas flores para la boda.
Ahora tengo que pensar quién quiere hacerme daño.
Adriano sonrió con tristeza.
—Lamentablemente nacimos en un mundo donde el poder tiene un precio.
Pero eso no significa que tengas que cargar con todo sola.
Aurora le devolvió una pequeña sonrisa.
Por primera vez desde la traición, sentía que alguien la escuchaba sin juzgarla.
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En la mansión De Santis, Victoria no podía ocultar su enojo.
Leonardo llevaba varios días distante.
Ya no cenaba con ella.
Pasaba horas encerrado en el despacho.
Y cada vez que ella mencionaba el nombre de Aurora, él cambiaba de tema.
Victoria entró sin golpear.
—¿Hasta cuándo vas a seguir pensando en esa mujer?
Leonardo levantó la vista de los documentos.
—Estoy trabajando.
—No.
Estás obsesionado.
Leonardo cerró la carpeta con fuerza.
—¿Qué querés?
Victoria respiró hondo.
—Este fin de semana se celebra la gala benéfica de la Fundación Santoro.
Van a asistir todas las familias importantes de Italia.
Quiero que vayamos juntos.
Leonardo asintió sin demasiado interés.
—Está bien.
Victoria sonrió.
Aquella gala sería la oportunidad perfecta para demostrar que ella era la nueva reina de los De Santis.
Y también...
Para humillar a Aurora si aparecía.
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Esa misma noche, Marco entró en el despacho de Don Matteo con un elegante sobre negro.
—Don...
Llegó la invitación.
Don Matteo abrió el sobre y leyó el contenido.
Luego sonrió.
—La gala de la Fundación Santoro.
Aurora frunció el ceño.
—Todos los años asisten las cinco familias.
Bianca comprendió de inmediato.
—También estarán los De Santis.
Don Matteo asintió.
—Así es.
Aurora bajó la mirada.
—Yo no pienso ir.
—Sí vas a ir.
Respondió su padre con tranquilidad.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Para qué?
—Porque no podés esconderte para siempre.
Aurora dudó.
Todavía no se sentía preparada para enfrentarse nuevamente a Leonardo.
Mucho menos a Victoria.
Don Matteo caminó hasta ella.
—No vas como la mujer que fue abandonada.
Vas como mi hija.
Vas como una Moretti.
Aurora sintió un escalofrío.
Todavía no quería revelar su identidad.
Don Matteo pareció leer sus pensamientos.
—Quedate tranquila.
Nadie hará un anuncio.
Pero quiero que recuerdes quién sos.
No agaches la cabeza frente a nadie.
Aurora respiró profundamente.
Después de unos segundos...
Asintió.
—Iré.
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A varios kilómetros de allí, Victoria observaba una lista de invitados.
Una sonrisa apareció en su rostro.
—Perfecto...
Susurró.
Tomó su teléfono y llamó a una reconocida periodista de espectáculos.
—Tengo una exclusiva para vos.
Quiero que toda Italia vea lo que pasa cuando una mujer cree que puede competir conmigo.
Colgó la llamada y sonrió satisfecha.
No sabía que esa gala cambiaría el destino de todos los presentes.
Y que, por primera vez desde la traición...
Aurora dejaría de ser la víctima para comenzar a convertirse en la mujer que nadie podría volver a destruir.
Continuará...